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Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

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Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Daeron Targaryen el Sáb Sep 22, 2012 3:00 am

Esperaba a su hijo tras haber dado al maestre de Maron el mensaje de cuervo para lord Dondarrion. La situación parecía tener más calado del que parecía, por los problemas que estaban teniendo en las Marcas, era hora de intervenir y la mejor forma de hacerlo era echando mano de Refugio Estival. Había quedado con su hijo en las habitaciones de los reyes, allí estaban Miryah y él, ya habían hablado del asunto.

No tengo idea de quién es ese maldito rey Buitre pero está poniendo patas arriba las Marcas, da problemas a los Baratheon y creo que a mucho tardar los dará a Maron, como no pongamos remedio...le voy a decir a Maekar que se ponga en contacto con su guarnición de Refugio Estival para que leve más tropas y envíe soldados a lord Dondarrion.

Daeron aún no había hablado con Daenerys sobre el asunto del collar, lo haría por la tarde... y aclararía las cosas con ella. Suspiró, echando un trago de agua fresca debido al calor reinante de nuevo. ¿Te divertiste en el banquete de la boda? dijo mirándola para no hablarle sólo de asuntos militares sino también de algo más ameno.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Maekar Targaryen el Dom Sep 23, 2012 5:45 am

Golpeo suavemente en la puerta antes de entrar siquiera sin esperar a que le concedieran permiso para pasar, pues la fin y al cabo su padre era el que lo había llamado, así que no suponía que estuviera haciendo algo extraño con su madre en aquel momento, como para interrumpirles, le había extrañado la petición de su padre de aquella improvisada reunión sobretodo después del banquete de boda, en el que casi todo el mundo había vuelto a sus habitaciones algo perjudicado por tanta bebida y comida.

Buenos días padre, buenos días madre…puedo saber por que esta improvisada reunión..?
– Los miro largamente antes de sentarse en una de las sillas sirviéndose un poco de agua en un vaso y bebiendo largamente, por que tenia un ligero malestar en el cuerpo, no solía beber tanto, pues no le gustaba tener esa sensación recorriéndole toda la mañana. – Bueno hablad que es lo que ha ocurrido, ya casi tengo todo listo para mi partida hacia las tierras de los Lannister con Sofia, ha sido para eso? Tengo que saber algo antes de partir…? – Observo de forma interrogante a sus dos progenitores por que no sabia que diablos tenia que tratar con sus padres a aquellas horas, y por que era de aquella forma tan secretista, hasta había tenido que dejar a su señora reposando en la cama.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Myriah Targaryen el Dom Sep 23, 2012 6:21 am

Myriah había aprendido muchas cosas durante su infancia en Dorne. A parte de las costumbres, el idioma y todo lo relacionado con lo cultural, había sido instruida en geografía, historia y política. Y quizás lo que más se le había quedado marcado en la mente desde temprana edad eran dos cosas, fundamentalmente. La primera de ellas era que Lanza del Sol y Desembarco del Rey, hogares de las Casas Martell y Targaryen respectivamente, eran enemigos por naturaleza, como habían sido sus ancestros los Rhyonar y los Valyrios mucho antes. Ambas familias estaban destinadas a primera vista a permanecer en continuos conflictos desde sus hogares más allá del mar y aún cambiándose de continente había seguido con aquellas batallas. El problema, en verdad, se había finiquitado con la boda de la propia Myriah con Daeron, o con la que la anterior noche había acontecido en Lanza, la del Príncipe Maron con Daenerys Targaryen. Al final ambas familias podrían disfrutar de la paz tan merecida.

El otro problema fundamental que Myriah había aprendido era el de las Marcas de Dorne. La cadena montañosa era la frontera natural entre su país natal y el resto de Poniente, por eso siempre habían acontecido disputas sobre ellas. Que si pertenecían a Dorne, que si pertenecían a la Corona, que si pertenecían a los Baratheon... Siempre igual con aquellas dichosas montañas. Por aquella razón cuando Daeron le refirió a su esposa lo que estaba ocurriendo entre aquellos accidentes geográficos, Myriah no se sorprendió mas se preocupó de todas formas. Un conflicto en las Marcas podía ser desastroso para los contrincantes, más teniendo en cuenta lo que pretendía el tal Rey Buitre ese, pero en verdad podía ser la oportunidad perfecta para conseguir alianzas. En los tiempos difíciles, si se actuaba con cabeza, podían resultar concordatos sólidos y de gran importancia.

