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Leave out All the Rest ~ { Agros }

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Privado Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Thyia el Jue Jun 27, 2013 11:07 pm

Un fuerte galopeo irrumpía en la tranquilidad del bosque, una respiración agitada del corcel que corría como si la vida misma se le fuera en ello. Seguido del el, un huargo se mezclaba entre la maleza del lugar, como si estuviera cazando al fiel corcel. Lejos de aquello, era simplemente que Thyia deseaba salir lo más pronto de allá, quería irse tan lejos como le fuera posible y no pararía hasta lograrlo. Ellos lo sabían, lo entendía y simplemente la seguían. Por la cabeza de la pelirroja había tantas cosas que no podía digerir, las palabras ajenas se bailaban por sus pensamientos como dagas que le punzaban. Había ido muy lejos en todo aquello y ahora estaban las consecuencias. Ella lo sabía, cada acto conlleva una consecuencia. Y ahora por ese motivo tenía que irse sin mirar atrás. No supo cuando tiempo había estado cabalgando, pero un momento de lucidez le hizo ver que estaba extralimitándose con Noche, giro levemente su rostro y vio a Lobo esforzándose al máximo por ella. ¿Tanto habían recorrido? ¿Habían seguido su impulso estúpido solo por ella? Poco a poco fue aminorando la carrera, de haber seguido así por más tiempo alguno podría haber seguido lastimado y eso si jamás se lo perdonaría.  Acaricio el suave lomo de Noche y este le respondió con un movimiento de cabeza que solo hizo que Thyia se recostara prácticamente sobre el corcel como si le abrazara. Una traviesa lágrima rodaba por su mejilla y solo esa lágrima se permitió sacar. Sintió un lametazo en su diestra que correspondía Lobo, como si el entendiera… Solo pudo sonreír agradecida de tenerlos a ellos o tal vez habría aceptado el duelo a muerte que deseaba Agros. Ese hombre-bestia se hubiera salido con la suya.

Continuo su camino aminorando el paso, ya estaba lo suficientemente lejos y de un momento a otro lograría ver la casa de a quien pensaba llevarle la piel de la liebre. Recordaba que estaba por parir y esa piel limpia y pequeña servirían perfecto para el bebe. De pronto Lobo erizo su pelaje soltando un leve gruñido de advertencia. A unos metros de ellos venía corriendo uno de los hijos de Isidora; la señora a quien pensaba llevarle la piel. Chasqueo la lengua para detener a Noche y que Lobo dejara de gruñirle, bajo rápido del caballo y corrió hasta el menor.

 – Hey, hey, hey… detente, ¿Qué ha sucedido? ¿Tu madre está bien? – Pregunto Thyia sujetando al menor de los hombros para lograr calmarlo.

- El bebe, el bebe se ha adelantado y... y… tengo... tengo que ir por la partera. – Comento el niño con desesperación.

- Va, va tranquilo, tranquilo. Yo iré a tu hogar a ayudar a tu madre y tu ve con Noche a buscar a la partera. – Se acerco a su caballo acariciándolo de la cabeza, pegando su frente a la del corcel. – Se que te eh exigido mucho hoy, pero necesito que me ayudes una vez más. ¿Lo entiendes verdad? – El caballo dio un relinchido en respuesta y Thyia se apresuro a ayudar al menor a subirse al enorme caballo. Tan pronto estuvo arriba dio un pequeño golpe sobre la grupa del caballo para que este saliera disparado. Ella corrió hacía la casa de Isidora y ahí estaba ella, recostada sobre el lecho, sudorosa, con el rostro enrojecido de los dolores que tenía. Definitivamente estaba lista.

- Señ… señorita… - Dijo en un susurro, haciendo un esfuerzo por hablar, por incorporarse, intentando mantenerse tranquila por sus otras dos crías que la veían asustados.

- Tranquila, no hables. Tu pequeño valiente ya va en Noche en busca de la partera y llegarán muy pronto. – Se aproximo a su lado mientras sujetaba su mano con fuerza. – Ahora necesito que seas fuerte y te relajes. Entiendo que duele, pero tienes aquí dos pequeños guerreros que nos ayudaran a tener todo listo para cuando llegue la partera y tengas ese hermoso bebe que ya quiere salir a conocerte. – Su voz era tranquilizadora, tenía que actuar con seguridad así como transmitirlo en sus palabras para que no ocurriera una desgracia. Tal vez no era una partera, pero había estado en el nacimiento de Noche, así que eso de alguna manera le daba una idea en caso de improvisar. O al menos eso era lo que ella pensaba.

- Mira que enormes guerreros tienes ahí, seguramente Agros ya debe estar teniendo la mirada fija en ellos para su propia guardia que le acompañe grandes batallas.- Extendió su mano para que los dos pequeñines se acercaran y los tomo de las manos. – Ahora, se que son fuertes y valientes… así que necesitaré de su ayuda. ¿Lo harán? – Los pequeños asintieron mientras se limpiaban los mocos, logrando calmarse ahora que se sentían una parte importante de aquello. – Necesito que busquen todas las mantas limpias que su madre haya guardado para este momento, y que uno de ustedes ponga a calentar agua en aquel cazo que está en la fogata mientras otro me trae agua fresca para su madre. ¿Ok? ¿Van a hacer eso? – Nuevamente los pequeños asintieron y corrieron cada uno a hacer lo que la joven les había pedido. Thyia se giro nuevamente hacía la madre de los niños que parecía bastante adolorida.

