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Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

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Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Lun Jul 16, 2012 6:27 pm

Mina estaba acostumbrada a los duros fríos norteños, a las pieles espesas, a las telas pesadas, pero en aquella ocasión su atuendo distaba de lo habitual. Había llegado la primavera, y al contrario que el resto, a ella no le hacía demasiada ilusión. Entendía que quisieran festejar. Más sol, menos lluvias, flores por doquier... Pero Mina echaba en falta la nieve, el olor del hielo, sentir aquel frío que conseguía mantenerla activa. El calor le resultaba tedioso, pero aún era soportable. Esperaba que aquello durase y que el verano tardase en aparecer, momento en el que cual especie migratoria, tendría que huir al norte de nuevo.

Pero aunque la castaña no compartiese demasiado el motivo, una fiesta era una fiesta, más aún cuando hacía que las calles estuviesen repletas de señores importantes y damas con clase, más preocupados por mantener las apariencias que la seguridad de sus posesiones. Era habitual que, llegada el momento, los caballeros frecuentasen las tabernas de las ciudades, llenando sus estómagos de vino y otras bebidas etílicas, las cuales facilitaban notoriamente el trabajo de Mina. Pero aquello era demasiado fácil, y la bastarda era más dada a ponerse retos continuamente, evitando los atajos, así que tomó una decisión que distaba bastante de aquello. Había asaltado un carruaje durante su viaje a Antigua y los hombres que lo custodiaban se preocuparon más por la seguridad de su señora que por proteger sus posesiones, así que dejaron atrás el carro que remolcaban, cargados de baúles con ropajes lujosos, además de algunos sacos de oro, de los cuales la castaña se apropió. Solo tomó uno de los vestidos, esperando que le sirviera.

Y fue así como apenas una semana después, una vulgar ladrona caminaba como toda una dama vestida con sedas de color burdeos por las calles de Antigua, engalanadas para la ocasión. Mina no contaba con un espejo de cuerpo entero entre sus posesiones, como es normal, pero había conseguido ver su reflejo en algunas ventanas de la ciudad, y se veía bien. Debía fingir lo que no era más a menudo. Caminó hasta el mercado, repleto de gente con sus mejores galas. Un mercader ofreció a la chica, que parecía toda una doncella, un trago del mejor vino del rejo, según decía, aunque al probarlo consideró que no era así. Pese a ello, se obligó a sonreír y parecer amable- Gracias -dejó el vaso y siguió su camino. Una sonrisa ladina iluminó el rostro de la norteña al ver cómo aquella gente la rodeaba, pensando solo en una cosa: presas fáciles.


Última edición por Mina Nieve el Miér Jul 18, 2012 2:05 am, editado 1 vez
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Mar Jul 17, 2012 3:15 am

Spoiler:
Con su permiso^^
Brynden había viajado a Antigua por varias razones; ya fueran averiguar y tantear intenciones de las casas asistentes al evento, darle en el morro a su medio hermano Fuegoscuro o hacerse con los rumores más dispares, pues estos, aunque no del todo ciertos, alojaban algo de verdad en su origen.
Para esto último no se le ocurrió lugar mejor que el mercado. Lugar atestado de pueblerinos más o menos despreocupados de que un oído ajeno pudiera captar sus habladurías.
Ataviado con ropas más ajadas que las acostumbradas a usar en la corte, el bastardo divisó entre la muchedumbre una nota discordante.
Hizo un gesto a dos de sus Dientes de Cuervo para que estuvieran atentos ante cualquier movimiento sospechoso mientras el consejero de los rumores se acercaba distraído a la joven. Se puso a su lado para no alarmarla y en voz baja:
-Lleve cuidado señorita, pues hasta el más lerdo de estos patanes, puede hacerla meterse en un buen lío -con una media sonrisa, mientras ojeaba la mercancía del puesto que tenían delante.

¿A qué se refería el bastardo? desde luego no a los perros y gatos que deambulaban para encontrar algo que echarse a la boca. No. Como siempre, Brynden tenía más consideración y confianza en los animales que para con los humanos.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Mar Jul 17, 2012 10:34 am

Las luces iluminaban todo el mercado, dándole colores que la naturaleza habría sido incapaz de ofrecer, y aunque visualmente fuese agradable, la castaña, nacida y criada en plena naturaleza, no estaba muy convencida de su opinión al respecto. La degustación era la estrategia principal a la hora de atraer a posibles compradores, llamando la atención de éstos a traves de sabores y olores deliciosos, por lo que Mina no dudaba a la hora de probar lo que le ofrecían, aunque no tuviese intención de comprar nada. ¿Para qué gastar cuando puedes hacerlo tuyo sin más?

La chica mordió delicadamente un trozo de queso de cabra que le dio a probar una mujer regordeta envuelta en unos ropajes de felpa, con un enrevesado peinado recogido por un lazo. Pasó de largo al terminar de comerse el pedazo de queso. Estaba bien, pero los había probado mejores.

Caminaba distraída entre la gente que llenaba el mercado, pero se paró frente a uno de los puestos. Fue entonces cuando observó que alguien se acercaba a ella, aunque apenas le dio importancia hasta que pronunció palabra. La joven frunció el ceño al escucharlo, más porque encontró extrañas las palabras de su acompañante que por disgusto o molestia.- ¿Debo tomar eso como una amenaza o como un mero consejo? -preguntó con un halo de sonrisa en su rostro- No se a qué os referís, ser. Debéis haberos equivocado de persona. -finalizó.

