Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Whisper of Locket - Foro Harry Potter 3ª G - [AFILIACIÓN NORMAL]
Vie Mar 20, 2015 10:13 pm por Invitado

» SONS OF ANARCHY | NORMAL
Lun Oct 13, 2014 8:57 am por Invitado

» University of Cambridgre +18 # Nuevo
Mar Abr 08, 2014 11:45 pm por Invitado

» Spelling a Spell - Nuevo! {Afiliación Elite}
Vie Ene 24, 2014 4:39 pm por Invitado

» Life in NEW YORK +18 - Tumblr Promocional
Sáb Ene 04, 2014 11:07 pm por Invitado

» Naruto New World (A.Élite)
Lun Dic 09, 2013 2:37 pm por Invitado

» Looking For You
Dom Dic 08, 2013 12:26 pm por Invitado

» Anime Rol [Élite]
Miér Nov 13, 2013 10:10 pm por Invitado

» O.W. {Foro rol Naruto/Inuyasha-Yaoi/Yuri/Hetero} normal
Vie Oct 25, 2013 3:16 pm por Invitado

valar morghulis by sansarya on Grooveshark




Photobucket OPPUGNO THE LIGHTS Guardianes BelovedHogwarts Image and video hosting by TinyPic Age of Dragons The Hunger Games RPG Diagon Alley RPG Never After Fateful  Memento the game is on Dirty Passion Ashley Image and video hosting by TinyPic Darkest Night: El foro de rol de DC Comics Cruel Intentions Voldemort Returns TA 'Ndrangheta Game of Thrones Allegiant Rol Time Of Heroes Stanford University the game is on Lacim Tenebris
Este foro está basado en la saga de George R.R. Martin titulada "Canción de Hielo y Fuego", además sacamos contenido de diversas webs relacionadas como Asshai.com o de Hielo y Fuego Wikia. También traducimos expresamente artículos relacionados de Westeros.org para utilizarlos en Valar Morghulis. Los gráficos, plantillas, reglas y personajes cannon fueron creados por los miembros del Staff por lo que poseemos derechos reservados. No intentes plagiar o tomar algo sin habernos notificado o nos veremos forzados a tomar las medidas necesarias y a efectuar las denuncias correspondientes a Foroactivo.

Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Ir abajo

Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Qusayra Myre el Mar Mayo 21, 2013 2:49 pm

Sentada sobre el lecho sintiendo el calor de los primeros rayos de sol contra la piel desnuda, Qusayra permanecía en silencio observando lo que más allá del pequeño ventanuco se podía ver. El mar azul, algún pájaro en su planeo, las olas irregulares, esas que balanceaban el barco de un lado para otro golpeando en la parte baja en una melodía incontrolable, nunca le había gustado el mar, pero al parecer a base de viajes acabaría por acostumbrarse, al menos en esta ocasión no te has mareado, le apuntó la voz de su conciencia marcando un tono claramente victorioso. Si algo había aprendido de tanto viaje era que las horas en los barcos se hacen eternas y que incluso la ida y la venida de las olas es divertido, así que se limitaba a disfrutar de ello como buenamente podía. Ladeó el rostro apartando la vista del mar solo para observar el lugar en el que se encontraba, tras la guerra civil y la victoria de Harrald, las cosas habían cambiado mucho para todos, nuevas alianzas, nuevas tierras, nuevos deberes... Harley había hecho una buena campaña, su captura le había hecho estar durante unos cuantos meses a la sombra, pero pisado de nuevo el campo de batalla para él no pasaba el tiempo. Se había ganado con ello un barco nuevo, ese en el que se encontraban ahora, y Harrald había decidido dejar una de las islas escudo bajo su recaudo, Lord Harley Pyke nombre que ahora se podía decir ostentaba y el cual había hecho reír a la lysena cuando creía que le estaba tomando el pelo.

Qusayra por su parte, había pisado más tierra nueva en aquel corto periodo de tiempo que en todos sus años de vida. Ella ya había estado en las escudo, con la compañía de su tío y Lord Triston, familia política de Fleance tras el matrimonio de sus hijos, en un tiempo que podía confirmar había sido de lo más agradable, tras este, se había alojado en un par de fortalezas del dominio junto a su primo Loren quien no había logrado convencerla para que se quedara allí. El dominio era precioso, las flores maravillaban a cualquiera, pero Qusayra echaba de menos Pyke y todo lo que significaba aquel lugar, lo había convertido en su hogar y abandonar el hogar es una de las tares más complicadas que uno pueda encontrar. Además, en Pyke estaba él. Quien ahora dormía al otro lado del lecho era sin duda una de las causas, por no decir la principal causa, de que la lysena quisiera volver a las islas, no concebía una vida en la que no se paseara Harley Pyke de vez en cuando. Era feliz con él, cosa que nunca hubiera imaginado empezada su historia, y no quería renunciar a aquello, después de todo lo sentido tras creer que estaba muerto, confirmó todas sus teorías ¿Que le iba a hacer? Se había encariñado del pirata y quería estar junto a él, no cabía discusión alguna sobre el tema.

El sonido de pasos rápidos en la cubierta hizo que Qusayra alzara la vista como si fuera capaz de ver lo que sucedía. La tripulación se movía de un lado para otro y eso solo podía significar una cosa, habían llegado antes de lo previsto y se preparaban para aquello. Qusayra se levantó de un brinco del lecho, con paso apresurado se puso a rebuscar su vestido para poder subir a ver la isla desde la lejanía como había deseado desde el instante en que zarparan. Tomó un vestido de seda azul de Myr liso en la falda y lleno de flores doradas en la parte superior, había sido un regalo de Loren durante el tiempo que se hospedó juntó a él, a modo de broche llevaba una rosa de oro en el vientre que le daba un toque de lo más elegante. Se puso el vestido por la cabeza y se arregló el cabello pues no quería ir por ahí hecha un desastre, se acercó entonces a Harley, posando la mano contra su hombro y zarandeándole todo lo brusca que pudo – Harley... – Susurró – Harley... – Repitió hasta ver como empezaba a entre abrir los ojos – Arriba, hemos llegado antes de lo previsto, vamos – Le sonrió antes de dar media vuelta y abandonar el camarote, quería ver la isla si o si.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Harley Pyke el Miér Mayo 22, 2013 8:03 pm

-...y por eso he decidido que mi nuevo heredero será tu hermano Anthon -concluyó Harrald su larga historia sobre la muerte de su hermano Bjorn a manos de hombres del Dominio que lanzaban afilados claveles con sus ballestas. El cuerpo sin vida del susodicho, tumbado en una mesa con un clavel letal clavado entre las cejas, era testigo mudo de la escena.

Harley, que no había hecho mucho caso a la última parte de la historia, se rascó la cabeza.

-¿Anthon, tu heredero...? Esto es un sueño, ¿verdad? -comentó escéptico.

Su padre se encogió de hombros.

-Pues sí. Me has pillado -confesó, bajando de su trono.

Harley se sentó en el rellano con expresión aburrida y su padre onírico siguió su ejemplo.

