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Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

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Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Nathan Baratheon el Miér Jun 19, 2013 3:20 pm

El campamento ya llevaba ahí apostado cerca de 4 días y los hombres ya se habían acostumbrado y hecho una rutina en la vigilancia y protección de aquella zona, además la protección de los Swann y la antigua espada juramentada de Nathan ayudaba mucho a la comodidad de los soldados y el resguardo, pero aquel debería ser el último día antes de regresar a bastión de tormentas y la verdad es que en Nathan ya existía cierta ansiedad por regresar, hace sólo unos meses había pasado demasiado días en campaña y ahora quería regresar además debía afinar los detalles  que habían resultado como consecuencia de su anterior encuentro con el príncipe de Dorne, pero aquel día era importante de todos modos, si todo había salido como Nathan esperaba para aquel día esperaba la llegada de Lord Morrigen y Lady Rogers, reunirse con ellos era uno de los principales objetivos que lo habían hecho avanzar hacia el sur pues necesitaba estar cerca de ellos para así ampliar de mejor forma las conversaciones que tenía en pendiente con ellos.
Curiosamente en el regente había un dejo de ansiedad por aquella reunión, ya no era el mismo crío de hace tres años cuando ascendió como Lord sin embargo una vez más deseaba emprender un ambicioso proyecto tal cual había sido la academia de guerra de tierras de la tormenta y una vez más ese mismo ambicioso proyecto requería de la participación de algunos de sus vasallos. Aquellos mismos que había llamado en la guerra y había acudido a su llamado ahora requerían de obtener algún beneficio que fuera la consecuencia de su lealtad, una demostración para ellos y todos los vasallos de la tierra de la tormenta de que bastión a pesar de los avatares del destino y la adversidad que siempre parecía tener que enfrentar una vez más se ponía de pie para una vez más encabezar el progreso de aquellas tierras sobre las que ahora reinaba y que debían ser reconstruidas luego de ya tres duras campañas militares, dos en sus propias tierras y una en tierras extrajeras.
La tienda ya se encontraba dispuesta para la reunión, no difería mucho de las condiciones con las que había recibido a Maron, con la salvedad de que ahora en la mesa central de la tienda se podía ver desplegado un detallado mapa de tierras de la tormenta, uno de aquellos en los que Nathan había ordenado anexar con prontitud los nuevos terrenos de tierra de la tormenta en la ribera del AguasNegras y mantener marcados los terrenos en las marcas que pertenecieran antes a tierras de la tormenta, además en el mapa se podía ver una nueva zona marcada, una zona que Nathan analizaba cuando uno de los soldados anuncio el arribo de los mensajeros enviados al nido de cuervos y a Amberly, cosa que hizo que Nathan se pusiera de pie y se apartada para acudir a ver los resultados de su solicitud. Como siempre lo hacía colgó “rayo” en su cintura  y se asomó esperando dar la Bienvenida a sus invitados.

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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Bran Morrigen el Jue Jun 20, 2013 9:48 pm

El galope de los caballos, hacía temblar la tierra, como las manos de un timbalero, hacen vibrar el cuero de los timbales. Las piedrecillas saltaban como pez  fuera del agua, con nuestro pasar. El rítmico sonido, de los cascos al chocar con el suelo, viajaba anunciando nuestro avanzar  y desde el cielo, la comitiva, parecía ser escoltada por unicornios y venados que, rampantes  cortaban el aire y negros cuervos, parecían desde las alturas, cuidar nuestro viaje.

Ya hace un poco menos de una semana, que había salido del Nido de Cuervos, para encontrarme con Lady Rogers, en Amberly, acompañado por una comitiva de fieles caballeros y los guías que el Rey Nathan, había enviado hacía mis tierras, con la intención de tutelarnos en nuestro viaje hacia el campamento en el que se encontraba el soberano de todas las tormentas.  Hace 5 tardes, a la hora del crepúsculo, llegamos a aquellas hermosas  y seductoras tierras, que me invitaron sugerentemente a pasar los días más felices de mi vida. Sin duda, el feudo de los Rogers, podía ser considerado, como mi segundo hogar, mi segunda tierra, al lugar que viajan mis rezos y mis mudos besos, en el albor de la mañana  y en la profundidad de la  noche, en los días más hermosos y en las tormentas más peligrosas, sin excepción ni vacilación.
Cuatro agradables días,  fueron los que pasamos disfrutando de la hospitalidad Amberlyna, para luego partir hacia nuestras obligaciones y hacer una pequeña escala en mis tierras, en dónde pasamos la noche y partimos temprano, hoy en la madrugada;  aún con la luna guardando nuestro camino, como una vigilante, muda y atenta, que se oculta entre las sombrías de nubes, para luego, romper su denso velo y aparecer imponente, brillante, como un faro, que lentamente  se  fue apagando cuando el crepuscular cielo, comenzó a ser teñido como un lienzo por los rayos del astro Rey.
 
Luego de unas cuantas horas de viaje, remotamente, a nuestras espaldas,  había quedado la imponente fortaleza de Nido de Cuervos  y tan sólo se podía divisar sus altas torres, en una de las más escarpadas colinas del cabo de la ira, mientras a lo lejos, frente a nosotros, en el horizonte, las torres del castillo de Timón de Piedra empezaban asomar, curiosas, ante nuestro avanzar. Sin embargo, por lo dicho en el cuervo que me envió el Rey  y por los guías, no sería ahí precisamente nuestro cenáculo, sino, en las inmediaciones de la ancestral fortaleza de los Swann, en algún recoveco secreto, entre los inhóspitos cerros. Por lo tanto, ya estaríamos próximos a arribar a nuestro destino o al menos eso pensaba.
 
