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Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

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Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Shiera Greyjoy el Jue Ago 16, 2012 12:10 pm

La huella de una cabeza masculina modificaba el aspecto terso de la almohada de plumas, ella se desperezó, abriendo despacio los parpados que se acostumbraron al rayo de luz que entraba del exterior, no estaba, se dijo con un gesto de resignación, se levantó cubriéndose con una sábana, la brisa movía levemente la cortina, la puerta que daba al jardín debía estar abierta, sólo se podía abrir desde el interior, y solamente una persona podía haberlo hecho. En efecto, estaba viendo el amanecer, el sol ascendía entre las montañas, se acurrucó al ponerse delante de el, mientras le daba un beso en la mejilla. El amanecer es más impresionate en Desembarco, el sol emerge desde el agua... fuego y agua, sólo se puede mezclar en el este, mi señor, aunque el atardecer en el mar, es muy hermoso en este lugar, pero nada se compara con nuestras tierras.

Durante los segundos en los que el astro ascendía, la bastarda pudo recuperar una cierta tranquilidad, serenidad, deslizó su mano entre las del hombre, y permaneció callada contemplando como se alzaba hacia el cielo de la mañana, entonces la magia se perdió, y fue un día como otro cualquiera, ¡no!, iba a reunir a dos voluntades contrapuestas. Él iba a asistir, en principio, la acompañaría a la guarida del dragón negro, pero las cosas habían variado, su hermano vendría a comer con ellos, a la villa que compartían, yo estaré a tu lado, esas fueron sus palabras, y su tono no admitió replica, por primera vez se sintió amada y protegida por un hombre, uno al que había temido durante años, de puntillas, depositó un beso en sus labios, he de lavarme y desayunar, para preparar la comida de esta mediodía, quiero que nuestro hermano se sienta como en familia. Sin dejar la sábana atrás, ordenó a una solícita Gwen que sirviera en desayuno.

Con una colección de alimentos que sobrarían para alimentar a media villa, Shiera sirvió leche con miel a su hermano, con precisión aplicó mantequilla a un bocadillito de pan tierno, para deslizárselo. Supongo que trabajarás en tu despacho, hasta la hora de comer, si lo deseas te avisare cuando llegue nuestro hermano, le tiró de uno de sus mechones con delicadeza, Bryn... prométeme que te contendrás, que no entrarás al quite si te insulta, si te propone algo inconveniente... al menos que uno de los dos sea diplomático, por suerte Aceroamargo no está, sino la reunión seria demasiado tensa para todos, por el odio que te profesa, y si se entera de lo de las dos últimas noches, te mataría, con toda seguridad, pensó la bastarda. Le tiró de la manga, es absurdo que tengas que ir a tu habitación a por tu ropa, es poco practico, en Desembarco te acatarrás, le dijo muy seria hasta que estalló en carcajadas, puedes trasladarte, mejor no, que te levantarías con ojeras... por las patadas, se acercó a su oído, no pienso ocultarlo, así el Consejero de Rumores, habrá acertado, por una vez.

Con un vestido de lino color azafrán, suelto por debajo del pecho, sencillo, pero de una calidad poco común, finamente tejido, a juego con unas zapatillas del mismo color, se sujetó el cabello con una cinta a en un tono más fuerte, que destacaba sobre su cabello, sin joyas, a penas, una pieza de ámbar en forma de dragón dorado, en su cuello. Gwen le comunicó que Ser Daemon, estaba en las puertas de la villa, la dama sonrió, no envíes a nadie, iré yo a por él, hacia tanto tiempo que no le veía, y durante el banquete no pudieron hablar, no había coincidido, gracias que aceptó la invitación, rauda, corriendo. La más pequeña de los bastardos se acercó con una sonrisa en los labios, ¡Daemon, mi querido hermanote! Por ti no pasan los años, ¿estás seguro que no eres el brujo de la familia? Depositó un beso en su mejilla. Vamos cuéntame que has hecho estos meses, ¿cómo están mis sobrinos?, ¿y mi cuñada?... vamos ponme al día mientras llega Bryn y os tirareis puyas como siempre, tiró del brazo hacia el jardín.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Daemon Fuegoscuro el Vie Ago 17, 2012 5:02 am

Desde que la misiva habia llegado ante mi no habia dejado de dudar. Shiera seguia siendo mi hermana, jamas me habia hecho nada malo, siempre me habia tratado como a un hermano y eso se lo agradecia. Luego venia lo malo, despues de años de tensa calma, sabiendo que debia ser yo el ocupante del trono de hierro seguia siendo leal a la casa Targaryen, solo aceromargo me habia seguido, el unico de los reconocidos que apoyaba mi causa, el unico que velaba por la verdad y la justicia en vez de por intereses propios. Al final, tras muchas vueltas y mas de un cambio de opinion decidi aceptar.

Al alba me desperte junto al sol y durante largo rato estuve observando desde mis aposentos al astro rey escalar los cielos. Al final un breve suspiro y comprobar que no podia seguir alli perdiendo el tiempo me sacaron de mi ensimismamiento y comencé a prepararme para la reunion con Shiera. Mi armadura negra, mi espada Fuegoscuro, mi daga, mi capa roja como el fuego y nada mas, ni presentes ni regalos. No los merecia, no me apoyaba como debia hacerlo, ninguno de los que podia considerar hermanos me habia apoyado, solo Aceromargo.

Monte mi hermoso corcel niveo y sali a las calles de Antigua, me habian informado de donde se hospedaba Shiera y dado que conocia el lugar decidi olvidarme de la compañía, estaba mejor solo. Esquive los caminos mas transitados, recorriendo calles estrechas y bajas de la ciudad con calma y paciencia, no tenia prisa por llegar, si el pueblo me veia cercano estarian de mi parte. A varios mendigos les di limosna y a un joven niño que se acerco a mi le conteste sonriente, era conocido por todos y muchos se giraban para mirar al dragon negro. Estaba acostumbrado y a la vez asqueado, ojala jamas hubiese ganado ningun torneo, pero despues del primero ya igual daba cuantos siguiera ganando.