Por supuesto que la castaña lo sabía, pero no se aventuraba a decir qué había visto aquel hombre, un noble, en ella que pudiese haber llamado su atención. Al fin y al cabo, sus manos aún seguían quietas a ambos lados de su cadera.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Mar Jul 17, 2012 2:23 pm

Hizo una señal abriendo y cerrando el puño y con un dedo en alto para que sus Dientes de Cuervo se desperdigaran pero permanecieran peinando la zona y alerta.
Por suerte para el bastardo, pero también para la joven, ésta no hizo amago de abofetearlo, pues un hombre con su aspecto acercándose a semejante dama, podría suponer violento hasta para la más mansa de las fieras. Aún con todo, sí se puso a la defensiva, con temple pero con cierto atisbo de carácter.
Años cazando bandidos en las tierras de los ríos para los Blackwood, guerreando contra los Bracken, siendo consejero de los rumores para su hermano, el rey Daeron II, formado a su propio grupo de élite, torneos de tiro con arco y lidiado con su medio hermana, habían dado a Brynden la experiencia más que necesaria para ver la extrañeza de la situación.
No dejaba de ser disonante a los ojos de Cuervo Sangriento y así se lo hizo ver a la muchacha:
-No os sintáis amenazada, muchacha, pues no hay más que aviso y precaución en mis palabras –intentó hablar con el dialecto propio de los nobles, algo que le incomodaba de sobremanera –No obstante, disculpad la rudeza de mis palabras.

La joven parecía querer ser gentil a pesar de que Brynden notaba cierta incomodidad por su presencia. En realidad estaba más que acostumbrado a que su presencia inspirara cierto temor a la gente. Al fin y al cabo, se rumoreaba que era un brujo que aderezaba sus rituales con sangre fresca, además de su fama de estratega implacable y su conocida destreza con el arco, que en ese momento portaba junto a un modesto carcaj de piel oscura y siete flechas. En el lado izquierdo de su cincho, Hermana Oscura brillaba misteriosamente ante cualquiera que osara postrar sus ojos en ella.
El bastardo se fijó en las manos de la joven, y a pesar de su delicadeza al moverlas, no dejaban de parecerle curtidas ¿El campo? ¿el frío? ¿una herencia desafortunada? No lo sabía, pero se andaría con prudencia, pues no quería sacar conclusiones precipitadas.
-No creo que me haya equivocado de persona al tomaros por una dama de corte indefensa, sin escolta y a merced de una chusma impredecible que en el siguiente callejón podría tomaros por lo que no sois –volvió a sonreírle sin mostrar los dientes, pero de una forma un tanto irónica –Puedo escoltaros hasta que estéis a salvo… -no sabía si incluir el protocolario “mi Lady” pues no estaba seguro de lo que era.

Dudaba entre una impostora, una nueva rica que no había olvidado su anterior vida de sirvienta o labriega o una cortesana venida a menos. En cualquiera de los casos, precisaba de su atención por unos motivos u otros.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Miér Jul 18, 2012 3:18 am

Mina había aprendido a no fiarse ni de su propia sombra. No solo por las actitudes vistas en otras personas a lo largo de sus días, sino también por las suyas propias. Había engañado, mentido, timado, robado, matado y otras muchas cosas que, pese a que las hacía para sobrevivir, no habían hecho de ella una persona transparente. Si algo estaba de moda en Poniente, espeialmente entre la nobleza y otros altos cargos, era maquillar las palabras de tal modo que los insultos pareciesen halagos, y las amenazas tan solo consejos hechos con la mejor de las intenciones. Por ese motivo, dedicó a su reciente acompañante una mirada de desconfianza en el momento en que escuchó sus primeras palabras, aunque su vista se centró de nuevo en los frascos de esencias expuestos en el puesto que tenían ante ellos.

Mina se sentía observada, analizada, y no le gustaba. Era ella la que solía fijarse en los detalles, la que sacaba conclusiones sobre los demás, y no estaba acostumbrada a ser ella el objetivo, por lo que no le agradaba un ápice. Aún así, se obligó a mantener la compostura.- Puedo ser muchas cosas, pero creo que indefensa no es un adjetivo que me describa -dijo con una sonrisa ladina, tratando de mantener el aire distendido que reinaba en aquel lugar. Se fijó en el carcaj de flechas que él llevaba, y asumió sin pararse a mirar que el arco andaría por alguna parte, aunque no estaba segura si el moreno tenía intención de poner en práctica sus habilidades contra ella. Aún asi, Mina deseó haber tenido su arco con ella, y no oculto junto con el resto de sus cosas. No para usarlo, pues no tenía intención de terminar ni con su velada ni con su papel, sino tan solo por la seguridad que le proporcionaba el hecho de tenerlo a mano. Llevaba uno de sus cuchillos bajo el vestido, pero no era lo mismo.

