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La Influencia de la Tormenta - La Reunión

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La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Nathan Baratheon el Jue Mar 07, 2013 11:54 pm

A dos días de la tormenta se establecía el primer campamento de la casa Baratheon, 5000 efectivos formaban una de las primeras fuerzas dispuestas a defender la fortaleza de la casa Baratheon y a toda la tierra de la tormenta en general, pero aquel campamento era en esos momentos el lugar en que se daba una de las reuniones más importantes para la tierra de la tormenta, la casa Baratheon había logrado conseguir una reunión con tres de la casas vasallas de tierras de la corona, WendWater, Pyle y Langward habían aceptado la reunión y para ello habían sido conducidos por los mensajeros hasta el lugar en que se plantaba el campamento establecido por los Baratheon.

Nathan, al igual que siempre lo hacía, había preparado toda una red de protección que se encargaba de cubrir los pasos de los viajeros para asegurarse de que nadie seguía a los señores de tierras de la corona, pero esta vez había sido mucho más cuidadoso en la forma en que lo hacia puesto que no quería hacer sentir ofendido a sus amigos, pero a la vez tenía que hacerles entender que Nathan no estaba jugando en aquella guerra y que si se había alzado como uno de los buenos generales de poniente no había sido precisamente porque actuara sin pensar en sus acciones o sin cuidarse las espaldas, por lo mismo la reunión se llevaba a cabo en un lugar cercano a la frontera donde ellos sintieran podían marcharse pronto, no como abría sido en bastión… pero a la vez protegido por su ejército.

Los turnos, las guardias y todo lo relacionado a las tropas estaba dispuesto igual que lo estaba la carpa de Nathan que se alzaba en el centro del campamento y contenía dentro todos los lujos necesarios para los señores, alimentos propios de la tormenta, vino aún dispuesto en jarras puesto que deseaba ellos vieran que se servía para todos el mismo vino y así poder eliminar la suspicacia de envenenamiento, pero por sobre todo aquello, estaba la mesa central que se disponía de forma similar a la del salón de los venados, con un puesto a la cabeza para Nathan y frente a él tres cómodas sillas que eran separadas del venado por una fuerte mesa sobre al cual figuraba una mapa de poniente con algunas piezas y figuras sobre él, además de pergaminos y material necesario en caso de que fuera necesario cerrar acuerdos de manera escrita.

Fue así como unas horas después de que todo estuvo dispuesto, los vigías comenzaron a llegar anunciando que se acercaban los tres señores que el Lord de la Tormenta esperaba, con ellos la guardia se puso en alerta para procurar la seguridad de los 4 presentes en la reunión, pero fueron las espadas juradas que Nathan portaba las que dirigieron a Lord WendWater, Pyle y Langward hasta la carpa en donde Nathan ya esperaba junto a 4 guardias que al dejar entrar a los hombres salieron de la tienda para apostarse en la entrada.

Mis señores, agradezco vuestra presencia y al oportunidad que me dais de hablar con vosotros.

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Valar Morghulis el Dom Mar 10, 2013 4:56 pm

Los dos hombres y una mujer, esta de la casa WendWater, habían dirigido su camino con rapidez hacia el lugar acordado, esperando encotnrarse a Lord Baratheon, aquel que tenía sus tropas a menos de un día de viaje de todos ellos y que podía causar la muerte sin par de sus ejércitos, su familia y claro, por supuesto, sus ciudadanos.

La cercanía de Bastión de Tormentas, ahora, era mucho más intimidante que la de Desembarco del Rey, cuyo rey había comenzado una guerra perdiendo una de sus fortalezas, Refugio Estival. Era momento de ver quien podía con ellos, saber si sufrirían la ira de los venados y observar que Desembarco del Rey, con un Rey que ahora titubeaba por todos los rumores sobre él, no se cernía en atacar las Tierras de las Tormentas.

Era momento de escuchar, escuchar atentamente, y decidir.

