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La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

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La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Daven Lannister el Miér Mayo 15, 2013 8:58 pm

Como cada mañana, el carruaje de Daven rodaba perezosamente colina abajo, por la calzada de piedra que comunicaba Roca Casterly con Lannisport. Como cada mañana, era poco después del amanecer; al Rey de la Roca le gustaba madrugar. Y, como cada mañana, no iba solo. Había una dama en la Roca que tampoco se saltaba la oración matinal en Lannisport ningún día. Habría sido incómodo que lo hiciera, dado que Zia era, si no la sacerdotisa, al menos sí la líder espiritual oficiosa de los fieles de Lannisport.

Echó un rápido vistazo a la dama, sentada frente a él, y volvió a dirigir la mirada a la ventana del vehículo, con rostro inexpresivo. El humor de Daven era taciturno desde la muerte de su madre. Sus debereres como rey le mantenían más que ocupado, pero cuando no tenía nada que hacer ni tenía ánimos para leer, como hoy, podía estar horas sentado, quieto y silencioso como una estatua, limitándose a ver el tiempo pasar.

Aunque no era así con Zia; con ella sí solía salir de su mutismo. No es que ella supiera realmente lo que le pasaba por la mente, pero tenía una conexión más cercana con la volantina que con el resto de gente. O, mejor dicho: con ella tenía una conexión aunque fuera tenue, y con los demás, nada.

-Soñé de nuevo con el Trono de Hierro esta noche -le confesó mirando el paisaje-. Pero esta vez no me intenté acercar a él. Me quedé mirándolo durante un buen rato hasta que un tipo con el pelo blanco, o rubio pálido, llegó y se sentó. Y el trono volvió a convertirse en una llama, igual que en los demás sueños, amarilla, rojiza y con destellos azulados, que lo consumió a él y al trono, y toda la Fortaleza Roja se derrumbó -reflexionó unos segundos, se encogió de hombros y concluyó-. La verdad, no creo que el Señor de la Luz me esté queriendo decir nada; supongo que simplemente paso demasiado tiempo pensando en tronos o en fuego.

No le habló del otro sueño que había tenido. Ese había sido sobre su madre. Y recordar lo que había pasado en él aún le dolía como una puñalada en el corazón, por muy consciente que fuera de que no había pasado en realidad. "Yo no te maté, madre... Yo nunca lo habría hecho. ¿Por qué me has acusado de eso?". Cerró los ojos con fuerza y se puso a repasar su agenda de hoy, para alejar de su mente los malos pensamientos que la asediaban.

-Por cierto -comentó mirando ahora a Zia-, he conseguido algún que otro converso entre la nobleza. No creo que su compromiso sea muy firme, pero ya sabes lo que dicen, el hábito hace al septón. Empezarán fingiendo que rezan y fingiendo que honran al Señor de la Luz para que yo les dé trato de favor, y antes de que se den cuenta, lo estarán haciendo de corazón. Quizá veamos a alguno de ellos en la capilla hoy.


Última edición por Daven Lannister el Jue Jun 06, 2013 12:58 pm, editado 1 vez

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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Zia de Volantis el Jue Mayo 16, 2013 7:31 pm

Alzó la mirada al cielo y la volanteena se encontró con el amanecer, veía a través de la ventana como el sol comenzaba su ascenso hacia el trono del cielo con una clara sonrisa, no existía más oscuridad y su corazón volvía a estar tranquilo después de que su antídoto contra el miedo irrefrenable a la oscuridad hubiese desaparecido, o al menos eso creía ella del hombre que había dejado muchas noches atrás en Desembarco del Rey. Suspiró ante el recuerdo y se mordió los labios un par de veces cuando dejó su lugar a un lado de la ventana para verse al espejo y decidir así lo que usaría aquella mañana donde como siempre, decidiría el rumbo de las plegarias a su Señor. No le fue difícil ni tardado vestirse, un vestido color marfil con aplicaciones en oro adornaba su figura mientras que sobre sus hombros colgaba una capa roja, tan roja como la sangre, cuya capucha escondería su rostro si era necesario. Tomó de una de las bandejas en su habitación una fruta y después decidió bajar para acompañar finalmente al Rey de Occidente en su recorrido por las calles antes de llegar a la capilla dedicada a su Señor.