-¿Y qué tal? ¿Todo bien? -comentó pasado un rato, para romper el incómodo silencio.

-No. Este es el sueño más aburrido que he tenido nunca -replicó Harley con desgana-. Aunque es mejor que las pesadillas de cuanto estaba encerrado, eso sí. ¿Pero por qué ya no tengo sueños... de esos, de los otros que tenía entonces? Ya sabes... -dibujó un cuerpo curvo en el aire con las manos.

-Ya no te hacen falta, hombre, que tienes a Qusayra. Cuando estabas en la celda tenías esos sueños para... ya sabes... que pudieras...

-Ya, ya... -comentó Harley azorado. Por muy onírico que fuera, Harrald seguía siendo su padre y no le apetecía hablar con él de lo que había hecho o dejado de hacer en las largas horas de confinamiento solitario.

-Harley...

-Qué.

-¡Harley!

------------------------------------------------------------------------------------------

-...qué... -farfulló mientras despertaba.

"Estoy en el barco nuevo... y la tripulación no grita así que no nos estamos hundiendo... y Qusayra está vestida... y dice que ya hemos llegado... ah, vale: estábamos yendo a Escudo de Hierro", comprendió al fin. Se frotó los ojos mientras despedía a su esposa con un gruñido de buenos días. Tras un par de minutos de remoloneo, se incorporó al fin, se puso los pantalones y salió a cubierta. Guiñó los ojos ante el sol del amanecer y echó un vistazo a su blasón en lo alto del palo mayor para saber hacia dónde soplaba el viento; se acercó a la borda adecuada, y orinó en el mar durante un largo minuto emitiendo pequeños gruñidos de placer. Tras sacudir las últimas gotas, se pasó una mano por la melena alborotada por el viento para peinarse, y se rascó el culo con no poco entusiasmo.

"Qué vueltas da la vida. Ayer era un pirata que apenas sabía comportarse en sociedad, y hoy, soy un señor del Dominio. Como los Tyrell, y los Florent, y los Soffoway. A lo mejor me invitan a tomar una infusión con ellos en sus jardines algún día. Me puedo poner uno de los vestidos de mi mujer y hablarles de cómo fertilizo las flores de mi castillo solo con estiércol cagado por un poni rosa, para que sean las más brillantes de todo el Dominio."

Buscó con la mirada a su esposa y se acercó a ella. Se acodó en la borda, mirando la isla llana y arenosa que empezaba a revelarse frente a ellos.

-No te hagas demasiadas ilusiones. Esto no es Altojardín -comentó para templar su entusiasmo y evitarle decepciones-. El castillo de los Serry es más bien una torre disfrazada. Y no hay minas de oro ni extensiones de campos verdes que se pierden en el horizonte: aquí la mitad de la gente pesca y la otra mitad está casada con un pescador. Más vale que le cojas gusto a los asados de pescado, y al pescado asado, y a las sopas de marisco, y al pescado con marisco con pescado, y...

Harley negó con la cabeza, dejando morir la frase. Solía levantarse gruñón, pero en realidad estaba bastante contento con su premio. Escudo de Hierro tenía bastante potencial, y en cualquier caso prefería con mucho gobernar un lugar pequeño y ligado al mar, que él tan bien conocía, a ser el señor de un castillo titánico tierra adentro que dominara leguas y leguas de cultivos de todo tipo. Sospechaba que no tendría ni la más remota idea de cómo hacer eso último.

-Me vas a tener que ayudar con alguna cosa -confesó-. Seguro que hay papeles que leer y cuentas que hacer. Aunque confío en que gobernar la isla consistirá mayormente en gritarle a gente. No me preocupa, grito bien. ¡DESGRACIADOS, HARAGANES, ABORTOS DE MONO VALYRIO! ¡LEVANTAOS! ¡ESTAMOS LLEGANDO A PUERTO! -demostró, para disgusto de su tripulación.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Qusayra Myre el Jue Mayo 23, 2013 9:52 am

Buenos días a ti también – Espetó al escucharle gruñir de aquel modo. Qusayra ascendió por los cuatro tablones mal puesto a los que algunos decían formaba una escalera y accedió así a la cubierta del barco deslizando su mirada por sobre el mar y los marineros que de un lado a otro se paseaban. No le costó demasiado llegar a la borda, desde que montara en el barco que los hombres de Harley evitaban interponerse en su camino, no sabía si es que consideraban que tenía la peste o los tenía bien advertidos, donde alojó las manos y pudo observar la isla que en la lejanía empezaba a vislumbrarse. El mar estaba relajado, el murmullo de las olas seguía presente y golpeando la madera, mientras que el viento andaba revoltoso enredando su cabello castaño sin tregua, pero a Qusayra le importaba poco, la imagen que ante ella se veía era mucho más interesante y despertaba aquel monstruo insaciable que era su curiosidad siempre latente y dispuesta. La isla era llana, o eso parecía a simple vista, Qusayra tenía claro desde que empezara a leer que aquello era uno de esos rincones abandonados de la mano del ente de tú elección, pero más que disgustarla le pareció un incentivo, a Qusayra le gustaba la idea de que nada estuviera escrito sobre escudo de hierro lo hacía más interesante. Es como cuando mirabas con mamá como zarpaban los barcos desde Lys, al no saber nada de ellos podías inventar su historia, hacía donde iban, por que se iban... Eran tus historias. Su mirada se alzó observando el blasón que ondeaba en lo alto, la verdad es que seguía sin creer que todo aquello fuera real.

Como de costumbre la lysena se encerró en sus propios pensamientos dejando de lado a los que por su espalda paseaban, la burbuja estalló cuando escuchó la voz de su esposo obligándola a ladear el rostro para observarle mejor. No hizo demasiado caso a sus palabras, por que ya eran incontables las veces que se había despertado junto a él como para no saber que siempre lo hacía de humor peculiar, enfurruñado, además aunque no lo hubiera dicho en voz alta podía ver que también le hacía ilusión aquella idea. Acabada su explicación, o más bien cortada de raíz, Qusaya se llevó la mano al pecho en un gesto más que forzado – ¿No hay entonces campos rosa y arcoiris todas las mañanas reluciendo en el cielo? – Preguntó con patente sarcasmo, negó con la cabeza – Ya se ha donde vamos, he leído sobre ello, te recuerdo que pase en las escudo una temporada junto a mi tío y no le hago ascos al pescado – Comentó antes de soltar una ligera risotada, giró entonces quedando frente a frente con él – ¿Por que no te contagias de un poco de mi entusiasmo? Ahora eres un señor del Dominio podrás empezar a montar a caballo en las peleas y llevar flores en el pelo – Señaló el broche de la rosa de su vestido – Te lo puedo prestar – Rió de nuevo, la verdad es que era extraño, aunque ahora las escudo formaran parte del territorio del hierro, imaginarse a Harley junto a los otros señores del Dominio, no encajaba con ellos, y eso le agradaba a la lysena.