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Nathan Baratheon el Lun Mar 11, 2013 12:42 am

Los tres invitados entraron en la carpa y de inmediato la carpa fue sellada para que la privacidad fuera lo único que reinara entre esos tres señores, aunque de todos modos la movida era de cierta forma más peligrosa para Nathan puesto que de fallar el falso rey de poniente pronto se enteraría de algunos de los planes que tenía el venado dentro de su cabeza, aunque eso poco importaba a aquella altura, si había que arriesgar Nathan ya estaba dispuesto a arriesgarlo todo -Mis señores, Milady, Os agradezco haber aceptado la invitación y lamento profundamente que Lord Bywater y Lord Massey no aceptaran esto, más no los culpo, lamentablemente por poniente corren horribles rumores, mas ese es motivo para agradecer mas encarecidamente vuestra confianza, la cual por cierto será recompensada por una confianza similar y el compromiso de cumplimiento de mi palabra tal cual os la hicieron llegar mis mensajeros- Luego de aquellas palabras de Bienvenida, Nathan les indicó cual era el lugar que había preparado para aquella reunión y el puesto preparado para ellos, pero cuando ellos estuvieron sentados él no lo hizo, simplemente fue hasta su puesto y se paró tras la silla.

-De seguro han escuchado algo sobre lo ocurrido en Refugio estival, es lo primero que quiero aclarar con vosotros…- Nathan hablaba en un tono pausado y con completa calma, demostraba que ya no era el crío que hace dos años se había alzado con más ímpetu que otra cosa contra aquellos que se rebelaron contra él -He escuchado rumores que hablan sobre la bestialidad con la que fue tomado refugio Estival y lo primero que os puedo asegurar que aquello no es más que una farsa, cualquier derramamiento de sangre fue causa de los Targaryen y su soberbia, fue mi propia hermana… alguno de vosotros la conoceréis, Valerie… la que acudió a refugio estival a solicitar la rendición, sin embargo el castellano con la soberbia propia de los Targaryen se negó obligando a 500 hombres a perecer bajo su mando, sin embargo os puedo asegurar que todos los civiles que no han actuado en contra de mi gente se encuentra en perfectas condiciones en bastión de tormentas a la espera del joven Maekar quien tiene un salvoconducto de mi parte para ir en auxilio de aquellos a los que encarecidamente nombre como “Su gente” y pidió por su cuidado y protección… lástima que no hiciera lo mismo por vosotros que abrían sido los primeros atacados en esta lamentable guerra… igual como lamento no pidiera por la paz en poniente y por todos nosotros que un día podríamos llegar a ser sus vasallos- Nathan hizo una pausa una vez más esta vez sirvió él mimo vino en cuatro copas y las ofreció a sus invitados, una clara señal de humildad al ser él el más joven y ser él mismo quien estaba dispuesto a servirles a ellos y luego fue él también el primero en tomar un sorbo de su copa para que ellos mismos vieran que nada extraño habían en lo que les había ofrecido. -Respecto a los mismos rumores, no estoy del todo seguro, pero imagino que ya habré sido tildado de traidor, y de ser así, es una motivo más por el cual os deseo dar las gracias por haberos reunido conmigo ya que de seguro arriesgáis mucho al reunirse con alguien tildado como traidor… sin embargo respecto a eso sólo diré que si el desear la paz, desear que los vasallos seamos tratados con la lealtad que merecemos y no como perros que son llamados cuando su amo los necesita- sin darse cuenta Nathan había comenzado a gesticular con sus manos y caminar pausadamente mientras dirigía miradas alternadas a cada uno de sus interlocutores, cada cierto tiempo se preocupaba de la atención de estos siguiera en él y cuando lo hacía continuaba hablando -Daeron nos ha fallado a todos, pudo ser un gran Rey puesto que tenía el apoyo de todos, mi padre le apoyaba y yo fui criado para apoyarle incluso para ser su espada frente a la adversidad… ¿Pero que obtuve cuando lo necesite? El rey simplemente cerró los ojos y dejo que la tormenta se desangrara, peleamos hermano contra hermano y sólo hoy después de dos años es una herida que se comienza a cerrar… y cuando eso ocurre Daeron me vuelve a llamar a una guerra como si a un perro se tratara… de mi mente no se va el día en que leía su mensaje “invocando valor en los hijos de la tormenta”, en nosotros los hijos de la tormenta, cuando a él le falló el valor al apoyarme a la espera de apoyar al vencedor en la guerra. Aquella es una falta de respeto que nuca perdonare… Pero Daeron no me ha fallado sólo a mí, también al resto de poniente, sé que Damon Lannister no era un amigo de todos, pero señores ¿No era acaso un Lord? Al igual que lo somos nosotros, dicen que fue la mano del Rey quien asesino a Damon y no el rey, y en el caso de refugio fue el castellano no los Targaryen los que causaron la muerte de aquellos soldados que hoy podrían estar con vida de no ser por la orden de defender hasta el último aliento… entonces yo os pregunto a ustedes ¿Casualidad? ¿O es que los Targaryen eligen a esa clase de déspotas para hablar en su nombre? Todos somos responsables de nuestros actos y nuestras decisiones ¿Qué los hace a ellos diferentes?- Nathan hizo una nueva Pausa, esta vez para sentarse en el puesto que el mismo había dispuesto para él, pero en ningún caso para dejar de hablar.