- Señorita… algo no está bien con mi bebe… algo no está bien con él, puedo sentirlo.- Intentaba no pujar porque sabía que aun no era tiempo, pero sentía las contracciones cada vez más fuertes incluso haciéndola sangrar.

- Shh… shh… tienes que calmarte. Respira, aquí estoy y no me moveré de aquí hasta que tu bebe este dando berridos que lleguen hasta el mismo norte. Ahora, tocaré tu panza ¿Ok? – La señora asintió mientras aferraba ahora sus manos a las coberturas del lecho, intentando calmarse. Thyia se apresuro a revisar a la futura madre y entonces lo supo. El bebe venía al revés y aquello hasta donde sabía era bastante peligroso. Solo quedaba esperar a que la partera llegara pronto y el bebe de Isidora tuviera salvación. Al menos no se movería de ahí por nada del mundo. 
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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Agros Fell el Vie Jun 28, 2013 12:19 am

Respecto a los sucesos anteriores no había demasiado que concluir del desenlace. Iba cansado y frustrado, y aquello hacía que le fallara progresivamente la orientación al jinete rojo. Su visión pestañeaba con mayor frecuencia y se hacía más borrosa también con el paso de los minutos. Era bastante la carga que debía atender ese día y los próximos, pero su impulso le había llevado a olvidar la responsabilidad poniéndose por encima dichos impulsos. A galope natural de trote no fue demasiado lo que se alejó en menos de una hora, pero al igual que el jinete el caballo mostraba cansancio y Agros al notar aquello decidió parar y descender del animal, pero sin saltar sino bajando de lado. Falló en el intento al irse del lado izquierdo y por tener sus sentidos bastante desenfocados. Cayó primero sobre el brazo y hombro pasando el resto del impacto de espaldas al terreno de manera nada sutil y tan ruidosa como dolorosa. Tener la espada en su espalda en ese momento era más una desgracia que una ventaja, pues le ocasionó un fuerte dolor tenerla debajo de sí, y de no ser por las protecciones de amortiguación ocultas en su torso estaría parapléjico seguramente. Un rugido fuerte de dolor fue la manifestación física del disgusto y el sufrimiento que aquello provocaba... Nadie querría estar en su lugar, salvo los que tengan menos suerte que él.

Y con la mención de la suerte, Agros la tuvo de no romperse la cabeza, pues aquel terreno era algo lodoso y no habían rocas ni maderos que le reventaran el cráneo al caer. Luego de aquel ''aterrizaje'' no le quedaron ganas de levantarse y tampoco es que pudiera hacerlo con facilidad. Desde ahí solo podía mirar la figura erguida de su caballo esperando y mirando a su jinete tendido en el terreno. El moribundo miraba a su equino muy similar al caballo llameante de sus pesadillas, y aquella casualmente era la postura en la que había quedado en el último sueño. No tenía nada qué decir ni nadie a quién decirlo. El silencio reinó pocos minutos después cuando Agros perdió totalmente la lucidez siendo vencido por el cansancio nuevamente. Con su cuerpo a la deriva su caballo cansado de esperar y de haber trotado casi sin parar se echó a un lado de él con una debida distancia. Al menos el valiente caballo sin nombre de alguna manera cuidaba de su jinete.

Tiempo más tarde fue que de casualidad pasó por allí un guardabosques arquero y vio primero el caballo ensillado sin su dueño, pues del lado por el cual venía el cuerpo de la montura bloqueaba la visión hacia el jinete tumbado. El joven se equipó con su espada corta avanzando con cautela hacia el animal, y al acercarse no solo descubrió al jinete tumbado sino que se dio cuenta que aquel era el caballo del libertador Agros, el señor y hermano de Bosque alto. -Por... Los dioses...- Fue eso lo único que la impresión le dejó decir. Se impulsó en carrera hacia el jinete y en ello el caballo se alzó rápidamente relinchando campante, pero sin hacer frente directamente al guardián. Sin embargo, aquel sonido a menos de dos metros no despertó al caído. El joven fue cauteloso y se detuvo con el alza del equino, pero luego se terminó de acercar para comprobar la vitalidad de Agros, dándose cuenta que aún con pesar respiraba. Sacó entonces el arquero un cuerno que llevaba en su cinturón y sopló de la boquilla para emitir una alerta y otros acudieran a él. Mientras esto sucedía Agros tenía otro de sus ''sueños particulares''

Con eficacia los compañeros de patrulla en las inmediaciones acudieron tanto a pié como a caballo y observaron la escena. El arquero informó inmediatamente a su líder de patrulla.
-Es Agros. No se cómo llegó ahí, pero necesita nuestra ayuda.-

-Muy bien, soldado. Llevadlo a él y a su caballo a los cuarteles. Allí lo atenderán...- El líder hizo señas con su mano a dos de los demás custodios para que acompañaran al arquero y le prestaran lo necesario.
Con gran esfuerzo, y no solo dos hombres, sino con cinco fue que pudieron levantar al ''Mastodón'' y ponerlo debidamente acostado y bien amarrado a uno de los caballos de patrulla mientras otro guardia llevaba de la rienda al caballo de Agros, con el debido cuidado al notar que estaba cansado también. Finalmente pudieron transportarlo y un par de horas más tarde llegaron a las instalaciones de recuperación del cuartel en Castillo. Durante el camino era notable en ocasiones que el inconsciente se agitaba débilmente debido a sus inquietos sueños. Luchaba en una batalla pasada o algo parecido.