Por fin, tras un camino largo y lleno de distracciones por parte de los habitantes de Antigua llegue hasta la villa donde se habia hospedado Shiera. Desmonte de mi caballo y se lo di a un chiquillo que estaba en el jardin delantero arrodillado frente a un matojo de flores – cuidalo hasta que salga y te dare una moneda de plata jovencito – le habia dicho. El infante al escucharme no pudo evitar abrir la boca de la sorpresa y sin siquiera poder contestarme se llevo al caballo mientras sonreia por la escena que acababa de pasar.

No estuve mucho tiempo solo pues pronto otro criado llego ante mi para anunciarme que Lady Shiera vendria enseguida. Asenti y me mantuve frente al portico ornamentado de la casa, demasiado ostentosa, demasiado dificil de proteger, sin duda no hubiese sido mi eleccion. Preferia una torre con una sola entrada, muros altos y gruesos y puertas anchas, las villas como aquella eran para comerciantes y aunque eran hermosas tambien eran faciles de asaltar. Me encontraba mirando todos aquellos detalles cuando aparecio Shiera vivaz y alegre a causa de la juventud que corria por sus venas.

- El brujo no lo se, pero según creo muchos de tus amigos me llaman traidor, bastardo y otro sinfin de apelativos – le dije sonriendo, sabia conquien se juntaba Shiera y no el iba a ocultar mi desacuerdo. No era un secreto, todo el mundo lo sabia y no me gustaba hacerme el estupido – respecto a mi esposa y mis hijos siguen como siempre Shiera, ya sabes que tu estas invitada a visitarnos cuando quieras – sola por supuesto. En lo que se referia a mis descendientes era muy estricto, su seguridad era lo primero.

Despues de contestarle escuche el nombre, ¿el estaba aquí? Me lleve la mano a la espada y la aferre con fuerza sin sacarla de su vaina mientras Shiera tiraba de mi con su otro brazo - para, ¿el cuervo esta aquí Shiera? - habia sido un error, tendria que haberme quedado en mis habitaciones, disfrutando de un dia de paz y tranquilidad pero no, habia aceptado.


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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Shiera Greyjoy el Dom Ago 19, 2012 2:58 am

Una sombra de tristeza cruzó los hermosos ojos bicolor, por un segundo deseó volver a la infancia, cuando todos eran más jóvenes, y estaban unidos, cuando no existían esas competencias y absurdas luchas por el poder, cuando el deseo entre hermanos no empañaba las relaciones. Por un segundo, las lágrimas inundaron sus ojos, ante las palabras del gigante Fuegoscuro. Intentó contenerlas, sabía que si Bryan intuía su tristeza y el dolor que inundaba su espíritu la conversación sería todavía más tensa.

Cogió a su hermano de la mano derecha, una mano callosa, con las típicas grietas producidas por el manejo de la espada, fuertes como correspondía al mejor de los guerreros. Hermano, esto es una comida de familia, el deseo de tener una conversación distendida, recordad viejos tiempos, cuando, eramos felices, el odio no hacia mella en nuestros corazones, tenia tanto miedo. y podía recurrir a mis hermanos para queme consolaran en las largas y frías noches de Desembarco, alejada mi mi Lys Natal.

¿Recuerdas cuando me llevaron a Desembarco?. Ella si lo recordaba, era un visión clavada en su mente, tenía ocho años, era apenas, una esbelta niña de ojos diferentes, todos la miraban con desprecio, era la última de los bastardos de un rey que jamás ejerció como tal, se escondía asustada detrás de la septa que la había acompañado desde Lys, era un niña muy tímida, criada por un abuelo que la amaba, y que a duras penas pudo separarse de ella, para mandarla a un lugar donde no sería nadie, junto a un padre que hacía niños por deporte, alzó los ojos hacia ese gigante de cabello rubio, casi tanto como el suyo. El y Bryan fueron los únicos que no destacaban sus ojos como sus rasgos más característicos, Daemon fue el primero de sus hermanos que conoció. Mientras se escondía tras su septa, y asomaba su cabecita de largos cabellos platino, Daemon, por un momento, tentada, se puso de puntillas, y el dio un beso en la mejilla. Daemon, no ha pasado el tiempo, para nada, ti sigues siendo tan grande e imponente como lo eras a los catorce años para una niña de Lys.

Tiró de ál hacia el pequeño cenador donde Gwen había depositado una jarra de limonada, recién hecha, con agua fría de los manantiales de la ciudad, Da, usando el apelativo que usaba de pequeña, cuando asustada corría a su habitación, cuando la regañaban por pasar horas entre sus libros, y no bordaba, Da, ya he pedido a Cuervo que no discuta contigo, que comamos en paz, hace demasiado tiempo que no nos vemos, no me hagáis sufrir ninguno de los dos. Bryn, tu hermano, está aquí, no pienso ocultarlo, pues somos familia, pese a lo que pese, se ha vuelto muy paranoico con mi seguridad, piensa que alguien puede hacerme daño, secuestrarme o lago peor.


Le índico un lugar para que se sentara al fresco, y escanció una copa de limonada fresca, sonriendo pícara, luego vendrá el vino, no sé como soportas este calor, y eso que todavía es primavera, anda cuéntame cómo están mis sobrinos, estoy segura que son tan guapos como tú, tan fuertes como el más poderoso de los hombres. ¿Voy a ir pronto de boda?. Ponme al día, la bastarda le miró con cariño, como odiaba esas diferencias entre hermanos. No deseaba hacer la siguiente pregunta, pero debía hacerla o no sería consecuente con sus intenciones de unir a su familia, aunque el sujeto la aterrorizaba, ¿có-mo? La voz le tembló, respiró ¿Cómo está Aegor? ¿Ha venido contigo? No le he visto, sino estaría invitado a esta comida, aunque creo que no sería tan placentera como la que tendremos.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Brynden Ríos el Dom Ago 19, 2012 1:00 pm

Absorto y despierto desde hacía más de media hora, el bastardo miraba el techo de una habitación que no era la suya. No prestó mucha atención a las primeras palabras de su hermana, tan solo se dedicó a abrazarla con su brazo derecho, el más portentoso.
Había ocurrido, se había quedado, había amanecido con ella. Era algo con lo que Brynden había soñado desde que la conoció, pero que ahora, de manera increíble se veía eclipsado por una noticia.
Se levantó despacio y salió afuera a contemplar el amanecer. De nuevo embobado, con la cabeza dando más vueltas que una peonza, apenas se percató de que su medio hermana lo acompañaba. Sabía qué quería decir aquel dolor de cabeza; había soñado con sangre.
El beso que su hermana depositó en sus labios lo sacó de su ensimismamiento y de sus pensamientos, lo cuales rondaban en derredor de una persona, de un nombre: Daemon Fuegoscuro.