Y después de todo, no estaba equivocado, pasaron unos cuantos minutos, desde que aparecieran, las cumbres del castillo de Timón de Piedra, en el horizonte. Cuando unas trompetas, sonaron desde una atalaya cercana, el sonido viajó y se multiplicó; incontables dianas se escucharon, anunciando nuestra llegada, y al instante de doblar en la marcada ladera de un cerro, que parecía formar una esquina, nos encontramos de frente con el campamento de nuestro Rey.
 
Poco  a poco, fuimos bajando nuestra velocidad. De reojo, miré a Lady Rogers, preocupado, por si el largo viaje, le pudiera haber afectado y cuando llegamos por fin a lo que parecía ser el comité de bienvenida, detuvimos nuestro andar.  Desmonté elegantemente, de mi jadeante caballo azabache y dándole unas palmaditas en su lomo, agradecí su esfuerzo; para después,  dirigirme hacia el corcel que montaba Selyse. La cogí por la cintura y la ayude a bajar, me acerqué sutilmente a su oído y le dije  –  ¿Se encuentra bien? Milady. Espero que el duro viaje, no haya hecho merma en usted –.  
 
No pasó ni un segundo, luego de que cesara mi voz, cuando un sonido marcial, se escuchó. Me di vuelta, para ver de qué se trataba y me percaté, de la formidable formación que habían hecho los caballeros ahí presentes… ¿el motivo? Desde la tienda más pomposa, aparecía imponente, orgulloso y fiero al que llamaban tormenta de sangre, la cabeza de casa Baratheon, gobernante supremo de Tierra de tormentas, El Rey Nathan Bratheon. Rápidamente,  comencé a caminar, hasta llegar al frente de él y me detuve a unos 3 metros de distancia; lo miré a los ojos y acto seguido, posando mi rodilla derecha en el pedregoso terreno, hice una reverencia – Bran Morrigen, Señor de Nido de Cuervos, presentándose  ante usted, tal cual lo solicitó, su excelencia – dije, con voz pausada y tono grave…
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Selyse Rogers el Sáb Jun 22, 2013 4:50 pm

Una de las cosas que vienen dentro de sus responsabilidades, es acudir al llamado de quien era su gobernante, de quien era su Rey. Así como su padre marcho ante el llamado, así como sus hermanos marcharon en aquella caravana hacia la guerra… ella tendría que acudir ante su pedido. ¿Por qué quien sería capaz de negar tal propuesta? Nadie que quisiera ver su cabeza rodar, eso seguro. No obstante por más veces que pensaba en la verdadera razón de querer ver al Señor de Nido de Cuervos, no podía descartar la idea de que muy pronto existiría la posibilidad que él también acudiera al llamado del choque de escudos y golpes de espadas. Un nudo aprisionaba su estomago cada vez que aquella imagen se apoderaba de su presente, y negada a dejar que sus temores la perturbasen prefirió enfocar su mente a aquellos días en que el señor de Nido de cuervos permaneció en su compañía.
Noches en que las sombras se alejaron, días en que los amaneceres marcaban una aventura nueva, palabras, paseos y todo como siempre había sido entre ambos. Aguardando para el comienzo de su viaje, donde la joven señora de Amberly , sujeto su arco, cargo su carcaj y junto con aquel palpitar inquieto se preparo para aquel largo viaje. Lo que la hacia sonreír, era el volver a montar. Amaba los caballos tanto como su padre lo hizo, es por eso que acariciando el cuello de “Niebla”, monto sobre este, avanzando en aquellos parajes que era como una bofetada del pasado, hacia su presente en movimiento.
Pero lo cierto es que volver a las tierras de Nido de Cuervo fue un alivio, su mente volvió a sopesar en lo que vendría en su futuro, mientras la luna se alzaba y su resplandor bañaba su blanca piel. Tiempo en que las pesadillas se arremolinan, y un despertar para marchar ante aquel que aguardaba su encuentro. Preguntas, sospechas, un cambio… no importaba lo que hubiera ya pasado, ahora ella marchaba como la Señora de sus tierras, la representante de su familia. Los estandartes se alzaban, la tierra se estremecía ante el paso de los caballos, que con aquel corazón latiendo con fuerza marchaban según las órdenes de quienes los guiaban.
Trompetas sonando a la distancia, el fin del camino cerca y aquellas nauseas apoderándose de ella. Agradeció en el fondo que Bran fuera el que la ayudara a desmontar, porque eso le aseguro unos instantes para respirar con profundidad, para calmar aquel malestar que la embargo, y supo que se le debió mostrar en su rostro cuando él le hablo al oído. Sacudió el rostro estremeciéndose, y sus ojos se quedaron en la figura imponente que salía a su encuentro. Los hombres se formaban, los saludos comenzaban en honor al Rey que dirigía sus tierras, luchando en guerras que ella jamás llegaría a presenciar, pero si serian el lugar donde irían sus plegarias, donde ahora irían dirigidas aquella ansiedad por verlo volver nuevamente. Eso fue lo que pensó, al observar a Lord Morrigen saludar a su Majestad, presentándose como lo haría un digno caballero, como lo haría aquel que lo seguiría sin dudar; como el más leal de sus hombres.

