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[Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

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[Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Garlan Tyrell el Lun Oct 01, 2012 5:48 am

La visita era obligada, la petición de ayuda de Lord Dondarrion había sido escuchada y sin duda la ayuda había debido de llegar, aunque le preocupó las noticias que le había dado Daemon... sus hombres no habían podido pasar hasta sus tierras y eso era algo por lo que le debían una explicación.

No eran demasiados los hombres que los acompañaban, un espada juramentada cabalgaba a su diestra mientras que treinta caballeros lo hacían a su espalda. De momento la visita era para conocer la situación pero no tendría problemas en enviar hombres si lo requerían, Nathan y él tenían un acuerdo firmado por lo que cumpliría como hombre de honor que era.

Vestía con colores claros y con ropa cómoda y unas buenas botas de montar. No llevaba guantes, sus manos ya estaban demasiado curtidas y el calor no invitaba a usarlos. Apenas habían descansado desde que salieron del campamento montado por Daemon así que al llegar a las puertas de la pequeña fortaleza estaba cansado, pero sabía mantener la compostura a pesar de la situación.

Cuando vieron la bandera de los Tyrell en lo alto dos guardían saltaron a su paso para saber sus intenciones y si realmente eran hombres del Dominio, los hombres de Garlan se quedaron quietos mientras éste daba unos pasos junto con su caballo - Saludos, se presenta Lord Garlan Tyrell, Lord de Altojardín y Señor del Dominio, ante ustedes. He acudido a parlamentar con Lord Arthur Dondarrion, haganme el favor de llevarme ante él. - esperaba que el Lord estuviese allí y no estuviese luchando en las Marcas, quería saber como estaba la situación en aquel lado de la frontera y ninguna manera mejor que de primera mano del señor de aquellas tierras.

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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Claudia Dondarrion el Mar Oct 02, 2012 4:55 am

La actividad en Refugio Negro había sido frenética en los últimos días, especialmente desde que comenzaran a llegar los víveres que Arthur Dondarrion hubiera solicitado al resto de señores para que colaborasen con la protección de aquellos que se refugiarían en la fortaleza. Claudia había llegado hacía dos días de su labor de guardia en los vados y enseguida se había encargado de organizar el caos en el que parecía haberse sumido todo. Le había costado algunas horas y una noche en vela en la que se había dedicado a anotar escrupulosamente todo lo que había llegado al castillo y de parte de quién; nunca estaba de más tener bien claras algunas cosas, en tiempos de paz aquel tipo de apuntes solían ser bastante útiles. Algunos de los hombres que habían custodiado las carretas y monturas de carga que habían llegado a Refugio Negro habían informado a la dama de que tan sólo a ellos habían permitido el paso los Caron, impidiéndoselo a Daemon Fuegoscuro. Además, los soldados también habían informado de la situación de descontento y pillaje que se había producido entre las gentes que buscaban refugio en el baluarte, aunque por fortuna algunos aldeanos habían podido ir regresando a sus hogares.

Claudia se encontraba dando órdenes a un puñado de sirvientes para que colocasen unos sacos de grano en los almacenes del patio trasero cuando un soldado llegó hasta ella con paso rápido y un gesto apurado en el rostro, informándole de que Lord Tyrell y treinta de sus hombres esperaban para entrar en Refugio Negro. La joven clavó sus ojos verdes en los del guardia, evaluando el impacto de la presencia de Lord Tyrell allí, y decidió recibirle personalmente. Con largos pasos atravesó los corredores de piedra esquivando criados y soldados hasta alcanzar la gran portada principal, bajo cuyo arco Lord Tyrell, aún sobre su caballo, esperaba pacientemente ante las suspicaces miradas de los dos guardias encargados de custodiar la entrada al castillo. – No os esperábamos, Lord Tyrell – exclamó la joven tras haber visto el blasón verde ornamentado con la enorme flor amarilla, con un tono de voz lo suficientemente cordial como para quitarle importancia al velado reproche de sus palabras – Pasad, por favor, proporcionaremos alfalfa y agua a vuestros caballos y carne y vino a vuestros hombres -. De no ser por la espesa melena negra que ondeaba a las espaldas de la mujer y porque su voz no contaba con una tonalidad masculina, Claudia hubiese podido pasar por un soldado más debido a su atuendo compuesto por cuero endurecido y la espada que colgaba de su cinto. Esperó pacientemente y con actitud atenta a que Lord Tyrell descendiera de su montura; al escuchar sus palabras, dos o tres criados habían sido avisados por uno de los soldados para que se dispusieran a encargarse de los hombres de Lord Tyrell. Claudia calculó mentalmente y decidió que había sitio suficiente para ellos en los barracones de la parte de atrás. – Espero que no hayáis tenido ningún inconveniente en llegar hasta aquí – preguntó con un eje de curiosidad pero también con cierta malicia, esperando la respuesta del Lord mientras deslizaba por él una mirada analítica.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Garlan Tyrell el Jue Oct 04, 2012 3:56 am

Cuando apareció aquella mujer dándole la bienvenida dudó por un segundo si se trataría de la hija de Arthur, desde luego para nada parecía una cortesana... la gente de la Tormenta desde luego era extraña y al parece más la de montaña.