En un abrir y cerrar de ojos se encontró sentada frente a él, entrelazando sus dedos en su regazo mientras su mirada escudriñaba las sombras bajo los ojos de Daven Lannister. Se permitió sonreírle cuando comenzó a hablar, dejando de prestar atención al mundo que pasaba por la ventana para concentrarse en él pues quizá era importante. –Nunca se sabe cuando el Señor de la Luz nos quiere decir algo, generalmente sucede mientras se observa el fuego.- respondió la volanteena que parecía haberse convertido en una de las pocas personas con las que él hablaba sin tener la obligación de hacerlo como sucedía con sus vasallos. –Creo que tus sueños pueden ser producto del constante recuerdo de los pasados meses, todos hemos visto el impacto de la guerra y la tuya no ha sido solamente estratégica, sino también de fe, es normal que en los sueños se refleje.- murmuró con una sonrisa afable, algo que no solía ser habitual.

Ante las siguientes palabras del Lannister, la pelirroja sonrió a medias. –No uses tu posición para conseguir que sigan tu fe, se darán cuenta por si solos cuando llegue el momento… a todos nos llega el momento de decidir.- aconsejó la dama roja. – Recuerda que eres una figura política, no dejes que vean en ti a un líder voluble y cambiante gracias a lo impredecible del fuego, sino a uno etéreo que sabe guiar a su pueblo. Los mejores reyes no son los mejores en todo, sino los que mejor saben resolver problemas y el cambio es uno de ellos.- musitó con una sonrisa ligera. –El Señor de la Luz da oídos a uno y a cien por igual, así como también castiga el interés y la avaricia.- comentó finalmente, intentando que sus palabras sonasen como deberían y que el rey no encontrara significados ocultos donde no los había, si en Poniente se conocía la sinceridad, entonces entendería a la volanteena.
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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Daven Lannister el Mar Mayo 21, 2013 9:09 am

-Supongo que sí, que no será más que eso -concedió Daven mientras corría la cortina. Ya estaban llegando a Lannisport, y no le gustaba que un montón de paletos desdentados se quedara mirándole con la boca abierta mientras pasaba como si fuera el Desconocido o, mejor dicho, el Gran Otro. La plebe se había tomado el cambio de fe de su señor con una mezcla de curiosidad, confusión y miedo. "Creerán que quiero quemarlos vivos a todos. Pues aciertan, pero no ganaría nada haciéndolo, así que pueden dormir tranquilos."

-A todo el mundo le viene bien un empujoncito en la dirección adecuada; y el resto del camino que lo anden ellos... o al menos que crean que lo están haciendo -comentó-. No puedo obligar a nadie a que se convierta a la única fe real. Es decir, sí puedo, puedo hacer lo que me dé la gana -se encogió de hombros-, pero su conversión no sería sincera y no serviría de nada. Lo que sí puedo hacer es introducirlos a las creencias del Señor de la Luz, y que sea la verdad que en ellas reside lo que los convenza de corazón. Yo también necesité que me ayudaras a creer al principio -recordó.

No estaba muy seguro de cuál era el papel de Zia en su corte; ¿era su consejera, sin puesto en el consejo? ¿Su sacerdotisa roja, sin ordenamiento formal? ¿U otra cosa? Le gustaba tenerla alrededor, eso era todo lo que sabía. Incluso, en alguna ocasión, se había sorprendido pensando en la volantina de formas que eran muy impropias de él, y nada apropiadas para un rey.