Sólo a su hermana se le ocurría tomar una vía diplomática de un asunto como una maldita rebelión, pasando por alto lo que su hermano y rey había dicho en la reunión en la que "juraron" sus cargos. Y es que, aunque le parecía una idea, no solo absurda, sino inútil, Brynden no objetó nada y se puso a disposición de su hermana. Lo que le gustaría saber al bastardo es cuánto iba a durar su buen hacer y cooperación, pero era algo que todo podrían ver venir; duraría hasta que ese descerebrado cruzara el umbral de la puerta con su altanería y esos aires propios de alguien que vive con los mayordomos floridos.
Cierto es que admiraba el talante de su hermana, pero no lo compartía, al menos en este caso, y aunque ella se esforzaba por hacerlo sentir cómodo, era prácticamente imposible.

Observó cómo las sábanas describían el sensual cuerpo que ocultaban, pero Brynden sabía lo que se escondía y no lo olvidaría jamás. Se dispuso a vestirse sin haber dicho aún una sola palabra. Pronto su hermana notaría su aspereza y lejos de ser malinterpretado, Brynden no quería que pensara que la culpa la tenía ella, que el bastardo se hubiera arrepentido de algo o a saber qué.
-Shiera... -se le atragantaban las palabras -para mí se hace difícil hablar de lo sucedido, pero ello no significa que esté arrepentido, decepcionado o cualquier memez de esas, todo lo contrario -era capaz de vociferar órdenes a hombres que le sacaban una cabeza de estatura y 15 arrobas de peso, pero era incapaz de enfrentarse a su hermana -Mi humor se debe únicamente a la visita de nuestro medio hermano, no tiene nada que ver contigo. No obstante, si tienes algo que decir, soy todo oídos. -se quedó un instante callado -Hermana, nuestro hermano dejó de ser de la familia cuando se alió con Aceroamargo y se unieron a los Tyrell...

A la hora de desayunar, su estómago estaba cerrado desde que se enteró de que iban a mantener una entrevista con su medio hermano, era la forma que su organismo tenía de protestar contra semejante aberración. Comió el panecito sin apenas paladearlo y con total automaticidad:
-En ese caso, si uno de los dos tiene que ser diplomático... estás tú para suplir esa ausencia. No voy a dejarle pasar ni una, lo siento -masticó -Estaré a tu lado, pero no me pidas que lo trate como si fuera con él con el que me he acostado -sus palabras eran duras y secas, nada que ver con el Brynden que instante antes salía de la cama.

Un atisbo de sonrisa se dibujó en sus labios:
-No creas, hermana, que yo me molestaré en ocultar algo que la gente da por hecho antes de que sucediera -su tono se había calmado.

Así Aceroamargo tendrá un motivo para venir a mí, dijo una voz en su cabeza.

***

Al contrario que su hermana, Brynden no eligió ni de lejos sus mejores ropas, se diría que era casi insultante acudir con la ropa arrugada y con alguna mancha de tinta, pero así lo hizo.
Cuando supo que su medio hermano estaba ya en compañía de su hermana, fue hacia la sala, pero antes de entrar se detuvo frente a la puerta, apretó la mandíbula y tragó saliva antes de entrar.
Pasó por el lado de su hermano sin mirarlo. Cuando llegó a su asiento dejó a Hermana Oscura colgando del mismo, se quitó la capa e hizo lo mismo, y una vez sentado se quitó los guantes y finalmente miró a su medio hermano:
-En realidad no debería agradarme tu visita, pero el respeto que te profeso hacen que un resquicio de mí me congratule tenerte en la misma estancia que yo -no dijo nada más, tomó una uva del frutero y la masticó lentamente.

Cogió la mano de su hermana, la acarició con el pulgar y le sonrió con brevedad, acto seguido la soltó y volvió la vista a su hermano.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Daemon Fuegoscuro el Dom Ago 19, 2012 3:06 pm

Solte una gran carcajada cuando escuche que se trataba de una comida de familia, ¿que familia? Quizas a ella siguiera considerandola mi hermana, quizas siguiera sintiendo algun cariño hacia su persona pero no hacia el cuervo. Por el cariño que le tenia trataria de contenerme pero ganas de atravesar su podrido corazon con mi espada no me faltaban, de sentir su sangre manar atraves de su pecho, manchando mis manos mientras a el se le escapaba la vida. No merecia que le llamara hermano, un hermano hubiera creido mis palabras y hubiera permanecido leal, el no lo habia hecho por lo que solo tenia un adjetivo para el, enemigo.

- Eso es porque los dioses me han bendecido Shiera, aunque no es al unico, tu sigues tan radiante como siempre – le conteste halagandola a ella tambien tras recibir su beso en la mejilla. Habia decidido no contestar a su pregunta sobre su llegada. Me acordaba, me acordaba de tantas cosas que habia vivido y que a la hora de la verdad no habian servido para nada que cada vez que pensaba en ellas sentia la rabia en la boca y deseaba destrozarlo todo. Habia sido el hijo perfecto para mi madre y despues, con el paso de los años me habia convertido en el primogenito deseado por mi padre, cosa que quizas fuera pues durante años habian recorrido los rumores sobre la infidelidad de la reina con el hermano del rey, el caballero dragon. Muchos decian que de aquel encuentro habia nacido Daeron, hijo ilegitimo de la reina y por lo tanto hijo de otro que no era rey, yo era el primogenito y aun asi pocos me habian apoyado entre los dragones, apenas unos pocos, el resto me habia traicionado.