Correspondió entonces a su sonrisa con una similar, convencida de las dobles intenciones de aquel hombre- Sois muy amable, pero no es necesario. Tengo intención de pasar algún tiempo más entre esta chusma -comentó, repitiendo la misma acepción usada por él- No creo que vayan a representar un peligro -se encogió de hombros y se inclinó para tomar uno de los frascos y colocarlo bajo su nariz, inspirando para captar el aroma afrutado de su contenido.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Miér Jul 18, 2012 2:53 pm

Por primera vez desde que hubiera advertido a la joven, el bastardo no percibía disonancia, quitando el elegante vestido que ostentaba. No, percibía algo más esclarecedor, algo que descartaba la opción de cortesana venida a menos.
Brynden clavó sus ojos en ella e intentó buscar contacto visual, pero la muchacha se limitaba a mirar los frascos de esencias del puesto, por lo que cuando lo miró con clara desconfianza, el hombre se dio por vencido y se limitó a esbozar una sonrisa sardónica.
La insinuación de la joven sobre su indefensión fue unidad al instante en la mente del consejero con la mirada de desconfianza que le había dedicado. Sin embargo, ello no descartaba ninguna de las dos opciones que le quedaban.
-Pues a menos que llevéis un mandoble bajo ese vestido, lo cual dudo, y sin más compañía que la del viento, sois una dama indefensa –dijo sin enarbolar una mínima muestra de diversión, pero intentando no hacerla sentirse amenazada.

Había decidido que la presionaría hasta donde fuera necesario para sacar la verdad de aquellos labios. Primero por las buenas, como solía ser con la gente que le daba buena espina, a pesar de que la joven lo inquietaba y no porque pudiera suponer un enemigo, y más tarde por las malas, cuando los modales del bastardo eran comparables a los de un salvaje al otro lado del muro y sus métodos más infames que los de Maegor el Cruel.
Le daría otra oportunidad de mostrar su verdadera naturaleza, si fallaba, Brynden cambiaría de estrategia.
-¿No creéis que vayan a suponer un peligro? Me sorprende vuestra inocencia, Lady… -se quedó algo dubitativo pues creía recordar que no le había preguntado su nombre -…bueno, ¿me diréis al menos vuestro nombre para hablar con vuestro padre o vuestro esposo y echarle una reprimenda por dejaros sola por esta zona? –arqueando las cejas esperando una respuesta más que elaborada –Debo insistir en acompañaros, pues necesito, ya que al parecer os movéis mucho por lugares frecuentados por el populacho, de cierta información.

A la vez, el bastardo intentaba captar el interés de la joven.
En qué fregados te metes y todo porque tu maldita intuición te dice que... pero detuvo sus pensamientos en seco.
No la iba a dar por perdida, sus corazonadas rara vez lo había dejado en la estacada.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Miér Jul 18, 2012 6:11 pm

En esta ocasión el aroma que percibió Mina fue de nardos, aunque no tardo en soltar de nuevo aquel frasco de cristal de color verde sobre el mostrador, con el resto de frascos de esencias. Aquellos olores le recordaban a sus años con los Umber, con su padre. Por aquel entonces podía tener cualquier cosa sin necesidad de robarla. Esencias de nardos y de otras muchas flores, vestidos preciosos y otros caprichos que su padre podia permitirse, aunque eso no fue demasiado con ella. Era irónico que ahora que le interesaba no pudiese tenerlo sin la necesidad de tener que llevar a cabo ninguna actividad delictiva. Pero no se quejaba, era una vida dura la suya, pero se sentia cómoda de ese modo, así que no le dio más importancia.

Miró a quien le acompañaba con una sonrisa divertida en su rostro cuando escuchó sus palabras. No sabía qué podía pretender aquel hombre, pero para ella no era más que un juego todo aquello, aunque era consciente de que él iba completamente en serio, o al menos eso era lo que su lenguaje no verbal decía a voz en grito.- Podria sorprenderos lo que puede guardar una mujer debajo de sus ropas -comentó girándose hacia él, apoyando su mano sobre el mostrador y dejándose caer sobre ella- Suerte que estáis vos y vuestros hombres, entonces. Las damas indefensas de este lugar pueden estar tranquilas -sonrió de nuevo, de forma juguetona y se giró para continuar caminando entre la gente, cansada de tanta esencia aromatica.

Creyó que él no insistiría, que se conformaría con aquello y no iría tras ella, pero se equivocó, pues continuó a su lado en su paseo por el mercado. No tardó en escuchar junto a ella la voz de aquel ¿caballero? No estaba segura de que poseyese aquel rango. Negó con la cabeza ante su primera pregunta, aunque un amago de sonrisa se dibujó en su rostro cuando escuchó cómo la llamaba, algo que siempre causaba en ella la misma reacción. Era una sensación curiosa, aquella palabra le quedaba demasiado grande, pero no se sentía superior cuando se la dedicaban- Mina, soy Mina -dijo, después de considerar los riesgos de dar a conocer su nombre. Sin un apellido que la identificase, no podría hacer mucho por descubrir su procedencia, así que no se esforzó en ocultarlo- Pero no creo que encontréis por aqui a mi padre, y si encontráis a mi esposo, hacédmelo saber. Me gustaría conocerlo -no le miró mientras hablaba, pero sí lo hizo cuando le escuchó decir que la acompañaría- ¿Cierta información? -repitió, deteniéndose para mirarle por primera vez con verdadera curiosidad- ¿Qué tipo de informacion? En cualquier caso, en esta vida puramente materialista, todo tiene su precio -se cruzó de brazos, aunque no abandonó el aire tranquilo de sus palabras- Tenéis mi nombre. ¿Quién sois vos?
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Jue Jul 19, 2012 5:12 am