Selyse inhalo con profundidad, sus ojos miraron con curiosidad  la figura de aquel varón, ella no tenía motivos para odiarle, lo respetaba como tal,  pero de cierta forma ahora tenía la oportunidad de conocer por quienes sus hermanos siguieron con valor, por aquel que su padre cayo con honor. Guardando silencio ante el encuentro de ambos varones, inclino su rostro en aquella elegante y delicada reverencia ante su persona cuando fue el momento oportuno .- Su Majestad.- el tiempo de marcar su propia historia había llegado, la hora de escuchar y saber la verdad sobre su llamado estaba a punto de dar comienzo. 
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Nathan Baratheon el Miér Jun 26, 2013 2:41 am



Cuando vio a sus hombres regresar para Nathan fue un relajo pues los dos grupos de hombres que había enviado regresaban con las personas que necesitaba ver, con ambos tenía una relación diferente, A uno no le debía mucho luego de las guerras pero de algún forma comprendía su actitud o más bien la que había tenido su padre cuando era el Lord, y a la otra le debía quizás demasiado, conocía bien a su familia y así como sus guerras habían terminado con la vida de cientos de enemigos, también había perdido aliados valiosos y uno de esos eran los Rogers, la cabeza de la familia y dos hermanos habían muerto en la guerra, había lamentado esas muertes, sabía bien que en la guerra los hombres matan y mueren, pero luego de la muerte de Jenna se había preguntado porque los dioses permitían que muriera gente como los Rogers y no alguien como el Connington. Nathan respiró profundo y camino hacía ellos para saludarles siendo sorprendido por la solemnidad de Lord Morrigen a quien de inmediato se acerco para extender su mano a modo de saludo y a la vez para ayudarle a incorporarse -Nathan, está bien- fue lo primero que le dijo para omitir el título de rey que ahora ostentaba , y es que Nathan se había esforzado en que no fuera ese título ni esa corona la que ahora le restara los meritos que había hecho para regir esas tierras durante años, había peleado guerra y trabajado demasiado para demostrar a aquellos que se rebelaron que era un regente digno, como para que ahora todo ese merito fuera opacado por el hecho de que ahora debía ser llamado rey. Cuando lord Morrigen ya estuvo de pie sus pasos se condujeron hacía Lady Rogers a quien sonrió cuando ella realizo una graciosa reverencia y luego fue él quien realizo una elegante reverencia frente a ella -Lady Rogers…- no sabía bien que decirle, las disculpas y los lamentos habían sido enviados hace mucho junto a las armas de su padre y hermanos, pero aún así tenía esa sensación de que algo le debía, pero sería algo que ya intentaría compensar, sus vasallos leales serían recompensados -…Me disculpo por haberla hecho emprender un camino tan largo y con tanta premura, aunque esto va para ambos, lamento la urgencia de mi solicitud mis deseos eran acudir a vuestras tierras en persona, mas no me ha sido posible por otros asuntos… pero por favor, entremos para que podáis descansar y podamos hablar con mayor comodidad- dicho aquello se hizo hacía un lado para indicar con su mano la tienda del rey tormenta y así invitarlos a entrar.

Ya en el interior la tienda se encontraba adaptada con todas las comodidades que permitía un campamento militar, en el centro de la tienda se podía ver como se alzaba una gran mesa coronada por un mapa de tierra de tormenta y a los costados en los muebles aledaños se podía ver como se habían dispuesto algunos platos de carnes frías y otras saladas junto a dátiles y trozos de frutas en especial naranjas amargas, limones y uvas. Dentro de la carpa también se podía ver a dos criados que estaban apostados a los costados de los alimentos sosteniendo bandejas con cuidadas copas de vidrio y jarras de vino y agua saborizada con limón y naranja. Salvo aquellos dos criados nadie más que ellos tres estaba en aquella habitación, dos guardias de la casa Baratheon se habían mantenido apostados en la entrada pero en el resto había procurado mantener el máximo de intimidad entre ellos pues habían temas delicados por tratar con ambos -Por favor acomodaos- le dijo mientras se mantenía de pie en la silla solitaria frente a otras dos en el otro extremo de la mesa, así se mantuvo hasta que Lady Rogers tomo asiento -Si deseáis algo de tomar o comer, no dudéis en pedirlo, me disculpo por la austeridad del recibimiento mas no pudimos viajar con mayores comodidades por los sorpresivo del viaje- se disculpó al tiempo que esperaba ofrecer a ellos la mayor comodidad posible.


Sólo cuando ambos estuvieron ya algo acomodados y luego de las preguntas de rigor acerca de sus familias (punto en el que fue especialmente cuidadoso con Selyse) y el estado de las mismas, se dispuso a tratar un nuevo tema, aquel que lo había impulsado a realizar aquel vieja -Bueno, imagino que ambos se preguntaran el motivo por el cual los he hecho hacer este viaje, y la verdad creo que seré lo más directo posible con ambos, Mi padre respeto mucho al vuestro Lord Morrigen y a pesar de que no niego me gustaría haber tenido un mayor apoyo de vuestra parte hoy cuento con vos y vuestra casa para ayudarme a hacer surgir nuestras tierras… y a vos Lady Rogers, no hay palabras que puedan expresar la deuda que siento con vos y vuestra casa, vuestro padre y vuestros hermanos fueron hombres leales y aunque yo sé que nada de lo que pueda decir o que nada de lo que pueda hacer por vos compensara vuestra perdida, es mi deseo haceros parte a ambos de un nuevo proyecto que traerá beneficios para toda tormentas y en especial para nuestras tierras, esto incluye una extensión de las tierras de ambos… les dijo para luego guardar silencio por unos minutos esperando ver sus reacciones.