-Sí, creo que el tema de ser un rey distante que no se deja influir lo llevo bastante bien. Me es natural -bromeó con media sonrisa dibujándose en su cara-. La diplomacia me está costando más. No estoy emparentado con las Casas Mayores de Poniente... con los Reinos de Poniente, mejor dicho; y eso de que siga a un "dios extranjero" -remarcó con una mueca de condescendencia- no lo va a mejorar. Dime, ¿crees que podría conseguir la amistad de alguna Ciudad Libre? Supongo que si algún príncipe mercader, o un magíster, o algo así, es devoto del Señor de la Luz, no sería difícil convencerle de que me apoye con hombres y barcos. Soy el rey más rico de Poniente, no va a poder hacer negocios con nadie mejor que conmigo.

En parte le pedía consejo porque a Zia su experiencia vital le daba un conocimiento de las Ciudades Libres que Daven no podía igualar, y, en parte, le gustaba pensar en voz alta con ella presente. Probablemente tuviera algo interesante que aportar, o quizá señalara un error evidente en su razonamiento que él había pasado por encima. Empezaba a ser consciente de que un rey estaba demasiado solo en la cumbre, y sin nadie del "mundo real" con quien poder intercambiar impresiones, pronto podía hacerse una idea equivocada sobre las cosas y empezar a tomar una decisión irracional tras otra.

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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Zia de Volantis el Mar Mayo 21, 2013 12:23 pm

El bullicio le dejó saber que estaban por llegar, Lannisport les recibía como siempre, con murmullos allá por donde pasaban y peticiones si se permitían detenerse un momento y aquel día parecía no ser distinto de todos los demás. Notó la manera en que Daven había cerrado la cortina y bajó la mirada un segundo antes de hacer lo mismo con la suya. –No te preocupes, el día en que el Señor te muestre algo será mucho más confuso.- le contó la volanteena con una sonrisa, recordando que en el pasado había tenido que lidiar en algunas ocasiones con el destino, recordó que una de sus compañeras en el Templo Rojo de Volantis le había dicho que el Alto Sacerdote sería asesinado por una mano en llamas, todos habían pensado que sería el propio R’hllor y había terminado siendo Zia quien había acabado con él, aunque aún no podía descifrar la visión que había tenido la mañana en que le habían contado aquello, esa en donde ella moría con una sonrisa entre velas negras.

Intentó dejar atrás aquella imagen, que se le presentaba constantemente, prestando atención a su interlocutor asintiendo levemente ante lo que le parecía correcto pues en realidad, no encontraba puntos en blanco entre los pensamientos del Lannister al que acompañaba. –Paso a paso se llega al final.- murmuró con sencillez. –La curiosidad siempre da paso a la aceptación de algo. En Poniente están acostumbrados a creer por tradición, a pensar que la búsqueda del conocimiento es incorrecta, pero con esto que estas haciendo, cambiando los cánones, esperemos que los fantasmas de la oscuridad se desvanezcan poco a poco como lo hicieron en ti.- comentó con una sonrisa, pasándose una mano por los cabellos como solía hacer por inercia y encontrándose en el camino con su mirada por solo un segundo.

Ante sus palabras, la volanteena sonrió como pocas veces hacía, divertida de lo que pensaba él mismo de su imagen pues parecía estar en lo correcto. –Distante pero no inalcanzable…- le recordó, escuchando después el problema que le nublaba la mente. Se permitió pensar por un segundo, balanceando las opciones que conocía, intentando escarbar de entre sus recuerdos algo que le sirviese al menos un poco. –No son las Casas Mayores las que sostienen a los reinos en este momento, sino sus vasallos, dentro de cada reino hay vasallos que pueden decidir sobre su rey, para prevalecer tienes que saber eso y dejar que los demás jueguen a ser reyes, reinas, príncipes y princesas, por que sin el escalón anterior, no pueden estar en la cima.- musitó, intentando que sonase coherente pues después de tanto que había visto, esa era su mayor conjetura al respecto. –Sobre las Ciudades Libres, en Dorne ya se ha visto el poder de Volantis, Pentos puede ser interesante también si encuentras un punto en el tablero a tu favor, Braavos… estoy segura de que podrías buscar una entrevista sin intentar obtener ayuda del Banco de Hierro, por que es una baza traicionera, aunque he de decirte que estamos en la costa equivocada de Poniente para ellos.- contó con una media sonrisa, recordando lo que le habían dicho en el Banco de Hierro, cuando había puesto una parte de la fortuna de su padre ahí, de aquel reino plagado de oro.
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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Daven Lannister el Jue Jun 06, 2013 12:42 pm