Aunque la joven pretendía mantener una conversación distendida, Brynden advirtió una leve tensión en sus palabras y sus gestos. Aún con todo, se mantenía fría y hablaba con palabras precisas y, lo que más le gustaba al bastardo, punzantes. Era consciente de que estaba suponiendo un fastidio para una cortesana que quizás pretendiera pasar un día agradable en el mercado sin que moscardones enfundados en cuero tachonado la incordiaran con preguntas sin intención aparente.
Pero la obstinación del bastardo lo mantenía anclado a aquella mirada celeste de naturaleza más salvaje que sosegada. Le gustaba por dónde iba a conversación. Intentaría tirarle un poco más de la lengua, pues le interesaba lo que aquella muchacha escondía tras sus seguras palabras.
-¿Bajo vuestras ropas? pues un ejército me vendría bien, o quizás un par de dragones... lo que esté en vuestras posibilidades -si quería jugar, jugaría.

La miró extrañado mientras cogía distraidamente una manzana de un puesto con frutas apiladas:
-Mis hombres y yo no velamos por la seguridad de las gentes de Antigua -dio un bocado y un hilillo un tanto ácido de jugo chorreó por la comisura -Ni siquiera somos de aquí. Venimos de Desembarco del Rey.

Vamos, maldita sea, deja de jugar, dame lo que quiero saber, pensó sin reflejar la imperante insistencia que moría por salir. Podría montar una aquí que haría estremecerse al propio Desconocido, pero no tengo motivos, y mi estancia no es del todo bienvenida en estas tierras, razonó apaciguando su fuero interno, pues la paciencia del bastardo era fácilmente colmada hasta por una estatua de piedra.
-Lady Mina -¿así? ¿sin apellido? -Sin padre ni esposo, razón de más para pensar que sois una joven desvalida en una ciudad grande -Nueva incongruencia, dijo mirándola extrañado sin ocultarlo -¿Una dama de corte que necesita retribución por unas pocas palabras? Ofendéis a vuestra condición... -no esperó para chasquear la lengua y añadir, mientras dos dientes de cuervo se ponían tras ella de forma casual, aunque estuviera claro que los había percibido: -No vamos a llegar a ningún lugar si nos andamos con rodeos, Lady Mina -tiró la manzana al suelo y se recolocó el arcó en el hombro -Soy Brynden Ríos, consejero de los rumores del rey Daeron Targaryen, aunque supongo que eso os dice menos que si digo que se me conoce como Cuervo Sangriento.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Vie Jul 20, 2012 9:53 pm

Vio cómo aquel desconocido tomaba una manzana del puesto de frutas que quedaba junto a ellos, y observó cómo le daba un mordisco- Qué sorpresa -dijo entonces con sarcasmo, llevando su mirada hasta los ojos del moreno. Desde que había cruzado las primeras palabras con él, Mina había podido ver que no se trataba de un simple noble que visitaba Antigua con la intención de celebrar hasta que el alcohol le dejase vencido, como muchos de ellos hacían. Por eso mismo, no le extrañaba el hecho de que no se revelase como protector de nada, algo que a los nobles, caballeros y señores con apellidos renombrados les encantaba hacer.

Una vez más, cuando escuchó el trato de Lady referido a ella, una sonrisa asomó por su rostro- Esa condición se ofende por sí sola sin necesidad de que lo haga yo por ella. ¿Quién dijo que perteneciese a la corte? No creo haber dicho en ningún momento lo que soy o lo que no... -se encogió de hombros, esperando la respuesta que más le interesaba, ya no tanto por lo que pudiese obtener a cambio sino como por la satisfacción de saber cuáles eran los propósitos de ese hombre, y aún más, qué quería sacar de ella.

Sin embargo, la respuesta del moreno fue diferente de la que esperaba, pues en vez de referirse a sus intenciones iba referida a su identidad. En un principio Mina continuó sin saber con quien hablaba. Nunca había estado al tanto de esos rumores reales de los que hablaba, ni de esos ni de ningunos, a decir verdad. La de ojos azules vivía tan encerrada en su mundo y en sus propios objetivos que ni siquiera se detenía a pensar qué estaría ocurriendo entre la nobleza. ¿Qué importaba? Su vida no iba a cambiar, fuese de quien fuese el trasero que se sentase sobre el Trono de Hierro. Sin embargo, tras oír su aclaración, Mina lo asoció de inmediato.

Asintió- Entonces esos que rondan a mis espaldas deben ser dos de tus Dientes de Cuervo, ¿me equivoco? -dijo dejando a un lado el trato cortés, el cual no solía usar, y volviendo al tono en el que se sentía verdaderamente cómoda. No confiaba en él, no tenía motivos para hacerlo, pero dado que servía al rey y que éste no tendría el más mínimo interés en la presencia de la bastarda de un maestro de armas del norte, no tenía reparo en soltar de una vez lo que era- Mina Nieve. Nada de Lady, aunque no suena del todo mal... -añadió sonriendo.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Jue Ago 02, 2012 4:33 am

Tal como temía, esta joven tiene de cortesana lo mismo que yo tengo de Septon, pensó Cuervo Sangriento.
Sonrió con sarcasmo sin mostrar los dientes y entornando ligeramente los ojos:
-No ha salido de vuestros labios, son vuestras ropas las que hablan por vos, Lady Mina –aún habiendo destapado la liebre, Brynden seguía tirando de la manta, haciéndose el incrédulo, para ver qué sacaba a continuación. Nunca se daba por satisfecho con lo primero que le soltaran.