Hasta ahora sólo hacía planteado sus motivos para alejarse de la postura de los Targaryen, era como estar dando explicaciones a ellos sobre lo que estaba por hacer, pero ahora era turno del siguiente paso, el paso en que intentaría unirlos a ellos a su causa, sería difícil, quizás imposible, pero tenía que intentarlo -Pero seguro os estaréis preguntando si os llame para esto, y la respuesta es no, es para deciros a vosotros que Me he unido a las fuerzas de Daemon Fuegoscuro, pero no para pelear por la causa que él cree, me uno a él porque creo que poniente necesita un nuevo rey, quizás un rey con sangre Targaryen y bendecido por los dioses, pero un nuevo rey, un rey que no sienta que es su derecho divino gobernar por sobre nosotros, un rey que nos respete como sus vasallos puesto que somos nosotros quienes lo llevaremos al poder... Por eso, la tierra de la tormenta está dispuesta a iniciar una ofensiva contra desembarco del rey, esperamos no tener que hacerlo, sin embargo de ser necesario lo haremos, pero vosotros, todos aquellos a los que he solicitado su presencia, los considero amigos de mi tierra, como ya os dije mis propios hombres comparten lazos de sangre con los vuestros, nuestras casas no responden al mismo vasallaje, pero sin embargo compartimos una amistad de años, mi padre os respeto a ustedes y yo lo hago hoy en día, no me gustaría pelear contra vosotros, no quiero volver a tener que derramar sangre de amigos… por eso os pido primero que os mantengáis al margen de esta guerra… y si vuestros corazones así lo indican uniros a mí en la causa que os propongo, no os digo que se unan a Daemon Fuegoscuro, os digo que se unan a mí en una lucha por un nuevo poniente, donde vosotros seáis respetados como merecéis, donde no debáis temer la traición de vuestro señor… donde no seáis mirados en menos… o decidme ustedes mis señores ¿No sois acaso mirados en menos por los Targaryen? ¿Alguna vez habéis podido vosotros si quiera soñar con la posibilidad de unir vuestras familias con la familia real? Daeron se ha casado con una Dornience, lo mismo que su hermana Daenerys que los dioses tengan en su gloria, Maekar se ha casado con una Lannister y probablemente Baelor lo haga con alguna Tully, una Arryn o incluso una Greyjoy para asegurar una alianza ¿Pero es que acaso vosotros, sus vasallos no sois suficientemente dignos de su sangre? En tormentas las cosas no son de ese modo, mi hermana Jenna h contraído nupcias con Lord Buckler que en paz también descanse y el guerrero rinda honores al hombre que murió defendiendo su tierra y la mujer que amaba, yo mismo contraje matrimonio con Eve Connington para garantizar así la paz y la unión que debía reinar entre los hijos de la tormenta ¿Pero ha hecho Daeron lo mismo? ¿No me diréis que acaso no os ha mirado en menos y sólo os ha llamado como a sus mascotas cuando os ha necesitado al igual que ha querido hacerlo con los hijos de la tormenta? Mis señores, os pido lo penséis, os insisto, no pido que os unáis a una causa que no os pertenece, os pido defender vuestra honra y velar por un futuro mejor para todos, para vuestros hijos y para las futuras generaciones que resguardaran vuestro nombre… y si no consideráis esto a bien, os pido os mantengáis al margen de esta guerra-