Llegue junto a ella al lugar que habia escogido para nuestra cita, un hermoso cenador donde nos esperaba una tentadora jarra de limonada. Apunto estaba de olvidar los odios del pasado, dispuesto a tener una charla amena con ella cuando escuche ciertas palabras y me gire para mirarla, fulminandola con la mirada – no repitas eso, Brynden Rios no es mi hermano. Si fuera mi hermano me habria apoyado y no lo hizo, no es mas que otra sucia rata que apoya a un falso rey – le conteste en un tono calmado pero que no dejaba lugar a replica. Si todo seguia asi acabaria por marcharme, habia acudido por ella y no por el pero no estaba dispuesto a sonreir y alabar a quien no lo merecia, mucho menos a dejar que le llamaran mi hermano.

Despues de mis palabras acepte sentarme, tratando de calmar mi enfado momentaneo mientras la observaba repartir el delicioso nectar que refrescaria nuestros cuerpos – Mis hijos estan bien, han crecido fuertes y ambos son ya dos buenos hombres que espero algun dia me sucedan como Lord y Ser Fuegoscuro pero de momento se niegan a darme nietos, que le vamos a hacer – le dije con un brillo especial en los ojos, ese brillo era orgullo hacia mis hijos, cada vez que hablaba de ellos me sentia orgulloso. Despues pregunto por Aegor, el gran guerrero que si habia decidido apoyarme, quizas no por respeto hacia mi sino odio hacia el cuervo, pero aun asi me habia apoyado, cosa que nadie mas habia hecho salvo Quentyn – Aegor esta bien, sigue tan serio como siempre pero esta bien y ¿sabes una cosa? No deberias temerle, jamas te haria daño – aunque no podia decir lo mismo del cuervo, a el lo mataria nada mas verlo, estaba seguro. Incluso yo mismo tenia mis dudas sobre lo que haria cuando me lo encontrara al fin.

Y al fin aparecio, paso de largo de donde me encontraba y llego hasta el lugar que habia decidido ocupar. Vestia con ropas arrugadas y sucias, quizas tratando de provocarme, no lo sabia. Mire su espada mientras se sentaba, mirandolo despues a el mientras acariciaba el mango de Fuegoscuro con delicadeza, como si fuera una dama – no soy dado a mentir por lo que no te dire que el sentimiento es mutuo cuervo. En su momento espere algo de ti y no cumpliste como hermano que eras por lo que no te tengo el mas minimo respeto y si deseas que me vaya asi lo hare, no tengo ganas de aguantar tus palabras envenenadas – le conteste sin moverme un apice, mirandolo fijamente. Me hubiera resultado tan facil hundirle la cabeza con Fuegoscuro que no merecia ni la pena, ojala hubiera estado Aegor, el hubiera terminado con sus palabrerias de un espadazo, en ese aspecto si que era temible.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Shiera Greyjoy el Mar Ago 21, 2012 12:20 pm

Un suspiro de resignación salió de los labios de Shiera, en su fuero interno sabía que era una ilusa, cándida al intentar persuadir a Daemon que no deseara el trono que ocupaba un hermano por derecho de primogenitura, sus aspiraciones no eran legítimas, pese a lo que su padre, en un último acto de locura le dejara la espada ancestral de los Targaryan, y sembrara la discordia en entre los dos hermanos, discordia entre ambos Ríos, discordia en la organización de los matrimonios.

Ahí estaban las personas que más amaba. Pese a su privilegiada inteligencia no era capaz de entender a los hombres de su familia, podía tener miles de excusas para Maekar que jugaba a ser hombre, cuando sólo era un crío enamorado, el pequeño de los Martell, que henchido de orgullo juvenil, descubre lo interesante que es el poder, como manipular acciones, yendo en contra de los designios de su hermano, el príncipe de Dorne, infalible en su certeza y poco reflexivo en el incidente con su sobrino.

Sin embargo ahí estaban esos dos hombres, maduros, por un lado la fuerza, la destreza de aquel que se sentía la encarnación del guerrero, hermoso como un dios antiguo, poderoso como un héroe de cuento, inconsciente como un niño cabezota que quiere un juguete que no le pertenece, que no le importa los obstáculos ni la sangre inocente que se derramará de su tierra sagrada, como antaño fuera calcinada la antigua Valyria de la que procedían.

La leve caricia del pulgar de Brynden, tornó sus pensamientos al hombre que amaba, y chocó con la realidad de sus sentimientos, un golpe seco en su alma, que se erizaba por el rastro de la caricia de ese dedo, dos noches en la que fue amada, protegida de sus miedos y pesadillas, encontrando la paz que se había negado los últimos dos años. Le miró, Bryn , la lealtad a la Corona, a la legitimidad, muy contrario a Aceroamargo, que solo quería poder.

Observó a ambos hombres, el uno y el otro, portadores del acero de los artesanos valyrios, ancestral forjado con la magia del alquimista, fundido con el fuego de los dragones, manos tensas en sus empuñaduras, la lágrima que otrora reprimió, se deslizó lenta por su mejilla, dejando una huella que no pudo reprimir. Observó a su medio hermano, al que quería más allá del cariño fraternal y al guerrero que de pequeña la había salvado de las burlas de los habitantes de Desembarco, al que acudía llorando cuando la llamaban la hija de la bruja, reencarnación de las magas ancestrales de Valyria, la mujer de belleza sin parangón que se bañaba en sangre para conservarla, como su madre. Con la mano de Bryn en la suya, la derecha, y la de Daemon en la izquierda.