Pasaron más de seis horas antes de que la visión de Agros volviera a la realidad. Vio un techo y lo primero que hizo con rapidez fue mirar a su alrededor y comprobar si podía moverse. Lo hacía con una ligereza excesiva en todo su cuerpo a excepción del lado izquierdo del mismo donde observó y aún tenía el guantelete pesado, pero todo lo demás no lo tenía encima salvo sus mudas de ropa. También distinguió soldados del regimiento verde y fue por ello que se sintió más tranquilo. Alguien le vio despertar y acudió a él, no era el mismo que le encontró porque debió volver hace mucho a su deber en los bosques.
-Buenas tardes, señor Fell...- Dijo uno de los soldados asistentes del lugar. El que habían dispuesto para informarle al despertar. -Le han encontrado inconsciente en el bosque y se encuentra en un espacio exclusivo de la sala de recuperación de los cuarteles en Castillo. Le recomiendo relajarse y estarse tranquilo. Y si desea puede comer y beber, yo le serviré.-
-Agradezco su eficacia y la de nuestros hermanos. ¿Cuánto tiempo ha pasado?- Antes de recibir una respuesta el estómago le rugía en exigencia de comida, así como su paladar y garganta le exigían beber.
-Casi siete horas, señor. Iré por su comida.- El asistente se retiró y en pocos minutos trajo algo de pan y unas manzanas traídas de los cultivos locales, servidas junto a un pocillo de agua de vidrio sobre en una tabla de madera.

Desesperado y casi por instinto devoró la comida sin ningún decoro y haciendo uso de ambas manos, a medias la izquierda aún envuelta por el guantelete que solo él se sabía quitar. Se sentía tan ligero y con cada bocado sentía venir el alma al cuerpo. Exclamaba de gusto tras cada pausa leve entre su comida, necesaria para respirar y pasar el sólido con un trago de agua. El dolor en su cuerpo era muchísimo menor sin estar tan aparatosamente equipado, y aquello le hizo traer una pregunta algo maniática para el momento.
-¿Dónde están mis cosas?- Preguntó Agros en una pausa luego de ingerir el bocado.
-A salvo en aquella manta, señor Fell.- Contestó con serenidad señalando la ubicación del manto que cubría el equipamiento.
-No te lo dije antes, pero no me trates de Señor. Soy igual que cualquier habitante y por ello soy y son mis hermanos. Trátame como tal, por favor.- Mencionó con algo de molestia, pero no se le notaba coraje alguno en la voz.
-Muy bien, Agros. Una disculpa debo por mi error. Estarás bien en un par de horas.-
Contestó un poco más sumiso pero a la vez aliviado al poder entrar en confianza con el personaje nombrado en todo Bosque alto. Le era algo sorprendente la modestia y humildad que mostraba ante la gente.

-Si puedes hallarme otra ración, te lo agradeceré, hermano...- La comida estaba terminada y Agros seguía con hambre. Desde que entrenaba con los jinetes su metabolismo creció al igual que sus proporciones físicas por la necesidad de alimentar una fisonomía más poderosa. Al poco tiempo otro plato del mismo menú estaba servido y esta vez lo comió de nuevo, pero con mayor moderación al haber ya pasado el frenesí de la ayuna larga. Esperaba recuperarse pronto para regresar al deber de inmediato, y antes del deber a ver a su caballo en los establos.

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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Thyia el Miér Jul 03, 2013 11:07 pm

 El tiempo apremiaba y cada hora que pasaba era decisiva para la vida de Isidora y su bebe. Los niños habían sido bastante rápidos con las cosas y pronto tuvo en su poder agua bastante fresca. Con uno de las telas limpias que trajo hizo una pequeña compresa la cual humedeció con el agua fresca y empezó a limpiarle el sudor que se formaba como pequeñas perlas que cubrían su frente y caían por su cuello. Necesitaba mantenerla fresca e hidratada para que aquello no le produjera algún shock del que no lograra salir. Se lavo tanto como pudo las manos y levanto las faldas de la mujer hasta las rodillas para observar si su cuerpo ya se estaba preparando para traer al bebe al mundo. Chasqueo la lengua nerviosa igual, sintiendo que una gota de sudor recorría su espalda. No sabía que más hacer, vaya, tampoco es que el haber ayudado a una yegua a parir significaba que pudiera ayudar a una persona y menos en una situación como aquella. Más no iba a dejarla así en aquellos momentos y haría hasta lo imposible si con eso ayudaba a la mujer.

- La partera no tardara en llegar, y pronto tendrás en tus brazos a un hermoso bebe. Estas siendo muy valiente, sigue así. – Mantuvo su mano sujeta a la ajena durante aquellas palabras de aliento; en ningún momento iba a dejar que la viera nerviosa y temerosa. Ahora es cuando más debía inspirarle seguridad y confianza. En eso, se escucharon unos fuertes ladridos; justo aquello era el anuncio de Lobo de que Noche estaba llegando. - ¿Escuchas eso? Es Lobo anunciando que Noche ya viene, y si ya viene es porque la partera viene con ellos. Pronto estarás bien, ¿acaso no dije que estaría contigo en todo momento? – Volvió a limpiarle el sudor de la frente con un paño húmedo, para luego revisar con la vista que estuviera todo lo que pudieran a llegar a necesitar. La madre intentaba no pujar pero los dolores eran cada vez más intensos en cada contracción robándole quejidos que ahogaba mordiéndose los labios hasta casi el punto de sangrar. No imaginaba el dolor por el que estaba pasando pero deseo que terminara pronto. Los pequeños aunque ahora se sintieran más útiles, seguían temerosos de su madre, pues en estos tiempos de guerra ella era lo único que tenían.