Descabalgó con su gesto formal, dejando el yelmo y el escudo enganchado a los laterales de su caballo mientras su espada tintineaba en su cinto. El resto de sus hombres se mantuvieron a caballo esperando las órdenes de su señor.

Parecía irónico que la señora fuese a invitarlo a tomar los suministros que ellos mismos les habían enviado, aunque entre sus recursos circulaba mucho más que todo aquello, los infelices que iban y venian descargando carromatos y guardándolos en el almacen seguramente ni supiera que mucha de la comida que sus señores les entregaban venían de parte de las Rosas del Dominio.

Hizó un gesto cortés a modo de saludo - Le agradezco su hospitalidad, mi señora. Lamento no haber podido avisar con tiempo pero es un factor con el que no cuento, mi visita será rápida se lo puedo asegurar. - comenzó a caminar al lado de la señora. Era extraño que no lo llevasen ante el señor de Refugionegro ¿estaría Arthur luchando? - Los viajes sin paradas son siempre tediosos, pero si se refiere a esos bandidos pintados... parece ser que no tienen el valor de enfrentarse a caballeros de verdad. -.

Veía como le miraba pero a él no le había hecho falta más que un par de vistazos para saber todo lo que necesitaba de aquella chica. Comenzarón a caminar hacia el interior de la fortaleza, cuando Garlan se giró hacia sus hombres - Tú conmigo - dijo señalando a su espada juramentada - Vosotros dos encargaos de que los caballos estén listos en medio día. El resto descansad, partiremos cuando antes. -

Seguido de cerca de su espada siguió hacia delante con la mujer a su diestra - Disculpe mi señora, pero las noticias que me han llegado desde el sur no son nada favorables y debemos partir cuanto antes para ayudar a mis vasallos. - examinaba la fortaleza, sus muros eran fuertes, había muchos hombres... sería dificil tomarla por unos cuantos bandidos - ¿Podría llevarme ante Lord Arthur? tengo asuntos que tratar con él. - Si no estaba seguramente podría atenderle su castellano, o quizá ella misma...

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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Claudia Dondarrion el Vie Oct 12, 2012 12:42 am

Claudia observó en silencio a Garlan mientras éste daba órdenes a sus soldados antes de internarse con ella en la fortaleza, repleta de vida gracias a la gente que se afanaba en transportar víveres de un lado para otro. Las órdenes de los mozos que había dejado al cargo de algunas de las actividades que había que realizar resonaban en los corredores de piedra, normalmente vacíos, transitados tan sólo por las corrientes de aire engendradas por las frecuentes tormentas. La joven miró de arriba a abajo a la espada juramentada seleccionada por el Tyrell par acompañarles, evaluando al soldado antes de regresar la mirada al frente. Cuando el caballero se excusó por lo apresurado tanto de su llegada como de su inminente partida, Claudia asintió con la cabeza con aire comprensivo. - Comprendo, mi señor, los tiempos de guerra no son propicios para las conversaciones distendidas y los almuerzos al aire libre -. En su fuero interno, Claudia deseaba poder acusar a los Baratheon de dedicarse a semejantes actividades mientras sus vasallos y aliados luchaban contra el Rey Buitre y sus ejércitos, pero ella misma los había visto al frente de sus ejércitos y mezclándose con el resto de soldados de su campamento como uno más.

La joven se encaminaba directamente a la sala en la que su padre solía reunirse con sus consejeros y hombres más cercanos, aquella sala en la que ella gustaba de irrumpir cuando era una niña para sentarse sobre las rodillas del señor de Refugio Negro para observar mapas y escuchar hablar de política y guerra mientras degustaba un pedazo de caramelo que alguna cocinera le había dado a hurtadillas. No le extrañó sin embargo que Lord Tyrell preguntase por Arthur así que respondió con naturalidad. - Mi padre no se encuentra ahora mismo en el castillo. Un mensajero llegó requiriendo su presencia en algún lugar del camino por una contienda y salió en su caballo hace un rato - mientras hablaba, llegaron a la sala en la que esperaba poder conversar con cierta tranquilidad, o cuanto menos sin que cada dos por tres se les cruzasen sirvientes y criados cargados de fardos y cajas. La estancia no era demasiado grande pero reflejaba a las claras su función política y castrense, pues tan sólo una larga mesa de roble pintada de negro y rodeada de unas doce sillas componía el mobiliario de la habitación, presidida por el blasón negro y púrpura Dondarrion bordado en un enorme tapiz que pendía del muro principal. Las ventanas estaban cubiertas de celosías también de color negro y una estantería al fondo conservaba infinidad de mapas y libros. Obedeciendo una orden muda, un atento sirviente entró tras ellos prendiendo las mechas de las velas que se hallaban dispersas por la estancia, pues el cielo se había oscurecido amenazando tormenta y se hacía necesaria un poco de luz. Claudia mandó al criado a por algo de vino y cuando volvieron a quedar a solas, apoyó las caderas en el borde de la mesa con actitud paciente y algo altanera, observando de nuevo al Tyrell con atención.

