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La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

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Privado La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Theon Swann el Mar Feb 26, 2013 10:18 pm

Era el día, hoy sería cuando la tormenta recuperaría lo que era suyo por derecho, aquellos hombres que habían pisado el suelo de las tormentas, serían proclamados como parte de nuestro reino, donde los Baratheon, los venados coronados eran los que imponían las leyes y el mandato en sus tierras, no los Targaryen, los dragones ya no eran bienvenidos en las tormentas y estos no iban a poder volar por sobre las nubes de rayos y gotas de agua, caminar sobre la tierra con lodo y los bosques húmedos y traicioneros… En cambio, los hombres de ahí sí… Los hombres de la tormenta eran llamados los más rudos, nuestra era la furia, de todos nosotros, en cada corazón late una furia que aguardaba como la calma antes de la tormenta, a ser liberada sobre aquel ingenuo que se proclame el enemigo de las tierras donde vivíamos.
El paso era firme, pero lento, habían partido desde Bastión de tormentas un total de 3150 soldados, 1000 eran de los Baratheon junto con 150 arqueros que eran también de los venados, mientras que 2000 eran de la casa Swann, administrados en 250 arqueros, 200 hombres a caballo y el resto a pie. Conforme la marcha fue más cercana al lugar, 300 arqueros de la casa Connington se unieron al batallón, luego 400 arqueros de la casa Dondarrion. Movilizaban un gran ejército y Theon Swann y Valerie Baratheon iban a la cabeza, 4100 soldados se movían a reclamar lo que era de las tormentas, junto con algunas armas de asedio, no más que unos arietes y escaleras, nada que demore mucho la marcha.

La marcha fue más sencilla de lo normal al tomar Sendahueso y partir directo hasta Refugio Estival, no tenían nada que esconder, eran 4101 hombres y una dama, que iban a tomar lo que era suyo y reclamar los hombres que decían les pertenecían a la Corona… Nathan lo dijo, nacieron en nuestras tierras, pisaron la tormenta antes de siquiera conocer la Corona, y muchos morirán de viejos y caerán sobre nuestros pies, nuestra gentil y temerosa tierra será su lecho final donde reposen hasta que se los coman los gusanos y las aguas de la lluvia limpien sus cadáveres.
Un momento entes de llegar hasta su destino, llamó a uno de los generales que estaría a cargo de la arquería, 1100 arqueros se adelantarían a paso un tanto más acelerado alrededor de Refugio Estival, su objetivo solo era uno: Eliminar a todo cuervo que saliera desde Refugio Estival, estarían ocultos en los alrededor, bosques y demás elementos propios de las tierras le provendrían de una defensa natural, frente a la caballería estarían tranquilos, pues no podían cargar con facilidad en el bosque, contra la infantería podrían pelear y si necesitaran refuerzos, podrían llamar.

Ya el ejército estaba a unas pocas marchas más para llegar al Refugio, se podía divisar que las puertas se cerraban en el lugar mientras los últimos hombres ingresaban al sitio, movimiento en las murallas, antorchas y hombres gritando ordenes desde dentro de la fortaleza. En un momento, Theon levantó la voz para dar la orden de detener la marcha, estaban a una distancia ya prudente y tomó la bandera blanca, para dialogar. - ¿Prefieres que te acompañe, pequeña venada? – Preguntó un momento antes de entregarle el estandarte a Valerie Baratheon, que dialogaría las últimas palabras con quien fuera el castellano del lugar en aquel momento, claro no sin antes asignarle una guardia de 12 caballeros, con sus respectivos caballos y armaduras, escudos, que protegerían a Valerie en el caso de que llovieran flechas… Se podía ver como lentamente las puertas de la fortaleza se abrían y un estandarte blanco se divisaba a lo lejos de igual manera que el estandarte de Valerie… Era la hora de negociar una pérdida o de caer ante los soldados de las tormentas.


Última edición por Theon Swann el Miér Mar 06, 2013 8:18 pm, editado 1 vez
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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Maekar Targaryen el Miér Feb 27, 2013 6:16 am

Había tomado la misma cantidad de soldados que los que parecía que se acercaban a sus dominios, portaba además de una bandera blanca el blasón del señor de refugio estival, cuatro dragones tricéfalos ondeaban con el viento mientras cabalgaban al encuentro de los invasores. Había decidido frenar justo en el lugar donde seria resguardado por sus arqueros, sabiéndose en relativa seguridad por aquellos, miro a los jóvenes que se presentaban ante si, e incluso una mujer lo acompañaba, el logo de los Baratheon era sin duda visible a sus ojos. Clavo su mirada en estos frunciendo el ceño, sus hombres perfectamente ataviados con armaduras, la suya propia puesta, no sabían cómo podían actuar los presentes. Sus ojos echaron un vistazo enredador para cerciorarse de aproximadamente el número de hombres que allí se encontraban aunque los exploradores ya habían hecho un cálculo aproximado de la cantidad de enemigos que se disponían a asaltarlos.