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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Bran Morrigen el Dom Jun 30, 2013 9:01 pm

La solemnidad protocolar, fue interrumpida por el propio Nathan; pues, segundos después de mi reverencia, él, ofreció su mano como saludo. Demostrando, que poco le importaba ser reverenciado por el título que ostentaba, más bien, lo que buscaba, era ser respetado por lo que era, por lo que hacía, por lo que había logrado y por lo que logrará. Sin embargo, mi honor estaba en entredicho, mi lealtad puesta en tela de juicio, mi valentía cuestionada, mis habilidades subestimas y mi orgullo quebrantado, por las heroicas gestas que otros hombres, sudando sangre habían conseguido. Por lo tanto, cualquier reverencia, se quedaría corta a la hora de enmendar aquella ausencia en la que involuntariamente participé y no dudaría en hacer cualquier favor o realizar cualquier misión que le fuera encomendada, si así, podía borrar en parte aquella mancha en su historial.

Rápidamente, al ver la mano extendida de Nathan, la cogí fuerte y me reincorporé. Vi, como de forma solemne saludó a Lady Rogers y con un pesar sincero, se disculpó por las sensibles pérdidas, que había tenido.  No pude evitar avergonzarme por dentro, por ver y saber  que aquellos niños de antaño, que alguna vez compartieron juegos conmigo, dieron su vida de forma honorable, como guerreros, como hombres, sin vacilar ante su deber. En mi interior, me sentía de cierta forma humillado, al saber que mientras los Rogers, morían por su tierra, yo me mantenía como un cuervo enjaulado en el Nido. Sin embargo, mi rictus, no evidenciaba en nada lo que en mi interior sucedía, ya que era esa, una de las mejores cosas que sabía hacer, ocultar en las profundidades de mí ser, mis sentimientos, mostrar lo que la gente quería ver, decir lo que la gente quería oír, en pocas palabras, sabía muy bien manipular las diferentes situaciones y guardar las apariencias. Es así, que sólo mostré un dejo de tristeza ante las sentidas condolencias que el Rey Tormenta emitía hacía lady Rogers.

Acto seguido y luego de pronunciar unas  disculpas políticas, el Rey Nathan,  nos invitó a pasar. Como buenos caballeros, le dimos la venia a Selyse, para que entrase primero. La seguí muy  de cerca y atrás de nosotros,  venía el anfitrión. Una vez adentro, sólo dos sirvientes nos esperaban, con sendas bandejas, llenas de muchas y distintas delicias, que nos aguardaban, para recomponernos un poco,  luego del largo viaje que habíamos emprendido. El  Rey, nos instó a tomar asiento, mientras tomaba su lugar justo al otro lado de la mesa, al frente de nosotros. Rápidamente, corrí la silla de Selyse, para que tomara asiento y una vez que ella se posó sobre ella, la apegué a la mesa. Para después,  tomar asiento en mi respectivo sitial.

Una vez acomodados, el mandamás de Tierra de tormentas,  no tardó en hacernos unas cuantas preguntas sobre nuestras  familias – Bueno, como sabréis, las cosas en mi familia, han estado un poco convulsionadas luego de la muerte de mi madre, hace ya unos cuantos años.  Mi padre, cayó en una profunda locura, provocada por la depresión que le aquejó al perder a su amada esposa, de aquel hombre alto, gallardo y fiero que vos y vuestro padre, conocieron alguna vez, sólo quedó un montón de piel arrugada y encanecido cabello, parecía un viejo de 70, cuando apenas rondaba los cuarenta. Sus desvaríos lo llevaron a aislar al Nido de Cuervos y no hubo como hacerlo entrar en razón, dictaminó las más fuertes condenas a los que desobedecieran esa orden, en su afán de protegernos, nos volvimos sus prisioneros. De algún modo, su muerte, supuso un alivio a su sufrimiento y a nuestras aflicciones … creedme, Rey Nathan, si de mí hubiera dependido, todos nuestros banderizos y hombres, hubieran  ido a la guerra, junto a vos y  los Rogers de Amberly, los Swann de Timón de Piedra o los Wylde de Aguasmil. Aquella falta, es sin duda, una piedra en mi bota, que me incomoda y me impide seguir adelante tranquilamente y confiad en mis palabras, cuando le digo que, haré todo lo posible, de ahora en adelante, como Señor del Nido de Cuervos, para quitarla y caminar a vuestro lado, marchar a vuestra diestra o luchar hombro con hombro, tal cual lo hicieran, todos aquellos honorables hombres, hace no mucho tiempo. Le prometo, que bajo mi tutela, mis tierras, las de Lady Rogers y las vuestras, florecerán como nunca y se alzarán imponentes por sobre las altas montañas de Tierras de Tormentas – le respondí, con un tono de verdadero pesar en mi voz. Acto seguido, guardé silencio al tiempo que con mi mano, alcanzaba un trozo de manzana que se encontraba en una de las bandejas, rodeado por naranjas y uvas. Lentamente, me la llevé a la boca, mientras escuchaba atento, lo que en la carpa se decía… De pronto, Nathan, por fin esbozaba el motivo de la reunión, mientras en mi mente me hacía mil preguntas, pero dos, eran las que más se repetían “¿un proyecto?” y  “¿De qué tratará?”. Pero las sorpresas no terminarían ahí, pues la guinda de la torta se la había guardado para el final, una extensión de tierras, tanto para el Nido de Cuervos, como para Amberly. Al escucharlo, mis cejas se alzaron involuntariamente, en un ademán de sorpresa – ¿Extensión de tierras? Mi Señor – intervine, algo sorprendido, para luego continuar algo más calmado y guardando las composturas – Me siento, inmensamente agradecido, sin duda he recibo más de lo que merezco, Mi Rey, no dudéis, en ningún minuto, que todo lo que estáis  haciendo por Selyse y por mí, lo recompensaré con creces. Vuestra gratitud, será retribuida con mi lealtad y amistad, hasta el momento en que mis días dejen de pasar. Sin embargo, me gustaría saber, de qué trata vuestro proyecto   ¿Aquella extensión de tierras, es parte del plan que tiene en mente, verdad? – concluí, mientras me invadía una profunda curiosidad, que difícilmente podía ocultar…
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Selyse Rogers el Lun Jul 01, 2013 1:56 am