- ¿A qué se debe pues vuestra vista a Refugio Negro? - preguntó sin demasiados rodeos, asumiendo el papel de señora del castillo en ausencia de su padre - ¿Ha ocurrido algo inesperado en las Marcas y por eso os dirigís allí de forma tan apresurada? - aventuró, pues aunque a Refugio Negro no había llegado ningún cuervo con malas ni buenas nuevas, quizá existían ciertos movimientos entre los otros lores. En cualquier caso, Claudia desestimó rápidamente aquella opción, Lord Tyrell no sería tan estúpido de pasar por Refugio Negro si algo estuviese fraguándose que no debiera ser conocido por el Trueno y su Centella. El sirviente entró de nuevo en la estancia portando una jarra de vino y dos vasos que se apresuró a llenar y a dejar sobre la mesa antes de salir de allí, dirigiendo antes una mirada algo temerosa a su señora que se tornó en aliviada al no recibir más órdenes por parte de la misma. Claudia apuró casi medio vaso de un trago mientras con la mano libre le ofrecía a Garlan el otro, mirándole expectante.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Invitado el Dom Oct 14, 2012 11:12 am

Los últimos acontecimientos lo tenían completamente loco, por la mañana había salido al galope con varias decenas de jinetes y sus cinco espadas juradas, habían divisado un refugio de al parecer unos bandidos que, en tiempos de penurias, provocadas en su mayor parte por el maldito Rey Buitre, se dedicaban a asaltar a los viajeros que buscaban el auxilio del señor de Refugionegro. Arthur supuso que esos bandoleros no eran de sus tierras, porque era bien sabido que Lord Dondarrion no dejaba impune a cualquier persona que hubiera cometido un crimen en sus tierras. Ni siquiera le dio tiempo de avisar a Claudia, se enfundó su armadura negra y cabalgó presto, durante tres horas no habían encontrado nada, pero cuando el sol salió por las montañas los vieron, huyendo valle abajo, con lo que parecía ser un gran carromato, que llevaba un blasón del rayo. La contienda fue rápida, él mismo encabezó la carga. Pero sin darle tiempo a descansar llegó un hombre a caballo desde su fortaleza. - Mi señor, he creído conveniente buscarle, Lord Tyrell os espera en el castillo. - Arthur no dudó de la palabra de ese soldado, si se había atrevido a recorrer al galope tantas leguas estaría completamente seguro de que era el mismísimo Garlan Tyrell el que aguardaba en Refugionegro, el Trueno Eterno no aceptaba a los incompetentes. - Ser James -dijo- tú y tus hombres conmigo. El resto llevad ese carro a Refuginegro y clavad las cabezas de esos hombres en picas a lo largo de este camino. - Sería un buen aviso para todo aquel que pretendiera emularles. El puño de hierro de Lord Arthur Dondarrion era implacable. Acompañado de Ser James Tormenta, supuestamente hijo natural de su hermano Vengard, y seis jinetes más el guardia que lo había avisado cabalgaron a galope tendido hasta la fortaleza del Rayo.

Descabalgó con prisas y fue dando voces para organizar una comida decente, no era normal hospedar a un gran señor en Refugionegro, y menos a la Gran Rosa. Entró en la sala empujando el mismo una de las grandes puertas de roble oscuro. Tenía toda la parte derecha de la cara manchada de una sangre que no era suya, al igual que la coraza, también goteaba caliente líquido rojo. - Mi señor Tyrell, lamento el retraso. -dijo sencillamente mientras se acercaba a una sirvienta que sostenía un recipiente con agua. Lavó su cara rápidamente y se secó con un trapo. Se colocó detrás de su hija y la besó en la cabeza. Ella hizo ademán de levantarse y Arthur la detuvo con una mano. - Claudia quedate, quiero que estés presente en la reunión,-dirigió la mirada hacia Lord Tyrell.- si no os importa, pero es mi heredera y a partir de ahora estará presente en todas mis reuniones, soy mayor y puede que mañana ella lleve Estallido en la cintura, quiero que esté bien preparada.- Desde luego su llegada había eclipsado la sala, se rellenó el mismo la copa y se sentó en la cabecera de la mesa.- ¿Y bien, Garlan? -le tuteó- ¿que os ha traído a Refugionegro? Y gracias por los suministros, serán repartidos entre los refugiados. - Que Arthur Dondarrion era seco, serio e inmutable era conocido hasta en el Dominio.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Garlan Tyrell el Lun Oct 15, 2012 3:51 am

Caminaron por los pasillos de Refugionegro mientras su espada lo acompañada a su espalda, las botas resonaban en la piedra mientras que la señora los guiaba. Excusaba a su padre y lo cierto es que era normal dada la situación, él mismo se había visto obligado a abandonar Altojardín para combatir esta lacra.

Las gentes iban y venía cargando la mercancia que seguramente les había hecho llegar o que habían recolectado previniendo el sufrimiento de algún ataque en su fortaleza, los abastecimientos eran esenciales en ese caso. Cuando entraron en la sala se quedó satisfecho al ver lo bien preparada que estaba aquella chiquilla, sin duda su padre le había instruido bien sobre qué hacer con sus invitados y como tratar con los criados, ya esperaba el vino para sentarse a parlamentar, ese dulce nectar era fundamental dos buenos señores, aunque le sorprendería encontrarse algo tan bueno como lo que se cultivaba en el Rejo.

- Es comprensible milady. Espero que pueda cumplir con su cometido, como véis yo mismo me he visto obligado a dejar Altojardín para cabalgar contra estos bandidos. - de hecho que Lord Dondarrion no estuviese allí era una señal de ser un buen Lord, no enviando a otros para cumplir con su deber.