Se levanto de con ella y se apresuro a salir de la casa para dar la bienvenida apresurada a la partera, el niño venia aferrado al caballo mientras que otra carreta tirada por dos caballos apenas podían darle alcance a su fiel amigo. Se acerco rápido al caballo para ayudar al menor a bajar de él y le revolvió los cabellos con una gran sonrisa. -Bien hecho, has hecho un buen trabajo. – Seguido se giro hacía su caballo dándole unas palmadas a un lado del cuello mientras besaba una de las mejillas del corcel, susurrándole en una de las orejas. – Gracias, fiel amigo. Gracias. – Seguidamente, se apresuro hacía la partera que ya estaba llegando y la ayudo a bajar de la carreta. Venía con otra pequeña joven apenas unos años menor que Thyia; lucia como toda una ayudante de la partera ya que fue la que se encargo de bajar unas canastas con variedad de cosas y hiervas que imagino eran para ayudar a la madre.

- Los dolores son cada vez más seguidos, y parece estar más que lista para tirar al chamaco. Eh intentado calmarla y mantenerla relajada para que no puje pero cada vez es más difícil. – Le empezó a relajar Thyia mientras se apresuraban a entrar a la choza. Justo antes de que entraran, la pelirroja detuvo a la partera sujetándola de la mano para informarle sus sospechas. – Creo… creo que el bebe viene volteado.- Le dijo temerosa, deseando haberse equivocado y a la vez aliviada de saber que ahora había alguien que seguramente si sabía qué hacer en esas situaciones.

- Tranquila muchacha, a partir de ahora yo me haré cargo, pero necesitare tanta ayuda como sea posible. Y tu – Dijo apuntándole a su joven que venía con ella. - Apúrate con esos canastos y ten listo todo. Ahora, entremos a ver a esta mujer. – Dicho aquello, ambas entraron con aquella determinación de no salir hasta que madre e hijo estuvieran sanos y salvos. 
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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Agros Fell el Miér Jul 03, 2013 11:45 pm

En aquella habitación no se veía mucho tránsito regularmente, pues eran muy pocas las veces que un soldado era herido o se enfermaba en su deber. Aquel era un día diferente en la zona de recuperación de los cuarteles. Bastante gente durante el día había pasado a pedir noticias sobre Agros y algunos hasta dejaron ofrendas. Aquello aun no había sido informado por el asistente curandero. El hombre-bestia seguía comiendo a sus anchas con toda libertad. Poco a poco se iba sintiendo mejor y pudo levantarse sin problemas al haber terminado de comer en muy poco tiempo... La moderación al comer se había ido al traste. Estar sin el set de su armadura típica le hacía sentir bastante liviano y suelto. El asistente curandero le vio levantarse y antes de decir algo se contuvo al ver que realmente estaba bien.
-Bueno, hermano. Creo que ya estás reanimado y listo para irte. ¿No?- Su última interrogante la hizo con algo de duda e introversión.
-Seguramente. Pero nos volveremos a ver.- Dijo Agros con tranquilidad y ofreció su diestra para dar un saludo al compañero, el cual correspondió al apretón de manos como gesto de hermandad.
-Gracias por todo, amigo. ¿Cual es tu nombre?-
-Terion Tormenta.-
-Muy bien. Lo tendré en cuenta...-
-Agros. La gente ha venido para saber de ti, y algunos han dejado regalos. ¿Quiere que se los lleven a alguna parte?-
-Si. Los alimentos repártanlos a quien lo necesite. Lo que no sea comida guárdenlo y les diré qué hacer con ello. Estaré agradecido de eso nuevamente.-
Y con un nuevo gesto reverente por parte de Terion este marchó a hacer los arreglos con las ofrendas.

Agros por su lado empezó a revisar su equipo sacando la manta que lo cubría y empezando a ponerse una a una las piezas. Aquello iba a tomarle bastante, lo suficiente para que Terion fuera y viniera con su encomienda ya hecha. Metódicamente se fue poniendo cada pieza, desde el chaleco corporal resguardado hasta las escarpas y correajes aunados que servían para sostener el balance del peso en sus extremidades y también como soporte de presión con la faja para darle mayor resistencia a su cintura. Todo ese set tenía funciones específicas que se complementaban entre sí para dar un rendimiento bueno al jinete. La pieza final de su kit era el pesado espadón que ningún hombre ordinario podía blandir de una manera tan sencilla como él lo hacía. Ató la hoja del mango y su ranura a un cinto cruzado en su torso y enganchado a la cintura por un arnés para mantener el balance y posición del arma colgante en ángulo tras la espalda. De nuevo sentía el peso ''natural'' de su cuerpo al terminarse de vestir. Terion ya volvía con su labor hecha y vio algo impresionado al agigantado Agros que ya estaba listo para continuar su camino.
-Que tengas suerte, hermano Agros.-
-Tendré cuidado. Nos veremos.- Y sin más emprendió marcha fuera de la habitación y de los cuarteles de Castillo.