Sé que vuestras diferencias son irreconciliables, que nada que pueda decir va a aplacarlas, sin embargo ¿podemos hacer un intento en esta comida? No pensemos en una guerra que se avecina, reflexionar sobre la muerte que arrastrará a inocentes, a la próxima generación de nuestros jóvenes a tus hijos Daemon, y a tus sobrinos, un sacrificio del mejor de los linajes, de de nuestra familia. Sólo, os ruego que hablemos, olvidar esos aceros, sois hombres inteligentes, que no os puedan los instintos más bajos… No se derrama la misma sangre

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Brynden Ríos el Mar Ago 28, 2012 11:51 am

Cuervo Sangriento prometió a su hermana que no se excedería en sus palabras, pero no que fuera claro a la hora de posicionarse de uno de los supuestos bandos que se habían creado; a saber, el rey Daeron y el pretencioso de Daemon, llamado Fuegoscuro.
Daemon habló y lo hizo tan queda y desagradablemente como Brynden esperaba. Con desprecio, con un asco disimulado, quizás por su condición de bastardo, olvidando quizás que él, que aspiraba a ser rey, también lo era. Quizás por todos los rumores que se cernían sobre su persona, sobre la relación con su hermana... en resumen, por todo lo que englobaba al consejero de los rumores.
En ese instante, observó la espada que su padre le había otorgado a él, la espada que sin duda sembró la semilla que estaba germinando en el corazón de Daemon, la semilla de la revolución.
Brynden sonrió ante tal altanería, pues él también ostentaba una portentosa espada, la de Visenya Targaryen, contando con que él era tan solo Targaryen a medias. Y es que, aunque la espada de Daemon fuera la de Aegon el Conquistador, eso no le daba derecho alguno al trono, ni siquiera por ser Targaryen por ambos padres.
Ciertamente, su padre había sido un zoquete, un gordo cuya cara abotargada casi ocultaba esos ojos con los que debería haber visto lo que estaba haciendo. También había sido un imbécil por legitimar a un bastardo como Aegor, pero eso era otro cantar que se encargaría de acallar como fuera.
En ese instante, su hermana intentó calmar los ánimos de Daemon, pero Brynden levantó la mano con firmeza:
-No te molestes, Shiera -sin apartar la mirada de Daemon -Nuestro hermano confunde los lazos de sangre y la sangre en sí, con la confianza ciega, con la lealtad, con el honor y sobretodo con el saber estar.

Se echó hacia delante y miró fijamente, con aquella inquietante mirada que el bastardo ribereño ostentaba:
-No miento, Daemon, te admiro, tienes muchos cojones haciendo lo que haces -bebió un sorbo de vino para hacer creer a su hermano que lo estaba elogiando -Si, unos cojones tan inmensos que te llevan a refugiarte con estos floripondios -antes de que su hermano explotara, añadió echándose hacia atrás: -No eres mi único hermano, tengo otro que se sienta en el trono de hierro y que no necesita la espada de un antepasado para creerse con derecho a desangrar un continente -se echó hacia delante -Nuestro hermano Daeron ha comprendido que gobernar no es su derecho, es su obligación, y así ha hecho, lo ha demostrado anexionando a Dorne, a los nunca doblegados, a nuestro territorio. En cambio tú vas a dividir a todo Poniente por tus aspiraciones, en lugar de apoyarlo y ser su general, uno grande, que nadie le haga sombra, y ahí yo moriría en el campo de batalla a tu lado, pero no, has decidido jugar a los soldados y a las espadas junto a ese mameluco embrutecido de Aegor -muy bien, dijo con una expresión facial irónica -Dime una cosa, Daemon, ¿qué vas a hacer si ganas la guerra, si te sientas en el trono de hierro y ves que el mejor guerrero a tu lado es Aceroamargo, tus seguidores más fieles son los Tyrell y observas que todos los días la gente recurre a ti a implorarte porque sus campos, casas y fortalezas han sido arrasadas por la guerra, y todo está en ruinas? -la voz le temblaba de rabia -¿Ahí también te quedarás sentado acariciando tu preciada espada?

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Daemon Fuegoscuro el Mar Ago 28, 2012 12:29 pm

Las palabras de la pequeña bastarda trataron de calmar los animos en la estancia mas poco duro esa calma que siempre precede a la tormenta. Brynden Rios, apodado cuervo de sangre, decidio graznar como tantas otras veces, solo que esta vez no estaba con su estupido rey, en una ciudad donde todos le temian, esta vez estaba delante de mi y con gusto le hubiera cortado la cabeza, amputado sus miembros y dado de comer a los perros su carne. Shiera era la unica que frenaba mi mano, si ella no hubiera estado presente, si tan solo se hubiera levantado y marchado hubiera empezado la sangrienta reunion, no consentiria que un traidor me hablara asi.

Aprete mis puños y lo mire desafiante, con la ira consumiendo mis entrañas a cada sonido que salia de su boca, esperando a que terminara para hacerle la replica. Lo peor de todo es que aquel estupido se atrevia a insultar a Garlan y su familia llamandolos con aquellos motes tan despectivos. Me habian acogido, protegido y cuidado mucho mas de lo quelo habia hecho “mi familia” y no consentiria en mi vida que nadie hablara mal de ellos. Garlan me habia ofrecido a su hermana y ella me habia dado hijos por lo que siempre se lo agradeceria, no permitira que aquel hombre se metiera con los que si habian demostrado ser mi familia.

Una vez el cuervo dejo de graznar fue el turno del dragon negro, mi turno. Tome aire y lo señale con el dedo antes de hablar - ¿tu te atreves siquiera a mencionar el honor? ¿Tu que te dedicas a la mentira y la traicion te atreves a darme a mi la mas minima leccion de moral sucio perro? - le dije soltando una carcajada tan sonora que hasta las paredes resonaron con mis risa descontrolada que apenas duro unos segundos. En todo momento mantuve la mirada fija en el, aun riendo, siempre con la mano en Fuegoscuro, un solo movimiento y mi espada cortaria su cabeza. Ambos sabiamos que era mejor espada y si era listo no trataria de pelear alli.