Después de las preguntas llegó el vino, no contestó ni iba a contestar sin antes aceptar la invitación gestual de la señorita y procedió a beber un trago de vino con el que casi apuró la copa. No era mal vino, sin duda tendría un buen precio en cualquier taberna de Poniente pero sería un vino de segunda en las grandes fortalezas. Aún así era un vino que se agradecía beber. - Verá... - no le dió tiempo a decir más cuando escuchó un fuerte empujón en la puerta de roble que hizo que su espada juramentada se girase raudo en su afán de proteger a su señor. Sin embargo Garlan giró el rostro de un modo tranquilo con un gesto relajado.

Cuando vió a Arthur no se sorprendió al verlo manchado de sangre, era un hombre firme, de los que quedaban pocos... ahora era tiempo de florituras para caballeros. Ambos habían coincidido en más de una ocasión en distintos lugares pero nunca habían mantenido una buena conversación aunque en la misma sala en ocasiones era dificil coincidir.

Después de lavarse la cara y situarse tras su hija comenzó a hablarlo - Para nada milord, es esencial que un heredero este preparado para el futuro. Debo decir que su hija me ha parecido una anfitriona a la altura de un gran Lord, estoy seguro de que en al futuro llevará las riendas de Refugionegro tan diestramente como vos. -

Arthur era directo y eso era esencial en la actual situación de Garlan donde no cabía la floritura, charlar y partir... esos eran los pasos a seguir - Cuando Lord Daemon me lo comunicó no dudamos en enviar una partida urgente hacia vuestra fortaleza. Alguien que lucha tan vivázmente contra estos viles bandidos no deberían pasar penurias, un verdadero rey ayuda a sus vasallos. - Garlan sonrió y siguió hablando - Quería ver la situación actual en sus tierras, las noticias de los ataques en sus tierras de ese Buitre han preocupado en el Dominio y más viendo como han actuado contra el sur de nuestra frontera con Dorne. Son gentes agresivas y sin miedo por lo que creo que es la hora de actuar contundentemente. - Ahora esperaría la información necesaria para evaluar como estaban las cosas al norte y al sur de las Marcas, aquello sumado a lo que sabía por Olyvar otorgaría uan información imprescindible para organizar un ataque a ese Rey Buitre.

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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Claudia Dondarrion el Vie Oct 19, 2012 12:49 pm

Apenas Claudia había terminado de formular su última pregunta cuando unos pasos acelerados y firmes que resonaron prácticamente en toda la fortaleza provocó que la joven esbozara una suave sonrisa, que quizá Lord Tyrell no llegara a apreciar. Sólo su padre era capaz de irrumpir en aquella sala de la manera en que lo hizo, empujando las gruesas puertas con ambas manos sabiéndose dueño y señor de aquel lugar y haciendo gala de una exquisita educación palaciega a pesar de que parte de su rostro y su coraza se hallaban cubiertos de sangre. Un rápido examen por parte de Claudia tranquilizó a ésta, pues su padre no parecía estar herido a pesar de que la reyerta parecía haberse complicado. La espada juramentada que había seguido a Lord Tyrell hizo ademán de desenvainar el arma que colgaba de su cinto pero Claudia permaneció serena, pues tal como dedujo, el impulsivo soldado interrumpió lo que parecía ser una exacerbada defensa de su señor a favor de una actitud más relajada. Lord Arthur lavó su rostro precipitadamente bajo la orgullosa mirada de su hija, que le contemplaba casi como si fuese uno de los Siete hecho carne entre aquellos grises muros, con los ojos brillando por la pura devoción que sentía hacia su padre. Recibió con una sonrisa el beso que le dio en la cabeza y después, con cierto gesto de desgana, separó sus caderas del borde de la mesa en la que se apoyaba para dejar a solas a los dos lores. Aunque su padre siempre solía informarla acerca de todos los avatares que concernían a la fortaleza y a la familia, Claudia nunca daba por sentado que su presencia en según qué encuentros sería bienvenida, no ya por la opinión de Lord Dondarrion, sino por la incomodidad que a veces suscitaba la dama entre los caballeros. Por eso fue que se disponía a abandonar aquella sala de reuniones cuando su padre se lo impidió, presentándola ante un Lord de Poniente como su heredera de forma oficial por primera vez. – Como gustéis, padre – respondió con voz firme, sin dejar traslucir la satisfacción y el orgullo que la embargaban ante las palabras de Lord Dondarrion. Permaneció apoyada contra la mesa en contraposición a la postura de su padre, quien seguramente cansado por la intensa cabalgada había preferido reposar sentado en una silla. Cuando Lord Tyrell apostilló las palabras de Arthur con halagos hacia la joven, ésta le dedicó una sonrisa agradecida, inclinando la cabeza suavemente.