Por un instante, por un segundo sus ojos se quedaron fijos en los que eran de su rey. Pero había algo en ellos, que la hizo contener el aliento, sí… ella había recibido aquel cuervo con el dolor de la perdida, aquella carta escrita con su puño y letra. Era como volver a aquellos días oscuros, en que el dolor se la trago tras la muerte de su madre. Rápidamente aparto aquellas imágenes de su presente, ella negó con suavidad al escuchar las palabras de aquel varón.- No os disculpéis su Majestad, usted llama y nosotros acudimos. –Dijo esbozando una dulce sonrisa, mientras la contradicción de aquel rostro angelical se hacía presente ante la seguridad de sus palabras. Y es que Selyse Rogers, la última de los unicornios también era conocida como “El Lucero de Amberly”. No solo por la propia belleza de la joven, sino por la “luz” que ella irradia ante sus sonrisas, ante aquella amabilidad con su gente. Y como aquel punto guía aún en las noches más oscuras, había heredado la fuerza, el valor, el honor de los Rogers.

Eh aquí la gran verdad de su seguridad al afirmar la presencia de su casa ante su llamado. Porque tras aquella mirada sentía la seguridad de sus palabras, tras aquella postura, comprendió él porque su padre murió con honor y sus memorias debían ser honradas, sin importar que ella sea la única para poder hacerlo. Sus ojos se posaron en la tienda que aguardaba por su ingreso, dirigiendo su andar en dicha dirección entro dando una rápida mirada a su interior. Sus ojos se detuvieron en un plano, se giro para ver la indicación de donde debían tomar asiento y así lo hizo, agradeciendo en el fondo que todo eso, lo estuviera viviendo en compañía de Bran. Indico que deseaba agua con gusto a naranja, su cuerpo se tenso en el instante en que preguntaban por la situación de las familias en cada casa. El primero en hablar fue Bran, y sus ojos lo observaron afligida por su pesar, pero rápidamente aparto la mirada para no deshonrar sus recuerdos. Contemplo la expresión de su Majestad, escucho el pesar de Lord Morrigen y inhalo con profundidad; busco las palabras adecuadas para responder ante aquella interrogante.

-Mi tío goza de una salud envidiable, y el número de integrantes en su hogar crece cada año. –“sin mencionar las ganas enormes que tiene de dirigir” –A sido mi tutor tras la muerte de mi padre… No sé si su majestad escucho  del fallecimiento de mi madre.-trago saliva con dificultad, sintiendo su estomago revolverse y las nauseas amenazar de nuevo.- Falleció unos meses después ,tras la pérdida de mi padre … -soltó el aire lentamente, mas supo cómo hablar con tranquilidad, ser una Rogers.- Amberly ha perdido a buenos dirigentes, de eso no hay duda. Yo sólo espero honrarlos como es debido,  proteger a mi gente y seguir con honor a aquel a quien siguieron sin dudar. –“Para cuando me toque seguirlos, poder mirarlos sin vergüenza”. Fue lo que pensó tras lo dicho, y dando por terminado el asunto de las familias, no pudo evitar sonreír, porque en el fondo se sentía orgullosa de poder “manejar” aquel tema con mayor seguridad de la que jamás logro pensar poseer.