- Para empezar, cuervo, te dare un consejo, vuelve a llamar de cualquier forma despectiva a los Tyrell y te arrancare la lengua – le amenace aun sentado, totalmente alerta pues sabia donde estaba, en un edificio desconocido rodeado por siervos y criados leales a ambos. No podia confiar en nadie en aquel lugar y habia sido un error acudir, ninguno me habia demostrado la lealtad necesaria y por mas que Shiera en el pasado hubiera sido una niña a la que habia querido con locura como hermana habia cambiado. Solo Aceromargo y Quentyn habian demostrado ser leales a mi, el resto me habia dado la espalda hacia años – quizas tu sentido de la justicia te haga ver que debes apoyar al hijo del caballero dragon como rey, pero se sienta en un trono que no es suyo, yo soy el legitimo heredero, el primogenito del rey y despues de las guerras todo volvera a la normalidad. Los campos se vuelven a sembrar, las casas se vuelven a construir y los traidores cuelgan de los muros hasta que su carne se pudre para siempre – le dije mirandolo de nuevo, imaginando su cuerpo pudrirse al sol. Aegor no se separaria de el hasta que este fuera consumido por las bestias, el odio que tenia al cuervo a veces me impresionaba, aunque lo mantenia a mi lado.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Brynden Ríos el Miér Ago 29, 2012 4:14 am

Brynden se dedicó a mirarlo expectante, esperando un discurso digno de un rey, una proclama de derechos y virtudes contrapuestas a las de Daeron. Pero no, solo se centró en unas pocas cosas, en las malas y argumentadas de forma nada real, pues Brynden había dicho que incluso sería un buen general y moriría junto a él en la batalla, pero la obcecación mental del Fuegoscuro no le dio para mucho más.
Vaya un zurrupión estás hecho, hermano, pensó, no vales para ser diplomático, mucho menos para ser rey.
-¿Yo me dedico a la mentira y a la traición? que mal informado estás... antes de saberte hijo de un rey, yo purgaba las tierras de los ríos de bandidos y malhechores y por ello fui secuestrado y torturado por los Bracken. Después nuestro padre nos requirió y nos legitimó, pero él ya tenía un heredero previamente -miró la empuñadura de Daemon -No olvides que a mí también se me otorgó una espada y no voy por ahí reclamando tronos. Así que no me digas a qué me dedico porque ser consejero de rumores es precisamente para evitar traiciones, no realizarlas.

Hizo una pausa que aprovechó para engrasar su gaznate:
-Claro, Daemon, el pueblo recibirá con los brazos abiertos tu benevolencia después de haber llevado la guerra a sus tierras, muy listo -no, desde luego aquel hombre podría ser un gran guerrero, pero el talento para reinar era el de un ganso -En fin, ya he oído suficiente de tus grandes dotes para gobernar -dijo levantándose -me aburre tú conversación, no sabes escuchar y no haces mas que hablar de ti y de tus derechos imaginarios... pues incluso Daeron es mayor que tú -lo miró con cierto desprecio -pero si incluso te haces llamar el dragón negro, contrario a los colores de los Targaryen y llevas el nombre de la espada de tu antepasado al que no haces justicia ni honor borrando su apellido -se ató Hermana Oscura al cincho de nuevo y miró a su hermana -Lo siento, Shiera, este hombre está sordo y ciego -besó su mano -y no está muerto de milagro, pues tengo medio centenar de hombres que lo atravesarían a flechazos antes de que pudiera desenvainar semejante mandoble -se colgó el arco del hombro derecho -No tengo por qué aguantar las bravuconadas de este fantoche -miró a Shiera -Nos vemos a la cena, hermana.

Y sin dedicar ni siquiera una mirada a Daemon enfiló la puerta de salida con paso firme y sin mirar atrás.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Shiera Greyjoy el Vie Ago 31, 2012 1:17 pm

Había sido inocente, en todos los aspectos, Shiera no se molestó en detener a Bryn era un intento vano, conocía perfectamente al Cuervo, y no volvería, al no ser que intuyese que ella estuviera en peligro, cosa que era imposible en compañía de su otro hermano, se limitó a mirarlo con un gesto de tristeza.

Vamos Daemon, me temo que será una comida para dos, se levantó tirando de la mano del Fuegoscuro, para dirigirse a la mesa dispuesta bajo el cenador, situado en el lugar más fresco del jardín, hace mucho tiempo que no te veo, circunstancia que la apenaba, no quiero expresarte la tristeza que me aflige, el hecho que mi familia esté desunida por algo tan absurdo como es el ejercicio del poder. No echaba la culpa a sus hermanos, eran el producto de un padre que jamás se preocupó por sus hijos, ni legítimos ni bastardos, se limitó a llenar el continente de hijos, ese maldito gordo en un ultimó acto de imprudencia separó a sus dos hijos mayores.

Nuestro padre, es el culpable de esta situación ¿crees que es lógico que cuestiones el derecho al trono de su hijo legal? ¿Crees que sería justo que yo me buscara un aliado poderoso, que me llevara al trono, despreciando a todos vosotros, y coronándome como reina por encima de todos argumentando que tengo sangre pura de Valyria por mis venas?

Esa bestia, sin asomo de amor hacia su familia había dejado la espada ancestral de los Targaryen a uno de sus bastardos, terminando por abrir un drama, sabes que somos ilegítimos, aunque reconocidos, ¿cuantos hermanos crees que tenemos con derechos? Familiares que no conocemos, tu rebelión es un punto de partida, para cualquier otro que se crea con derecho a enfrentarse a lo establecido. Le miró con tristeza, comprendía su alzamiento, su deseo de poder, su intención de ocupar el trono de hierro.

Dae, ¿piensas que los que te apoyan creen en tu cruzada?, la joven le mió clavando su mirada en la de su hermano, ¿crees que los nobles que están a tu lado lo hacen porque están seguros de tu legitimidad? Te ven en el fondo como lo que somos, bastardos, y alzaran sus sangres nobles cuando, en el trono, estés, que sólo tengan que decir de ti, que no tienes sangre legítima, y como tú te levantaste, se alzaran contra ti para recoger los despojos de nuestra amada tierra. No están a tu lado porque crean que eres el verdadero heredero, su deseo es de venganza, de tomar las tierras de facciones rivales.