Spoiler:
Volví de entre los muertos; perdón por el parón, que los exámenes me están matando xD

-Si es que algún día me muestra algo... -comentó con un deje de resignación mientras abría la cortina solo una rendija para espiar fuera-. No es que me queje, supongo que no es realista esperar que el Señor de la Luz esté todo el día pendiente de mí. Está en la esencia divina la cualidad de ser distante; igual que en la esencia de un rey, supongo.

Ya se podía ver la casi terminada torre central del templo a R'hllor. Las obras habían ido rápido; Daven no era de los que toleraban retrasos ni incompetencia y, además, había bañado en oro a los constructores. "Y si alguna parte del edificio no es exactamente como les he dicho que debía ser, los volveré a bañar en oro, esta vez fundido. O mejor los baño en hierro fundido y con el oro acuño moneda. Sí, más económico."

-Los cánones están sobrevalorados -comentó mirando con desagrado a una frutera que se había agachado a recoger del suelo unos higos dejando a la vista sus piernas blanquecinas y bulbosas-. Solo se atienen a ellos los mediocres y quienes no conocen más alternativas -sentenció apartándose de la cortina, aún con expresión de asco-. Algún día todo Poniente venerará al único dios. Eso no me preocupa; la verdad siempre vence. Sobre todo si tiene a quienes luchen por ella.

El carruaje paró; ya debían de estar frente a la capilla. Daven se levantó y se reajustó sobre los hombros la túnica burdeos con bordados dorados. Su preferencia por vestir túnicas en ese color (porque, entre otras cosas, era el de su casa) había proporcionado base para un millar de rumores que el pueblo llano no se cansaba de repetirse. Uno de los menos descabellados era que Daven había sido ordenado como sacerdote de R'hllor, habladuría que él consideraba aún así risible, dado que la túnica de los sacerdotes era carmesí.

"Yo no visto como un sacerdote del Señor de la Luz. No hay ningún parecido entre mis túnicas y las suyas: para empezar, las mías son rojo burdeos, y las suyas son rojo carmesí, que son dos colores absolutamente distintos desde todo punto de vista. No es mi culpa que en el mundo exista gente tan increíblemente imbécil que no pueden diferenciar el burdeos del carmesí. Me sorprende que la chusma que alberga en sus tiernas cabecitas tan excelso nivel de estulticia haya sido capaz de encontrar el camino de salida del vientre de su madre. Esa ha sido, sin duda, y por desgracia para mí, la mayor y única proeza intelectual de sus vidas", se defendía mentalmente con fastidio.

-Es difícil lograr que los vasallos crean que se salen con la suya en todo y, a la vez, que tengan claro que aquí el rey eres tú y solo tú -comentó mientras abría la puerta e invitaba a Zia con un gesto a salir-. Aún me cuesta coger el tono correcto: ni hostil, ni amigable, sino ambas cosas a la vez. Y en fin, creo que mandaré una batería de cartas a los gobernantes de Essos. No pierdo nada por intentarlo.

Salió tras ella y, tras echar un vistazo a la muchedumbre, hizo un gesto perezoso con la mano para que todos los que se habían arrodillado se levantaran. La capilla temporal, erigida junto al templo en obras, no era ningún portento arquitectónico: un edificio de ladrillo visto con cuatro paredes, un techo y una hoguera dentro. No era nada ostentosa pero servía para rezar, que era lo importante. Y, pese al escaso atractivo del lugar, ya había esperando frente a él las suficientes personas como para que buena parte de ellos no fuera a poder acceder al recinto. "La verdad siempre convence. Y también ayuda que demos una hogaza de pan a los fieles al salir."