Espero paciente hasta que se acercaran aquellos insensatos que pretendían tomar lo que no era suyo, o al menos intentarlo, no sería fácil para aquellos críos, espero hasta que finalmente se acercaran, con pose relajada y tranquila, había vivido muchas batallas, no temía a la muerte.

Vos diréis, pues sois los que intentáis asediar mi castillo, un castillo poblado con aquellos que os ayudaron antaño, y os ha servido de refugio y baluarte en muchas batallas, bien…decidme por que habéis decidido atacar a vuestros hermanos y hermanas, hijos e hijas de poniente, por la idea de un bastardo que nunca nada ha hecho por vos….un dragón negro que se esconde en su jardín de flores, pues es por ello cierto?...o porque razón atacáis a mi señor, a mi casa y a vuestros hermanos…

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Valerie Tyrell el Miér Feb 27, 2013 1:36 pm

Una marcha larga hacía sido hasta Refugio Estival. No en distancia, pero sí en días, puesto que cabalgar con un gran ejército era muy diferente a una pequeña comitiva. Sin embargo, la adrenalina de lo que estaba por acontecer llenaba de emoción los corazones de los soldados que me acompañaban. Ello me dibujaba una sonrisa.

Las puertas de Refugio se podían ver desde la lejanía. El día estaba parcialmente nublado, lo que permitía observar todo con mayor claridad sin que los últimos rayos de sol cegaran la mirada. Los arqueros estaban dispuestos, la infantería lista, y los dos hombres de importancia que me acompañaban estaban preparados para lo que aconteciera: lord Jared en algún lugar con sus hombres, y lord Theon junto a mí, haciéndome entrega del estandarte de diálogo, no el primero que sostenía en mis manos, pero sí el primero que recaía en mí sin la compañía de Nathan a mi lado.

- Acompañadme. Bien sé que una mujer no tiene igual peso sin un hombre a su lado- respondí con aquella realidad arrasadora que solían tener mis palabras cuando el tema a tocar era la guerra.

Ataviada en una cota de mallas y una espada corta en mi cinto, espada que nunca usada por mí para el ataque, pero que llevarla siempre me había otorgado seguridad; avancé sin bajar de mi montura hacia el hombre que salía de Refugio Estival y que debía ser el castellano. A mí lado iba Theon y le dirigí una mirada cómplice ante la visión de aquel hombre. Sin saludos ni presentaciones, el castellano soltó un baluarte de palabras propias de aquel que se siente fiel a una causa que no le corresponde. Lo dejé hablar sin dejar de mirarlo, escuchando la ira de su frase, matizada por la formalidad de las mismas-. Soy lady Valerie Baratheon- me presenté con voz fuerte para ser oída por los soldados que acompañaban al castellano y los otros que observaban lo que sucedía desde sus puestos sobre las murallas-. Y queremos rescatar a los hijos de Tormentas que viven y han vivido siempre en las Tierras de Tormentas, sólo que dirigidas por un señor extraño. Este terreno es de lord Baratheon, y él viene a proteger y hacerse cargo de todos aquellos que han vivido en sus tierras desde que salieron del vientre materno- señalé con completa sinceridad, mirando por un instante hacia arriba para ver si los soldados de las murallas me escuchaban. Más de uno debió nacer en esas tierras, y ha vivido en ellas sin conocer tierra alguna más allá de ellas-. Es por ello que vengo a dialogar. La entrega de Refugio Estival de forma pacífica y no habrá daño alguno. Ningún hijo de Tormentas sufrirá, y todos serán acogidos por los Baratheon- miré al hombre a los ojos pasando del tema del Fuegoscuro. Aquello era meterse en politiquería, y yo no venía a hacer política, sino que venía a buscar la manera más tranquila de llevar a cabo la transición de Refugio Estival-. Tenéis mi palabra de ello- afirmé en un tono más bajo mirando directamente al hombre que tenía sobre sí la decisión: entregar Refugio Estival de forma pacífica y evitar muertes, heridos y miseria o defender aquel pedazo de tierra de unos que no lo merecían, ni por derecho ni por mérito.

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Maekar Targaryen el Jue Feb 28, 2013 3:39 am


El Castellano la observo largamente, casi sonriendo divertido, casi, pues el asunto no tenía gracia ninguna, hijos de la Tormenta, no, ellos eran hijos de poniente, sus propios hijos habían jugado con los príncipes, y el mismo había entrenado a aquellos chiquillos en su infancia cuando apenas levantaban un palmo del suelo, volvió sus ojos hacia refugio acariciando tranquilamente a su corcel antes de volver los ojos hacia la dama.