- Aunque sea primordial conocer la identidad del Buitre, por ahora tenéis que centraos todos en combatir sus ejércitos y que los espías hagan los propio con las informaciones. Refugio Estival ha de ser, como dices, el punto clave para las tropas que envíe la Corona. Es justo que si Lord Dondarrion precisa de nuestra ayuda, hemos de brindársela tanto a ella como a la Casa de la que es vasalla, los Baratheon, así que de paso podemos afianzar lazos en las Tierras de la Tormenta - comentó la Reina, en los aposentos que compartía con Daeron, a la espera de que Maekar fuera a su encuentro. Se mordió el labio inferior, pensativa. - El problema también concierne a Maron, pues todo lo que suceda en las Marcas es asunto de Dorne, pues son sus fronteras. Y aunque no es plato de buen gusto que se le vaya con el conflicto ahora, pues acaba de casarse, es necesario que lo sepa. Si gustas puedo ser yo misma la que hable con él - se ofreció Myriah, mientras se trenzaba el largo cabello a un lado de la cabeza, con la mente dando vueltas de un lado al otro.

Le medio sonrió a Daeron cuando cambió de tema y habló sobre el banquete de bodas. Estaba claro que Myriah lo había disfrutado como si de una niña pequeña se tratase. Llevaba tras sus espaldas muchas celebraciones de enlaces matrimoniales. Algunos le habían dejado mal sabor de boca, otros le había parecido aceptables y muchos menos aún había disfrutado verdaderamente. Pero llevaba muchos años sin haber ido a una boda dorniense y eso daba puntos. La comida, la música, la decoración, los bailes, las gentes, las ropas... Todo había sido espléndido. - Creo que lo disfruté demasiado. Echaba de menos las celebraciones dornienses... ¿Y tú? ¿Lo disfrutaste o pensaste, por el contrario, que los de Dorne somos demasiado extravagantes? - preguntó la Reina, sonriéndose con cierta malicia, pues bien conocía su fama de extravagante en la Corte y no lo ocultaba para nada. Sí, lo era y estaba orgullosa de ello, en definitiva, por eso mismo se había agregado a aquella pregunta. Era una dorniense pese a la distancia y los años.

La puerta sonó, alejando a Myriah de sus pensamientos y observó como Maekar entraba, dándole los buenos días a sus progenitores. La Reina sonrió con calma ante su hijo, observando como se tomaba el agua que se había servido y se sentaba. En verdad había visto a su hijo beber demasiado en la boda y seguro que no se sentía del todo bien. - En verdad sí, Maekar. En estos momentos, no muy lejos de aquí, un asunto importante se está llevando a cabo y tu padre te necesita - comenzó a explicar la Reina, pausadamente. Dejaría que Daeron fuera quien le explicara a su hijo las razones, lo del Buitre, las Marcas y Refugio Estival, pues aunque lo hubiera hecho ella de buen gusto, la situación requería que fuera el propio Rey quien lo hiciera.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Daeron Targaryen el Dom Sep 23, 2012 8:00 am

Daba vueltas a la cabeza a las palabras de su esposa, mientras aguardaba la llegada de Maekar a la llamada. Se sentía algo pesado por los numerosos condimentos que los dornienses ponían a las comidas, y claro estaba, el rey había sido el blanco de muchas miradas durante la celebración y el banquete, le habían ofrecido numerosos platos en cortesía y con respeto, para que probase todo lo bueno que Dorne era capaz de aportar a aquella celebración. Daeron juraría que había comido y cenado nada más que de probar un plato y otro, y otro y otro... Suspiró en la silla, pesado y recordando aquella avalancha de platos y de jugosos manjares...no obstante sonrió cuando recordó los ricos postres servidos, esos sí que los probó todos y cada uno de ellos de buen grado, le encantaban los dulces.

Quizá debas referírselo tú a Maron, tras el malentendido que tuvimos respecto a la política en mi despacho no quiero ser portador de malas nuevas para él. Deberás hacerle ver que la situación si bien ahora no es grave, puede empeorar en cualquier momento como una fuerte tormenta de verano que todo se lo lleva por delante, en este caso vasallos, cultivos, tierras y vidas inocentes. Sabía que él no "legislaba" en Dorne, al menos no de forma efectiva, pero se preocupaba de los súbditos de su amigo y de los suyos propios, siempre intentando evitar guerras y derramamientos de sangre, pero ahora no había otra salida. Cuando escuchó a su esposa referirle la misma pregunta que él tras responder, sonrió, volviendo de nuevo a los postres.