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Valar Morghulis el Sáb Mar 16, 2013 12:30 pm

- Y yo os seguiré, Lord Baratheon.- Lord Pyle, un hombre de unos cincuenta años, no muy alto y un poco regordete, habló con voz firme. Antes había sido un señor con influencia pero desde hacía unos años, y por un feo dado a la Corona, había recibido menos atención. Aquello le había hehco ser mucho más crítico con la realeza y aquello era una oportunidad para que se le tuviese en cuenta. Nadie lo negaría, por supuesto.- Las espadas de los Pyle se unirán a vuestra causa y a la de Daemon Fuegoscuro, el Rey de Poniente.- Asintió enérgicamente sellando sus palabras con tal gesto.

Si acaso Pyle pudiese estar tentado a dar su apoyo por la cercanía d elos Baratheon...Langward era el que se encontraba casi rodeado por sus vasallos. Era peligroso negarse a aquello puesto que si seguía fiel a Daeron sería el primero en ser atacado pero si trasladaba su fidelidad...entonces sería un traidor a si mismo. Él era un hombre de Targaryen, no de Fuegoscuro pero...pero era joven, solo tenía veintidós años, y quería vivir, no verse llevado por la guerra y su muerte. No quería ser un traidor pero era el momento de decidir, y decidia seguir viviendo.- Los Langward apoyaremos el levantamiento, mis hombres se unirán a los vuestros, Baratheon.

La última en hablar fue una mujer, tendría sobre los treinta y tantos. Había escuchado atenta, tranquila. No parecía estar nada nerviosa y todo aquello que había dicho el Baratheon, ese discursito, le hacía sonreír divertida.- Honor. Lealtad...Suena bonito en vuestra voz, Lord Baratheon, pero no son más que palabras que usais para tratar de unirnos a vuestra causa. Solo eso. ¿Qué honor existe en aquel que quiere hacer morir a miles de hombres en una guerra? Yo os lo diré, ninguno. Pero necesitais decir esas palabras para haceros creer que actuais por una buena causa, que seguís los designios de los dioses, cuando éstos, si existen, dudo que lo que quieran es ver morir a su pueblo. Solo jugais, Baratheon, y os gusta el juego. Os apasiona. Frente a mi no hará falta que os presenteis como el hombre honorable. Yo ya se que no lo sois.- Sus manos permanecían cruzadas sobre su vientre.- Pero si queréis tener el apoyo de la casa Wendwater tenéis que saber algo, mi hija será Lady Baratheon, vuestra esposa. Es una exigencia por la vida de mis hombres.

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Nathan Baratheon el Miér Mar 20, 2013 12:34 am

Nathan sonrió primero agradecido ante el mayor de los hombres en esa habitación, no sabía bien que pasaba por su cabeza pero su respuesta fue categórica, ya tenía a uno de ellos aquellos era un más que interesante golpe a las pretensiones de Daeron, claramente no sólo lo había olvidado a él como regente sino también a sus vasallos más cercanos. -Será un placer pelear a vuestro lado Lord Langward - Este último parecía mucho menos convencido que Lord Pyle, sin embargo estaba dejando en ese momento sus palabra frente a otros tres señores, Era un chico joven, quizás demasiado para un guerra, pero así eran las cosas el propio Nathan había pasado por aquella situación, pero incluso él tenía más años cundo enfrento su propia guerra… y aquel era un factor fundamental, era su propia guerra y no la de otros, ya tendría que trabajar más en Langward, pero por ahora sus tropas eran suficientes con ellas de su lado la situación podría mejorar completamente y la guerra terminar antes de lo pensado sin que fuera necesario el derramamiento de sangre innecesario.