Hace menos de cinco años, las tierras de la Tormenta estuvieron divididas para intentar que un señor se alzase y gobernarse en ella, en aquel tiempo Refugio sirvió de ayuda para todos los hijos de Tormenta, sin distinción alguna , al igual que hace poco cuando ataco el rey buitre, mis gentes nada tienen contra las vuestras, pero este hogar es nuestro por derecho propio, servimos a quien así decidimos y sentimos que debemos servir, pues nadie nos pidió venir y protegerlo, venir y mantenerlo y de la misma manera nadie vendrá y nos dirá cuando hemos de venir y marcharnos, no mi lady, Refugio Estival es nuestro hogar, hemos crecido bajo su sombra y cuidado y no lo abandonaremos ahora porque vuestro señor así lo decida ahora…no dejaremos nuestro hogar…

Espero pacientemente a que asimilara sus palabras antes de continuar con ellas, observándola largamente, sabía que había pasado de sus palabras sobre el Fuegoscuro, estaba bien, no era tiempo de tratar aquello. – Vos decís que no sufrirán daño los hijos de la tormenta, bien, yo os digo que si nos dejáis tranquilos nosotros seremos lo que os dejemos tranquilos, Refugio Estival ha sido eso mi Lady, un Refugio para todo aquel que lo necesitara, no somos una banda de caballeros armados, y no hemos recibido, ni recibiremos ordenes de atacar….y vos lo sabéis, Refugio Estival es solo un castillo en medio de territorio que habéis decidido alzar en armas de nuevo, esta vez contra la corona. No os engañéis mi señora, todo hijo del Refugio luchara hasta su último aliento para defender su casa de invasores, pues eso es lo que sois en este instante mi señora.. – Observo largamente al caballero que la acompañaba, antes de volver sus ojos hacia la dama otra vez- Os dimos refugio, comida y ayuda, todo por órdenes del Príncipe Maekar, y ahora son enemigos para vos, tan enemigo es que estáis dispuesto a aniquilar a vidas inocentes por ella, otra vez, tras haber sufrido tanto por una guerra civil y yo os pregunto porque…que os da el Fuegoscuro, de qué forma os han ayudado para que volváis a traer la sangre a las Tierras de la Tormenta, es simple curiosidad…porque, decidme…porque?

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Valerie Tyrell el Vie Mar 01, 2013 9:10 am

Escuchar al hombre hablar era como escuchar a alguien a quien le habían inventado una historia y se la había aprendido de memoria. Hablaba de los Targaryen como si fueran la respuesta y la salvación, como si le debiéramos algo a los dragones cuya ayuda nunca habíamos recibido cuando había sido realmente requerida. Aquello me produjo un gusto amargo en la boca y tragué saliva mirando de reojo a Theon, suponiendo que él pensaba lo mismo que yo. Mis manos descansaban en la rienda de la yegua que se mantenía tranquila ante la amenaza. Los hombres que me protegían mantenían sus escudos preparados para el ataque. Y en un instante miré hacia arriba y me encontré con una corrida de arqueros y soldados que observaban todo lo que sucedía. Sus caras eran las caras de los jóvenes soldados de Tormentas. Veía la valentía en sus ojos y la bravosidad de sus facciones. Eran mi pueblo, lo sabía, lo sentía, porque era aquel mismo pueblo con el que había cabalgado miles de veces antes defendiendo lo que era nuestro.