¿Abortos de mono valyrio? – Preguntó con jocosidad e incredulidad a partes iguales antes de bajar la mirada y negar con la cabeza – Me temo que ser lord es mucho más que eso y durante un tiempo tendrás que centrarte en ello, en aprender a ser uno – Arrugó la nariz, sabía que aquello no le haría ilusión precisamente, pero era su deber ahora y al principio más de un sacrificio tenía que ser llevado a cabo – No te preocupes, al principio yo me encargare de llevar las cuentas y te leeré las cartas además de redactar las respuestas... A cambio vas a dejar de lado las excusas y empezar a tomarte en serio mis intentos de enseñarte a leer y escribir, las cuentas las dejaremos para cuando tengas dominado eso – A Qusayra los número le agradaban mucho menos que las letras, así que prefería recordar primero ella todo lo aprendido que ponerse a darle clases a Harley a ciegas. Además, siempre es mejor ir poco a poco al empezar a aprender algo.

Qusayra apartó uno de los brazos de Harley, colándose así en el espacio estrecho que distanciaba la madera del barco de su cuerpo y lo rodeó por la cintura hasta alojar las manos contra su espalda – Tú padre no te hubiera entregado tal responsabilidad si no te creyera capaz de llevarla a cabo – Le dijo observándole directamente, no sabía si a Harley le preocupaba algo su nueva posición o no, si tenía alguna duda o su mente divagaba sin razón, pero a Qusayra siempre le había parecido agradable el alentar a alguien cuando va a emprender un nuevo camino. Confiaba en él, hacía ya tiempo que lo hacía. Le acarició la espalda con las yemas de los dedos antes de acercarse y depositar un beso corto en sus labios, ladeó el rostro entonces observando de nuevo la isla en la que quedaba tiempo escaso para desembarcar, volvió a centrar su atención en Harley – Y dime ¿Que haremos al llegar?

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Harley Pyke el Lun Jun 10, 2013 1:06 pm

-Prefiero las flores en el pelo a luchar a caballo -comentó con el ceño fruncido-. No me gustan los caballos, no tienen remos ni timón. Y cualquier lugar al que no se pueda ir en barco es un lugar al que no merece la pena ir -sentenció.

No había cabalgado por primera vez hasta un par de años atrás y la experiencia no le había suscitado pasión alguna. Parecía gustarle tan poco a los caballos como ellos le gustaban a él, y prefería con mucho el cansancio de marchar todo un día al horrible escozor en los muslos que provocaba el roce de la silla. Su isla, por suerte, tenía entendido que era pequeña; quería y podría ir a todas partes andando.

-Y si me acercas ese broche te arrojo a las fauces de un kraken -gruñó. Como si hubiera recordado algo, un joven marinero que bostezaba se paró al pasar tras Harley y le miró; el bastardo se giró al oír los pasos detenerse-. ¿¡A ti qué coño te pasa!? -le rugió espantándolo.

Sabía lo que estaba mirando. Su blasón personal, un kraken apresando un barco con sus tentáculos, que no solo ondeaba en el palo mayor sino que estaba tatuado en la espalda del capitán, había adquirido nuevos significados en los últimos meses. Más de uno de sus viejos compañeros se había negado en redondo a enrolarse en un barco que ondeara esa bandera, considerada de mal agüero por motivos evidentes tras la guerra contra Drumm; y no pocos le habían recomendado cambiarla. Harley ni se lo había planteado. "Si con mi blasón atraigo a un kraken, peor para él", decía. No iba a molestarse en pensar un nuevo escudo debido solo a las matanzas de un insignificante monstruo marino.

-¿No has visto nunca un mono valyrio? Pues son horribles, eh, no quiero ni imaginarme sus abortos -aseguró-. Una vez el Capitán Orkwood hizo escala en una isla cerca de las ruinas valyrias y una docena de pequeños monstruos tiramierdas se colaron en el barco y treparon a los palos. Y como yo era el más joven de la tripulación me tocó perseguirlos por los aparejos tirándoles hachas. Hijos de puta peludos... -recordó. En la vida de un auténtico pirata no todo era tan sencillo como abordar y matar-. Y ya aprenderé a escribir... algún día, pero no empieces con eso otra vez, mujer -desechó con desgana; aunque, siendo quien era y estando recién levantado, eso casi había sido un compromiso firme.

Cuando se coló entre la borda y él, lo suficientemente cerca para que pudiera apreciar con plenitud sus formas marcadas por el viento bajo el vestido, tuvo que controlarse para no acabar con su mal humor matutino en ese mismo momento y lugar, de la forma más sencilla y placentera que se conocía. Pero, aparte de que su tripulación estuviera mirando, Harley sabía que ese placer, como todos los demás, había que racionarlo para que las horas del día no volaran sin hacer nada de provecho, así que se limitó a apartar la mirada de ella y fijarla de nuevo en la isla frente a ellos, cuya costa se acercaba con rapidez. Ya podía distinguir las siluetas de algunos lugareños que, al parecer, traían de vuelta sus pesqueros tras una noche faenando.

-Mi padre sabe lo que hace, no es cosa mía poner en duda sus decisiones. No me va a costar un carajo ser el señor del arenal este -respondió encogiéndose de hombros, con tanta seguridad como sentía. No hizo mucho caso al beso de su esposa, para no volver a los pensamientos anteriores, y siguió mirando la playa, desde la que ya debían de verles con nitidez-. Pues juntaré a todo el mundo y les gritaré que soy su señor y tú su señora, y luego iremos al castillo a ver qué encontramos. Y después ya improvisaré -enunció su plan de acción-. Mira, ya han visto llegar a su nuevo señor -dijo señalando la playa mientras esbozaba la primera sonrisa del día. Los pueblerinos huían aterrorizados de la playa y el murmullo de sus gritos lejanos llegaba hasta el barco. "Son precavidos; no deben de tener buenas experiencias con barcos isleños que van hacia sus costas."

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Qusayra Myre el Miér Jun 12, 2013 12:25 pm