Pero las sorpresas estaban por hacerse presentes cuando Lady WendWater, la mujer a la que esperaba haber convencido de forma más simple se mostro contraría a sus palabras -No juguéis conmigo Lady WendWater, tentáis vuestra suerte…- Nathan se puso de pie al escuchar las palabras que ella le dedicaba, se sentía desafiado incluso insultado y no estaba dispuesto a dejar que aquello ocurriera, además su discurso estaba lleno de falencias que él estaba dispuesto a explotar completamente si era necesario -…¿queréis que sea un hombre sin honor? Si así fuera no os abría convocado para hablar con vosotros y sólo abráis sabido de mis movimientos cuando mi ejercito estuviera a la puerta de vuestras fortalezas ¿Pero he hecho eso? No, no me juzguéis por las historias que habéis escuchado acerca de mi en la guerra de la tormenta y si me juzgáis por lo que sea habéis escuchado, que sepáis que no me arrepiento de nada de lo que he hecho, pelee por culpa de un rey que no se posiciono tras de mis estandartes dándome su apoyo así como no os lo da a ustedes, ya os he dicho todo os considero amigos de la tormenta… decidís que sois un hombre sin honor y el único momento en que he deshonrado mi nombre fue cuando hice sangrar a mis tierras y a mis hermanos, pero como dije no me arrepiento debía hacerlo, pero ahora, dos años después tengo la posibilidad de que mis hermanos no sufran y tampoco mis amigos- Un poco más calmado volví a tomar posición en la silla que correspondía a mi persona en aquella carpa y los mire a los ojos a cada uno de los presentes, ellos mismos seguro recordaban mis palabras anteriores y yo debía ser consecuente con todo lo antes dicho, era la forma de ganar su confianza, ya tenía a sus hombres, ahora quería su confianza y su lealtad en la batalla.

-No Puedo casarme con vuestra hija… no ahora… Nathan hizo una pausa ante sus palabras y los miro una vez más, tenía que ver los ojos en cada uno de ellos, quería saber que pensaban pero los años de regencia no le habían enseñado tanto aún, sólo podía imaginar como ellos se mantenían expectantes ante las palabras que tenía que pronunciar -No soy Daeron Targaryen, no insulto a mis aliados ni mis vasallos… Eve Connington fue mi esposa hasta hace unas semanas, la ame y la respete como un caballero debe respetar a su esposa, no puedo casarme siendo tan reciente la muerte de ella, se lo debo a los Connington, tome del nido del grifo a su tesoro más preciado y murió siendo mi esposa, no los insultare, son mis vasallos y se han presentado en combate en mi nombre ya en RefugioEstival- Tenía que hacer acopio de todas sus fuerzas, eso él lo sabía, tenía que mantener su tono de voz a pesar de que los recuerdos de Eve invadieran su mente, pero por sobre todo debía mantener su cabeza fría, era un regente y no un chiquillo enamorado -Pero si vos aceptáis a este Lord roto y sin honor, me casare con vuestra hija una vez terminada la guerra… Entregadme vuestras tropas y que ellas ganen la guerra a mi lado lo más pronto posible, y con esa misma prontitud vuestra hija se transformara en Lady Baratheon, Señora de Bastión de Tormentas… Pero no será hasta que esta guerra esté terminada… firmare frente a usted, y que estos dos distinguidos Lord y dos de mis espadas juradas sean los testigos junto a los dioses de mis palabras, ella viajara conmigo a Bastión de tormentas como prometida, pero como ya os he dicho no será mi esposa hasta que la guerra termine y hasta que yo haya comandado vuestras tropas Lady WendWater- Matrimonio, no quería, aún no estaba listo para olvidar a Eve, el lo sabía muy bien, y como olvidarla si cada noche paseaba en sus sueños recordándole que ella había existido, pero como olvidar también que antes de partir de bastión de tormentas le había prometido a ese cuerpo sin vida que se aferraría a la vida por ambos y que no moriría en esa guerra y los WendWater quería matrimonio se lo daría, pero con sus condiciones. -¿Estáis de acuerdo?-