- Estoy de acuerdo, señor, Refugio estival es vuestro hogar- dije diplomáticamente. Ya no se dibujaban sonrisas en mi rostro, pero sí simpatía, pues, al fin y al cabo aquel hombre defendía lo que creía correcto, y la amenaza no era la mejor forma para hacer ver a las personas la verdad... menos a los tozudos hombres de Tormentas-. Y nadie quiere quitaros su hogar, sólo queremos hacerles ver quiénes son sus verdaderos señores- alcé mi mirada y mi voz. Esta vez ya no me dirigía al castellano, sino a los hombres que estaban en las murallas de la fortaleza. Elevé mi voz como Nathan siempre me había enseñado, y hablé claro y fuerte-. ¡Hijos de la Tormenta, pues eso sois. Habéis nacido en Tormentas y habéis vivido en Tormentas toda vuestra vida! ¡¿Estáis dispuestos a dar vuestra vida y la de vuestros hijos y esposas por un lugar en el que habéis vivido sólo unos cuantos años?! ¡¿Por un señor que ha traicionado a cada uno de sus amigos de Poniente hasta el hecho de que se levanten armas contra él?!- Me paré sobre los estribos y me sujeté sólo con una mano de la rienda de mi caballo-. ¡¿Estáis dispuestos a defender algo que por los Dioses no debéis defender, pues esta tierra no es tierra Targaryen, sino tierra Baratheon. Tierra que perteneció a los antepasados de la Tormentas y que el Rey que vos conocéis hizo suya con injusticia?!- dejé que un segundo pasara y miré al castellano desde mi posición. Así me veía más alta y mis ojos taladraron los de ese hombre-. ¡Vuestro castellano habla de cómo alzamos armas contra aquel que nos ha ayudado. Y yo pregunto: ¿Cuándo ayudó?. Los Targaryen permitieron que los hermanos de Tormentas se mataran unos a otros sin intervenir, siendo su deber como señores de Poniente hacerlo. Permitieron el derramamiento de sangre de hermanos y no fueron capaz de brindar la menor ayuda!- aspiré una bocanada de aire y elevé mis ojos hacia los soldados. Podía ver la atención de ellos en mí, en mis palabras, ya fuera porque no era común que una mujer se dirigiera a ellos así o porque lo que les decía le comenzaba a hacer razón-. ¡Pero nosotros sí venimos a ayudarlos! ¡Rendiros y viviréis bajo el resguardo de la casa de Tormentas! ¡Hacedlo por vuestros hijos y señoras, o al menos a ellos dejadlos salir fuera de Refugio Estival para que no sufran la dureza que a veces puede traer consigo la justicia! ¡Por los siete os juro cuidar de vosotros con mis propias manos, y aunque alcéis vuestras armas contra nosotros, aún así, mis manos, la mano de una Baratheon, sanarán vuestras heridas como hijos de las Tormentas que son!- mis mejillas estaban sonrojadas por el esfuerzo de mi voz, y aún así aquella no mermaba-. ¡Rendiros y la sangre de hermanos no tendrá que volver a caer en el suelo de Tormentas!- grité como último.

Volví a tomar asiento en mi yegua y miré al castellano. Sentía la garganta seca, pero creía ver movimiento en las murallas de Refugio-. Esto no tiene nada que ver con el Fuegoscuro. Esto es simplemente justicia. Y por justicia y compasión os ruego que al menos dejéis salir a quienes quieran salir de Refugio Estival. Porque cada cabeza que caiga en los días por venir serán por culpa de vuestra tozudez, y por defender a aquellos a quien no tenéis el deber de defender, ni por vuestro nacimiento ni por vuestra sangre- dije con seriedad mirando a aquel hombre y esperando su respuesta. Tenía la esperanza que mis palabras hubiesen tocado algunos corazones de los soldados y ver salir a aquellos y a sus familias de Refugio Estival. Las muertes siempre habían tocado mi alma, y más aún de aquellos que no estaban dispuestos a morir por defender una causa que no tendría porqué corresponderles.

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Maekar Targaryen el Vie Mar 01, 2013 11:08 am

Observo a la dama con la mirada tranquila, y el gesto regio tranquilizando una vez más a su corcel, no acostumbrado a las voces agudas de las mujeres, que podrían resultar un poco estridentes. Tras palmear repetidamente al caballo clavo sus ojos en la señora, echando hacia atrás la capa, para mostrar en su jubón el dragón tricéfalo cuatro veces repetido en este. – Mi señora, nací libre para elegir a quien sirvo y a quien considero mi señor, y así lo hice, como lo ha hecho cada alma de este lugar, sin importar lugar de nacimiento, aquí tenemos a personas que nacieron, desde el norte, hasta las islas, cada cual decidió su camino y su destino y aquí estamos…enfrente de vos, que os alzáis portando una verdad que creéis suprema, porque así os la han hecho saber, os lo diré una vez más señora, refugio estival, es un refugio para aquel que lo necesite, y no cierra la puerta al necesitado, pero si al invasor, nacimos libres para elegir nuestro destino, nuestro hogar, y a nuestro señor, sin importar donde hayamos nacido….y así seguiremos hasta que muramos, y si ha de ser este día o mañana, así sea, moriremos libres….por nuestra casa y hogar…y cada niño luchara por ello, cada mujer, y cada anciano, porque este es su hogar mi señora….No es el hogar de los dragones, aquí encontrareis en su mayoría personas de origen humilde que han vivido en paz durante todos sus días, pero lucharan, lucharan por sí mismo y porque nadie les arrebate lo que ellos han construido y sembrado durante generaciones..