Con tranquilidad y sosiego, a pesar de ser consciente de que la joven podía huir infructuosamente en cualquier momento, el bastardo continuó en su insinuante baile de palabras. En realidad era todo un logro que aquel hombre intercambiara más de dos frases sin pasar a la acción, y eso conllevaría ordenar a sus Dientes de Cuervo que sigilosamente, ardua tarea donde la hubiera tratándose de una mujer, apresaran a aquella muchacha y la llevaran al callejón más cercano para tratar asuntos más privados, pues nunca se sabía quién podía estar con la oreja más tiesa que el faro de Antigua.
La observación de la mujer sobre sus hombres lo dejó algo atónito, lo cual condujo al consejero a la siguiente observación; No es una mujer corriente. No al menos una estúpida cortesana.
Sus hombres, entrenados por él mismo, duchos con el sigilo y curtidos en cientos de emboscadas, habían sido advertidos por una joven que fingía ser una dama con un buen vestido:
-Así es, esos son mis hombres –dijo entre resignado y satisfecho por haber dado con una mujer con semejante capacidad de observación –Tranquila, no te harán ningún daño, aunque a cada instante que pasa veo más probable que bajo ese vestido guardéis un pequeño arsenal que supondría poco más que una molestia para ellos –dijo enarbolando una mueca en forma de tímida sonrisa.

Cuando la joven de ojos azules reveló su identidad al completo, puesto que con el apellido bastaba, Brynden arqueó una ceja:
-Una bastarda del norte… -dijo en voz baja y casi riendo –Así que entre bastardos anda el juego… creo que nos vamos a llevar bien –descolgó su arco de arciano, lo posó de pie en el suelo y apoyó sus brazos sobre un extremo –Os voy a ser sincero, Mina Nieve, me quedan dos opciones para dilucidar lo que podríais ser –hizo una breve pausa sin dejar lugar a respuesta –Una nueva rica, proveniente de una anterior vida de sirvienta, o una impostora. Y si culmino ya en mi ataque repentino de sinceridad, me interesaría más por una impostora.

Eso último lo dijo de forma despreocupada, como si encontrarse con una impostora cuyos ropajes podrían haber sido robados supusiera la mejor de las noticias. Entre sus obligaciones como miembro del consejo serían las de advertir y neutralizar todo vestigio de bandolerismo y pillaje, pero si ahondaba más aún en el pasado de la joven y descubría algo que le pudiera ser de utilidad, aquella bastarda podría ayudarlo a conservar la corona de su hermano.
Era irónico que fueran los bastardos los que tuvieran que velar por la legitimidad de los hijos genuinos, pues era de sobra sabido que un bastardo no daría la cara por su tierra si ello no le supusiera un beneficio.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Lun Ago 06, 2012 6:07 am

Mina sonrió satisfecha cuando el bastardo reconoció quienes eran aquellos que le acompañaban desde la lejanía, complacida al ver que no tenía reparo en hacerlo. Al igual que ella no importaba en cuanto a asuntos del reino se refería, menos aún lo harían sus opiniones o conocimientos, por lo que no había ningún motivo por el cual fuese aconsejable guardar secretos ante ella, quien, por mucho que dijese, no contaría con la credibilidad de nadie, mucho menos si hablamos de gente con el suficiente poder.

Dedicó una sonrisa a su acompañante al éste asegurarle que no le harían daño, pese a que no era algo que preocupase a la morena. Le alegraba que no la pusiesen en esa situación, que no armasen un alboroto en pleno mercado, más por el hecho de evitar el caos que por su seguridad, pues en ese aspecto Mina se sentía bastante segura. No sería la primera vez que se enfrentase a un grupo numeroso de hombres, y el hecho de ser subestimada por éstos solía siempre jugar en su favor. Ahora andaba escasa en cuanto a armas, con tan solo dos dagas en sus muslos, pero siempre podía usar alguna maniobra de distracción. El mercado estaba suficientemente lleno para poder hacerlo.

Siguió la trayectoria que describía con su arco, observando cómo lo dejaba sobre el suelo, aunque no tardó en elevar la mirada hasta dar con la de Brynden de nuevo, correspondiendo a su amago de risa al hacer referencia a sus condiciones de bastardos- Eso parece -murmuró. Reflexionó ante aquellas opciones, aunque tenía claro cual la definía mejor. Era una impostora en toda regla, se hacía pasar por quien no era, y no ahora, sino en multitud de ocasiones de su vida diaria.- Yo, sin embargo, preferiría usar la denominación de actriz -dijo, encogiéndose de hombros- Solo fui una nueva rica durante un tiempo, pero esa vida no se ajustaba demasiado a mí, así que la dejé. Desde entonces me dedico a sobrevivir, llámalo como prefieras -añadió poniéndose en marcha nuevamente, sintiendo cómo los Dientes de Cuervo continuaban clavando su mirada en ella.