-Hay más de un señor rondando por Lannisport ahora, con la Asamblea en marcha y todo eso. No te extrañe que veamos a algunos dentro; pero me pregunto si solo vendrán para conseguir mi favor -murmuró a Zia mientras desfilaban hacia el interior de la capilla, que se acababa de abrir para ellos. Daven llego hasta la primera hilera de bancos y se arrodilló con los ojos cerrados y las manos unidas, mientras tras de él la muchedumbre empezaba a llenar el edificio.

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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Zia de Volantis el Dom Jun 09, 2013 5:17 pm

“La verdad siempre vence” repitió la mujer de cabellos rojizos en su mente, como si saboreara las palabras, intentando encontrarles un significado que para ella ya estaba caducado, era como si intentara entender lo que había dejado ir, pero no le dijo nada pues en cierta manera consideró que tenía razón. “Algún día” pensó ella en respuesta aunque no logró expresar nada de lo que estaba formulando por que fue en ese instante cuando el carromato se detuvo. Notó como el regente se acomodaba la túnica y ella se acomodó la capucha, de manera en que sus cabellos se cubrían de un color más intenso que el propio. - ¿Por qué no incluirlos? ¿Por qué no hacerles ver que no eres uno de los dragones que se aprovecha de su posición? A nadie le gusta sentirse inferior, pero les gusta tener un líder al cual seguir por convicción.- murmuró con una sonrisa delicada, aceptando la invitación para ser la primera en probar la luz del sol que bañaba una vez más las calles de Lannisport. – Procura que tu mano no se canse, y escribe en Alto Valyrio.- aconsejó al girarse para esperar al regente de aquel paraje cuando aún nadie podía oírla.

Fue consiente de que le vigilaban de cerca al viajar con aquel caballero que no hizo más que un gesto a su pueblo. Muchas mujeres la veían con renuencia, como si fuese ella la encarnación de algún mal, otros la veían con desconfianza pero con una mezcla de curiosidad que la volanteena no podía dejar de notar, era como si la mujer de rojo hubiese dividido las opiniones de los fieles. “Ellos y sus Siete demonios” pensó Zia, bajando la mirada para cuidar por donde caminaba, de manera en que parecía la más inocente de las fieles cuando del lugar del que venía aquello no era necesario, pero si en Poniente donde había cosas que nunca serían como su hogar. “No estaría aquí de no ser por las plegarias nunca resueltas de aquellos a los que mi madre veneraba, no habría teñido mis manos de rojo de no ser por las ansias de sangre de otros guiados por un dios diferente, nadie entiende y al final terminan todos agachándose frente al Señor de la Luz” pensó mientras caminaba, destapando su cabello para que la capa cayese solo sobre sus hombros y hasta el suelo.

Caminaba despacio, escuchando como detrás de la pequeña comitiva del rey comenzaban a juntarse los fieles que o bien comenzaban a creer, o la curiosidad los llevaba hasta ahí. -Espero que no, me veré en la necesidad de cuidar el fuego en ese caso, el Señor de la Luz no recibe bien a los que solo buscan una señal de aprobación, te lo he dicho antes.- le murmuró Zia, mordiéndose los labios poco antes de dejarlo en la primera hilera del lugar y avanzar hasta el fuego que ardía con unos pocos maderos. “Estudiar para predicar… debería decirle a Irhae que viniera, si tan solo hablase la Lengua Común.” pensó para sus adentros, escuchando por fin el eco de sus pasos cuando llegó al corazón del lugar y confió una mano al fuego, haciéndolo arder con un vigor poco visto que arrancó más de una respiración contenida por lo que pudo notar. –Por un día más, te damos las gracias, R’hllor.- comenzó a decir, más para su dios que para los “fieles” que seguían divididos.