La fama de sus predicciones no se englobaban en la esfera de las magia ni de las adivinación, su clarividencia procedía de su capacidad de análisis de los sucesos, no del dominio de las artes oscuras, puso su mano encima de la del gigante rubio. Cuídate de las decisiones que tomes, de los hombres en los que confías, de aquellos que están a tu lado, prometiéndote lealtad…, muchos de ellos te podrían apuñalarte por la espalda

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Daemon Fuegoscuro el Vie Ago 31, 2012 2:57 pm

Acepte de mala gana pues no me apetecia demasiado quedarme a comer, no despues de lo sucedido. Solo queria ir a buscar a mis hombres, volver alli y quemar la villa hasta los cimientos mientras observaba como el cuervo y sus hombres ardian dentro. Aun asi acepte con una pequeña mueca dibujada en el rostro y la segui en silencio, escuchando como hablaba. Se notaba que jamas entenderia mi lucha y aun asi tenia ganas de tratar que lo entendiera, nadie la entendia, apenas unos pocos lo hacian y estos eran mis mas fervientes seguidores.

- ¿Sigues sin entenderlo despues de tantos años verdad? - le dije nada mas pronuncio sus primeras palabras. Me quede estatico por un segundo, haciendo que me mirara para contestarle – no es el ejercico del poder, simplemente es por la vida que podria haber llevado. Ahora seria rey, yo gobernaria los siete reinos de una manera completamente diferente, hubiera escogido todos los aspectos de mi vida y no tendria que haber mendigado a mis amigos un techo – le conteste antes de continuar caminando. Yo sabia que Daeron no era hijo de mi padre, que no era el legitimo rey. El unico heredero era yo, el me habia dado su espada, el me habia engendrado junto con mi madre y me habia reconocido por delante de todos los demas dandome todos los derechos para heredar su trono pero habia muerto poco antes de hacerlo, estaba seguro.

Ella continuo hablando y esta vez me pare de nuevo, soltando su mano ofendido por algunas de sus palabras. Era cierto que ya no estaba muy receptivo despues de lo ocurrido con Brynden, pero aun asi sus palabras habian sido desmesuradas – claro que no, lo que no entiendo es porque todos me lo cuestionais. ¿Acaso no veis la espada?¿No escuchasteis las historias sobre el caballero dragon y la esposa de nuestro padre?¿No escuchaste historias sobre que yo heredaria tras su muerte, que estaba cambiando el testamento? - le pregunte muy ofendido. Yo jamas habia hecho nada contra mi familia, ellos me habian dado la espalda, tan solo un mediohermano y un amgio de entre todos en la Fortaleza Roja habian sido lo suficientemente honestos como para seguirme – y te recuerdo que ninguno os alzasteis por mi, todos os escondisteis cuando sabeis que soy el que deberia sentarse en ese trono y por si aun no te has dado cuenta Shiera, jamas he usado el argumento de Valyria a mi favor – le espete continuando con la marcha hasta llegar al lugar indicado por mi medio hermana.

Una vez alli me sente tamborileando el reposabrazos de mi silla con los dedos de la mano. Mi mirada marcaba claramente el reproche hacia ella, no habia creido capaz a Shiera de creer todo lo que ellos le decian pero me habia equivocado, nadie me quedaba mas alla de Altojardin e Invernalia. Tan solo estaba ella, la que quizas no fuese nunca mia - ¿y que si soy un bastardo? Al menos soy su hijo y si alguien tiene los derechos sobre algun señorio como los que tengo yo sobre el trono, sere el primero que apoye su causa – sentencie firme. Estaba seguro de que asi haria las cosas, el honor, la justicia y la verdad debian prevalecer por encima de todo. Mi honor y mi sentido de lo que era justo me impedian rendirme, eso no podria hacerlo jamas, siempre anhelaria la vida que me habian robado y el trono que me habian usurpado.

Ante su siguiente pregunta me encogi de hombros indiferente. Poco podia hacer por los que no me creyesen, yo exponia mi causa y todo aquel que lo deseara era libre de seguirme hasta el final o de negarme su ayuda. No obligaba a nadie a seguir mi causa por mas justa que fuese – mira Shiera, el dia que sea rey, ya veremos. Quizas a algunos no les guste ¿pero crees que todos los que me han apoyado se rebelaran? La mayoria permanecera leal porque cree en mi causa – al menos dos de las grandes casas, los Stark y los Tyrell. Lo sabia bien pues eran dos de mis mejores amigos y dos de mis mejores validos.

Sus ultimas palabras me hicieron reir ironicamente, ¿acaso me podia fiar de muchos? Aquellos que eran mi sangre habian sido los primeros en darme la espalda -¿y en quien puedo confiar según tu? Porque te recuerdo que los que sois de mi sangre me traicionasteis hace años, me dejasteis solo. Solo Aegor se decidio por mi, el resto decidisteis seguir con vuestras comodas vidas en ese estupido castillo – le dije con el tono de voz que solo el enfado de años y años de reprimirlo podia contener una voz.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Shiera Greyjoy el Dom Sep 09, 2012 8:09 am

Era evidente que nunca se entendería con su hermano Fuegoscuro, no comprendía que la legalidad vigente asociaba al mayor de los Targaryen al trono. Es evidente que tienes, en tu opinión, razones fundadas para acceder al trono de de hierro, tu afirmas que eres el heredero, al ser el portador de un acero valyrio, pero la realidad que ese testamento que dices que nuestro padre había cambiado no aparece, y eso lo saben los nobles que son fieles a la corona, será para ti un verdadero escollo.

Shiera le sirvió una copa de vino, mientas le acercaba una bandeja de carnes asadas, que olían deliciosamente, con una amarga tristeza, ¿crees que es justo pedir a tu familia que se divida?, no se lo que ha pasado por tu interior, no encuentro a mi hermano querido, mi intención era que esta comida no fuera una escena de política, sino el deseo de unir a mi familia, llegar a un entendimiento. Cada momento que pasaba era más triste para ella, más deprimente, por unos segundos, sus más escondidos deseos se definieron como escena de tapices, escapar a Lys, dejar que esos entupidos hombres de su familia se pegaran entre si, que terminaran haciéndose añicos.