Era consciente del riesgo que corría siendo honesta -todo lo que Mina era capaz de serlo, claro- con quien hasta el momento había sido un completo desconocido. Ella no entendía de cargos, por lo que no sabía cuales serían las competencias del bastardo, pero confesar delante de alguien cercano al rey no debía ser para nada seguro o aconsejable.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Vie Ago 17, 2012 4:07 am

Observó cada uno de los movimientos, miradas y palabras de la joven de pelo oscuro y sintió una punzada gratificante de satisfacción. El bastardo era bueno observando, pero también reconociendo cuando alguien lo hacía. Sabía lo que significaba que los ojos se entornaran, que las respuestas fueran escuetas y que mirada se desviara con cada movimiento del observado.
De pequeño había aprendido a mentir, lo cual también lo hacían bueno descubriendo mentiras e infiriendo comportamientos ajenos, y aunque aquella gélida mirada de la norteña intentara crear un muro infranqueable entre el bastardo y la mente de la joven, Brynden comenzaba a vislumbrar algo más. El brillo de los que saben lo que es ganarse la vida, esa mezcla de seguridad e ímpetu y un deje de melancolía. El consejero lo sabía, ya que eran los ojos que veía todas las mañanas al mirarse al espejo. Si no fuera hijo de un rey y legitimado por él, a saber hacia dónde se dirigirían ahora sus pasos.
Sonrió cuando la mujer identificó su malavida al fin:
-Todos, el que más o el que menos, tenemos un papel que interpretar en la vida, en esta obra de teatro de un solo acto. Todos somos actores, lo complicado es encontrar el papel que nos venga bien y llevarlo a cabo hasta el final -el melancólico que llevaba dentro comenzaba a aflorar, por lo que apretó los labios e intentó tornar su rostro más duro -Podéis usar el eufemismo que os dé la gana, Mina Nieve, ambos sabemos lo que eso significa.

La honestidad de la bastarda no lo pilló por sorpresa, pues era de sobra sabido que, aunque los bastardos no fueran de fiar, que estaban al margen de la ley o que miraran por su propio beneficio, eran honestos para bien o para mal.
-Sabéis que podría ordenar que os apresaran en este instante -pero antes de que la joven se pudiera ver amenazada, añadió: -pero no lo haré. Sólo me acompañaréis a un lugar algo más solitario donde podamos hablar, manteniendo mi promesa de que ni yo ni ninguno de mis hombres os harán daño alguno -a pesar de la benevolencia de las palabras del bastardo, su voz no dejaba de ser queda y grave.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Jue Ago 23, 2012 6:15 am

Escuchó con atención las palabras del bastardo, las cuales parecían albergar un deje de melancolía, algo que a Mina le costaba comprender. Por bastardo que fuese, ser reconocido por el rey abre puertas que ella se había encontrado cerradas. La norteña se había visto en situaciones que dudaba que Brynden hubiese tenido que enfrentar, y la prueba eran los cargos que cada uno de ellos representaban en aquel momento, uno codeándose con nobles y reyes, y la otra durmiendo en posadas llenas de bandidos y violadores, eso cuando no pasaba las noches en los bosques, algo que solía agradarle más que lo primero, aunque su único colchón en esas ocasiones fuese el húmedo y duro suelo.

Aún así, todos los bastardos estaban mal vistos, ya fuese el de un rey o el de un maestro de armas, por lo que prefirió no prejuzgar a aquel hombre. Se encogió de hombros cuando tildó sus palabras de un eufemismo. Mina solía evitarlos, pero en aquella ocasión no podía negar haberlo hecho, así que continuó escuchando, frunciendo el ceño al escuchar las palabras que siguieron. Sus músculos se tensaron, y con su verdosa mirada empezó a inspeccionar la escena, pensando qué camino tendría que tomar para salir corriendo, lo cuaal era su única opción cuando sus únicas armas eran un par de dagas y se enfrentaba a un puñado de hombres con reconocidos buenos reflejos. Sin embargo, cuando le escuchó terminar, su mirada volvió a enfrentar la del moreno, más relajada, pero con sus reflejos aún en alerta- Una pena, yo que quería comprar melocotones... -suspiró- Tendré que dejarlo para otra ocasión...

No se fiaba de tal promesa, no se fiaba de ninguna promesa que le hiciesen, pues había comprobado en más de una ocasión que la mayoría de éstas no llegaban a cumplirse, pero era suficientemente inteligente para saber cuales eran sus opciones en aquel momento. Ahora que el Cuervo Sangriento se había fijado en ella, sabía que no la iba a dejar ir por las buenas, así que le miró con seguridad y asintió- Detrás de vos.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Sáb Ago 25, 2012 12:10 pm

Era inevitable que aquella joven aún sintiera reticencia a quedarse a solas con el bastardo, pues se conocían desde hace un instante, el cual, aunque esclarecedor en algunos aspectos, no había sido muy fructífero.
Con una mirada indicó a sus dos Dientes de Cuervo que custodiaran en callejón más cercano y lo libraran de presencia humana alguna para que pudiera hablar distendidamente con la bastarda.
-¿Melocotones? -dijo con sorna -tendrás más que eso si me acompañas -a pesar de que eso había sonado como la declaración de un violador antes de comenzar a delinquir, el consejero no se molestó mucho en suavizarlo: -tu vida está a punto de dar una vuelta de tuerca, si aceptáis, claro está.

Sin tocarla lo más mínimo, la contradijo y extendió su mano para que avanzara hacia su nuevo lugar de reunión delante de él:
-No es nada caballeroso ir delante de una mujer, además, si eres tan observadora como has demostrado, ya sabrás a dónde tienes que dirigirte -dijo con aparente seriedad.