Ah...esos dulces, me encantan los dulces, aunque en general disfruté mucho en todos los sentidos, creo que Daenerys será feliz con Maron, a pesar de ser tan bucólica y soñadora... el pensamiento de su hermano bastardo se le pasó por la mente debido al collar de Daena y carraspeó, bebiendo un trago de agua. Sí...lo que decía, fue un gran evento y estoy muy satisfecho con la capacidad de los dornienses para organizar grandes festejos. Guiñó un ojo y alzó la copa hacia su esposa en señal de alabanza hacia ella y sus costumbres, riendo por sus palabras. Es cierto cariño, hay mucha gente en Desembarco que se extraña de tu gusto por las ropas del sur y por las gentes tan extrañas que llevas...a mi no me incomoda, aunque bien es cierto que hay veces que tus invitados son demasiado raritos... rió entre dientes para volver a beber. Y entonces entró Maekar, como siempre a sus anchas, era bueno que confiase en sí mismo.

Conozco tus planes para partir a la Roca hijo, pero hay algunos asuntos de los que te tienes que ocupar personalmente. No se si has oído lo del dichoso reyezuelo ese de las Marcas, es un estúpido que ahora dice aglutinar a los descontentos con la situación actual, pues bien, lord Dondarrion nos ha referido una petición de paz realmente urgente, debido a las correrías de ese individuo. Le he respondido que se enviarían tropas desde Refugio Estival y tú debes de ordenar eso ya que es tu propia plaza. No sólo eso, sino que debes mandar levar nuevos hombres para reforzar la seguridad en el lugar, ya sabes, nuevas levas, reparaciones de grietas en los muros, la vigilancia, etcétera. Dio un trago de agua y tragó con lentitud mientras meditaba si se dejaba algo. Si puedes hacerlo por carta o con un mensajero estupendo, pero hijo, la situación es delicada para congraciarnos del todo con Dorne y con los Baratheon, de los cuales poco se de sus intenciones... si hace falta irás en persona, ¿entiendes hijo? No quiero privarte de tu boda, pero evitar que muera gente inocente y que se devasten tierras y ganados es más importante.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Maekar Targaryen el Dom Sep 23, 2012 8:53 am

Miro largamente a su padre y sonrió a su madre segundos después, antes de volver a tomar otra copa de agua, asintiendo y escuchando en silencio todo lo que decía su padre sobre el asunto de las marcas, haciendo que frunciera el ceño a cada segundo un poco mas, a que venia decirle aquello en aquel momento, pues estaba ya mas que solucionado desde hacia tiempo, y una carta de Lord Dondarrion, no había escuchado nada sobre aquello hasta aquel momento, por tanto en Refugio no sabían nada sobre aquel Lord en ningún momento.

Padre….ese asunto esta solucionado desde antes de venir a Dorne, no se como no te has enterado, Lord Nathan esta usando Refugio como su punto de apoyo contra el Rey brujo, y hemos mandado unos doscientos hombres, mas la guarnición que reside en Refugio para apoyar su lucha, tendré noticias de ellos si necesitaran mas ayuda por nuestra parte Mance mi espada juramentada me avisaría, así que no te preocupes padre, tengo ese tema mas que controlado desde hace tiempo, aunque sinceramente pensaba que ya estarías informado sobre los movimientos que realice antes de marcharnos de casa… - Alzo la ceja mirándole casi incrédulo por aquello, la verdad es que le parecía casi absurdo que le comentaran aquello, el sabia cual era su trabajo y se lo tomaba tremendamente en serio en todos los sentidos.

Me siento honrado que me tomeis en consideracion para este tipo de asuntos, pero ya lo tenia mas que controlado en todos los sentidos, amen de que tengo unos doscientos hombres mas en la fortaleza roja esperando una orden para ponerse en marcha a Refugio Estival con la mayor premura posible...- Observo entonces largamente a su padre y a su madre esperando sus impresiones pues no sabia como se tomarian el que hubiera actuado el mismo por cuenta y riesgo, sin avisar absolutamente a nadie, aunque el creia que sabian de sus planes y acciones.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Myriah Targaryen el Dom Sep 23, 2012 11:02 am

Hablando de forma más bien clara, Daeron no tenía potestad directa sobre la legislación de Dorne. Aquella capacidad era competencia del Príncipe, que en este caso era Maron. El Rey podía aconsejar a Maron en todo lo que quisieran y se dejaran ambos, pues después de todo eran amigos y familia desde hacía muchos años -aunque con el enlace de Daenerys se había afianzado aún más aquella relación-, pero no concernía a Daeron nada de los temas que el Príncipe dorniense manejara por y para su pueblo. Sin embargo, Myriah si podía apelar a su hermano con más facilidad. Era la Reina de Poniente, de los Seis Reinos, de los Ándalos y los Primeros Hombres. En efecto no tenía un título que la hiciera más importante que Daeron en Poniente, pero poseía algo que él no tenía: la sangre de los Rhyonar. Myriah era dorniense y si no hubiera rechazado el título hereditario a favor de su hermano, Maron nunca hubiera podido ser el Señor de Dorne. Se lo debía a ella y, cómo tal, sabía que la escucharía. Además, nadie mejor que ella para velar por los intereses de Dorne, que había que recordar que estaba donde estaba porque no había opuesto resistencia alguna en casarse con Daeron.