Mientras los dos hombres hablaban, Claudia recordó la conversación mantenida hacía algunos días con Olyvar Martell en el campamento Baratheon. No se habían visto los estandartes de los Tyrell en el campo de batalla, pero sí que habían llegado numerosas provisiones coronadas por la Rosa del Dominio a Refugio Negro. Aún así, por las palabras del Lord, éste parecía decidido a participar en la lucha contra el Rey Buitre aunque hubo un matiz en sus declaraciones que no pasó desapercibido a la joven. – Llevamos un tiempo batallando contra las tropas de ese bandido – replicó pronunciando aquellas palabras con cierto desprecio, negándose a dar el tratamiento de rey a un rebelde con exceso de carisma entre la población de las Marcas – Vuestros blasones nunca han sido divisados en el horizonte así que intuyo que deseáis uniros a la lucha… ahora que están atacando el sur de vuestras tierras – concluyó con una sonrisa cordial pero que encerraba cierta malicia. Los largos cabellos negros enmarcaban un rostro en el que podían leerse mil y un matices contenidos en sus palabras, aunque éstas parecieran ser inofensiva. – Supongo que tanto los Baratheon como los Martell habrán aceptado con gratitud la aportación de vuestros soldados, ya que este enemigo parece ser más duro de lo que aparentaba al principio de la contienda. Daemon Fuegoscuro seguramente os lo pueda decir – dijo finalmente, aludiendo a la connivencia de los Tyrell con los Fuegoscuro y a la temprana presencia de éstos en forma de campamento en un punto estratégico en el que concluían los tres reinos afectados.

Claudia calló finalmente, fijando la mirada el Garlan Tyrell mientras daba un largo trago a su vaso de vino. Una de sus manos se posó sobre la mesa de roble, deslizándose los dedos por su madera en dirección a su padre, hacia el que desvió la mirada con cierta complicidad. No sabía si aprobaría sus palabras o si por el contrario, cuando estuvieran a solas, la torturaría con una de sus interminables charlas acerca de la prudencia y el saber hacer, pero cuanto menos la joven pensaba que Lord Tyrell debía saber que se hablaba de su ausencia en los primeros momentos del conflicto. De la misma manera en que Olyvar Martell y ella habían comentado aquel asunto en el campamento Baratheon, muchos otros bien podrían haber hecho lo mismo, extendiendo cierta mala fama acerca de los gobernantes de El Dominio. – Tomad asiento, Lord Tyrell – dijo repentinamente, apartándose definitivamente de la mesa para ofrecerle la silla que estaba a su lado, situándose ella detrás de su padre de la misma manera que la espada juramentada de Garlan se colocaba tras su señor. Había escuchado las órdenes que Arthur había dado mientras atravesaba los corredores y sabía que en cualquier momento, aparecerían dos o tres criadas con bandejas repletas de comida caliente.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Garlan Tyrell el Vie Nov 02, 2012 11:30 am

Contempló a la joven mientras hablaba, como tomaba la voz ante su padre y la manera descarada en la que se refería a los Tyrell estando su Lord delante. Desde luego no tengía pelos en la lengua y eso era algo qeu le agradaba aunque no pudiese estar más en desacuerdo con lo que había dicho, al menos en el tono en que lo decía.

Se sentó cuando la anfitriona se lo ofreció agradeciéndoselo con una reverencia con la cabeza y una sonrisa - En parte no puedo negar que lleve usted razón Lady Claudia, no hemos acudido antes a la batalla en tierras de los Dondarrion y en Dorne... básicamente porque nadie solicitó nuestra ayuda. Cuando recibimos en Altojardin la misvia de Lord Arthur el verdadero Rey la tomó en cuenta y enviamos lo que se nos solicitó, recursos para sus gentes que sufrían por culpa de la guerra. Mientras establecimos un campamento cerca de su frontera y mis hombres no llegaron a Refugionegro porque no se nos permitió pasar por tierras de los Caron, aunque aún desconozco el motivo de ese acto ya que disponemos de un tratado para que las tropas del Dominio puedan recorrer las de la Tormenta en asuntos de protección. - Esperaba que al joven aprendiese un poco de todo esto, no hay que ser orgulloso y morir. Más vale pedir ayuda a tus amigos. La sonrió, una amplia sonrisa que dejaba entrever sus blancos dientes - Y efectivamente, ahora me encuentro aquí por ese motivo. Mis vasallos no han conseguido frenar el ataque de los rebeldes y Rayos de Sol ha caido... me dirijo allí para retomarla y para reunirme con Lord Daemon que en estos momentos estará estableciendo un campamento a las puertas de la fortaleza. -

- Respodiendo a vuestra pregunta Lord Arthur, vanía a interesarme por el estado de Refugionegro... aunque por lo que veo los recursos han llegado y el Rey Buitre sigue dando batalla en estas tierras. -
arqueó una ceja - ¿Cómo de preparados están milord? agradecería toda la información que pudiese brindarme. -

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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Invitado el Mar Nov 06, 2012 10:25 am