No obstante miro atenta las palabras que el Rey pronunciaba ante ellos, una sonrisa amable se expandió por sus labios ante la forma de dirigirse hacia su persona. Por su memoria y sentir como su vista se nublaba porque a pesar de todo, todo aquello se juntaba en un tornado de emociones. El amor de aquel recuerdo honrado, el saber por quien fallecieron no había estado equivocado. Y así como sus padres descansaban junto a sus ancestros, ella no pudo evitar borrar aquella sonrisa de sus labios cuando apenada, bajo la vista y paso rápidamente su mano por sus ojos quitando aquellas lágrimas delatoras. Inhalando con profundidad para calmar su propio estado. No encontraba las palabras adecuadas para ser pronunciadas, o mejor dicho realmente sabia cuales debía pronunciar… pero bebiendo un poco de agua, prefirió callar mientras escuchaba las preguntas saliendo de los labios de Lord Morrigen. Posando sus ojos atenta a las palabras de aquel quien los gobernaba, comprendiendo en aquel instante que el mapa que pudo divisar…lo más seguro es que marcaba sus tierras, marcaba lo que quería explicarles… ¿Y qué significaría aquello? ¿Qué es lo que realmente iban a formar tras la decisión que tomaran allí?. Sólo sabía una cosa, la hora de los sentimentalismos debía quedar atrás, no podía dirigir Amberly si seguía en semejante estado; es por eso que aguardo atenta, curiosa… y algo ansiosa las palabras del Rey de Tierra de tormentas.
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Nathan Baratheon el Jue Jul 04, 2013 1:40 am


Observo a ambos regentes, los dos eran jóvenes tal cual lo había sido él cuando tomo el mando de tierra de tormentas incluso lo eran más y aunque por su mente por momentos rondaba la duda de estar haciendo las cosas bien, siempre intentaba aplacarla recordándose que la juventud no era un motivo por el cual dudar de alguien, sus vasallos habían dudado de él en el pasado cuando ascendió como regente y los había derrotado, Daeron Targaryen lo había subestimado en su juventud y también había caído… Nathan no iba a cometer ese error, debía confiar en ellos, y poner en sus manos parte de los proyectos que debían conducir a tormentas hacía un futuro que no tuviera precedentes en poniente -Soy quien juzga lo que merecéis Lord Morrigen, espero no equivocarme, pero lo que yo sé de vos y lo que creo ver en vos, es un hombre que no descansara hasta sentirse merecedor de aquello que hoy siente no merece- aquellas palabras salían de la boca de Nathan con tranquilidad pues era lo que creía, pero además la tranquilidad de escuchar palabras como Amistad y Lealtad, había estado durante los últimos tres años peleando por sacar adelante a tierra de tormentas, por dejar atrás aquella imagen de barbaros que se pelean entre ellos que había dejado la guerra interna en todo poniente… y por lo mismo era para el venado motivo de orgullo escuchar aquellas palabras de un lord joven pues comprendía así que aquello que había sembrado años atrás comenzaba a madurar para ser cosechado en forma de nuevos tiempos, tiempos ojala más prósperos.

-Luego de la guerra, poniente ha cambiado…- comenzó Nathan una vez más mientras se ponía de pie para explicar de la mejor forma que fuera posible aquello que había rondado por su mente desde que había estado en refugio estival hace unos cuantos días junto a su reina, sus pensamientos debían centrarse en lo que había expuesto en aquella ocasión y no en otros recuerdos, por lo mismo cuando estuvo de pie llevo una de sus manos Desembarco del rey -…Era el puerto comercial más grande de poniente, todo movimiento debía pasar por desembarco, hombres de todo el mundo llevaban sus mercaderías hacia la tierra de los Targaryen pues eran los Reyes ¿Pero ahora que ellos no están que hacen? No es lo mismo, ahora llevan todo a un puerto regido por la Fe, un puerto regido por los siete y su clero… una nueva pausa, esta vez para volver a erguirse y mostrarse cuan alto era mientras exponía con calma lo que pensaba, sabía que los Morrigan no adoraban a los nuevos dioses, los Rogers no estaba del todo seguro, sin embargo debía elegir muy bien sus palabras para dar a entender que no era un problema con los dioses sino netamente un asunto comercial -Además ya no hay motivos para llevar todo a desembarco del rey, no es más que un conjunto de tierra con unos cuantos vasallos, entonces ¿Por qué la gente de esos extendería sus viajes? Mi idea, aquella en al que busco vuestra opinión, es la construcción de un nuevo puerto comercial, uno dirigido por vosotros en conjunto… una muestra de la unión de nuestras tierras, una señal clara para poniente y Essos, de que la tormenta no sólo se une en la guerra, sino que también lo hará crecer juntos como los hijos de la tormenta que somos- las manos de Nathan que se había extendido por momentos se volvieron a apoyar en el mapa esta vez para trazar líneas imaginarias desde Pentos, Myr, Tyrosh y Lys… todas líneas que se llegaban a un mismo punto, la ubicación del nuevo puerto de tierra de tormentas -La mano de obra necesaria traerá nuevas familias desde todo poniente y Essos, en busca de formas de ganarse la vida, y el comercio mejoraría de forma drástica pues ya no deberían pagar transportes desde desembarco sino que nogociarian directo con nuestras tierras… pero además, nosotros si logramos la unión de todas nuestras casas podremos ofrecer la seguridad necesaria para que sea este puerto el elegido para extender los negocios de la gente de Essos, hacía el dominio, el tridente y poniente en general pues incluso nuestra frontera con el camino dorado podría ser de beneficio para todos…- un proyecto ambicioso, transformarse en un puerto para todo poniente era un reto importante y mucha responsabilidad pues habían muchas cosas que mejorar, por ejemplo la seguridad en camino real, cosa para la que necesitaría a los Buckler y Fell, además era la declaración final de independencia de tormentas sobre desembarco del rey… y cualquiera que quisiera gobernar sobre ellos.