- Tranquilo, a mí me escuchará y podré hablar con él apelando a su sensatez con mayor facilidad que tú. No es por nada, si no que es mi hermano y sabe que yo solamente quiero lo mejor para Dorne - inquirió Myriah con una media sonrisa relajada, para no hacer sentir a Daeron en una posición inferior a ella. Pudiera ser que en el resto de Poniente no se tomara en consideración a las mujeres, pero en Dorne no se las discriminaba nunca en aquel tipo de temas políticos. Cabeceó y comenzó a plantearse qué le diría a Maron y como le presentaría el tema que les acontecía, pero las palabras de Daeron sobre la fiesta le sacaron de aquellos pensamientos y rió, divertida, olvidando el tema durante unos segundos.

- No son "raritos", como tú los llamasl, si no diferentes y tan especiales que no sabes apreciarlos - dijo al tiempo que sonreía y terminaba de trenzarse el pelo. Aún estaba de ese buen humor cuando Daeron le refirió el tema que les concernía allí a los tres y Maekar contestó a su padre. El rostro de Myriah se ensombreció levemente y miró a su hijo, que tal como su padre bebía agua como si la vida les fuera en ello. ¿Qué había hecho qué sin consultar a Daeron? Conservó su quietud por el momento. Maekar no había obrado del todo bien, pero había que conocer sus motivos. Miró a Daeron, intentando pedirle comprensión y paciencia, apelando a la tranquilidad, con aquella mirada y le contestó ella, en primer lugar, a su hijo.

- Como Comandante de los ejércitos de la Corona, he de advertir que tu decisión es acertada dada la situación en la que nos encontramos, pero... - tomó aire antes de continuar. Maekar daba por sentadas las cosas y aún no comprendía cómo funcionaba el sistema, o eso parecía. - Pero tenías que haber avisado a tu padre en cuanto tuviste ocasión de ello, pues él es el Rey después de todo - aseguró, soltando el aire progresivamente, cambiando la vista de Maekar a Daeron y viceversa. Maekar se había equivocado y aquello podía costarle muchas cosas, pero esperaba que Daeron fuera comprensivo con el hijo menor de ambos. Con que nadie se enterara de aquel desliz, Daeron no quedaría como un ignorante delante de todo Poniente.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Daeron Targaryen el Lun Sep 24, 2012 2:00 am

Frunció levemente el ceño ante las palabras de Maekar, pero relajó el gesto cuando Miryah habló. Con todo siguió dándole vueltas al asunto, por los Siete, ¿Por qué no le habían informado de nada? Ni Maekar, ni Baelor, ni siquiera el castellano de Desembarco o de Refugio Estival, nada. Procuró no ponerse nervioso, seguramente había sido un atrevimiento por parte de Maekar, al que ahora miró.

Me alegro de que hayas sido rápido en intervenir hijo, por lo que veo te has anticipado a la situación y eso está bien como general de nuestra casa, pero debes contarme los movimientos de tropas que quieras hacer, para saber qué quieres hacer con ellas, no nos sobran los hombres y aunque esta vez han sido relativamente pocos, debemos cuidar bien qué hacemos con ellos. Ahora cuéntame, ¿Han llegado ya? ¿Han actuado? ¿Qué ha sucedido en las Marcas? Menos mal que me has informado ahora de esto, podría haber metido la pata con algún movimiento diplomático en falso...

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Maekar Targaryen el Lun Sep 24, 2012 3:12 am

Presupongo que habran llegado ya padre, y no se que ha podido ocurrir, pero he mandado a dos hombres de confianza y a Mance como diplomático de la situación, si no he recibido noticias por parte de Refugio o del propio Mance quiere decir que todo esta en perfecto estado padre, y que aun no hay demasiado que lamentar, y si no os he avisado padre, es por que creí que ya lo sabíais, si bien como habéis dicho soy el general de las tropas, debéis confiar en mi hacer, habrá algún momento en que no podáis estar al tanto de todos los asuntos y se os derborden por todos lados, como preveo que ya esta ocurriendo, así que dejadme a mi los asuntos de carácter militar mas sencillos, si algo grave ocurriese os avisaría sin dudar, pero esto es solo una escaramuza aun, así que no os preocupéis… - Lo miro largamente tomando ahora un vaso de vino y observando a sus padres, ya bastaba de ser tratado como un niño, sabia que las cosas ahora no eran fáciles, y ya no era un infante al cual reñir ni mucho menos.