Ya había anochecido. Varias horas más habían transcurrido durante su estadía en reposo y caminaba por las calles de los terrenos cercanos al castillo. Dirigió sus pasos hacia los viejos establos que aún estaban operativos. Allí entró saludando con una seña de su diestra al vigía de la entrada, reconociendo su rostro con una mirada al pasar. Al entrar revisó las secciones buscando a su equino primeramente y hallándolo al poco tiempo de andar. Su diestra se deslizó suave por la larga testa de la criatura mostrándole afecto, recibiendo Agros como respuesta la docilidad del caballo que también había repuesto bastante sus fuerzas. Acto seguido recordó algunos momentos de su juventud bajo ese mismo establo. Imágenes rápidas de cómo era en ese momento y cómo estaba lleno de esclavos y familiares ilegítimos. Pero aún más fuerte y significativo era el recuerdo del dolor que sufría su madre en ese lugar, y su postrado cuerpo dolido en la esquina de la sección donde estaba ahora el caballo. Allí lloraba ella cada noche su sufrimiento sin tener más consuelo que el de Agros. Ahora era él quién se sentía internamente desolado de no tener a su madre allí. En silencio y discretamente abrió la verja que mantenía adentro al caballo y entró cerrando tras de si poniendo de nuevo el picaporte en su lugar.

En ese rincón puso unos cuantos montones de paja, donde antes bastaba con solo una paca para darle colcha a él. Con los suficientes para poder recostarse, descolgó su espada y la hizo a un lado procurando que no sonara al ponerla en el suelo. Él se sentó en las pacas de heno y allí bajó su cabeza poniendo la frente en su antebrazo diestro para ponerse a pensar y reflexionar... Primeramente sin hablar. Era como una meditación interna que llevaba a cabo a solas. Allí era el único lugar donde en sus recuerdos pasados podía reencontrar el sentimiento de la única persona que lo amó realmente.
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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Thyia el Dom Jul 07, 2013 5:05 pm

Tal cual había dicho la partera, se hizo cargo de todo. En cuanto entro se puso a revisar a Isidora y dio órdenes a diestra y siniestra. No cabía duda de que sabía perfectamente que hacer y se movía como pez en el agua. No dudo ni un momento en seguir sus ordenes y con apuro llevó todo acabo. La jovencita que venía con la partera a pesar de verse bastante tímida se movía con toda seguridad y realizaba a la perfección todo lo que le solicitaban. Thyia se tomaba momentos para volver a pasar paños frescos sobre la frente de Isidora, a la vez que se encargaba de las cosas que se necesitaran con rapidez. Aunque la partera había pedido preparar algunas infusiones para la madre, esta no lograra tranquilizarse tanto por el bebe que venía en camino como los otros tres que estaban agazapados y asustados mirando lo que pasaba sin entender muy bien, temerosos de ver a su madre sufrir de aquella manera. Thyia entendió entonces porque la mujer no lograba mantenerse concentrada en el parto. 
- Hey, allá ustedes trío de holgazanes.- Les grito dándole un guiño a Isidora mientras se aproximaba a los hijos de esta.- Creen que pueden estar aquí sin hacer nada! Ala a trabajar! – Agarro al mayor del hombro y les soltó unos azotes suaves en el trasero de los dos más chicos hasta llevarlos a fuera de la choza. Noche levanto las orejas alerta por si tenían que salir de ahí. Había estado un poco nervioso con los quejidos y constantes lloriqueos de los mejores, claramente ninguno de ellos estaba acostumbrado a convivir demasiado con las personas y les hacía sentirse nerviosos. – ¿Acaso no piensas que el caballo necesita comer algo y tomar agua fresca luego de ayudarte a por la partera? Anda, busca algo rico para el o vendrá alguna noche a comerte el cabello con todo y cuero. – El chico abrió los ojos como platos y corrió a buscar algunas zanahorias para el corcel. Noche relincho hacía el chico como si estuviera jugando con el menor a asustarlo. – En cuanto a ustedes dos… - Se giro hacía los dos más pequeños que se abrazaron por instinto pensando en lo que les podría pasar.- Van a ayudar a Lobo a hacer guardia, como los más valientes y duros soldados que pueda haber en todas estas tierras, ¿ok? – Les jalo sus pequeñas narices con el dedo índice y medio.

La mirada que le hecho el peludo animal podría haberse interpretado como total desesperación al ver que era justo Lobo quien se encargaría de los dos pequeñines. Para nada estaba acostumbrado a los niños pero era demasiado fiel a su amiga como para ponerle peros, aun cuando los dos pequeños fueron trepados al lomo del huargo. Soltó un bufido y luego se encamino con los dos niños que a pesar de estar temerosos, estaban fascinados. Thyia sonrío de saber que confiaba demasiado en Lobo y en Noche, el bostezo pronto fue un gran bostezo, el sol estaba cayendo y dentro de nada vendría la noche; sus tripas le reclamaron la falta de comida pero ahorita no era tiempo para pensar en eso. 