En ese momento, mientras Nathan esperaba la respuesta de Lady WendWater no pudo evitar pensar si de esa manera se había sentido Valerie cuando le informo que la había prometido a Luthor, en ese momento no era más que un objeto negociable para ella, ella necesitaba del poder que daba Bastión de tormentas y estaba dispuesto a tomarlo a precio de sus hombres, así Nathan había terminado vendido igual que su hermana, presa de sus propias palabras y la acusación de menos precio a sus vasallos sobre Daeron… pero se iba a aferrar a la victoria y si pare eso tenía que ser el producto que se transaba en ese momento lo sería -Como os he dicho no me confundáis con el que hoy se hace llamar rey, yo no os menos precio, por el contrario, estoy seguro que un enlace entre vuestra hija y yo, abrirá una nueva era en nuestras relaciones… no sólo con los WendWater, sino que con cada uno de los presentes.-

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por La Doncella el Dom Mar 31, 2013 6:58 am

Con un gesto suave y pausado, lady WendWater se tomó un mechón rebelde de cabello y se lo acomodó tras la oreja dejando su frente despejada, desde que era una niña que su buena madre le había dejado claro que una mirada expresa mucho más que las palabras, y quería que Lord Baratheon entendiera todas y cada una de sus palabras no solo por escucharlas, si no poder beber de ellas por su cristalina mirada. Quería que comprendiera que todo lo que abandonaba sus finos labios, de falso, tenía poco, no iba a echarse atrás, no iba a vacilar ni a dudar, estaba allí con un propósito y con las cartas sobre la mesa, Nathan perdía mucho más que ella si no llegaban a un acuerdo. Entornó una media sonrisa al escuchar su pregunta – ¿Que si estoy de acuerdo preguntáis? – La mujer ladeó el rostro fijando sus ojos en los de Lord Baratheon y suspiró con cierta pesadez – Dejadme que os cuente una historia, prometo no recrearme en detalles al fin y al cabo no hemos venido aquí a escuchar cuentos de princesas y caballeros – Lady WendWater se aclaró una voz – Dicen los más viejos de poniente, que hubo una vez una dama hermosa, de piel pálida y cabello dorado, ojos vivaces y voz melodiosa. Virtuosa, dulce, educada y bella como ninguna otra flor que en el jardín se pudiera encontrar, reyes podrían matar por solo una mirada fugaz de tan grácil criatura, caballeros perdían la compostura sobre sus caballos al ver sus andares y morían por que les entregara una prenda de afecto. Pero, oh, fortuna, la hermosa dama no era más que una pequeña lady de una casa vasalla, familia acomodada si ¿Pero como iba a luchar con el oro de los Lannister o con las tierras de los Targaryen? Pobre niña – Suspiró – Dicen, que un alto Lord de Poniente la vio, tan hermosa, tan grácil, tan bella, todos le decían que iba a ser un capricho más, que no debía darle esperanzas a una niña que nunca iba a sentarse a su lado a regir sus tierras... Pero el no los escuchó, y hablo con los padres de la joven, prometió pues que cuando volviera de la batalla desposaría a su hija, le daría un apellido digno de una reina y la colmaría de todo lo que deseara y un poco más – Sonrió – Y así fue, después de la batalla se casarían. La hermosa dama espero, viendo como su juventud se esfumaba como lo hacen los meses, sentada junto a la ventana suspirando, esperando que las promesas volvieran acurrucadas con el viento... El lord volvió un día, y cuando ella fue a recibirle, oh pobre – Negó con la cabeza – El ya estaba casado, mientras batallaba, conoció a una mujer, que no era ni tan hermosa, ni tan grácil, ni tan virtuosa... Pero que con chasquear los dedos – Los chasqueó – O pronunciar su alto apellido, tenía a largas filas de hombres, a miles de monedas relucientes, dispuesta a suplir lo que ella no era... Y marchó, y la dulce y hermosa muchacha, viendo como el tiempo había marchitado sus pieles y como su vida pasaba, quedó sola por siempre jamás – Negó con la cabeza con pesadumbre, para observar de nuevo al Baratheon.