Qusayra observó al joven marinero que tras ellos se encontraba y el cual había pasado del bostezo al suave sobresalto en segundos contados, su mirada se desvió luego hasta la bandera que ondeaba en lo alto del palo mayor impasible mecida por el viento. A la lysena le gustaba el tatuaje que en la espalda del bastardo lucía, pero por supuesto ahora no era un dibujo varonil y de toques fieros que tan solo lucía en su espalda si no que era mucho más, desde que Drumm apareciera con su kraken y este arrasara con media flota que la idea de tener un kraken destrozando un barco dibujado en la espalda o en la bandera de tú barco no era del todo recomendable. Pero ¿Había intentando que lo cambiara? No, ni había comentado el tema sutilmente, por que la verdad es que a esas cosas no le daba importancia alguna. Supersticiones. Le acarició el hombro con suavidad, enfadarse por aquello era estúpido además de una perdida de tiempo.
Escuchó su pregunta y negó con la cabeza, no tardó en llevarse la mano a los labios y cubrirlos mientras de esta se escapaba una suave risotada. Negó con la cabeza bajando la mirada Tienes que contarme más historias de esas Comentó con tono jocoso aunque hablaba completamente en serio, imaginarse a un Harley mucho más joven correteando de un lado a otro espantando monos era sinceramente divertido. No dijo nada ante lo siguiente, aunque ahogó en la garganta que era él quien lo había pedido o quien había incitado que así fuera, pero daba igual, no estaba para enzarzarse en disputas tontas. No la observaba, ahora era él quien parecía interesado en la que iba a ser su isla, no tardó en llegar la respuesta fanfarrona como se la esperaba así que se limitó a sonreír y a soltar un escueto Ya, ya como resumen a lo dicho. Le hizo aquella pregunta, aunque nada más pronunciarla se esperó algún tipo de queja o que no tuviera nada pensado, esbozos vagos de lo que iba a pasar salieron de sus labios. La lysenna ladeó el rostro y una mueca de disgusto se formó en sus labios al ver a los habitantes de la isla correr en dirección contraria ¿Es que ahora somos monstruos? Pensó de inmediato antes de resoplar y echar el cuerpo atrás recargando la mayor parte del peso contra la madera. Le observó sonreír y enarcó una ceja sin saber muy bien que leer en ese gesto.
Si mi opinión se aprecia... – Entonó llamando su atención para que la mirara de nuevo – Tal vez no sería mala idea el dejarles claro que no venimos aquí a rebanarles el gaznate... No creo que te convenga tener a los que van a ser tus vasallos asustados, así nunca arriesgarían ni el meñique por tú persona – Alzó los hombros – No todas las guerras se ganan a gritos... – Le dio un par de palmaditas en el hombro antes de rodear su cuerpo y dejarle atrás, los hombres de Harley se desplazaban con rapidez por la cubierta preparando todo para desembarcar. El barco se deslizó por sobre las olas con rapidez, Qusayra observaba el movimiento de las velas allá en lo alto, las olas, pronto la isla pasó de ser una imagen lejana a una realidad y cuanto el tablón estuvo puesto la lysena descendió sin esperar a nadie más. La sensación de la tierra bajo los pies fue reconfortante después de largos días en el mar, la brisa le revolvía el pelo, y el sonido de los hombres a gritos subiendo de un lado para otro era ciertamente crispante. Algunos ojos curiosos, los pocos que se habían atrevido a quedarse a ver que pasaba, observaban desde una prudente lejanía a quienes desembarcaban aún temerosos. Qusayra escuchó revuelo, encontrando a un pequeño de cabellos ocres, pequeño y delgado que había metido las narices en la caja equivocada, con paso apresurado se acercó al pequeño y al hombre que parecía enfadado.
¿Por que no me ocupo yo de lo sucedido? – Le observó directamente para dibujar una sonrisa, el mismo marinero al que Harley acababa de regañar, uno siempre tropieza en las misma piedra. Qusayra apresó el bajo del vestido para ponerse de cuclillas ante el niño – ¿Como te llamas? – El niño miró de un lado para otro – Husai – Qusayra extendió la mano y el niño rió antes de extender también la suya y estrecharla con la de la lysena – Qusayra, encantada Husai ¿Que haces aquí solo en el puerto? – El niño miro de un lado para otro – Volvía con mi padre y mi hermano de pescar – Qusayra sonrió – ¿Eres pescador? – Husai rió – Todos somos pescadores... Mi familia se ha marchado a casa pero... Yo quería ver a los piratas, papa dijo que venían piratas Qusayra ladeó el rostro, hombres del hierro, piratas a fin de cuentas – Mi esposo es un pirata, ha surcado los mares y ha estado en las tierras libres, el barco que esta a nuestras espaldas es todo suyo... Pero no hemos venido aquí como piratas ¿Sabes lo que es una guerra? Pues cuando una guerra sucede muchas personas se van, pero también vienen – Le dio un golpecito en la nariz – Lamentablemente el lord de esta isla ha tenido que marcharse y nosotros hemos venido para ocupar su lugar, no hemos venido a saquear si no a gobernar las islas. No vamos a hacer daño a nadie – El niño bajó la voz para susurrar – ¿Y no me enseñaría el lord a ser un pirata? Yo siempre he querido ser pirata – Qusayra rió poniéndose en pie, lord seguía sonando extraño cuando era referido a Harley Se lo preguntare, lo prometo – Comentó sonriente, le acarició el pelo al niño y lo vio marchar corriendo rumbo al que supuso sería su hogar, en el muelle, el ruido era cada vez más estridente y usayra moría de ganas por hacer como el pequeño Husao y irse a casa.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Harley Pyke el Sáb Jun 22, 2013 9:33 am

-Pero ninguna guerra se gana pidiendo con educación al enemigo que se rinda -le respondió a su esposa antes de que bajara por la pasarela. Se frotó los ojos para librarse de las últimas legañas y reflexionó durante un momento si debía volver al camarote a ponerse un jubón o no. "Por una parte, supongo que un señor feudal deberá ir vestido al menos, por aquello de la dignidad. Por otra parte, aquí en el sur hace un calor que te torras, y ¡qué coño!, ¿de qué sirve ser señor si no puedo ni elegir la ropa que me pongo? ¡Que le follen a la dignidad!". Con eso resuelto, dio la espalda a la isla y gritó a la tripulación.

-Recordad que esta es mi isla, y la gente y las cosas que hay en ella son mías. Eso significa que si cogéis un barril de cerveza de una taberna o si le tocáis el culo a la hija del panadero, me estáís robando mi barril y me estáis tocando el culo a mí. Y ambos delitos tienen la misma condena. ¡QUE OS META EL BRAZO POR LA BOCA Y OS ARRANQUE EL PUTO CORAZÓN! ¿Está claro? -preguntó desafiándolos uno a uno con la mirada, hasta que todos agacharon la cabeza.

Iba a haber un poco de saqueo en Escudo de Hierro y algún que otro marinero se metería en un lío por agarrar las tetas que no debía. Eso era inevitable y Harley lo sabía; en su barco viajaban guerreros, piratas y buscavidas, no caballeros de brillante armadura. Pero, si los asustaba lo suficiente, no habría muchos incidentes y quizá ni siquiera se viera obligado a ejecutar a ninguno. Los necesitaba a todos; dado que no podía confiar en los restos de la antigua guarnición de Lord Serry, ellos serían la nueva guardia de la isla. "Es como poner a los lobos a cuidar el rebaño... excepto porque hay otro lobo, más grande que el resto, que les ladra y les muerde para que no se coman ninguna oveja. O... algo así.".

Tras dar a sus hombres las últimas indicaciones sobre qué debían hacer y adónde debían ir, bajó por la pasarela, tomándose un momento al pisar tierra para acostumbrarse a la falta de vaivén de tierra firme, tan desconcertante para un marino veterano como el vaivén de un barco para un grumete. Sonrió divertido al ver a su esposa hablar con un niño temerario o idiota que no había huido, y se le ocurrió que quizá, después de todo, ella tuviera razón a su manera. "Quizá sea bueno que los pueblerinos tengan alguien que los consuele cuando yo los asuste. Así no se desesperarán y por tanto no serán peligrosos".