Espero unos segundos tranquilamente, hasta que sintió como pequeñas piedras empezaban a caer cerca de ellos y los caballos de los señores de la tormenta, en al puerta era visibles, como jóvenes de edad variadas edades las lanzaban con la clara intención de conseguir acertar a los parlamentarios que hablaban con el castellano, esforzándose por lanzarla con la mayor fuerza posible, desde dentro de la misma podía observarse a simples campesinos con sus azadas sostenidas fuertemente mirando a los soldados. Y entonces empezaron los gritos.

-Fuera de nuestro hogar!!

- Que los Siete os castiguen!! Asesinos!!!

El Castellano observo largamente a los dos parlamentarios e inclino la cabeza ante estos. – Creo que ya habéis obtenido la respuesta de los habitantes de Refugio Estival….que los siete nos guarden a todos....Os solicito que el ataque sea postergado hasta mañana…algunos han de rezar para hacerle a la idea de que van a morir, otros nos la hicimos hace mucho tiempo..- Tras esperar unos segundos la respuesta dio orden al caballo y hombres a volverse rumbo a la fortaleza.

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Valerie Tyrell el Vie Mar 01, 2013 10:26 pm

La negativa del hombre me llegó, y lo hizo porque cada una de sus palabras iba rodeada con la imagen de los que más sufrirían en este ataque. La libertad, un bien sobrestimado, no existía ni para los más humildes campesinos ni para los más grandes señores. El hombre era intrínsecamente libre, y así lo era en su pensar, pero bien sabía yo que el poder arrebataba la libertad a todo el mundo... a todos, como ya me la había arrebatado a mí millones de veces antes de ese momento. Sin embargo, no tenía palabras para responderle lo que él quería escuchar. Si pudiese saber que aquellos hombres y mujeres que decían defender su hogar tampoco dejarían a los Targaryen entrar en el podría pedir la media vuelta de las tropas y volver por donde habíamos llegado. Pero no era tan ingenua para confiar en la palabra de un hombre que trabajaba para los Targaryen, menos uno que había hablado de cómo los había visto jugar en el jardín cuando eran pequeños. Libres o no, según lo que él creía, alguien debía mandar. Y no podía permitir que quien mandara en una tierra que pertenecía a Tormentas fuera un Targaryen. Era así de simple.

Las voces de los soldados se alzaron y vi orgullo en su mirada. Un orgullo que reconocía en la sangre Baratheon también y que inflamó mi pecho de tal manera que alcé el mentón de forma arrogante para ver al castellano que estaba frente a mí. Ya no veía víctimas, sino victimarios, y todos ellos podían tener aquel mismo rostro que mis ojos observaba-. Si no rezáis todas las noches pensando que quizás sea la hora de morir es porque no sabéis que los dioses son impredecibles y pueden arrebataros vuestra vida en cualquier momento- señalé con voz neutra, lejos de la simpatía antes mostrada. Miré a Theon y en mi mirada él entendió muy bien qué venía a continuación-. Vuestra petición es denegada. Yo ya recé por vuestras almas- señalé como última palabra, y con ello tomé ambas riendas de mi yegua y di la media vuelta. Tras de mí los soldados que habían avanzado conmigo custodiaban nuestra espalda mientras Theon tomaba su espada y la elevaba. Aquel gesto era lo que los capitanes necesitaban para saber qué pasaría a continuación: debían alistarse.

- Yo iré a avisarle a lord Connington lo sucedido. A penas lo haga volveré aquí- dije a Theon una vez volvimos adonde nos esperaban nuestros hombres-. Confío en vuestro actuar. Y cuidaos- mi mano apretó ligeramente su brazo y en mi mirada seria había preocupación-. ¡Karlz, Andrew y Lyon, acompañadme!- alcé la voz y miré a quienes había llamado. No necesitaba más palabras para dar una nueva instrucción, así que sólo dejando que el sonido de las herraduras contra la tierra fuera suficiente... cabalgué por mis bellas tierras hacia el otro batallón que esperaba las instrucciones.

Spoiler:
Considerando que Theon es el general y yo salgo del post, pues a esperar que él postee lo que pasará en adelante Wink. Pido que se respete su turno

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Theon Swann el Lun Mar 11, 2013 2:17 pm