En el callejón más cercano, un Diente de Cuervo de mediana estatura, barba de varios días y una cicatriz que surcaba su mandíbula izquierda custodiaba el callejón, al adentrarse en el mismo se podía ver en el otro extremo como una figura más alta vestida de negro flanqueaba la otra entrada. Lo que la joven no sabía es que no estaban custodiados por dos Dientes de Cuervo, sino por cinco; uno más recorría los tejados y otros dos deambulaban por los alrededores vestidos de campesinos. Cuando de seguridad se trataba, Brynden no dejaba casi nada al azar.
Una vez dentro del callejón, Mina pudo observar las facciones del bastardo, las cuales se marcaron más severamente cuando la miró fijamente a los ojos:
-No te robaré más tiempo, Mina Nieve, así que seré directo -comenzó -He visto algo en vos poco usual, vuestra observación, vuestra forma de hablar y un deje de aventura en vuestros ojos... -déjate de chorradas, se dijo: -Soy el nuevo consejero de los rumores, y como consejero uno debe tener sus propios informadores -bajó la mirada a sus botas y después la volvió a la joven -Bien, me gustaría que fuerais mis ojos y oídos allá donde vayáis, tendréis vuestra remuneración y cierta inmunidad legal -se detuvo para comprobar la reacción de la de ojos azules -O si creéis que podéis formar parte de los Dientes de Cuervo... claro está que ahí entran en juego otras condiciones más estrictas.

Debía de haberse vuelto loco, una mujer en su grupo de élite... aunque si llegaba a pasar las pruebas pasaría a ser igual que sus hombres; dejaría de ser una mujer para ser un Diente de Cuervo. Aunque tratándose de una mujer, si demostraba energía y carácter podría ser más bien un Colmillo de Cuervo.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Lun Ago 27, 2012 10:26 am

Alzó una ceja y una sonrisa se dejo ver en sus labios, curiosa por aquello que tenía que proponerle. Si aquello le daba para más que melocotones quizás era una buena opción, al fin y al cabo, ahora se veia a forzada a conseguir lo que necesitaba mediante saqueos y pequeños hurtos, y suponía que el bastardo se refería a maneras más licitas o mejor aceptadas moralmente. Aún así, la desconfianza era evidente en Mina, quien usaba aquello como principal maniobra de defensa.

Sus sentidos continuaban alerta por lo que pudiera ocurrir. No le gustaban los imprevistos, menos aún si tenían carácter negativo, así que se fijaba en cada movimiento que el Cuervo o los suyos hacían, al menos aquellos que alcanzaba a ver, pues estaba convencida de que habría por allí alguno más que había escapado de su atención. Asintió cuando la insto a caminar delante de él, aunque no le gustaba un pelo sentirse rodeada, pero no estaba en disposición de negarse, así que con paso tranquilo, pasó por su lado y comenzó a caminar hasta uno de los callejones que desenvocaban en la plaza del mercado donde se encontraban. Estaba custodiado por un hombre a quien previamente había catalogado como uno de los que servian a Brynden, aunque al entrar en el pudo comprobar que al final del callejón otro hombre, más alto que el primero, también les observaba, lo que hizo que Mina soltase un sentido suspiro. Se sentía encerrada, y aunque creía tener opciones de escabullirse si era necesario, la idea de estar rodeada no le gustaba en absoluto.

Se apoyó contra la pared de piedra y se cruzó de brazos mientras escuchaba al Cuervo compartir con ella sus propuestas. Se sintió halagada con las primeras palabras que de dedicó, pero prestó más atención a las que la sucedieron, gustándole lo que estas decían. Ambas ofertas se le antojaban tentadoras, tanto que no tenía claro por cual decidirse. Frunció el ceño al escuchar aquello ultimo.

- ¿Y qué condiciones serían esas? -preguntó interesada- Debo admitir que ambas propuestas me atraen, pero necesito conocer los detalles para daros una respuesta -añadió.
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Miér Ago 29, 2012 3:22 pm

A pesar de que la joven podría verse amenazada, Brynden no replegó a sus hombres, pues él ya la había avisado de que no sufriría ningún daño. Fiarse o no de su palabra, no estaba en la mano del bastardo. Aún con todo, no la culpaba.
El consejero observó a la norteña, su posición, sus ojos, sus palabras; todas reflejaban desconfianza, pero también interés. Por ese simple motivo, decidió complacerla:
-Así que me vais a dar una respuesta afirmativa, debo intuir -una microexpresión en forma de sonrisa que seguro la bastarda pudo atisbar se dibujó en el rostro de Brynden -Veamos, siendo un pajarillo, -hizo las comillas con los dedos de una mano -bueno, sin eufemismos: una espía, no puedo asegurar que no sufras ningún daño, el riesgo es obvio -su mirada se oscureció -Si te pillan, nadie dará la cara por ti, nadie te apadrinará, serás anónima. En mi caso, fingiré no conocerte, no pediré tu vuelta ni daré un cobre de rescate por ti -antes de que la joven pudiera negarse -Por otro lado, serás libre, no estarás bajo órdenes estrictas; son tus métodos y tus formas, viajarás por todo Poniente y Ciudades Libres, y la remuneración será cuantiosa por cada información o misión -se acarició la comisura de los labios -La otra oferta quizás sea más desalentadora para un espíritu libre del norte -no sonrió -Formar parte de mis Dientes de Cuervo.