-Chaval -le interpeló acercándose a ellos-, si le dices a todo el mundo que se reúnan frente al castillo para dar la bienvenida a su nuevo señor, te doy una moneda. Si no lo haces, te doy una patada. Corre.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------


-No soy un pirata: soy vuestro señor -gritó, aún descamisado, ante la muchedumbre temerosa que se había juntado frente a la torre de Lord Serry-. No voy a quemar vuestros barcos. No voy a raptar a vuestras hijas. No voy a colarme en vuestras casas de noche y comerme a vuestros bebés. Solo voy a chupar de vuestros impuestos y gritaros. Soy igual que Lord Serry, solo que no soy Lord Serry: soy Lord Pyke. ¿Entendido? Ella es Lady Myre -señaló a Qusayra-, y es como si fuera... la esposa de Lord Serry, da igual, no sé quién era la fulana esa. Si os pasa algo que creáis que me vaya a importar una mierda podéis venir y contármelo, o contárselo a ella. Estos son mis hombres -señaló a su alrededor-, y al que se le ocurra matar a alguno lo ahogaré en la playa junto a toda su familia. Y esta es mi casa -terminó señalando la torre de madera que se erguía tras él-, así que quitaos de en medio, que estáis bloqueando mi puerta principal. ¿Qué sois, macetas? ¡Fuera!

La turba se disolvió y Harley se giró hacia la torre, situada en el centro de un recinto amurallado, que hacía las veces de castillo.

-Vamos a echar un vistazo, a ver qué encontramos dentro -le dijo a Qusayra con la curiosidad brillándole en los ojos.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Qusayra Myre el Vie Jun 28, 2013 3:55 am

Qusayra alzó la vista al escuchar la voz de Harley a sus espaldas, su mirada se posó de nuevo sobre la figura del niño quien lo observaba más con sorpresa que con miedo. Eso la hizo reír, niño valiente. Dibujó una mueca fugaz, aún le quedaba un poco por pulir su manera de hablar pero iba mejorando eso tenía que concederlo, al menos ahora le había ofrecido una moneda si cumplía su cometido. El niño la observo y Qusayra realizó un movimiento con la cabeza – Corre – Y entonces si lo vio girar sobre sus propios pies y poner rumbo hacía allá donde suponía se escondían el resto de pueblerinos asustados. Posó las manos sobre sus rodillas ayudándose así a ponerse en pie y se acercó a su esposo quedando frente a frente, su mirada se paseó hasta darse cuenta del detalle de que iba descamisado, rió negando con la cabeza – No se lord Pyke, yo agradezco que vayáis descamisado pero no se que pensara su pueblo de esto – Bromeó antes de darle un par de palmaditas sobre el pectoral – Vamos tienes que preparar un discurso para dar la bienvenida

{...}
Qusayra se había quedado a un segundo plano para ello, desde su posición podía ver el kraken tatuado en la espalda de su esposo y la muchedumbre algo temerosa que los observaba con ojos apagados después de tanto sufrimiento. La guerra había destrozado muchas vidas, demasiadas, había causado mucho dolor en la gente y si con cualquier otro lord tendrían miedo con un hombre del hierro sabiendo la fama que los precedía... Era imposible no estar reticente a aquello. Una suave risa se escapó de sus labios al escuchar lo de los bebés, tuvo que cubrirse los labios para que no se notara demasiado, sinceramente, no era el discurso más elocuente que había escuchado en su vida, pero era mucho mejor de lo que hubiera cabido esperar, además, estaba segura de que todos agradecían que fuera un discurso corto y conciso más que patochadas llenas de palabras cultas solo por que así suena mejor aunque realmente digas lo mismo. La muchedumbre se disipó con los último gritos de su nuevo lord, Harley se acercó a Qusayra con una proposición que tan solo pudo aceptar con un suave asentimiento de cabeza – ¿Crees que lord Serry nos habrá dejado regalos de bienvenida? – Bromeó.

Más que una fortaleza, era un torreón con una muralla cercándolo, pero a la lysena le gustó aquello mucho peor se lo habían pintado en el viaje de ida, al menos se sostenía en pie que después de una batalla era mucho más de lo que le puedes pedir a un hogar. Qusayra se adelantó un par de pasos, quedando frente a frente con Harley y caminando de espaldas – Me lo vendiste mucho peor de lo que es Harley, tiene potencial, incluso puedes hacerte un jardín para cuando los Tyrell vengan a tomar el té – Qusayra rió de nuevo, girando sobre sus pasos para adentrarse buscando que les habían dejado en las estancias.

Había varias estancias interesantes, lord Serry tenía un despacho interesante en el cual habían quedado muchos pergaminos sin usar y tinta a raudales, los muebles del salón eran de madera de roble y estaban en buen estado, además había algún que otro tapiz y alfombra que eran de buen material y estaban bien cuidadas. Finalmente, su alcoba era amplia, con cortinas de un material que no supo bien descifrar cual era al tacto, lecho grande con sabanas cálidas y colchón mullido y varios arcones de madera con el blasón de su casa estampado y repletos de cosas, la mayoría inservibles pero eran cosas al fin y al cabo. Qusayra abrió uno de los arcones y empezó a rebuscar en el, sacó primero un jubón negro y se lo lanzó a Harley – Lord Serry debía ser un verdadero enclenque, puedes usarlo como pañuelo si quieres – Luego encontró libros, mapas viejos, y varias piezas de vajilla de plata, una copa grande con piedras engarzadas – Y dices que aquí solo hay pescado y pescadores... Pues el lord parecía saberle sacar bastante buen partido a las cosas... ¿Algo interesante por allí? – Preguntó mientras seguía ensimismada con el brillo de la copa.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Fleance Myre el Dom Jul 07, 2013 9:24 am

Como cada día desde su llegada a las islas escudos de hierro, Lord Fleance Myre, regente en la sombra de las islas escudo de hierro para su gestión y organización de defensa, se dedicó a dar su paseo matutino por la costa de escudo de hierro seguido de su pequeño ayudante  Jaime, un chico de apenas 16 días del nombre, resentido por la muerte de sus padres a manos de Lord Serry  y que durante la época de la transición de la isla escudo de hierro, conocida como la época de la Imposición del Hierro, fue una pieza importante para estabilizar la isla y conocer los entremanejes que entre los ciudadanos contrarios al nuevo régimen se cavilaban. – ¿Hay nuevas noticias? – Preguntó al joven mientras caminaban por la orilla. – No, mi lord, parece que todo sigue según su plan. Todo está en orden, aunque todavía falta ultimar los últimos detalles para la llegada de Lord Pyke. Tampoco existe ningún peligro de conspiración alguna que estropee la velada. – Respondió el chico – Eso está bien… esperemos que con la llegada del nuevo señor de la isla se mantenga la calma – Miró la expresión apesadumbrada del joven – No te preocupes, me encargaré personalmente de que vuestros esfuerzos por mantener la paz en esta isla se vean recom - ¡¡¡AHHHHH¡¡¡ - No pudo terminar la frase. Gritos ensordecedores de ciudadanos asustados invadían la isla. - ¡Nos atacan, mi lord! – Se apresuró a decir el chico. Sin embargo, Lord Fleance no hizo ningún amago de preocupación y, con admirable serenidad, miró al hermoso horizonte  que ante ellos se mostraba – Parece que han llegado antes de tiempo. Será mejor dirigirnos al castillo. Nuestros invitados nos esperan. – Y sin decir una palabra, tomó rumbo hacia al castillo.
------------
Siguiendo las indicaciones de los criados del castillo, logró llegar a la habitación donde Harley y Qusayra se encontraban - Espero que esté todo a vuestro gusto – Sonrió desenfadado desde el otro lado de la puerta – Lamento no haber podido recibiros como merecéis, pero no os esperábamos hasta acaecida la noche. – Se acercó a su sobrina y la besó en la frente a modo de saludo mientras que a Harley le estrechó el antebrazo con toda la educación que pudo.