Estiró con un pequeño gesto de dolor su rodilla izquierda, ya sentado y se desabrochó los brazales mientras Garlan Tyrell exponía los motivos de su viaje. Le agradaron las palabras de la Gran Rosa sobre su pequeña y se permitió una pequeña sonrisa, realmente nada más grande que un levantamiento de labio, una mueca en sus facciones, pues la única que conseguía hacerlo reír de vez en cuando era Claudia, pero lo suficiente para agradecérselo. También le extrañó bastante la seca reacción de su hija, seca, precisa y elegante. Escondiendo sus emociones, si las había. Había esperado una mirada tal vez más brillante o un gesto de sorpresa, más que nada porque era la primera vez que realmente mostraba en público su confianza plena en Claudia. Tal vez su hija estaba mucho mejor preparada que él, o se esperaba esas palabras en un alarde de orgullo desmedido. O tal vez, sinceramente, no la conocía tanto como creía. Esos pensamientos le hicieron perder el hilo de la conversación, hasta que las palabras de Garlan lo devolvieron a la realidad. Dejó caer fuertemente uno de sus brazales metálicos sobre la mesa y un “Perdón” murió en sus labios. Un Lord no pedía disculpas en su propia casa. -Si os soy completamente sincero, Garlan -siguió tuteándole, tal vez por confianza, aunque realmente era porque con la edad que tenía se sentía más cómodo, además había conocido a su padre y tratar con su hijo no era lo mismo.- nos pilló desprevenidos, yo estaba centrado en otras cosas en el este, cuando los estandartes Baratheon pasaron por delante de mi ventana fue cuando empezamos a reaccionar... Pensaba que eran simples asaltadores. - se detuvo unos instantes mientras bebía de una de las copas que trajo una criada.- Esos cobardes atacan en pequeños grupos y huyen, guerra de guerrillas. Cobarde, pero estratégicamente genial debido a la orografía de estas tierras. - miró a su hija antes de proseguir, algo cansado. - Además no nos encontramos en la mejor situación, la guerra contra los Baratheon no nos causó grandes perdidas en hombres, aparte de mis dos hermanos -su voz se agrió seriamente.- Pero las indemnizaciones impuestas nos han dejado las arcas mermadas.

Fue en ese momento cuando su hija habló, y esta vez Arthur si que distinguió la voz, esa voz tranquila dulce y sosegada que luego contenía veneno de la mantícora más venenosa. Desde luego una de las grandes virtudes de Claudia, que Arthur no llegaba a distinguir de quien había heredado, como no fuera de su abuelo. Esas que parecían no significar nada pero decían mucho. Arthur se giró hacia ella con el gesto serio pero aguantándose una gran carcajada. Suspiró con la boca entreabierta de su gesto algo más alegre y miró a su hija sonriendo con cara de perdonarle la vida. Estaba preciosa, su pequeño y precioso grifo, pues Claudia era la viva imagen de Cloris Connington, su madre, con la fuerza del más bravo de los truenos Dondarrion. No podía estar más orgulloso de ella, desde luego ni aunque hubiera tenido un hijo varón lo hubiera querido tanto como quería a su Lady Centella. Era la mejor de las herederas, la mejor hija que un hombre pudiera tener. También era cierto que en ese momento no pensaba en sus enormes discusiones, pero muchas veces, en el fondo de su corazón sabía que discutían porque tenía los mismos defectos que él, pero las virtudes mucho más desarrolladas. Pero en ese momento tuvo que desmarcarse de sus palabras, pensara o no igual, estaban ante Lord Tyrell, al menos un respeto por sus acciones no venía de más. - Altojardín tendrá sus propios problemas, y se tarda bastante en organizar unas tropas competentes. Además según tengo entendido atacan todas las marcas, incluso las vuestras, ¿no es así? - Aunque las palabras de Garlan lo dejaron perplejo.- ¿Los Caron no dejaron pasar a un ejercito aliado? - su madre había sido una Caron y le parecía muy raro que sus familiares no dejaran pasar a los Tyrell para ayudar a Refugionegro. Pero no era todo, aún había más. Arthur se levantó rápidamente de la silla. - ¿Rayos de Sol ha caído? Hijos de puta malnacidos, son demasiado osados, habrá que pasarlos a cuchillo a todos. -puso una mano en su cara, cansado y le explicó a Garlan la situación.- Los recursos nos harán bien, mis hombres se reúnen en tres frentes. Refugionegro quedará bien guarnecido, he enviado grupos de doscientos hombres a los pueblos fronterizos, he rehabilitado los caminos olvidados y mañana partirá una pequeña parte de mis hombres a construir un fuerte en la encrucijada con Dorne, he doblado la guardia y por los caminos circulan patrullas de treinta jinetes cada día. Partimos en tres días hacia la frontera con Dorne, los venados ya están allí esperándonos. Cogeremos a ese cabrón, lo juro por los siete.

Se levantó y cogió uno de los grandes mapas que llenaban las estanterías de la sala. En el estaba dibujado su territorio con anotaciones en rojo, más antiguas y en tinta azul las suyas mismas. Un mapa muy completo. - Veréis suele atacar por estas zonas, si protegemos fuertemente el norte -señaló en el mapa.- atacará el sur pues sus hombres no pueden con una fuerza de más de cien hombres. Pero le estaremos esperando. Vamos a darle una sorpresa a ese hijo de puta. ¿Nos ataca desde las sombras? Pues las iluminaremos con un rayo de luz tan fuerte que los mismísimos Siete tendrán que apartar la vista.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Claudia Dondarrion el Miér Nov 07, 2012 11:08 am