Un fuerte quejido casi ahogado en un grito la hizo girarse hacía la choza y se apresuro adentro, olvidando todo lo que le aquejaba. Ya no se podía perder más tiempo, la partera había masajeado el vientre de la madre causándole fuertes dolores y ahora tenía la mano metida en la intimidad de la misma haciendo que tensara la mandíbula mientras gruesos lagrimones salían de sus ojos. Aquello era más de lo que había imagino. Más tenía que ser fuerte, no estaba sufriendo nada en comparación de aquella mujer así que tenía que brindarle todo su apoyo y fortaleza. Se acomodo en el lecho con ella, para que quedara sobre su regazo así sujetándola de las manos y dándole su soporte sobre cada contracción. 

- Puja mujer, puja que tu hijo te necesita.- Le gritaba la partera cuando ya solo quedaba rezar de que el niño saliera vivo y que la madre sobreviviera a todo. 
Pasaron algunas horas más y ya era entrada la madrugada, Lobo estaba echado con los dos chiquitines acurrucados entre sus patas usándolo de almohada cuando despertó debido al alboroto que se hizo y luego la noche se vio interrumpida por el sonoro chillido de un bebe. Lobo levanto la cabeza con las orejas erguidas debido al escándalo pero luego de unos instantes volvió a acomodarse no sin darle una mirada resignada a los niños que estaban agazapados en el. 

La partera le había dado el bebe a Thyia luego de quitárselo a la madre para dejarla descansar y darle algunos remedios para que mejorara. Thyia sin tener ninguna experiencia en cargar bebes se sintió rígida y temerosa de que aquella masa de carne pudiera caerse de sus manos, pero el pequeño nene regordete parecía tan ajeno y con absoluta confianza en los brazos que lo cobijaban que luego de llorar por bastante tiempo se fue quedando dormido de cansancio. – Son demasiado peligrosos ustedes los bebes. – La suave respiración del pequeño fue su respuesta, parecía tan frágil y tan vulnerable. Thyia lo estuvo observando por largo rato mientras la partera se encargaba de la madre. Salió para buscar a los hermanos del bebe y enseñarles al nuevo miembro de su familia; cuando salió de la choza los primeros rayos de sol anunciaban un nuevo día y solo pensó en que tenía que largarse de ahí cuanto antes. 
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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Agros Fell el Dom Jul 07, 2013 9:31 pm

Durante su venida hacia los establos había oído un poco lejos un escándalo, pero no puso atención al mismo. Era como si su instinto le hiciera caminar de manera autómata hacia los establos donde terminó llegando y recostándose a pensar. No se había molestado ni en preguntar sobre los sucesos, y en aquel recinto los encargados del lugar preferían dejarlo tranquilo y no hacer ninguna pregunta al respecto. A pesar de que algunos comenzaban a sospechar de que estaba enloqueciendo o que sus recuerdos no le dejaban en paz. No era explicable para ellos cómo es que aún tan atormentado podía seguir siendo un hombre más civilizado que muchos allí. Algunos de los encargados del establo preferían terminar sus deberes lo más pronto posible para salir de ahí y dejar a los vigilantes afuera hacer su ronda. Estaban asustados de que aquella alberca donde se guardaba el caballo pudiera tener algún tipo de influencia espiritual relacionada con la madre de Agros, y tal vez esa era la voz a la que él le hablaba. Por su parte, el jinete seguía descansando, inconsciente de lo que sucedía fuera del establo y en la aldea. Sintiéndose poco a poco adormilado con el olor a heno, mierda de caballo, sudor, y madera. A pesar de que las paredes de los establos de Castillo sean de piedra las divisiones internas estaban hechas con madera para abaratar el costo y el mantenimiento. Era en esa misma alberca de madera con al menos cuarenta años de antigüedad que él dormía oyendo la voz materna... Era lo único que quedaba para recordar y reencontrarse con su ''Yo'' joven.

Él sabía que los semejantes del establo sospechaban de su locura y que creían que podía terminar delirante en otra realidad. Pero aquellos todavía campesinos de poca educación eran incapaces de entender que aquellos eran sentimientos reprimidos que se estancaron desde la última vez que pudo ver con vida a su madre. ¿Cómo se sintieron o se sentirían ellos si su progenitora, su esposa o su hija desapareciera? Estarían igual o peores seguramente.

''Agros ha sido un hombre que pese a todo lo sucedido en su vida ha contado con el apoyo de grandes personas, como el marinero Colmillo que le salvó de morir ahogado en un saco, el primer Jinete rojo que le formó como persona y enseñó a combatir y sobrevivir, con los otros jinetes que fueron como sus hermanos después de la traición de los suyos. Incluso en su mente estaba Thyia. Desde ese momento en que conoció a su huargo y estuvo por darle muerte. Ella había llegado por accidente, pero durante todo el recorrido no supuso un problema grave para los cuatro, y por el contrario le encontraron bastante utilidad a su compañía. Pero él no disfrutó de ello, era tan reservado como el primer jinete rojo que en su momento simplemente ajustó su equipo a las medidas de su aprendiz y se lo entregó marchando a un lugar desconocido. ¿Era el destino de Agros hacerlo de la misma manera? No lo era, pues hasta el momento ninguno era aprendiz de su estilo Jinete y él piensa que no debe enseñarlo, por ese complejo autodespectivo que tiene de que debe ser el último de su especie en morir.