- Será mejor que os ponga al día de vuestros deberes y obligaciones Lord Pyke – Se acercó a la mesa de madera roble donde momentos antes Lady Qusayra había estado curioseando y de uno de sus cajones extrajo varias columnas de papeles – Espero que vuestro nivel de lectura haya avanzado desde la última vez que intenté escucharos leer un comunicado – Señaló los pilares de papeles expuestos en la mesa – Tranquilo, está todo organizado de forma sencilla para que no os resulte tediosa la tarea. De derecha a izquierda, encontraréis los registros de tierras y bienes, de población,  armada y por último, los beneficios que aporta la isla al conjunto del reino del hierro – Sonrió. Tal vez su sobrina le pidiese en el pasado que no tomara venganza por haberla secuestrado, pero hay otras formas de joder la vida al maldito bastardo. – Si tenéis alguna duda y siempre que lo veáis oportuno, disponéis de la ayuda del Maestre Lucius, antiguo maestre de los Serry, para ayudaros en el descifrado de los documentos. – Volvió a sonreír – También tenéis a vuestra entera disposición a Jaime Celador como vía de comunicación entre el pueblo y vos. Os servirá sobre todo para conocer las quejas, críticas y sublevaciones que puedan tener lugar bajo vuestro gobierno.  A ambos lo encontraréis en el ala este del castillo. – Dijo mientras volvía a dirigirse a la puerta – Si me disculpáis aún tengo  que organizar vuestra fiesta de bienvenida Miró de nuevo a la pareja – La fiesta será a medianoche en la plaza principal que preside el castillo. No os preocupéis será algo sencillo. Esperaba que fuese vuestra carta de presentación pero creo que ya te presentaste por ti mismo – Miró de arriba abajo el aspecto desarrapado de Harley – En vuestros aposentos os he dejado los atuendos que se ajustan a los requerimientos la ceremonia que tendrá lugar en pocas horas, y por la que se os reconocerá como los nuevos  señores de la reciñen bautizada isla escudo de hierro. Os pediría puntualidad. – Y sin más, desapareció de la habitación.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Harley Pyke el Lun Jul 08, 2013 6:26 pm

ACLARACIÓN:
La isla se llama "Hierro Negro", que la he estado llamando mal todo el hilo aunque nadie lo haya notado, porque... los cambios de nombre de mi señor padre son un caos y no me entero ya de dónde estoy ni de quién soy ni de nada, socorro xDD

-Espero que no haya ningún regalo en el torreón, no. Que yo sepa, los cadáveres de los defensores ya los quitaron de en medio -comentó de pasada, examinando con curiosidad las fortificaciones que rodeaban el recinto, mientras se adentraban en él.

Su torreón era de los Serry, su barco era de los Drumm, su nueva hacha era de un Goodbrother... No solía pararse a pensarlo, pero todo lo que Harley tenía o había tenido era usado. "Todo, menos Qusayra", puntualizó, lo que quizá explicaba por qué se había hecho importante para él tan rápidamente. "Pagar el precio del hierro parece que consiste en que todo lo que tengas sea viejo y esté lleno de sangre; pues menudo negocio", se planteó con cinismo. Era la primera vez que ponía en duda la forma de vida de sus compatriotas; pensó que debía de ser la mala influencia del continente, tan cercano.

Salió de su ensimismamiento tras el comentario de su esposa; los momentos ocasionales de introversión eran la única secuela que le quedaba del encierro. Harley notó que la joven radiaba felicidad y optimismo, y aunque su naturaleza desconfiada no le permitiera compartir su estado de ánimo, se dejó contagiar un poco por él.

-A mí, mientras sirva para ir desde el torreón hasta afuera, me da igual que aquí haya jardines, corrales o tumbas -declaró mirando alrededor-. Y de todas formas, si los Tyrell quisieran venir, sería tan hospitalario con ellos como lo fueron conmigo... contando con que al menos haya mazmorras aquí -comentó mirando el torreón poco convencido. "Y, si no tiene mazmorras, pues mejor"; no eran su parte favorita de un castillo.

Se adentraron en el edificio en sí y comenzaron a subir piso tras piso. Harley reaccionaba ante sus descubrimientos emitiendo pequeños gruñidos; gruñó con desprecio al ver en un tapiz a unos pequeños hombres vestidos de colores que se arrodillaban ante algún rey continental; gruñó de satisfacción al ver un barril de vino que se había derramado en parte en el suelo de una sala, imaginando que en algún lugar habría muchos más como él; y emitió un gruñido animal difícil de confundir, acompañado de una torva sonrisa, al comprobar lo grande que era el lecho y lo cómodo que parecía.

Agarró al vuelo el calcetín que le arrojó su esposa, que en realidad resultó ser un jubón, y lo tiró hacia atrás sin mirar con una risotada.

-El hijo de perra debía de cagar joyas cada vez que comía pescado. O eso, o más probablemente hacía naufragar barcos mercantes y los saqueaba -le respondió a su esposa al ver el alijo de piedras preciosas y objetos de valor que había encontrado-. Los continentales hacen cosas de esas a veces; es lo más rastrero que...

Se interrumpió y torció el gesto, contemplando un bulto humanoide que estaba oculto en una esquina bajo una sábana. Se acercó en silencio y apartó la tela de golpe, en tensión, como si esperara que debajo fuera a haber un caballero preparado para atacarle. Pero lo que vio le iluminó la cara.

-¡No me jodas! -exclamó.

Era una armadura de placas, algo vieja, pero en buen estado. Agarró el yelmo y se lo encajó. Comprobó que era casi de su talla, y el resto de la armadura parecía de un tamaño similar. Podría usarla, si no ya mismo, al menos tras unas modificaciones mínimas.

-La debió de dejar aquí porque le quedaba grande, sería de su padre o algo -supuso hablando para sí. Dejó el yelmo en su sitio y se giró hacia Qusayra, ahora con una amplia sonrisa-. Tenías razón, el señor nos dejó un regalo. Vamos abajo a por vino para brindar por el antiguo señor del castillo y por su puta madre. ¡Por fin tengo otra armadura, joder!