Mande a los hombres a mandos de las tropas de los Baratheon, así nos aseguraríamos de que contaran con ayuda expresa de la corona, y Mance vigilaría todos sus movimientos para ver de parte de quien estaban, Refugio esta en una zona muy importante, aunque defensivamente no es la gran cosa, pero sirve de refugio para las tropas heridas y es otra mano de ayuda del rey para con los Baratheon y una situación de apuro para su persona si decide traicionarnos, pues por ahora hemos dado mas nosotros que Lord Garlan según tengo entendido. Por otro lado espero que Olyvar no cometa ninguna estupidez y nos veamos en la necesidad de pararle los pies en cuyo caso la culpa recaerían en los Baratheon, o en todo caso en las tropas y comandantes, pudiendo salir la familia real de ese atolladero sin manchar nuestro nombre pues no estamos presentes en el sitio…por eso no estoy allí…
- Observo a su padre largamente con el ceño frunciendo, esperando que entendiera su hacer- Si algo así ocurre, y estuviera yo presente, seria un problema muy grande, en todo caso si las cosas se ponen peor, iría a desembarco a por mas tropas para luchar allí.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Myriah Targaryen el Lun Sep 24, 2012 4:00 am

Observó el gesto de Daeron y ella asintió con vehemencia, con una media sonrisa apenas perceptible en su rostro. El Rey se había mostrado tranquilo y había hablado en un tono que no era disonante con la expresión afable de su faz. Al menos la mirada y el empeño de Myriah habían hecho mella en la reacción de su esposo, cosa de lo que se enorgullecía la mujer. Maekar podía estar seguro aquella vez de que Daeron, por lo menos en presencia de la mujer, no se tiraría a su cuello con ganas de estrangularlo por aquella insolencia que su hijo no parecía entender del todo, según sus posteriores comentarios. En verdad podía estar seguro que no le iban a ahogar ni delante de su madre ni a espaldas de ésta, pues bastante bien la conocían como para saber que mataría si fuera necesario por él y por todos sus hermanos.

Sopesó las palabras de los dos hombres antes de hablar ella. Había muchas cosas a tener en cuenta en aquella escaramuza si querían todos que la balanza se inclinara a favor de la Corona. Maekar había apuntado bien en afirmar que defensivamente Refugio Estival estaba muy lejos de ser la fortaleza idónea para este tipo de reyertas, pero constituía un punto clave de reagrupe, de amparo a los soldados y de hospedería de heridos si se diera el caso. Cierto era, también, que al no tener conciencia o certeza profunda de hacia qué bando apuntaban los Baratheon, aliarse con ellos en tales conflictos podían ayudar a los Targaryen a afianzar posiciones. Pero había que tener en cuenta si los demás hacían lo propio para obtener el mismo resultado. - ¿Entonces qué podríamos decir de los movimientos de los Tyrell en las Marcas? Hemos de saberlo con certeza y estar ojo avizor, porque todos conocemos el bando donde se postulan y debemos estar precavidos. Es decir, hemos de tener en cuenta que tenemos que dividir nuestros esfuerzos entre las Marcas y los Fuegoscuro, de manera que nada pueda pillarnos desprevenidos - dijo Myriah, mirando de reojo a Daeron sabiendo que no le iba a sentar nada bien escuchar el nombre del bastardo, pero era necesario. La idea de que Daemon podría haber estado metido de lleno en el conflicto no soprendió a Myriah. Nadie parecía saber quién era el Rey Buitre y de esa forma nadie podía asegurar quién estaba detrás de todo aquello. Chasqueó la lengua y continuó hablando.

- Por Olyvar no preocuparos ninguno. Es impulsivo, pero no estúpido y sabe manejar los ejércitos con destreza, pese al carácter que todos sabemos que tiene. Y sería una afrenta para él equivocarse porque vive sobre terreno empantanado después de la disputa que tuvisteis. Hemos de intentar que los dornienses luchen con nosotros. - aseguró la Reina, mirando a Maekar con una ceja levantada. No, Olyvar no era el problema, en absoluto. Sabría dominar el problema porque, de otra forma, el problema lo dominaría a él. Myriah aún debía de hablar con Maron, pero ya estaba segura de lo que le diría. - Si no quieres que Olyvar se descontrole, la única forma de hacerlo es pactar con él y que una sus tropas a las del Baratheon, con las nuestras como intermediarios, si hace falta. Hablaré con Maron para que dé órdenes directas sobre su Comandante, osease, Olyvar, y que le deje claro de qué parte está Dorne en este asunto, por si un caso.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Daeron Targaryen el Miér Sep 26, 2012 2:05 pm