No. Él podía escribir su propio destino, pero era costumbre no dejar que nadie más sostuviera la pluma, porque gracias a ello casi fue asesinado por sus hermanos al creer que iba a volver a tener el lugar y la herencia en la casa Fell. Fueron ellos con su padre los que trazaron la conspiración sin que él hiciera nada. Pero a su vez fue ese atrevido salvador el que desvió ese trazo para darle otra oportunidad; La de aprender a dirigir su vida y no depender. Y de nuevo, Thyia volvió a su miente recordando lo posterior a la indiferencia que él le dio: El recuerdo del día de la rebelión donde por ir solo casi muere y pierde la causa, siendo gracias a ella y a los tres jinetes restantes que eso pudo cambiar. Él también tuvo participación en cambiar un destino muy peculiar; El de Lobo. ¿Cómo? El día en que el hermano mayor de Agros casi termina con su vida. Él se interpuso aún golpeado por la tortura a enfrentarse a su hermano. Estuvo a punto de tomar el mismo lugar de Lobo, pero de nuevo fue esa ''Impertinente'' quien desvió el contexto del destino para salvarlo. Él no entendía si ella se vengaba por lo herido que quedó su huargo o si realmente era por salvarlo a él... Le era gracioso tampoco entender del todo cómo fue que se terminó interponiendo para salvar al mismo animal que lleva años gruñéndole y amenazándole por instinto. Sin embargo, él era consciente del sentimiento profundo que Thyia tenía por el huargo y su caballo, tal vez el mismo que él tiene por su corcel y por su madre.

Pensando en ello podía entender un poco mejor aquel impulso arriesgado. Era en palabras de su madre que ella, aun en momentos donde estaba desesperada y rota le decía: Que no descuidase los sentimientos sinceros de otros hacia él. Que estuviera allí para ellos, que les ayudara a ser felices y que no importaba lo que pasara, pues nunca sabía cuándo podía perderlos o ellos a él. Y Agros ¿Qué ha estado haciendo en largo rato de esa reflexión? Nada. Sus pensamientos están muy enmarañados y densos como para poder dormir. Se aferraba mucho a su pasado porque en él seguía lo que quedó de sus sentimientos y el disfrute de ellos. Es un hombre que ha tenido oportunidades en su vida que cualquiera desearía y tomaría sin pensarlo. Incluso tener una esposa ¿Cuántas de la aldea no han querido un hombre como él? Pero lo dejaba pasar conociendo la ignorancia de esas mujeres dependientes que apenas con el reconocimiento de sus derechos están empezando a desprenderse del patrón centrado en el hombre. No se sentía dispuesto ni tenía la misma concepción de la felicidad que la mayoría de la gente que la hallaba en el sexo, las tierras y el poder. Él no veía nada de eso como necesario para sentirse pleno. Y en la incomprensión de su estado ha decidido mantenerlo callado por bastante tiempo, no ha valido la pena ninguna vez que lo ha intentado.

Su línea de pensamientos seguía destilando ideas y recuerdos reprimidos mientras en su estado empezaba a imaginar sobre su rostro el tacto suave de las manos amorosas de su madre, así como su calidez y una tonada que le solía tararear para dormir. Entre su sensación la tonada salía suave de sus labios, pero sin que se pudiera oír más allá de la verja. Estaba entre su mente y su voz, por decirlo de alguna manera. En medio de aquel suceso inconsciente pensaba nuevamente en Thyia, pero con un recuerdo más presente. La forma en que le encontró hace ya prácticamente un día y el cómo le atendió y le habló. Se había sentido un poco libre hasta el momento en que la tensión se apoderó de ambos y les puso en discordia. Ahora tenía tiempo para reflexionar en qué momento pasó y por qué llegaron a ese punto. Aún sin profundizar en el hecho se sentía de alguna manera culpable por su mal carácter.'' De uno de los estuches en su cinturón sacó la navaja ajena que aún conservaba y con la mirada baja la observó como si de una persona se tratase, aún en la oscuridad imperante dentro del establo debido a que los candelabros se apagaban para evitar peligros. Hacía mucho que estaba oscuro y él se percataba conscientemente de esa oscuridad justo ahora, pues en sus pensamientos anteriores se había dado cuenta de que estaba en un sueño aparentemente real. Pensaba en lo que había hecho, y el cómo esa cuchilla en su mano era la respuesta de supervivencia y desprecio a una muerte indigna. Ella apreciaba su vida lo suficiente como para defenderla. No es que se considerara Nadie tal como lo dijo.

Le costaba entenderla y solo no podía hacer mucho más por ello. Solo pensaba que como él ella también podía estar arrastrando un pasado bastante persistente. ¿Cómo iba a acercarse? seguía pensándolo una y otra vez. Le remordía en la mente pensar que ya pueda haberse ido sin dejar rastro, y con ello sentir en carne propia lo dicho por su madre. Tenía que tomar la próxima oportunidad y aferrarse a la misma para decir lo que piensa. Aunque era ya principio de un nuevo día él no sintió demasiado el cansancio, pues había comido y dormido lo suficiente, además de las horas extra que descansó entre pensamientos. Afuera, los guardias pronto iban a estar listos para el cambio de turno, al igual que poco después de ese cambio iba a ser la hora de empezar las labores en los establos. Agros seguía allí en su rincón pensando pacientemente. Al menos no había tenido de nuevo la pesadilla con el jinete de fuego y eso también le daba cierta tranquilidad mental aparte. Era el único ser humano ''durmiendo'' en los establos. Sus ojos seguían limitados en la oscuridad, pero el resto de sus sentidos se alertaban para compensar esa falta. Aguardaba el momento adecuado para salir.
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Privado Re: Leave out All the Rest ~ { Agros }