En ese instante oyó al fin un golpeteo rítmico, como si alguien estuviera recorriendo el torreón golpeando el suelo con un palo, y el gesto se le ensombreció, al prever quién iba a aparecer por la puerta. Acertó. "Lo que tienen en común todos los días buenos es que, en algún momento, aparecerá un capullo y te lo joderá."

-Myre -le saludó con sequedad ignorando sus comentarios corteses, sin moverse de donde estaba.

Continuó mirándole impertérrito mientras hablaba, como si fuera un signo de debilidad que Fleance le viera hacer un gesto. El tullido consiguió primero apaciguar y después asesinar el buen estado de ánimo al que le había llevado descubrir la armadura, con su retahíla de instrucciones, y aunque Harley seguía esforzándose por mantenerse impasible, su ceño iba frunciéndose y sus dedos se arqueaban conforme la rabia se acumulaba. "Soy analfabeto, no gilipollas. Sé que te estás riendo de mí, puto señorito". El lord había cometido un error; Harley no era ni de los que aguantaban las pullas ni de los que las devolvían. Él era de los que explotaban de cólera cuando las oían.

Cuando el regente de las Escudo calló, y antes de que Harley fuera plenamente consciente de sus actos, lo agarró por la pechera y lo estrelló con violencia contra la pared, alzándolo para que su rostro quedara a la misma altura que el del bastardo.

-Me da igual que seas regente -dejó salir conteniendo la ira-, me da igual que seas cojo y me da igual que seas su tío. Porque esta es MI ISLA -le gritó, cubriéndolo de perdigones- y aquí nadie, NADIE -remarcó con otro rugido- me da órdenes. Excepto el Rey de la Sal y la Roca, y tú no eres el Rey de la Sal y la Roca. Así que coge tus registros, tus libros, tu maestre, tu ceremonia y tus atuendos, vete de mi PUTA CASA y no vuelvas aquí NUNCA -terminó y lo soltó, con la mano aún temblándole de ira.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Qusayra Myre el Mar Jul 09, 2013 5:06 pm

La copa que se encontraba entre sus dedos no tenía pinta de ser antigua, tal vez era una copa normal que se había dedicado a cubrir de joyas o tal vez la había sacado de algún viaje, el caso es que al alzarla para observarla bien, se dio cuenta de que no eran simples piedras de las que te encuentras tiradas en la playa. Tal vez Lord Serry había dicho a su gente ser mucho más pobre de lo que realmente era, cosas de continental, se sorprendió a si misma pensando tal cosa aunque a la única continental de su agrado que había conocido era lady Valerie. Las divagaciones de Harley la convencieron más que cualquier cosa que su cabeza hubiera podido sacar su cabeza, había algunas joyas también y ropajes que aunque pequeños eran de buena seda, lord Serry debía de ser todo un bribón. Se descubrió a si misma en aquel instante sintiendo pena por la gente de la isla, tal vez habían tenido buena suerte y tenían ahora un lord mucho mejor de lo que habían tenido antes – Empiezo a pensar que todas tus reticencias hacía los continentales van a ser ciertas... – Comentó aún ensimismada. El grito de Harley la hizo dar un brinco, levantándose de golpe para observarle directamente ciertamente asustada – ¿Que sucede? – Espetó antes de llevarse la mano al pecho sintiendo como en el interior de su pecho el corazón había dado un brinco y ahora trataba de calmarse. Frente a Harley se alzaba una armadura vieja y polvorienta que parecía haber alegrado al que sería su dueño próximamente. Una armadura ¿Que sino podría causar tal emoción? Pensó antes de negar con la cabeza – Me habías asustado idiota

Puedes pedir que la arreglen a fin de cuentas ahora tus deseos son ordenes ¿No? – La lysenna se cruzó de brazos para alzar los hombros con presteza, quitando importancia a aquello, sinceramente, al igual que todo lo que ahora en el castillo se encontraba ya no pertenecía a nadie – No importa de quien sea, ahora ya no pertenece a nadie, bueno... Si esta en buen estado supongo que te perteneceComo todo. Alzó las cejas dibujando un gesto de hastió, ya podían quitarles todo lo demás que si les dejaban la armadura seguramente a Harley poco le cambiaría la ilusión, a la lysena le daba igual, después de poner empeño en contagiarle su positivismo ahora no se iba a poner quisquillosa. Asintió ante su propuesta – Bueno, habrá que celebrarlo pues – Comentó antes de dar media vuelta poniendo rumbo a la puerta para irse a buscar la copa de vino y a festejar, más que la nueva armadura de Harley, que al fin habían llegado y el maldito viaje en barco se había terminado. Dichosos barcos, ahí no tenga que montar en ninguno nunca más... Aunque todavía quedaba por sortear el pequeño escollo que era el que se había interesado en aprender a nadar. La puerta se abrió antes de que pudiera abrirla y la figura de su tío se dibujó ante los ojos de Qusayra, quien esbozó una amplia sonrisa – ¡Fleance! – Espetó contenta, cerrando los ojos al sentir como besaba su frente con aquella ternura que lo caracterizaba – Al parecer el barco ha sido mucho más rápido de lo que pensábamos – Rió –  ¿Que haces aquí? No te esperaba

Si Qusayra hubiera tenido un cuchillo en la mano, podría haberse dedicado a cortar la tensión del ambiente a medida que las palabras iban saliendo de la boca de su tío. No era complicado ver que a Fleance Harley no le caía en gracia y viceversa, por razones que la lysena no quería plantearse como tales pero que ahí estaban, eso sumado a que no se había de ser muy inteligente para darse cuenta de la doble besante de las palabras que el lord estaba dando no solo a modo de consejo – No creo tengamos que tratar ese tema ahora, después de un viaje tan largo... Mejor dejarlo para otro momento, con mucha más calma... – Intentó apaciguar nada más escuchó a su tío callar, su mirada se posó sobre el rostro de su esposo a quien conocía bastante bien como para saber que aquellas palabras no caerían en saco roto. Esbozó una sonrisa fugaz – Vamos abajo a por vinoPor favor. Al parecer, los hombres se comportan como niños gran parte del tiempo y seguramente entre la lista de cosas malas un niño cabreado tiene un hueco bastante grande.