Puedes creer que estás legitimado para llegar al poder, para destronar al rey que ahora lo ocupa, pero me decepciona la poca voluntad que tenéis todos, sin excepción de montaros una guerra como se monta una partida de fichas, cuyos peones fueran las pobres y sencillas gentes de las aldeas. ¿Sabes lo que vas a exigir a tu pueblo cuando la guerra comience? ¿Los muertos inocentes? ¿Cómo separarás a las familias? Una guerra civil es lo peor que le puede suceder a un territorio. ¿Por qué no la entendía nadie?, a veces pensaba que no pertenecía a esa familia, que algo no funcionaba bien en su herencia, que no era hija de un padre cuya diversión había sido cargarse a su familia, dejando caer una frase envenenada, en forma de espada valyria, sólo le había faltado dejarla clavada en una roca con una etiqueta, al mejor… o a mi heredero verdadero, un rey cruel, un rey que sólo podía verse su tripa oronda cuando se recogía la papada, y por supuesto no visionaba sus pies, una parte importante, siguiendo la metáfora, unos pies que eran su pueblo, pies de barro que harían balancear un estado, al ser humedecidos por la sangre de víctimas inocentes. Era más que innegable que todos su argumentos chocarían contra el muro intrincado de la ambición, del deseo de estar por encima de otros.

¿Te has planteado que vas a dar muerte a toda tu familia? Tu hermano mayor no se rendirá sin morir, Brynden no sobrevivirá, Aceroamargo le profesa un odio tan profundo, que creo que le mataría con sus propias manos, tus sobrinos, tan jóvenes, ¿los asesinaras con tu espada?, pues no puedes dejar ninguno con vida, ya que tendrían pretensiones a tu trono, buscarían apoyos, que será de tu vida cuando tengas la sangre de tu dulce sobrina en tu túnica, o ¿tal vez mandarás a otro que la degolle?, pues viva, engendraría hijos que pedirían el trono. Y ¿Daenerys, te casas con ella y legitimas tu poder? Ella sentiría la mayor de las repugnancias al yacer con su hermano, comentó sin saber nada de su relación. Por último ¿cuál seria mi destino? El regalo para tu mediohermano, su lecho, sin tener en cuenta mis sentimientos, o matarme también como a los demás, sus ojos se entristecieron. En tu fuero interno estas al corriente que ninguno se rendirá y lo sabes. Lo peor, es que nosotros sólo somos un puñado, ¿que será de los vasallos que se nieguen a seguirte si triunfas?, no pudo seguir hablando, sus lágrimas cayeron sin detenerse, mientras su respiración se agitaba, la presión pudo con ella, esperaba que Bryn no estuviera cerca porque estaba al borde de perder el sentido, pálida como un vaso de leche.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

Mensaje por Daemon Fuegoscuro el Lun Sep 10, 2012 3:53 pm

Ni el vino ni las carnes hicieron que desviara mi mirada de la de Shiera, negandome a probar cualquier bocado. Primero porque no me fiaba del cuervo y segundo porque me habian cortado el apetito, ni Shiera parecia querer entenderme. Nunca les habia tratado mal o menospreciado, habia intentado ser un buen hermano mayor pero aun asi, cuando habia necesitado que me apoyaran y creyeran no lo habian hecho. Me habian dado la espalda la mayoria de ellos, dejando que fuese puesto en el punto de mira de gran parte de Poniente. Gran familia habian sido, por suerte no todos se habian portado asi conmigo.

- ¿Y crees que es justo tener que soportar que otro ocupe mi puesto? ¿Tener que vivir una mentira para poder seguir respirando? ¿Crees de veras que eso merece la pena? Pues vivela tu, yo morire peleando si asi lo quieren los dioses y sino lo hare tras un largo reinado. Una vez os pedi vuestro apoyo, a todos, a mi familia y pocos sacaron la cara por mi, eso no lo olvido Shiera y yo no pretendia dividir la familia, tan solo poder vivir la vida que me corresponde – le dije enfadado, sentado en mi asiento con la carne delante. Ni tan siquiera mire la carne de reojo, mi mirada estaba clavada en la suya, enfadado y rabioso. Ya estaba harto de ser el culpable ante los ojos del mundo, no merecia todo aquello.

- ¿Y yo soy el unico culpable de esa guerra no? Según tu tengo que dejar que se me pisotee cuantas veces querais hacerlo todos, ya veo el esfuerzo que has hecho por tratar de entenderme – le dije apartando mi plato al fin. Mire la copa de vino y enarque una ceja, conociendo al que moraba por aquella villa el vino estaria envenenado y no probaria un solo bocado de todo aquello. No volveria a aceptar nada de ella, estaba demostrandome ser igual que los demas. Solo me quedaba Daenerys, solo ella comprendia mi lucha, habia sido un necio al creer que Shiera me comprendia su mente habia sido manipulada por el usurpador.

- Todos los Targaryen que me encuentre si hay una guerra moriran, solo unos pocos sereis mandados al exilio Shiera y no, Brynden no ira al exilio. El y Aegor tienen cuentas pendientes y sera mi manera de agradecer su lealtad, lo que tu hagas con el o dejes de hacer sera cosa tuya – pero si, los mataria, a su medio hermano, sus sobrinos, sus esposas y sus hijos, la casa Targaryen desapareceria casi por completo. Solo una Targaryen de nacimiento sobreviviria, aunque sabia que seria complicado y muchos sospecharian – y los vasallos se rendiran, sino lo hacen continuara la guerra Shiera, es asi de sencillo – le dije viendo como comenzaba a llorar. Seguia siendo una muchacha en el fondo pero alguien debia decirle la verdad, ¿acaso creia que mis hijos tenian algun futuro mientras hubiese Targaryens con vida? Porque eso era de ser demasiado iluso.

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Re: Una comida de claroscuros [Daemon, Brynden y Shiera]

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