Mensaje por Thyia el Sáb Jul 13, 2013 2:09 pm

Aun con el bebe en brazos, Thyia silbo suavemente, apenas confundible con el sonido del viento ligero que había en el lugar. Noche salió dando pequeños golpes en la tierra sin relinchar, pretendiendo hacer el menos ruido posible. “Noche siempre tan inteligente”  pensó la joven de cabellos rojizos mientras se acercaba a su caballo y descubría el rostro del bebe para que su fiel amigo lo viera. – ¿Habías visto criaturita tan rechoncha y rosada? Apenas y la piel le quedará para unos zapatitos. – Sonrió largamente mientras sacaba la piel que la mañana anterior había conseguido. Para cuando giro, Lobo ya la miraba como a regañadientes por haberle dado aquella tarea tan pesada. Thyia no pudo evitar reír haciendo que el bebe se despertara. Lobo se removió en su lugar haciendo que los dos pequeños se despertaran lentamente. La chica se inclino para llamar a los niños y que estos pudieran ver al nuevo integrante de la familia. Adormilados, se tallaron sus ojitos para luego abrirlos curiosos y expectantes ante el pequeño que tenía en brazos. Le tocaron sus mejillas y le veían los dedos con curiosidad mientras pequeñas sonrisas infantiles se formaban en sus caritas. Con eso ya Thyia se levanto y se dirigió hacía la choza, con los niños detrás de ella.

Cuando entro en el hogar de Isidora, esta ya estaba despierta, cansada pero despierta. Estiro sus brazos hacía ella deseando tener a su bebé entre ellos. Thyia no lo dudo ni un minuto y se lo entrego ahora que la veía más lúcida. – Has dado a luz a un enorme y rosado bebe, eres muy valiente. Jamás podría con algo así. – Dijo Thyia levemente con una sonrisa. Apenas iba a responder algo la nueva madre cuando varias otras señoras entraron a la choza al enterarse del suceso. Era el momento perfecto para escabullirse e irse de ahí, los primeros rayos del sol ya estaban sobre ellos y tenía aun que ir a buscar una última cosa antes de irse. Solo rogaba no tener que toparse con Agros una vez más, había perdido demasiado tiempo en aquello y a estas horas él posiblemente ya se encontraba en sus aposentos. Tal vez cansado, tal vez ocupado en miles de cosas más… solo deseaba no tener que topárselo antes de irse.

Rápidamente se subió a Noche y Lobo les siguió el paso, llegaron pronto cerca de los establos y la guardia aun estaba ahí, les indico a sus fieles amigos que la esperaran en las afueras del lugar; lo último que quería era llamar la atención por si acaso Agros había dado la alerta de mantenerla alejada de sus tierras. Con sumo sigilo se escabullo hasta quedar cerca de la entrada, si no se equivocaba no faltaba mucho para que hubiera cambio de guardia y eso le daría al menos unos 5 o 10 minutos libres. “Solo entra, busca y salimos de ahí” se dijo así misma mientras esperaba. Sorprendentemente, los guardias se fueron rápido y bastante nerviosos. “¿Qué habrá pasado?” Pensó curiosa, pero no tenía tiempo de pensar en eso así que se escabullo dentro del establo hasta el lugar donde normalmente se quedaba Noche, estaba un tanto oscuro pero eso no le impidió buscar en el lugar correcto. Tenía que ser rápida y pensarían que estaba robando o algo por el estilo. Más algo en su interior la hizo sentir que no estaba sola en aquel lugar, y no era por los demás caballos que estaban ahí.

Luego de recoger sus cosas, ya no tenía duda que había alguien ahí, se levanto lentamente y llevo su mano a un costado de su cinturón donde guardaba su navaja pero ella no estaba ahí. Chasqueo la lengua recordando la última vez que la había utilizado y fue justamente con Agros; recordó igual que sus flechas las había dejado con Noche así que busco algo con la vista que pudiera servirle como arma. Un tronco que encontró por ahí fue suficiente. La visibilidad era mala debido a la poca luz, pero sabía que alguien más estaba ahí. Había escuchado algunas historias de ese lugar, nada concreto pero por alguna extraña razón algunas personas le temían a lo que sea que hubiera allí. Al menos en días pasados en los que se quedaba dormida en los establos, jamás había sufrido de nada extraño, el hecho de que los demás tuvieran miedo de entrar ahí le daba justo la tranquilidad y privacidad deseada. Aunque ahora no sabía que pensar.

Entonces lo vio… algo parecido a una sombra enorme que estaba ahí parada. Se llevó la mano libre a la boca y contuvo la respiración por inercia. Tal vez las historias eran ciertas después de todo. Pero, algo raro había ahí… entrecerró sus parpados mientras su vista se acostumbraba a la oscuridad del lugar y poco a poco aquella descomunal figura iba tomando forma. Fue segundos después que lo supo. Dejo caer el tronco y trago saliva. Hubiera preferido mil veces cualquier aparición o fantasma como los que mencionaban los lugareños.

- Agros… - Alcanzo a susurrar. Estaba atrapada en aquel lugar con ese hombre que un día antes había demostrado intenciones de acabar con ella y ahora el estaba ahí, justo entre ella y la salida. Tenía que pensar rápido si aun valoraba su vida. 
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