En ese instante, uno de sus hombres volvió la mirada a Brynden. Éste lo aplacó con su habitual rostro coercitivo.
-Las pruebas son duras, el servicio estricto y el entrenamiento sufrible, por así decirlo -alzó una ceja en señal de "¿entendido?" -Es un cuerpo de élite, mi cuerpo de élite, y quiero a los mejores. Que cumplan las órdenes, que sean disciplinados, y por supuesto, que sean excelentes arqueros, algo que no sé si estará en tu mano -la miró extrañado -Las ventajas: residencia y manutención fija en Desembarco o donde se os envíe. No serás anónima, de hecho tu imagen será la mía de forma indirecta, y por eso, aunque no se es ungido caballero, pero prestarás juramento como mi espada, o arco, juramentados. -otra vez la ceja alzada -aquí formarás parte de un cuerpo armado militar y las misiones pueden tener ese carácter. Aquí sí cuentas con mi protección.

Esas eran las condiciones, en un principio inamovibles, pero siempre había algo rescoldo que podría ser negociable.
-¿Alguna duda? -no pensaba preguntarlo, pero de alguna forma lo creyó oportuno.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Invitado el Dom Sep 16, 2012 4:00 pm

La bastarda se encogió de hombros, pues ciertamente, aún no sabía cual iba a ser su respuesta. En su cabeza no cesaban de sucederse imágenes, recuerdos mezclados con no más que suposiciones de cómo sería su vida, cómo se transformaría esta de aceptar la propuesta del Consejero de los Rumores. Espía. No le asustaban los riesgos de los que el moreno hablaba, y el hecho de poder disfrutar de la misma libertad que tenía en aquel momento era un especial atractivo. «Son tus métodos y tus formas, viajarás por todo Poniente y Ciudades Libres, y la remuneración será cuantiosa por cada información o misión» Buenas palabras, sin duda. Podría limitarse a hurtos pequeños, solo por el hecho de la adrenalina que robar le provocaba, sin necesidad de correr riesgos innecesarios por tener que llevarse comida a la boca o darse algún capricho.

Sin embargo, no desechaba la otra opción. Estaría más atada, con más compromisos de cara al bastardo y a los suyos, no podría recorrer Poniente como había hecho hasta entonces. Pero tendría un techo. Quizás era eso lo que más etrañaba del Norte. Un techo y el clima, por supuesto. Dormir en bosques y posadas no estaba del todo mal, pero su espalda empezaba a necesitar de una cama cómoda y mullida, con sábanas con un nivel de limpieza no tan dudoso, sin tener que dormir casi con un ojo abierto para asegurarse de que sus pertenencias continuaban siendo suyas a la mañana siguiente. Además, pertenecería a algo. Era absurdo, pero ir por libre a veces le hacía extrañar el sentimiento de unidad. Lazos que la uniesen a alguien. Siempre que aquello llegaba a su cabeza, la sacudía y se obligaba a pensar en otra cosa. Pero no era muy amiga de lo juramentos. Los días pasan, y con ellos mil sucesos que pueden hacerte lamentar jurar lealtad a alguien. No tenía la seguridad de que no fuese a ser asi.

Desde que Brynden comenzó a hablar, Mina consideró cada una de las opciones, y cuando éste preguntó si tenía alguna duda, ella suspiró- Sobre las condiciones de cada una de las opciones, ninguna. Sobre mi decisión, todas. -deshizo su cruce de brazos y appoyó las palmas de las manos en la pared, sintiendo el tacto de la piedra.- Tendría que pensarlo con más tiempo -dijo- Y con menos ojos encima -añadió, alzando el mentón para señalar a los demás hombres.- ¿Es posible?
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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

Mensaje por Brynden Ríos el Miér Sep 26, 2012 4:56 am

Brynden la miró de forma inquisitorial y evaluadora, pero no le quedaba otra.
Se irguió, sin intención de resultar amenazante, aunque su aspecto y dureza no se lo pusieran muy fácil:
-Supongo que estás en tu derecho -dijo, aunque por dentro ansiaba una respuesta de inmediato, pero no daría muestras de ello -Estaré un par de días más en Antigua -informó -así que, como he comprobado que no tienes mucha dificultad para avistar a mis hombres, pide a cualquiera de ellos que te lleven hacia mí cuando tengas una respuesta -dijo de forma parca.

Se recolocó a Hermana Oscura en su cincho, su arco en su hombro derecho y miró fríamente a la joven:
-En dos días partiré hacia Desembarco, si hasta entonces no te has decidido, podrás encontrarme allí -dio orden a sus hombres para que se replegaran.

Se dio la vuelta y enfiló el callejón, pero casi al llegar al final se volvió hacia la de ojos verdes:
-Negaré que lo he dicho, pero me gustaría tenerte entre mis filas, Mina Nieve -su voz grave retumbaba con el eco del lugar -Los bastardos poseemos muchas cualidades que otros por no serlo no tienen, y aunque no quieran reconocerlo, somos el pilar y el sustento de los grandes hombres que gobiernan Poniente -una sonrisa casi se dibujó en su rostro sin mucho éxito.

Esta vez, y sin volver la vista atrás, Brynden se perdió entre la muchedumbre para volver a ser invisible.

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Re: Un modesto pez en un elegante océano {Brynden}

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