Daeron se levantó de su asiento y paseó meditabundo, dando vueltas a las palabras de su esposa referidas al Dominio. Era una cuestión peliaguda, una cuestión tan delicada como una de las rosas de aquel lugar, pero tan delicada como mortífera. Se asomó al ventanal de la habitación mirando a lo lejos a sabiendas de que Miryah y Maekar esperaban alguna respuesta, algún juicio u opinión. Todo eso llegaría, pero el rey daba vueltas a otros asuntos. La dinastía Targaryen había impuesto su dominio sobre Poniente por las armas, el trono de hierro era la viva imagen de aquellos recuerdos de gloria, conquistas y sometimiento de los pueblos. Daeron era un rey que, según creía, había actuado correctamente o al menos lo más correctamente posible, había hablado con unos y con otros para garantizar la paz, se había casado con Miryah para garantizar la paz, había casado a su hermana con Maron para garantizar la paz...

...Pero Daeron comenzaba a cansarse de la paz. Veintidós años velando por un sueño de estabilidad y prosperidad que tarde o temprano, más bien temprano, Garlan y Daemon, si no apoyados por Brandon, romperían. Veintidós años cargados de diplomacia, de reuniones, de audiencias y de concesiones, de negociaciones, de prebendas, de privilegios y de aportaciones. No, ya estaba bien de ser conocido como el "títere" de Poniente, de ser conocido como la marioneta de "quiero algo, voy a amenazar o coaccionar al rey para conseguirlo". Eran afirmaciones sin duda descabelladas, quizá paranoicas, pero los Targaryen eran una dinastía que al fin y al cabo descendía de supervivientes, de guerreros, de conquistadores. Suspiró, estaba hastiado de estar siempre amenazado por la invisible sombra de Daemon, por sus aliados Tyrell, por el rebelde Stark, sí, estaba hastiado, cansado de tanta mediocridad en su reino.

Miryah y Maekar esperaban. Los confidentes perfectos, su esposa y hermana de su ahora potencial aliado y el joven general de sus ejércitos. Se giró hacia ellos y los miró, primero en silencio, escudriñando sus miradas curiosas, sus interrogantes.

No habrá Dominio, no habrá hermanos que me traicionen dijo dando lentos pasos hacia ellos no habrá cuchillos, espadas o dardos que emponzoñen... se detuvo y cogió una copa de vino de la mesa, la que había utilizado antes para beber agua y la escanció con vino dorniense. No habrá sombra que oculte, ni hielo que congele, mano que destruya o muralla que encierre... saboreó el vino en su boca y después tragó, volviéndolos a mirar.

...el fuego de la casa Targaryen. Eran palabras retóricas, dignas de un gran comandante o en su caso, de un rey de Poniente. El dragón yace ahora amarrado por las cadenas de la pereza, decía refiriéndose a la vida cortesana y a la inactividad, de la conspiración..., decía refiriéndose a las tramas de Daemon y a todas sus consecuencias. Se dirigió a Miryah, esposa fiel, madre ejemplar, y tomó su rostro entre sus manos, acariciando sus mejillas con sus pulgares. Luego se acercó y besó sus labios, un beso pausado, lento para separarse después. Has sido un soporte para mi familia, una compañera en mi soledad, una amiga en mi animadversión, una consejera en mi reino...que es tuyo también, se ahora una esposa fiel, un bálsamo tranquilizador para mi ánimo... acarició su rostro y luego se dirigió a Maekar, pequeño hombrecito, testarudo militar y primer seguidor suyo, le sonrió, revolviéndole el pelo como gustaba de hacerle.

Has sido un ejemplo a seguir, una actitud valiosa en Desembarco del Rey, una espada amiga donde sólo había enemigos y aduladores... le hablaba como militar, con orgullo, de igual a igual. Se ahora la espada de la casa Targaryen... dicho esto suspiró, sabía que sus palabras por sí solas carecían de significado, regresó al ventanal y cruzando las manos en la espalda dijo.

No habrá caballero del Dominio que soporte el fuego del dragón...los Targaryen irán a la guerra.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Maekar Targaryen el Jue Sep 27, 2012 2:37 am

Observo a su padre largamente a su padre moverse por la estancia con aire pensativo, mientras su madre hablaba de hacer tratos con los Martell y que estos se posicionaran para con sus tropas, cosa que dudaba que hicieran si tenían en consideración que le mas joven de los Martell no estaba del todo contento con el enlace que allí se había producido haciendo que la soberanía de los dragones fuera absoluta en todo poniente de forma oficial. No confiaba para nada en el Martell menor, e incluso había pensado que el tendría que ponerse en manos de la pequeña guarnición, pero preferia ver como se desarrollaba la cosa antes de intervenir personalmente.