Harley se abalanzó sobre Fleance, tomándolo por la pechera y golpeando su cuerpo contra la pared con violencia. Qusayra se acercó a ambos hombres alojando una de sus manos contra el pecho de su esposo intentando que cesara en sus acciones y se calmara de una vez – ¡Harley por favor! – Espetó, pero no es que la lysena tuviera la fuera suficiente como para mover a Harley y mucho menos cuando este se ponía en plan fiera y oponía resistencia. Las palabras volaron como puñales, Qusayra seguía en su empeño de distanciar a los dos antes de que la sangre llegara al rio pero nada, aquello era más que imposible, cuando Harley soltó a Fleance Qusayra se puso en medio usando ahora las dos manos para empujarle y imponer distancia. Observó a Harley directamente, no aprobaba las palabras de su tío pero tampoco la actitud tomada por el bastardo – ¿Te has vuelto loco? ¡Relájate! – Qusayra lo tomó por la muñeca sintiendo el temblor de esta contagiarse a su propio ser – Por el ahogado... – Casi se le cae la lengua a trozos por nombrar a tal ente inventado – ¿Es que acaso sois un par de niños pequeños? – Resopló antes de soltar a Harley y acercarse a Fleance – ¿Que se te ha pasado por la cabeza para actuar así? Es mi esposo tío, no me pongas en una encrucijada... – Observó a Harley de reojo – Por que si me tengo que posicionar de un bando... ¡Os cojo a los dos y os lanzo al mar de vuelta tú a Pyke y tú a Harlaw! ¡No queréis verme enfadada! Manera de amargarle el día a una... ¡Joder con los hombres!

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Fleance Myre el Lun Jul 15, 2013 10:25 am

Cuando apenas había puesto un pie fuera de la habitación, una mano apareció ante él tirando de la casaca de su pecho y, subiéndolo como un muñeco de trapo,  lo empujó contra la pared, cayendo el bastón ante sus pies, para después  posicionarle cara a cara con el bastardo de Harley. Ante tal acto de violencia, Fleance no pudo hacer nada más que escuchar, callar y sonreír educadamente. No quería que ningún gapo de saliva o perdigón que ya rozaba su cara, le entrase por la boca.
Escuchó como los ruegos de su sobrina hacía mella en la actitud de Harley, que respondió bajando al lord de las alturas, tirándolo prácticamente al suelo. Una vez sus pies tocaron el suelo, se recompuso como pudo y se ajustó la casaca que casi se quedó hecha trizas por la violencia del nuevo señor de Hierro Negro. Después tomó de uno de sus bolsillos un pañuelo y se limpió la cara con él para luego dedicarle una de esas sonrisas educadas que tanto jodía al bastardo.
- Deberías comenzar a comportarte como un lord en TU castillo cuando lo requiera la situación y como una bestia en la batalla cuando te lo ordenen. A ver si empiezas a diferenciar los roles – Recogió el bastón del frío suelo e intentó ponerse de pie – Y tal vez sea esta tu casa, por beneplácito de tu padre, algo que no entiendo ni comparto, pero respeto por ser la decisión del Rey. – Terminó de galantearse - Pero quienes mantuvieron esta isla como territorio de las islas del hierro ante las continuas revueltas y ataques por parte del Dominio por orden de tu padre fuimos Lord Farwynd y yo. Así que deberías mostrar más respeto por quienes conservaron SU castillo mi Lord. – Hizo una reverencia – Y si no tienes ni la más remota idea de dirigir un señorío, por el bien del reino de tu padre, deserta – Sentenció – Si no eres capaz de ser un Lord, es lo mejor que puedes hacer. Tranquilo, nadie te lo echará en cara. Vuelve a ser el capitán de navío, y deja las cosas importantes a otros. – Volvió a sonreír.
Sin embargo, su sonrisa, poco duró. No entendía por qué su sobrina no se posicionaba en contra del bastardo. Bueno, menos aún entendía que siguiera con ese supuesto Lord. Después que fuese reconocida como Myre esperaba que su sobrina escogiera como nuevo marido a cualquier lord de las islas o del Dominio incluso, dejando atrás a su secuestrador, al hombre que los separó. Vale que fuese el hijo recién legitimado del Rey de sal y de la roca, que tuviera una isla como herencia para sus hijos, siempre y cuando supieran mantenerla,  pero después de todo el sufrimiento vivido ¿Cómo es que seguía queriendo estar con él?
Ante la regañina de Qusayra no supo otra cosa que hacer que bajar la mirada y titubear. Si abría la boca para reprochar la actitud de su sobrina, quedaría como un niño chico con ansias de atención, así que optó por callar y dirigirse nuevamente hacia la puerta, no sin  antes besar de nuevo la frente de su sobrina. – Será mejor que me vaya. – Y sin decir ni una palabra más, está vez sí se marchó por donde había venido.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Harley Pyke el Sáb Jul 20, 2013 7:48 am

Con sus ojos predatorios centrados en el bastardo, de vocación y no de nacimiento, que había irrumpido en su castillo dándole órdenes, Harley no volvió a ser consciente de que su esposa estaba allí hasta que esta sacó el genio y empezó a recriminarles a ambos sus actos. Ella tampoco podía, en términos estrictos, dictarle a Harley cómo comportarse en el lugar del que era señor; pero aún así era distinto. Qusayra se había ganado con tiempo y esfuerzo el derecho a poder hablarle así sin que él la reventara a golpes, como habría hecho con cualquier otro.

Le molestó que no se pusiera inequívocamente de su lado, porque Harley tenía muy claro que la parte agredida era él, pero entre la roja furia tuvo un destello de empatía y entendió por qué a ella también le importaba Fleance, quizá más de lo que debería. Tras haber creído durante años que estaba sola en el mundo, que mataran en una pelea a su recién conocida familia, y que no lo hiciera cualquiera sino precisamente la única otra persona a la que tenía aparte de ellos, sería una terrible jugada del destino. No se lo merecía. Por eso, y no por ninguna otra cosa, Harley decidió que no mataría a Fleance. No ahora.

Dejó con estoicismo que Fleance le diera su sermón, manteniendo el ceño fruncido y los ojos fijos en él. Necesitó hacer un esfuerzo consciente para que su instinto no se adueñara de él, pero Harley, cuando le daba la gana, sabía controlarse. Cuando el tullido terminó de vanagloriarse, la mano de Harley voló hacia su bota y volvió a su posición inicial más rápido de lo que el ojo podía seguirla, sosteniendo ahora un largo cuchillo.

Con calma, lo deslizó sobre la palma de su mano, abriendo una larga herida superficial.

-No estamos en las Islas de Hierro. Estando en el Dominio, y siendo este mi castillo, nuestra ley me permite derramar sangre -le dijo a Fleance con tono sombrío-. Así que, cada vez que veas esta cicatriz, recuerda que está ahí porque en el día de hoy decidí derramar mi propia sangre y no la tuya. Y no eres tú por quien lo hago; pero todo tiene un límite. Juro por la memoria de mi madre -entonó de forma solemne, llevándose el dedo índice de la otra mano a la herida, depositando la manchita de sangre sobre sus labios y por último apoyándola sobre el corazón- que si alguna vez vuelves a faltarme al respeto te mataré, Fleance Myre. Que el Dios Ahogado sea testigo de mi juramento.

Cuando Fleance se marchó se acodó en una ventana y se quedó sumido en sus pensamientos, con el viento arremolinando sus cabellos.

-Vino -pidió, o más bien, ordenó, con voz seca.

Volver arriba Ir abajo

Re: Un hogar es más que la suma de los elementos materiales que lo componen | Harley

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.