Lord Tyrell era diplomático y exhibía una cordialidad poco acorde con las palabras que la Dondarrion le había dirigido, lo que indicó a la joven la larga experiencia que Garlan debía tener en situaciones como aquélla en las que cada palabra debía ser analizada casi tan minuciosamente como todo lo que no se decía. El Lord tomó asiento agradecido mientras respondía a las veladas acusaciones de Claudia mientras ésta permanecía en pie tras su padre, apoyando una mano en el hombro de éste, sintiendo bajo la misma la aspereza de los bordados de su jubón. Algunas gotas de sangre que habían escapado al rápido lavado de Lord Dondarrion se mostraban en el cuello de su camisa color crudo, y los ojos de Claudia se posaron en ellas sin mostrar demasiada preocupación por ello. Estaba segura de que Lord Tyrell, en caso de poder divisarlas desde su posición, tampoco les concedería mucha importancia. La joven Dondarrion enarcó una ceja cuando escuchó la manera en que Garlan Tyrell denominaba a Daemon Fuegoscuro, el verdadero rey, y aunque no le sorprendió porque ya sabía de las preferencias del dirigente de El Dominio, sí lo hizo el hecho de que pronunciara palabras así ante ellos. ¿Haría lo mismo frente a otras casas más importantes y poderosas? ¿Se referiría así al líder Fuegoscuro ante Lord Baratheon? Por unos instantes, la joven se sintió ofendida y menospreciada por aquel dato, pero se cuidó mucho de expresar su opinión en esos momentos, pues no era ocasión de entrar en discusiones sobre orgullo y honor cuando el Rey Buitre estaba acosando a la población de las Marcas. Su propio padre, además, pareció pasar por alto aquel detalle para responder las dudas de Garlan Tyrell, mostrándose extrañado ante el impedimento que los Caron habían puesto a sus tropas a la hora de atravesar sus tierras, no sin antes mencionar con amargura y rencor las consecuencias que sobre la casa Dondarrion había tenido la guerra de hacía dos años. Los dedos de Claudia presionaron en forma de silencioso consuelo el hombro del Lord de Refugio Negro mientras ella misma apretaba los dientes tras sus labios sellados.

Arthur Dondarrion no era hombre que gustase de demasiado descanso, por lo que Claudia no se extrañó cuando su padre se puso en pie con la energía de alguien veinte años más joven, activado por el recorte de la guerra y la defensa, como si el sonido de las tropas desfilando y las espadas y escudos chocando fuesen el incentivo que necesitaba para recuperar una vitalidad que se resistía a perderse en el paso de los años. La joven no pudo menos que mirarle con orgullo instantes antes de atender a sus palabras; sabía que su padre entraría en acción y era un buen momento para aprender buenas lecciones. - Me estoy encargando de administrar los recursos que llegan al castillo, padre - intervino cuando Arthur terminó de explicar a Garlan Tyrell las medidas que había tomado para proteger las zonas circundantes a la fortaleza - Prácticamente hemos recibido víveres de todos aquellos que prometieron ayudarnos y estaba administrándolo todo momentos antes de la llegada de Lord Tyrell. Sus carretas y las de Daemon Fuegoscuro sí que están aquí, parece que ser que los Caron sólo han impedido el paso de las tropas... - aventuró sin dejar de mirar a su padre, pronunciando aquellas palabras con decisión a pesar de que con su mirada buscaba la aprobación de Lord Dondarrion. Ella tampoco comprendía por qué la familia de su abuela habían puesto impedimentos, ¿quizá por desconfianza?

Claudia siguió con la mirada a su padre cuando éste se dirigió a uno de los armarios de aquella sala que contenían centenares de mapas de todo Poniente y también de Essos, extrayendo uno de los más antiguos y por cuya textura, visiblemente rugosa y manoseada, la joven pudo distinguir de inmediato. Era uno de los mapas que el propio Arthur había dibujado cuando era muy joven, tras un periplo de varias lunas que empleó en recorrer sus tierras concienzudamente para conocerlas palmo a palmo. Tras extenderlo sobre la mesa, indicó a Lord Tyrell los puntos en los que desarrollaría su estrategia, rubricando sus explicaciones con una frase de tal magnitud que Claudia deseó que hubiera algún cronista en aquella sala para recoger tan impetuosas palabras. - Padre, puedo ir yo misma al sur - dijo con vehemencia, dando un paso hasta situarse a su lado y ofreciéndose a formar parte de una campaña a la que seguramente su padre no quisiera enviarla tras haber pasado días haciendo guardias en los vados - Iré con doscientos de mis hombres, puedo salir esta misma noche e instalar el campamento antes del amanecer, sin blasones y ocultos entre los árboles... -. La joven detuvo su entusiasta charla en espera de una confirmación por parte de su padre, aunque en su mente ya estaba elaborando toda una estrategia para sorprender a las tropas del Rey Buitre si se atrevía a acceder a sus tierras por el sur y sus ojos mostraban la excitación previa a una batalla.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Garlan Tyrell el Miér Nov 14, 2012 5:21 pm

La situación parecía que había sido complicada en Refugionegro, lo cierto es que por las palabras de Arhtur parece que lo habían pasado bastante mal por la rápidez y a astucia con la que habían actuado aquellos bandidos. También entendía que se había posicionado contra los Baratheon cuando estalló la guerra, con lo que estaba en total desacuerdo... quizá el mismo no habría sido tan benévolo con un traidor, aunque en él mismo se habían dado casos contrarios en los que realmente si había sido más que bueno.

Aunque después de que hablase su hija le sorprendió la arrogancia con la que actuaba ante las desfachatez de su hija, ese no era modo de hablarle a un Lord y menos si éste era el Señor del Dominio y en lugar de lanzarle una reprimenda prefería reirla las gracias... desde luego si que se podía decir aquello de "de tal palo tal astilla", pero prefirió dejar ese tema a un lado y centrarse en lo qeu le respondía a sus palabras. - Igual de sorprendidó se quedó Lord Daemon y yo mismo cuando me enteré. - dijo haciendo referencia a su rostro cuando escuchó que los Caron no les habían dejado pasar.