La sonrisa se borró de su rostro, de cuento inocente sus palabras tenían poco y a medida que iba hablando sabía que Lord Baratheon se daba cuenta de por donde rondaban sus intenciones. Pero no estaba de más dejarlo en claro – ¿Que pasaría Lord Baratheon si acepto vuestras vacías palabras, esas mismas que el lord de dijo a la doncella, y luego no volvéis? – Alzó los hombros – ¿Por que debo creer que pasada la guerra, cuando ya no os haga más falta mi familia, seguiréis dispuesto a casaros con mi hija? Yo os diré la respuesta, no hay motivo por el que deba creer en vuestras palabras, mi hija es una de las cosas más preciadas que en mi mundo existe y ella merece lo mejor – Lady WendWater se levantó de donde permanecía sentada – Os casareis con mi hija, como muy tarde, en el primer mes del año venidero, si no es así, los WendWater tomaran el camino por el que han venido, volverán a sus tierras y vos my Lord perderéis un trato que sinceramente os conviene aceptar – Extendió la mano hacía él – La cosa es sencilla, la oferta clara, o es con mis condiciones o con ningunas... Os casáis con mi hija antes de el primer mes del año venidero... ¿Si o no?

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

Mensaje por Nathan Baratheon el Miér Abr 10, 2013 11:18 am

“¿quién Demonios se cree que es para exigirme algo a mi? ¿Cuánto Creerá que tardarían 25.000 hombres de la tierra de la tormenta en tomar su fortaleza? ¿Habrá notado esta mujer que sería una pelea de casi 15 a 1? ¿Debo tardar 1 día como mucho en llegar a las tierras de los Wendwater con estos 10.000 hombres”
Aquellos eran los pensamientos de Nathan y es que a sus ojos aquella mujer era como una pequeña hormiga trepándose en las astas de un venado adulto y queriéndole decir que ella era quien estaba en control de la situación. Pero aquella situación se comenzaba a salir de los márgenes que el mismo había establecido y a pesar de que escucho su historia con una sonrisa cargada de ironía, al terminar ella el de inmediato se puso de pie. Ahí estaba ese Nathan diplomático, había aprendido en el valle, Lord Arryn en persona había sido su maestro y el juego de las mentiras y las caretas no le era precisamente desconocido para él -Yo también se contar historias mi Señora…- le dijo pasando a mostrarse de pie ante los tres señores que tenía en frente -La noche era muy fría, el invierno había azotado fuerte en esta ocasión a la tierra de la tormenta, el pillaje era una constante y es que el frío parecía haber hecho crear a la gente que por este motivo el pillaje era una opción para poder continuar viviendo, era por eso que el pequeño Antharel se encontraba sólo aquella noche, se había visto obligado a permanecer en casa para mostrar que se encontraba habitada mientras que sus padres habían salido de su hogar hace unos días para llevar las escasas cabezas de ganado que poseían hasta las colinas donde aún quedaba algo de comida para ellos… – Nathan hizo una larga pausa procurando en esta misma mirar a los ojos a cada uno de sus interlocutores al igual que lo haría un buen narrador y al igual que lo hacía el maestre cuando su audiencia eran 4 jóvenes venados sedientos de historias -…Como antes dije, aquel invierno era particularmente crudo en las tormentas, las noches eran frías y oscuras, y el alba no era mucho mejor, la bruma no permitía ver mucho más allá de unos cuentos pasos, pero en medio de la inmensa oscuridad se alzaba la casa del antes mencionado niño, por las rusticas ventanas se podía ver la luz que desprendía la fogata en medio de la habitación principal de la destartalada choza, parecía había habitantes, pero cualquier que se acercará podría ver que en su interior no había más que un pequeño niño de no más allá de 7 años, sentado en un esquina de la habitación… el corazón del niño latía tan fuerte que por momentos sentía que se iba a salir de su pecho… tenía miedo, mucho miedo, se arrepentía cada minuto de haber prometido a sus padres que sería valiente y cuidaría el hogar mientras ellos marchaban a alimentar al único sustento para ellos y su hermana pequeña que había emprendido el viaje con ellos… Pero ya era tarde, debía permanecer ahí, todas las noches era igual, sentado en un rincón de la casa, con una manta sobre su espalda, abrazándose a si mismo mientras clavaba sus uñas en la espalda para que el dolor le recordara que aún estaba vivo al igual que el ardor que provocaban