Las palabras de Valerie resonaron, pero parecía que nadie las quería oír, era como hablarle a las murallas de aquella pequeña fortaleza. Las palabras que encaraba el castellano eran igual de duras e igual de huecas que los mismos muros también, no se daba cuenta que un ejercito el doble de fuerte que tenían dentro estaba a sus puertas.
-La diplomacia se acabó, Valerie. Si quiere volver a negociar, que lo haga con mi espada. – Theon levantó su espada para poder avisar al resto de sus generales que ya era la hora de desenvainar, para mostrar a todo su ejército que hoy tendrían la victoria frente a los enemigos.
Dio vuelta a su caballo y estos cabalgaron a un trote ligero hasta llegar a la línea del ejército, se detuvo en frente para bajarse del caballo y miró a Valerie, escuchando lo que tenía para decir, mientras revisaba su armadura, mientras examinaba a sus fuerzas. La atención fue toda para Valerie cuando esta tomó el brazo de Theon. – Cuídate tú, pequeña venado. Que de mí ya cuida mi espada y me respalda una tumba que algún día llegará. – La observó un momento más. – Pero no será hoy. – Dejó que se marchara ahora sí. Se abrió una línea en las tropas para eso y ya cuando estuvo fuera de peligro Theon levantó nuevamente su espada, ¿Sería la hora de unas palabras? Esos hombres ya estaban suficientemente furiosos y ansiosos por conseguir la sangre del Fuego y Sangre. – Creo que no hace falta decir mucho. – Gritó Theon, mientras subía a su caballo. – Estas criaturas han insultado a nuestro señor, han insultado a nuestras tierras y han hecho quedar a los hijos de la Tormenta como si fuéramos débiles. – La furia en algunos de los rostros se podía hacer notar. Tomó las riendas y caminó por las líneas. – No hace falta decir más. Veo que ya no aguantan mucho tiempo aquí parados. Solo algo queda por decir. – Levantó en alto la espada y apuntó su caballo en dirección a la fortaleza. - ¡Nuestra es la Furia! – Entonces todos los escudos sonaron a golpes, las espadas y las lanzas. - ¡Que padezca todo hombre que levante una espada en contra de los soldados aquí presentes, ustedes conocen las ordenes! – Ahora sí, hasta parecía que el tiempo se había detenido, que el viento había parado y los arboles se habían congelado. - ¡Ataquen! – Gritó con fuerza. Hombres pasaron de estar parados a incluso correr, no les importaba que hubiera un muro al frente, querían la sangre de los que estaban adentro y ahora venía el fuego.

Una flecha con fuego voló desde detrás de Theon, era la señal. Luego de unos momentos, 12.000 flechas con fuego oscurecieron al sol sobre Refugio Estival y pusieron su propia iluminación a Fuego. Estas cayeron sobre todo aquello que no estuviera cubierto, soldados murieron, algunos civiles y algunas edificaciones empezaron a arder. ¿Qué harás… Salvas tu puerta, evitas que tu ciudad se incendie? ¿A dónde correrás, castellano?.
Los hombres a pie alcanzaron a llegar a las murallas y a la puerta, escudos arriba, arqueros detrás y lanceros que los protegían, los cubrían mientras grupos de soldados traían escaleras para empezar a tomar las murallas, desde cuatro flancos distintos las murallas iban siendo tomadas. La caballería permanecía impaciente esperando a que le den la orden, Theon mismo sería quien los guie, pero luego, ahora movilizaba a sus hombres desde su caballo en la posición más cercana al muro.
Era hora de traer aquello que les entregaría la ciudad, por dos puertas que llevaba Refugio Estival, dos arietes caminaron, cubriéndose por encima con madera, y cuero mojado, cubiertos por soldados alrededor, se fueron abriendo paso entre los hombres que batallaban por subir por las escaleras. Ambos se posicionaron frente a las puertas y empezaron con los golpes… Fuertes, seguros, como cada uno de los hombres que batallaba ese día. Tambores se oían de fondo, entre el griterío, maldiciones y choques de espada y armaduras. Silbidos de flechas que volaban y cargaban de vez en cuando a la fortaleza.

Las puertas casi estaban por ceder, Theon notó aquello y cabalgó volviéndose por donde había venido para buscar a la caballería. Marcó con una señal de su espada y esta se movilizó desde donde estaba, lejos de flechas y ataques, frescos y ansiosos. Empezaron a un galope suave, Theon en la punta de aquellos cien caballeros.
La puerta principal cayó, era la señal, soldados salieron de adentro como pequeñas hormigas y algunas flechas también que mataron a la primera línea de ataque de parte de la Tormenta. Chocaron escudos y cruzaron espadas, pero poco a poco se iba corriendo el ariete a un lado y los soldados iban abriendo un pequeño paso protegido. - ¡A la carga! – Ordenó Theon y picó a su caballo agitando las riendas y los demás caballeros detrás de él hicieron exactamente lo mismo, corrieron a cargar en dirección al portón abierto. Los soldados de Theon, al ver aquello se hicieron a un lado de un momento a otro y dejaron el camino abierto para que 101 caballeros cargaran contra aquella línea de infantería que se dedicaba a proteger que nadie pasara. 5 de ellos caían por cada caballo que moría, el jinete se llevaba a otros 2 con él y los soldados de armas, espadachines y lanceros ingresaban por donde encontraban un espacio.