-Amberly, Nido de Cuervos y Bastión de Tormentas, han perdido muy buenos dirigentes…- retomó la palabra Nathan, esta vez desde palabras de Selyse quien lo había destacado antes y Nathan nada había comentado, pero ahora le daba una muestra de que le había prestado atención en todo momento -… Pero no podemos siempre llorar lo que hemos perdido, hemos perdido mucho y lo extrañamos, yo lo sé, pero con un nuevo poniente, vos Lady Rogers y vos Lord Morrigen, tenéis la oportunidad junto a mí, de que la historia no los recuerde como los hijos… sino como los señores que llevaron a sus tierras a tiempos mejores-

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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Bran Morrigen el Mar Jul 16, 2013 2:23 am

Miraba como los dedos de Nathan, bailaban sobre el mapa, haciendo trazos imaginarios. En sus movimientos, se notaba toda la experticia que había conseguido luego de las sendas campañas militares que emprendiera; estas, le habían dado un dominio y conocimiento sobre los puntos geográficos estratégicos, como sacar de, recursos, medios y locaciones el mejor provecho posible, aquellas sapiencias, antes aprendidas para la guerra, ahora eran aprovechadas en los tiempos de paz, con una naturalidad pasmosa, como si hubiese nacido con un mapa bajo el brazo, con un plan en la mente, con una meta autoimpuesta… realmente, el Venado, era un hombre que merecía toda mi admiración. Y sin dudar, una persona con aquellas luces, con aquella visión global y ambición, era mucho mejor tenerla de aliada que de enemiga.

En mi mente, iba ideando y tratando de dimensionar el gran potencial del proyecto. Sin lugar a dudas, si esto llegaba a buen puerto – valga toda la extensión y significado del dicho – será tremendamente beneficioso para, los Rogers, los Baratheon, Los Morrigen y para toda Tierra de Tormentas… sin embargo, el implantarlo, la mano de obra, los costes, la creación de tratados y la generación de nuevas confianzas, serán un gran obstáculo que deberemos saltar. Pero, vale la pena arriesgarse, seguir adelante, sin retroceder en la búsqueda de nuestra grandeza, somos los dueños de nuestro futuro, somos los dueños de nuestro éxito y nada ni nadie, se interpondrá en nuestra estampida hacia la gloria.

Las palabras de Nathan, sin duda eran envolventes, si quería convencernos de emprender tamaña empresa desde la nada misma, sus palabras estaban surgiendo efecto en mí, pero no sólo por su oratoria, sino que por mi propia ambición; no me perdonaría jamás, haber tenido la oportunidad de ser un agente principal y haberla dejado pasar y como siempre imaginé y pensé en Nido de Cuervos, que sólo necesitaba una oportunidad, para demostrar mi valía, mis capacidades, que estaban ávidas, hambrientas de salir a la luz, de ser aduladas, de ser  ensalzadas , admiradas. Mi hambre de gloria era un plus para lanzarme en este proyecto, pero tenía claro que no sería fácil… mi pensar racional, me llevó a tomar la palabra una vez que El Soberano de todas las Tormentas dejó de hablar -  Sin lugar a dudas, su excelencia, que este proyecto es el más ambicioso que alguna vez esta tierra emprendió… pero toda ambición tiene su coste, es tan grande el proyecto, como el riesgo. El cual, estoy dispuesto a correr; mi casa, a pesar de la mala gestión de mi padre, está en un pie económico decente, podemos permitirnos incurrir en una inversión de tamaña envergadura y no dude que  haremos el máximo esfuerzo, para que esto funcione, mis tierras aportarán trabajadores, mano de obra, recursos naturales y lo que sea necesario – le dije, al tiempo que reposaba mi espalda en el respaldo de la silla y entrelazaba mis dedos en mi pecho – aunque, ahora que sé la generalidad del tema, estoy ansioso por saber todos los detalles, dónde lo piensa emplazar, cuál será la nueva disposición de nuestras tierras y fronteras, pues … - me puse de pie,  apoyé mis manos en la mesa, cogí una serie de fichas de maderas, que se encontraban al costado del mesón y comencé a mirar el mapa que estaba desplegado sobre el -Necesitamos ponernos en marcha rápidamente y mientras antes pongamos a andar nuestra empresa mejor aprovecharemos la inestabilidad de Poniente. Es una oportunidad única y no podemos dejarla pasar…  - lentamente con mis dedos comencé a recorrer el mapa - Como bien decía usted,  Desembarco del Rey, actualmente es una teocracia; Los Targaryen, están muy debilitados; El Valle de Arryn, salió muy perjudicado luego del conflicto con los Rios; El Norte, Vendría siendo nuestro principal oponente, pero todos sabemos las inclemencias climáticas del Norte y que eso hace inviable un buen tráfico de productos por aquellas tierras… - Al mismo tiempo que nombraba aquellos importantes puntos, dejaba una ficha de madera que los demarcaba  - Así que es nuestro momento, es ahora o nunca, la grandeza la tenemos al alcance nuestras manos, sólo hay que esforzarse y la alcanzaremos. Nuestros nombres, serán recordados para siempre, como los señores que impulsamos a Tierra de Tormentas a una posición nunca antes vista. Con sudor y sangre levantaremos esta Tierra, su majestad, cuente conmigo, con mi gente y los recursos que sean necesarios, para llevar esta obra a cabo – culminé e inmediatamente busqué los ojos de Selyse y Nathan, esperando que dijeran algo…
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

Mensaje por Selyse Rogers el Vie Jul 19, 2013 11:45 am

Los escuchaba, eso era exactamente lo que hacía mientras Nathan explicaba el porqué los había llamado, su rostro permaneció sereno, imperturbable. Como toda una Rogers no debía permitirse seguir mostrando debilidad, eso era algo que debía aprender como dé lugar. No obstante sentía mucha admiración por la forma en que hablaba quien era su Rey, y claro para dirigir unas tierras tenias que tener las capacidades para ello. La joven de los Rogers, se inclino un poco hacia el frente, observando con sumo interés lo que marcaba, las tierras, la costa.