Después de escuchar a su madre observo como su padre finalmente empezaba a hablar, soltando un discurso lleno de dialéctica y metáforas, como al solía gustarle hacer, pero lo importante fue el final, bien, si finalmente estaban en guerra era momento de usar todos los métodos y tirar el honor a la basura, pero no en aquella escaramuza, primero debían posicionarse bien e intentar hacerse con los Baratheon por las buenas, y no por las malas y ver que les deparaba un futuro cerca.

Se puso en pie tomando de nuevo un poco de vino mirándoles largamente, tomando un trago y paladeando el vino antes de mirarlos – Bien….No haremos ahora mismo nada en las marcas, no es momento de alzar allí el estandarte de guerra sino el de amistad y alianza, nos haremos con las tropas de los Baratheon mostrándolos nuestro incondicional apoyo en la reyerta de las marcas, y si algo pasase por su posesión y los Martell estúpidamente comandados por Olyvar alzaran la espada contra los Baratheon, nos posicionaríamos del lado de los venados, si algo ocurriese las culpas serian para Olyvar, ya ha pecado de soberbio y de impulsivo antes, así que no seria difícil volver a echarle la culpa de nuevo, y al posicionarnos del lado de los venados, solo dejaríamos ver por ambas partes que defendemos a nuestros amigos, por un lado, y que no permitimos que las cosas se hagan a la fuerza para con los Martell. – Miro a su madre largamente, por que sabia que aquello podía no gustarle, pero el no tenia ningún aprecio por su tío en aquel momento, y estando en guerra no se andarían con chiquilladas si tenia que hacerse con los Baratheon.

Por otra parte…si no sucediera nada, dejaríamos ver que somos un valioso aliado que defendemos a nuestros amigos, si se revolvieran y mordieran nuestra mano, los Martell atacarían en nuestra defensa…o eso espero, y si algo pasara y perdiéramos a nuestros hombres son un pequeño regimiento nada mas, que compensaremos con otros como los Lannister….así que padre, aun cuando digas guerra, dilo con cautela, no podemos empezarla aun, hasta que todos se hayan posicionado adecuadamente.. así que paciencia, pensad en movimientos políticos, y dejadme a mi la milicia….será bestialmente contundente… - Dejo la copa de nuevo en la mesa mirándolos con gesto serio y los brazos cruzados, podía parecer un crio todavía, pero era un soldado antes que nada, y no se dejaría amilanar por el momento o las batallas que se acercaran.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

Mensaje por Myriah Targaryen el Vie Oct 05, 2012 4:48 am

La tensión se palpó en el ambiente hasta que Daeron comenzó a hablar tras Myriah. Esta y su hijo, Maekar, había podido observar cómo el Rey de Poniente se había levantado de su sitio y había deambulado por la habitación, con aire pensativo. Myriah miró a su hijo en algunas ocasiones, en expectación, hasta que Daeron finalmente se giró y los miró a los dos. A Myriah, de repente, se le encogió el corazón y se le cortó la respiración, teniendo que entreabrir la boca para que le entrara algo de aire. Conocía esa mirada más que el propio Rey, estaba segura.

La había visto el día en que se habían casado por amor a sus pueblos, el día en que lo había coronado Rey, el día en que Daemon había decidido levantar la Fuegoscuro contra sus propios hermanos. No era determinación en el sentido más estricto de la palabra, sino que en aquellos ojos violetas se veían reflejados los deseos, esperanzas y los millones de conflictos acontecidos en Poniente desde la llegada de Aegon El Conquistador. Allí, mientras Daeron se movía silenciosamente por la habitación, se hacía patente de dónde provenía y hacia dónde se dirigía: hablaba el fuego que corría por su interior, el Targaryen, la sangre de dragón que corría impetuosamente por las venas del esposo de Myriah. Hablaba el Rey de Poniente, de los Seis Reinos, de los Ándalos y de los Primeros Hombres y no así Daeron, «el Bueno», como lo llamaban.

Myriah siguió las palabras y gestos de su esposo con total atención. Asintió con vehemencia cuando se acercó a ella y le acarició el rostro, besándola dulcemente después, sintiendo que en verdad no merecía aquellas palabras del todo. La madre de los príncipes de Poniente, la que había sido la consejera y la aliada de Daeron cuando nada parecía estar de la parte de los dragones y, sobretodo, quien se había sacrificado día y noche por los Siete Reinos -contando su amado Dorne- desde la más temprana juventud, siendo arrebatada de todo lo que conocía y teniendo que sobrevivir en una tierra enemiga para ella, no era del todo fiel. El labio inferior le tembló levemente al escuchar esas palabras por parte de su esposo, las cuales solo ratificaban lo mal que se podía llegar a sentir Myriah. Había traicionado a Daeron, pero las cosas debían de cambiar. Y no por ella, sino por Poniente. La guerra se acercaba y debían de estar lo más unidos que se pudiera, a pesar de que ella odiaba los conflictos bélicos.