Ante aquella primera frase, el fuego volvió a levantarse y Zia sonrió, prosiguiendo con aquello que había aprendido en años de estudio y torturas. -Aléjanos de la oscuridad, oh, Señor. Inflama nuestros corazones para que podamos recorrer tu camino luminoso. R´hllor, tú eres la luz de nuestros ojos, el fuego de nuestros corazones, el calor de nuestras entrañas. Tuyo es el sol que calienta nuestros días, tuyas las estrellas que nos guardan en la noche oscura... Señor de la Luz, defiéndenos. La noche es oscura y alberga cosas aterradoras.- dijo en una voz clara, un manejo perfecto de la Lengua Común a pesar de haberlo podido decir en Alto Valyrio y terminar con las hipocresías. “Señor de la Luz, protégenos” escuchó a los demás decir en sintonía, y mientras las plegarias proseguían con la normal cadencia de haber sido dichas un millón de veces antes, ella vio entre las llamas una corona caer mientras una espada poco común lo hacía a su lado. “Perfecto, otro rompecabezas” pensó sin dejar que su asombro fuese visible pues esa que había visto era la corona de Occidente.
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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Ghyoros Swyft el Vie Jun 21, 2013 3:17 pm

Extraña ceremonia, enigmática mujer quien trae las palabras del dios rojo. Dentro del templo, no tenía esa sensación de peligro inminente que tanto le atosigaba en Lanisport, le había parecido más de una vez ver como el cadáver ensangrentado de su hermano se hacía visible momentáneamente en alguno de los oscuros rincones y pequeños callejones que albergaba la ciudad, aunque luego solo eran mendigos o basura mal apilada, sin duda un producto de su imaginación, restos de la presión y nervios que tanto le habían azotado durante la asamblea. Casi lo pudo escuchar susurrar justo antes de entrar.

No entres.

Volteo bruscamente, buscando la fuente, mientras su escolta se sobresalto ante la fuerte reacción de su señor.

“Imaginaciones mías, ¿por qué todavía su recuerdo me sigue atormentando, NO FUE CULPA MÍA... ¿o sí? Eso ya daba igual, no permitiré más fallos en el futuro, además debo estar atento, ya que por seguro la loca de mi madre habrá contratado algún asesino para librarse de mi, satisfaciendo así a las voces de su cabeza.”

Entro al templo, ni la sacerdotisa ni su señor aún no había aparecido, dio una vuelta por la estancia, apostándose relativamente cerca de la salida, mientras sus guardias protegían a su caballo y esperaban su regreso. Acariciando, durante la espera, un estuche cilíndrico de cuero donde guardaba la lista de nombres varios nobles de venenosa lengua. Con sus palabras afiladas como dagas, habían ultrajado el nombre de su rey, antes de que este hiciese acto de presencia en la asamblea.

Espero a que la ceremonia acabase, para acercarse a la figura de Daven y Zia. Mientras reducía sus distancias, su mirada estaba clavada en los ojos de la sacerdotisa, si bien no aguantaba la chirriante voz de las mujeres, no la partiría por la mitad dada la posición de Zia, trataría de aguantar u ira, ser amable. Aunque eso no quitaba que sus pensamientos estuviesen más centrados en formas de tapar su boca con su lanza que otra cosa.

“Si es sacerdotisa de R'hllor, bien por algo será, puede que valga algo aún siendo mujer, siempre suele haber excepciones en el mundo. Y teniendo en cuenta que es la única persona que puede aclarar mis dudas y despejar mi posible camino hasta el dios rojo, intentaré guardarme las ganas de guantearla hasta la cocina más próxima. Pero eso sí, la pondré a prueba, si habla por el superior de luz, escogerá bien sus palabras .”



-Mi rey, os traigo un presente- dijo el lord cansado mientras agachaba su cabeza y tendía sus brazos el cartucho de cuero y la llama plateada dibujaba un movimiento circular bajo su cuello.-Estoy seguro que en los tiempos que corren, podrá darle buen uso.- Por el rabillo del ojo pudo ver a algunos estúpidos e ineptos que miraban asombrados mi presencia, que hasta el momento había sido ignorada.
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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

Mensaje por Daven Lannister el Dom Jun 30, 2013 2:59 pm

OFFROL:
Perdón perdón perdón Zia, que los exámenes me comían xD. A partir de ahora te contestaré a los 2 días de que postees o te doy un millón de dragones de oro, cronométrame Razz

"No le hagas caso, ni a ella ni a nadie: tú tienes razón, tú siempre tienes razón", le dijo a Daven una parte de él que no parecía tener otra función que repetir eso sin parar. Solía hacerle caso, pero en esta ocasion la acalló. Sabía que en su posición serían valiosos los pocos consejos que se atrevieran a darle, y siempre contendrían, como mínimo, un grano de verdad que él, desde su torre de marfil, no veía. Se guardó la recomendación de Zia, prometiéndose que probaría a ponerla en práctica.