El segundo portó cayó y ahora tenían ataques por todos los flancos posibles, 4 pelotones de soldados que escalaban sus murallas, que entraban por sus puertas desde dos flancos, caballeros que cargaban contra ellos desde las mismas puertas y edificios que se quemaban. ¿Qué harás ahora castellano? Esa pregunta se respondería fácilmente, el castellano gritaba órdenes de un lado a otro mientras trataba de que no lo mataran, mataba a un par de soldados, cuando Theon lo divisó. Ya no tenía su caballo, así que se abrió paso entre armaduras con personas muertas en el piso, espadas que querían sacarle la cabeza y… Una flecha, un arquero, aquel que pudo llegar a dañarlo en el hombro, casi cae, de no ser porque estaba bien parado… Caer era morir, pero no se detuvo ahí, ni siquiera se molestó en sacar la flecha, le dolía demasiado, pero aguantaría… Y no es la mano con la que sostenía la espada. – Negociarás con mi espada, viejo inútil. – Le gritó Theon en cuando lanzó un ataque con su espada. El castellano la detuvo y maldijo entre dientes a él y a todos los de la tormenta, luego no quiso escucharlo más. Empujó el cuerpo del hombre hacia atrás con una carga desde el mismo choque de espadas y luego hizo girar la espada velozmente para poder alcanzar su garganta. Apenas un corte cortó su garganta de lado a lado y ya no pudo hablar más. – Pensé que tenías más para decirme. – Se burló de él antes de tomar la espada con las dos manos, pese a que una le dolía moverla, hizo la fuerza necesaria para que esta saliera con una velocidad y terminara cortando lo que quedaba del cuello de aquel hombre. La batalla ya estaba a punto de terminar, pocos soldados quedaban de pie, arqueros y espadachines luchaban con sus últimas fuerzas, lo último que quedaba. Uno de ellos alcanzó a Theon nuevamente, otra flecha, en una zona más dolorosa, la cadera del hombro había sido atravesada. Cayó con una rodilla al suelo y puso su espada en el mismo para sostenerse más, apretó la herida con la mano mientras su rostro se volvía duro por el dolor, mientras apretaba los dientes. No quiso sacar la flecha, dejar mitad dentro y mitad fuera sería peor de que estuviera completa.

Ya nada quedaba, los últimos soldados estaban siendo eliminados, al menos aquellos que se oponían, y los que se rendían eran despojados de sus armas y eran golpeados.
El fuego se apagaba lentamente y luego de varias horas de lucha, se podía decir que Refugio Estival era de los Baratheon. - ¡Victoria! – Gritó uno de los soldados, y varios otros lo siguieron con un grito más fuerte todavía.
Los generales iban ordenando sacar a los civiles de sus escondites y demás, la torre del maestre era despojada de sus cuervos y el maestre mismo estaba entre aquellos civiles que iban a ser transportados hasta Bastión de Tormentas. Los hombres de Theon habían tenido bajas, pero no eran nada comparadas con las que habían tenido los Targaryen, al menos comparando Refugio con el ejército de los Baratheon. Más su primer general, Theon Swann, aún se mantenía con la rodilla al suelo por el gran dolor de aquellas flechas en los lugares menos oportunos. – Quiero su cabeza en la lanza más alta que tengamos, que se mueva en la punta de nuestro ejército. – Señaló al castellano, mientras los soldados lo sacaban de peligro a Theon, ahora era la hora de descansar y luego partir nuevamente a Bastión, hoy la victoria era suya, de todos y había que disfrutarla. Aunque tengas clavadas dos flechas.
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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

Mensaje por Valerie Tyrell el Dom Mar 17, 2013 4:32 pm

El sol comenzaba a dejar este lugar del mundo cuando llegué a Refugio Estival. Habían sido catorce horas de viaje. Seis seguidas, dos de descanso, y seis más, todo ello para que los caballos llegaran agotados. Me dolía el cuerpo por tantas horas de trote. Tenía los músculos tensos y sentía mucho calor tras aquella armadura de malla que cubría mis ropajes de cuero. Sin embargo, cuando mis ojos llegaron al paisaje que me antecedía todo dolor desapareció. Mi dolor no importaba frente a los restos de batalla que mis ojos me mostraban. El césped estaba del todo aplastado. Pedazos de armas, maderas, telas y armaduras se regaban por todos lados. Hedía a sangre y ella se dejaba ver, seca y oscura como una manta por todos lados. Alcé mis ojos al cielo y di una última mirada al sol que desaparecía por la colina. Golpeé con mis tobillos las ancas del caballo y tomé el último impulso hacia el campamento.