Pero Maekar no parecía entenderlo. El joven comandante, el benjamín de los hijos de Myriah, siempre se había guiado instintivamente por la milicia en vez de la diplomacia. Nadie mejor que él para hablar sobre batallas, porque todos, a esas alturas, sabían que había sido bendecido con un don para ello, pero de la misma manera había sido marcado por una impulsividad que a veces no le dejaba ver más allá del asunto. Porque aunque sabía lo que se hacía, la mirada que le brindó a Myriah al hablar de Olyvar hizo pensar a la Reina, quien se mordió el labio pensativamente, que no estaba actuando con todas las consecuencias. Pero ni él ni su padre.

Se levantó y se acercó a Maekar, tomándolo de la mano, haciéndole levantar de su asiento, y lo llevo junto a Daeron, al ventanal. Las vistas desde aquella parte de la fortaleza era impresionantes: se podía ver el mar a un lado y, justo al otro, los amplios campos desérticos de Dorne. Era justamente lo que necesitaba Myriah. - El día que llegué a Desembarco del Rey, hace más de veinte años, recuerdo que lloré como la niña que era, en los aposentos que Baelor «el Bendito» había dispuesto para la Princesa de Dorne, la que sería la salvación de su pueblo y la victoria de los dragones -comenzó, evitando mirarlos a ambos y concentrándose en que padre e hijo se fijaran donde se hallaban - Era la extranjera en una ciudad que rezumaba odio por los de mi patria, donde nada era lo mismo y donde yo me sentía irreal. Pero todo cambió el día en que nació Baelor, pasando por Aerys, Rhaegel, Aelinor y finalmente tú, Maekar - continuó, sonriendo y estrechando levemente la mano de su hijo, la que aún no había soltado - El día en el que naciste, soñé con el desierto de Dorne y, entonces, todo se volvió más claro. ¿Veis allí, el desierto que nos rodea? Y sin embargo, aquí estamos, sobre la gran ciudad de Lanza del Sol, repleta de vida a pesar de las condiciones del lugar. ¿Quién pensaría que algo pudiera sobrevivir sobre estas tierras?

Dio un paso hacia atrás y tomó de la mano a Daeron, y así, enlazados los tres, les hizo retroceder de la ventana y mirarla a ella. - El desierto, como véis, no es lo que parece. Puede estar rodeado de peligros e incertidumbre, pero si se aprovecha, puede dar sus frutos - finalizó por el momento, mirando a su hijo, tomando aire - Maekar, ¿recuerdas lo que te enseñé de los escorpiones? Pueden ser letales si se les enfada, pero dentro de su sangre, además del veneno, existe el antídoto no solo para su picadura, sino para otras muchas dolencias. Así que tal y como los escorpiones son así, has de darle la misma confianza a Olyvar, nuestro pequeño escorpión que amenaza con envenenar el ambiente. Todos sabemos cómo es, pero por encima de todo es un buen comandante y un gran aliado - le espetó con tranquilidad Myriah a Maekar. Después, se giró hacia su esposo e hizo un movimiento de asentimiento con la cabeza. - ¿Y tú no recuerdas tus lecciones de historia sobre Dorne, cuándo tu patria y la mía estaban enfrentadas? Este Reino nació de la más pura casualidad y porque la Madre Rhyone fue benévola con todos ellos. Los Rhyonar pecaron de imprudentes y marcharon contra los valyrios, tus valyrios, cuando se vieron mínimamente amenazados. Lo que ocurrió después todos los sabemos, que acabaron derrotados y obligados a ir al otro lado del mar en busca de una tierra que pudiera acoger a los últimos vestigios de su sociedad - cabeceó levemente antes de continuar - Pues de la misma manera que los Rhyonar perdieron, tú debes ganar, Daeron. No permitas que este pequeño contratiempo te obligue a adelantarte a los acontecimientos.

Los soltó de la mano, entonces, y se cruzó de brazos, sonriendo levemente para aliviar las tensiones acumuladas. - De la misma manera que yo aprendía a base de fuerza que de los peores momentos se puede sacar lo más maravilloso del mundo, como vosotros, también habéis vosotros de aprender que la paciencia es algo encomiable y que sin ella, en el desierto no se puede sobrevivir. Y tener claro que la necesitaremos... - comentó, antes de volver a sentarse en su sitio, ladeando su cabeza de un lado al otro. - Porque Las Marcas son en principio del juego, queridos míos.

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Re: Intervención en las Marcas (Maekar y Miryah)

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