-Señor de la luz, protégenos -declamó junto a los demás, sintiendo al instante que una sensación cálida le invadía y le reconfortaba.

No sabía si eso sería el toque divino de R'hllor o, simplemente, la seguridad que otorgaba una rutina diaria tan catártica como esta, pero a fin de cuentas le daba igual; lo importante era el efecto. No era algo que Daven dejara ver ni que estuviera dispuesto a reconocer, pero sentía una inmensa tristeza desde que su madre dejó este mundo. La ceremonia matinal era uno de los pocos momentos del día que le reconfortaba y le daba fuerzas para seguir adelante, en lugar de sumirse en un estado de letargo apático. Aunque una vocecilla le recordaba de vez en cuando que buscar consuelo en la religión para aliviar la pena era, precisamente, el comportamiento débil y sumiso por el que él siempre había despreciado a los religiosos. "Mi caso es distinto, y punto", sentenciaba entonces.

Esperó a que todos salieran de la capilla, mirando fijamente a la hoguera hasta que la irritación le obligó a secarse los ojos con un pañuelo. "O quizá no lloro por el fuego", reconoció; pero en cualquier caso su máscara de señorial gelidez seguía intacta, y nadie podría haber adivinado lo que pasaba por la cabeza del joven rey. Cuando dejó de oír el trajín de pasos y murmullos, se levantó al fin e invitó a Zia a acompañarle fuera con un gesto cortés.

-Hoy se ha llenado de nuevo la capilla, y había más gente esperando fuera que ayer. Quizá ni siquiera el templo, cuando esté terminado, sea suficientemente amplio para todos. ¿Habremos subestimado la devoción de los lannisporteños? -le comentó, medio en serio medio en broma.

En el exterior, una muchedumbre impaciente formaba una fila, más larga que la de ayer, para recoger su hogaza de pan. Comprar con comida a la plebe para que se convirtieran estaba resultando una táctica tan efectiva como ruin. Algún día dejaría de hacerlo, cuando la fe en el Señor de la Luz estuviera ya asentada; pero hasta entonces pretendía aprovechar que sus arcas rebosaban oro.

Una voz familiar le sacó de sus cavilaciones. Se giró hacia Lord Ghyoros, alzando la mano para indicar a los ballesteros que siempre le rodeaban que bajaran las armas; las amartilaban y apuntaban cada vez que alguien se le acercaba demasiado, siguiendo sus instrucciones.

-Buenos días, lord Ghyoros. Me alegra ver vuestra devoción por el único dios -le comentó con una voz cortés y, casi, cálida. Le complacía sobremanera que un lord vasallo, y más uno tan poderoso como él, hubiera tenido la sensatez y la amplitud de miras necesaria para convertirse a la fe de su señor. Ya había notado en la asamblea que de su cuello pendía un colgante con una llama, y su participación en el ritual matutino parecía confirmar su entrega a R'hllor.

Abrió con curiosidad el cartucho de cuero, ignorando por una vez las voces que le decían que, sin duda, contendría arañas venenosas o una cobra mortal enroscada. Desenrolló un par de pulgadas el pergamino y echó un vistazo a los primeros nombres.

-¿Qué es esta lista? -preguntó curioso- Oh, y perdonad mis modales. Lady Zia, este es mi fiel vasallo, Lord Ghyoros de los Swyft de Maizal. Lord Ghyoros, mi consejera, Lady Zia de los Burakgazi de Volantis -los presentó, antes de seguir ojeando la, por ahora, incomprensible lista de nombres.

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Re: La mañana es luminosa y alberga cosas escasamente aterradoras (Zia)

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