Asintió muy serio ante las palabras de desprecio hacia los bandidos... le preocupaba Rayos de Sol, no iba a permitir que esos vándalos montase su centro de operaciones allí... lo retomaría por los Siete. - Me alegra ver que los recursos han hecho bien y que teneís una buena formación que impida que ese buitre cause más estragos en vuestras tierras. - Tampoco tenía mucho más que decir, eran sus tierras y ellos mismo buscarían la manera de defenderlo, no tenía que venir él a decir ni aportar nada que no supieran ellos ya de antemano.

Miró el mapa, era una verdadera obra de arte, con anotaciones y tramos que seguramente pocos sabrían, había todo tipo de caminos y accidentes geográficos. Por último termino con su teatrillo de rayos y luz mientras su hija se ofrecía a lo suyo... tampoco tenía mucho que decir, esto parecía más una charla familiar y Garlan había cosechado la información que necesitaba, quizá pudiese sonsacar algo más pero tampoco tenía tiempo, debía acudir raudo a Rayos de Sol... su gente lo esperaba, su pueblo quería volver a su hogar.

- Teneis una buena táctica y una hija voluntariosa, ciertamente cualquier señor os envidiaría. Si puedo ayudaros en algo más mi señor, el Dominio es vuestro amigo os prestaré toda la ayuda que pueda aportaros, no lo dudeis. -

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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

Mensaje por Invitado el Miér Dic 05, 2012 3:20 am

La reunión se estaba acabando, de eso no había duda y él mismo estaba demasiado cansado para proseguir con vanas promesas y con tácticas ya aclaradas. Arthur, levantado sobre el mapa miró de soslayo al Gran señor del Dominio y sonrió amablemente. - Bien, todo queda claro entonces, Gracias por vuestras palabras, mi señor. - por fin lo trató como correspondía, había mostado la suficiente voluntariedad como para que Arthur lo respetara. Apartó con delicadeza a su hija de su lado y avanzó hacia Garlan tendiéndole una mano amistosa. - Los Dondarrion estamos tremente agradecidos con vos, si alguna vez necesitamos vuestra ayuda os la pediremos, pero a la inversa igual. Mis tropas y mis recursos están a vuestra disposición... -hizo una pausa mientras ponía una de sus enormes, pues aunque la avanzada edad lo había hecho menguar Arthur Dondarrion era un hombre muy alto y grande, manos en el hombro del Tyrell con confianza. - ...en el momento en el que ese maldito rebelde deje de molestar. - "Al menos este Tyrell se muesta más dispuesto que los Baratheon" pensó, aunque fue algo egoísta, Nathan Baratheon tenía sus propios problemas, y había demostrado ser algo más que un pipiolo con cuernos.

Ordenó que sirvieran la cena y trajeran los mejores vinos que hubiera en la despensa. - Sería un placer teneros para cenar, mi señor. Yo me retiraré un momento a refrescarme y a quitarme esta pesada armadura, pero estoy seguro de que mi hija será una anfitriona formidable. - Diciendo esto dio media vuelta y emprendió camino arriba hacia sus habitaciones. No sin antes guiñarle uno de sus sabios ojos a la pequeña centella. Tenía buenas intenciones y grandes planes para ella. Se tuvo que detener a mitad de las escaleras, estaba extrañamente exhausto. El Trueno Eterno apretó los dientes con rabia y continuó subiendo. "Estoy viejo..." Ya en su habitación consiguió desvestirse y calarse una de sus túnicas. Negra, marcando el luto que eternamente profesaría desde la guerra contra los venados. ¿En que tiempo vivían cuando la gente se coronaban reyes por doquier y los campesinos jugaban a ser señores? Él era de otra época, donde el honor y la guerra iban tan unidos que un solo hombre cargaba contra cien por recuperar aquello perdido. Suspiró. El mismo se había retirado hacía menos de dos años, las carnicerías habían sido plato de buen gusto, pero ya no estaba para eso. Su hija sería una digna heredera, pero al avistar el final de su vida Arthur no pudo pensar sino que debería haber buscado un buen marido para ella. Era fuerte, testaruda e inteligente, pero necesitaría a alguien que la ayudara, que la apoyara en los momentos difíciles y que pudiera decirle las verdades cuando se equivocara. Había sido un necio al reírse cada vez que ella negaba un pretendiente. Un rayo largo y azul cayó en la lejanía y Arthur se quedó mirando el horizonte sentado sobre la gran cama de sus aposentos. ¿Como sería recibido por sus hermanos allá donde estuviesen? ¿Como el gran Lord Dondarrion, como Arthur el hermano mayor, o como un cobarde?

La muerte no lo asustaba, solo la herencia y la estela que dejaba tras de sí. Tal vez fuera el momento de que otros tomaran el testigo. Con estos pensamientos volvió a bajar algo apesadumbrado a la gran sala, donde el banquete ya estaba preparado.
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Re: [Refugionegro] Visita a un aliado (Arthur Dondarrion, Claudia Dondarrion y quién esté en el castillo)

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