-¡Theon!- grité bajándome del caballo al acercarme. Los hombres me dieron la bienvenida con una sonrisa, muchos de ellos aún en el goce de una batalla ganada-. Lord Swann está en su carpa. Unas fechas lo alcanzaron- me comentó un soldado. Observé con un gesto de preocupación y la preocupación brotó en mí como un rayo. Sin mayor explicación corrí a la carpa de Theon Swann. Entré y observé a uno de los sanadores junto a él. Su mirada me daba a entender que se veía peor de lo que era-. Estará bien, lady Valerie. Peleó con bravura- comentó antes de salir de ahí. Me acerqué a la camilla y tomé su mano. Su piel estaba tibia a pesar de su palidez. Debió haber perdido mucha sangre. Elevé la manta que lo cubría y observé las heridas. Una en su cadera y otra en su hombro, al menos a primera vista. Abrí esta última y eché un vistazo observando cómo sanaban. Estaba rojas, lo cual era importante: no estaban infectadas. Palpé levemente y traté de ver cuánto abarcaban. No eran mucho y, al menos en un solo vistazo, parecía ser que si se cuidaban bien no correría peligro y sanaría de forma segura. Todo ello lo hice mientras Theon Swann dormía profundamente. Dormir y comer eran los mejores remedios para cualquier enfermo, pues enfermo que come no muere. Mis labios se posaron en su frente con un beso, y luego abandoné la carpa tranquila de saber que se repondría. Su tumba seguiría vacía un buen tiempo más, gracias a los Dioses.

- Quiero que lo lleven de inmediato a Bastión en una de las carrozas. Yo me preocuparé de todo desde ahora en adelante- ordené a unos hombres con autoridad. Sin dudarlo me hicieron caso y comenzaron a hacer los movimientos pertinentes para el viaje de Theon a Bastión de Tormentas, donde la familia Baratheon se haría cargo de los cuidados-. Y enviad a alguien a dar aviso a la hermana de lord Swann. Decidle que será llevado a Bastión- terminé por decir y avancé hacia los oficiales para que comenzara la reunión de cómo había sido la batalla.

Después de horas de encuentro Refugio Estival había sido tomado por nuestro ejército. La bandera de los Baratheon ondeaba con el viento dando a conocer el resultado. Mil de los civiles estaban sanos y salvos, resguardados por parte de los soldados. Los hombres de armas que seguían vivos estaban tras los barrotes de unas de las carretas. Ya estaba ajustado el batallón que se quedaría ahí para resguardar la victoria, y el hombre que se quedaría a cargo de todos ellos: una de las espadas juramentadas de Nathan. Junto a lord Connington, quien me había acompañado a Refugio, observamos a los hombres de armas y nos dimos una vuelta hacia donde estaban los civiles-. Debéis darles comida y agua. Mañana al alba regresaremos a Bastión y todos ellos serán llevados hacia allá- señalé a los oficiales cuando las estrellas ya refulgían en el cielo nocturno-. Tomad, que un mensajero lleve esta nota a Bastión. En ella sale el resultado de Refugio y que mañana partiremos de vuelta a Bastión junto a todos estos civiles- y entregué la nota a uno de ellos para que fuera llevada de forma inmediata hacia Bastión, y ahí se ocuparan de los preparativos pertinentes para recibir a todos esos hombres, mujeres y niños que hoy habían perdido su hogar. Ese pensamiento me hizo sentir todo el peso de la guerra una vez más. Me recordó el dolor de mis músculos y el calor asfixiante que la noche intentaba calmar. Emané un suspiro y seguí caminando entre las carpas haciendo mi tarea de sanadora. Lavé, desinfecté y vendé heridas, de soldados de Tormenta y de civiles de Refugio. Mis dedos se llenaron de sangre y mis oídos de los llantos, ruegos y gritos de aquellos hombres que, por una posible infección, perdían su pie o sus manos. Estuve en ello hasta entrada la noche, cuando la oscuridad ya era profunda y el frío intenso. Estaba del todo agotada cuando decidí ir a dormir. Sólo me quedaban unas pocas horas antes de dirigir aquel ejército victorioso de vuelta a casa. Sólo unas horas para enfrentar con la fuerza del sol el desolador aspecto en el que ahora se había transformado Refugio Estival. Sin embargo algo sí me haría feliz en todo ese desesperanzador panorama, y ello era la bandera de mi casa ondeando como ama y señora lo que siempre fue de ella.

Quizás la justicia era lenta, pero, al fin y al cabo, aquella justicia terminaba por llegar.

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Privado Re: La calma antes de la Tormenta {Valerie Baratheon}

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