en sus ojos las lagrimas no derramadas que se acumulaban cada noche que aguardaba la llegada de sus padres…- Una nueva pausa en el relato que el joven Baratheon estaba realizando frente a los tres señores que lo habían estado observando en todo momento, sin embargo las miradas a los varones esta vez fueron más breves, mientras que la mirada a Lady Wendwater fue tan extensa que fue la antesala de la reanudación de la narración -Pero aquella noche fue diferente, la maltrecha puerta no logro soportar las constantes embestidas del viento y cayó abruptamente probando en el niño tal temor que ni siquiera logro gritar… Y Eso es todo lo que recuerdo, han pasado muchos años ya desde que mi maestre me contaba aquellas historias – Finalizó Nathan con aquella sonrisa ironía que había coronado su rostro mientras había escuchado atento el relato que la mujer le había dedicado -Según mis maestros y los de mis hermanos, nos contaban estas historias porque debíamos recordar lo afortunados que éramos de ser herederos de una gran fortaleza como Bastión y además debíamos dar las gracias día a día de las oportunidades que nos da la vida… es esa la misma firma en que yo agradezco el hecho que ustedes aceptaran haberse reunido hoy conmigo, Pero como le dije antes, sólo es una demostración de que yo también se contar historias Mi dama, pero debe recordar eso, que las historias y los cuentos, sólo son eso… Dígame usted sino ¿Por qué no sé quedo la madre con el niño si en realidad no abría sido de mucha ayuda, abría sido más bien una carga para su esposo en el invierno? Todo tiene fallos, pero reitero, son historias y son aquellos fallos los que la hacen divertidas, contienen mentiras y exageraciones pues pasan de boca en boca, de generación en generación y cada una de esas bocas y esas generaciones van agregando algo a estas historias… Pero ya que vos parecéis temer a los cuentos de las viejas septas, entonces aceptare casarme con vuestra hija durante el mes 1…- En aquel momento a pesar de que en su interior Nathan no estaba nada contento con tener que contraer matrimonio, en su rostro brillaba la serenidad de quien se sabe que de desear hacer lo contrario, lo podrá hacer - Pero tened esto en cuenta, no lo hago por temor, no lo hago por vuestras tropas… sino que es una muestra de mi amistad, de la amistad de mi casa y de las tierras que dirigió, para con ustedes que más que nuestros vecinos… ahora serán nuestra familia familia, aunque sólo enlace mi sangre a una de vuestras casas, quiero que esta sea la demostración clara para vosotros tres de mi aprecio y mi consideración, para nosotros los Baratheon cada uno de nuestros amigos es digno de compartir nuestra mesa y compartir nuestra sangre… Son vuestros tributos y vuestras cosechas los que pagan los ejércitos Targaryen y ponen el alimento en sus bocas, pero aún así habéis sido olvidados, yo no los olvidare y esta es la demostración, no con bellas palabras sino con hechos- volvió a contestar Nathan sin perder el papel que se había planteado jugar desde el comienzo y el que aquella mujer se había esmerado majaderamente en romper.

La conversación continuo unos cuantos minutos más entre los 4 señores cuando de pronto una de las espadas juramentadas de Nathan, Almeric, ingreso abruptamente en la tienda -Lord Baratheon, hay noticias desde Bastión de tormentas, os aviso tal cual lo habéis solicitado- contesto antes de hacer una reverencia ante los tres señores a los que lamentablemente había interrumpido -Perfecto, puedes retirarte- Contesto Nathan antes de volver a dirigir la mirada a las personas con las que se encontraban -Mis disculpas por la interrupción, lamentablemente hay muchas cosas que planificar y ahora las hay mucho más con la unión de vuestros hombres a nuestras fuerzas, Pero espero que los tres se queden con nosotros, por la noche celebraremos nuestros acuerdos, como os dije al comienzo de la reunión, muchos de mis hombres estarán dichosos de celebrar la buena de la solidificación de nuestras relaciones… espero contar con vosotros- Dijo Nathan cerrando de alguna forma aquella reunión, aunque también esperaba que comprendieran que necesitaba conocer los números de sus tropas… en especial las de los WendWater que tan exigentes se habían mostrado.

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Re: La Influencia de la Tormenta - La Reunión

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