Un proyecto interesante, sin lugar a dudas, uno que naturalmente previo que despertarían aquellas ansias de destacar de Bran, de dejar su marca en la historia. Por unos momentos ella lo observo en completo silencio, Nido de cuervos, así como otras casas no tenían una salida al mar. Ella por otro lado, la poseían, Amberly no solo se mantenía por la ley justa que ella ahora aplicaba; sino entre los cultivos de sus tierras. Aunque deseaba que todo volviera a mejorar, ahora estaban pasando por un periodo algo… ajustado, debía todo premeditarse y tras eso aceptar el gasto del dinero.

Pero casi siguiendo la misma altura de su disposición, estaba Tarth, si el puerto se entablara cerca de la misma posición, estarían protegidos de asaltos piratas. No obstante tendrían que imponerse las defensas necesarias para que esos bribones no llegaran allí. Demasiado tentador, hace demasiadas lunas que no se oían noticias de ataques de piratas en las costas de Tormenta; y algo le decía que eso sería cortado como todo resultara de la forma más perfecta. Frunció los labios, y mientras sus ojos se mantenían fijos en aquel mapa, sopesaba las posibilidades de todo eso. La idea de crear nuevas rutas de comercio la ilusionaban de sobremanera, podría ella misma exportar sus productos, que su gente puede tener mayor ingresos, mejorar y aumentar el número de hombres, los barcos… eso era en lo que debía enfocarse ahora, ella alzo la vista y contemplo al que era su Rey.

-Me honra su majestad, en que piense en nosotros para dirigir tan enorme proyecto. –desviando su vista del Rey, sus ojos se enfocaron en la figura de Bran, colocándose de pie.- Mi querido Lord Morrigen, si algo me hace recordar en estos momentos, son unas palabras que Lord Rogers, mi padre, solía repetir cuando los días se arremolinan en un posible huracán que no se puede detener, ante los malos tiempos el sonreía sereno y de su boca emergía “ El sabio guerrero aguarda en la calma, porque en ella aun que todo se desmorone, encontrara el fallo para alzarse y batir con la fuerza de mil tormentas” Hay que tomarnos esto con calma –dijo con suavidad, apoyando su mano en el brazo de Bran, esperaba que la comprendiera y no se sintiera ofendido con ella ante su actuar. Más ella también bordeo aquella mesa, para poder observar el mapa que ambos varones señalaban con sus fichas.

-Temo su Majestad, que ante la noticia de este puerto atraiga la codicia y crueldad de los hijos del hierro, para prevenir dicho movimiento… -alzo su vista, y no pudo evitar esbozar una dulce sonrisa en sus labios al contemplar a su Rey.- Aunque he de suponer que ya lo ha previsto, no obstante aún así creo que el puerto debe mantenerse a Altura de la Isla de Tarth, con su flota bordeando el manto azul, Bastión de tormentas , Amberly y aquí Nido de Grifo –señalo con su índice.- si llegaran a entrar, estarían atrapados en la Bahía… Pero su majestad.-inhalo con profundidad, debía saberlo aun que la pena la carcomiera por dentro.- Amberly lamentablemente cuenta con los recursos necesarios para mantener el bienestar de su gente, tras la partida a la Guerra del señor de la casa y sus herederos directos, los acuerdos e ingresos económicos se han visto disminuidos de forma perturbable. ¿Cuál es el lugar exacto en que piensa llevar tan ameno proyecto? Mis hombres están a vuestra disposición, si de mano de obra se trata, así como su propia experiencia en estas costas de la Bahía de los Naufragios -

Dijo con aquella solemnidad, con aquella dulzura en su voz. Porque el Lucero de Amberly era el nombre que su gente le denomino, ella a pesar de su joven edad había logrado detener el índice de perdidas ante robos, todos trabajaban en las tierras, todos tenían una calidad de vida respetable. Y quizás sea por eso, que su gente la respetaba tanto, quizás por eso trabajaban y se esforzaban en aquellas tierras, ante aquella idea cruzando por su mente, sonrío al aguardar las otras palabras de su Majestad, algo le decía que aún faltaban muchos puntos por tocar, y ese era solo el comienzo. ¿Qué sucedía con las Marcas? ¿Realmente los otros Reinos contarían con su puerto a la hora de realizar sus viajes? ¿Y qué tan seguras estaban las Casas de Tormentas, para probar una vez más su lealtad a su Rey? Ella a pesar de todo se mantenía fiel al código de su padre, ella le serviría al Rey no solo porque su padre le entrego su vida, sino porque algo en ella le decía que era un hombre justo, honorable y que dentro de todo lo esperado en aquellos tiempos de Guerra… estaba preocupado por sus Vasallos, así como ella por su gente.
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Re: Consecuencia de los Actos [B. Morrigen - S. Rogers]

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