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Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

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Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Dom Feb 10, 2013 12:25 pm

Todo estaba preparado ya para que Poniente supiera que el dragón no se amedrentaba ante amenazas vanas. Había citado a sus dos hijos Baelor y Maekar en la sala del trono, aquel día se sentía más cómodo allí. A su lado estaban dos de sus guardias reales mientras el tercero continuaba llevando a cabo la encomienda del rey referido a las tropas. Necesitaba que le contaran en persona lo que había sucedido en Dorne y qué se había sacado en claro para bien o para mal. Era un día relativamente fresco debido a unas nubes que, desde el mar, habían cubierto por completo el horizonte, llenándolo de la humedad previa a un chaparrón.

Suspiró y se acomodó más en el trono, aquel cacharro forjado por Aegon era de lo más incómodo, un símbolo de poder sí, pero para un avatar de comodidad. Mientras esperaba a sus hijos vio cómo por la sala pasaban criados de la Fortaleza Roja y ninguno se paraba a observarlo, con vergüenza de tener allí al rey sentado.

Mirad eso, ser Gwayn, la gente va y viene en sus quehaceres diarios, como si ninguno fuera consciente de la guerra en que nos embarcamos. El guardia real miró a los sirvientes y luego al frente. No hay nada de qué preocuparse, Alteza, vos doblegaréis a Fuegoscuro y Poniente conservará la calma y la prosperidad que ha tenido mientras habéis reinado, los dioses quieran que aún por mucho tiempo. Daeron miró al guardia mientras hablaba y luego se volvió a acomodar en el trono, apoyándose en uno de los brazos de espadas quemadas mientras esperaba a los dos muchachos. A parte de lo que quería escuchar de ellos tenía planes que comentarles.


Última edición por Daeron Targaryen el Miér Feb 13, 2013 3:41 am, editado 1 vez

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Baelor Targaryen el Lun Feb 11, 2013 1:51 pm

Una vez más en lo que sería como su hogar, siendo el príncipe y heredero estaba muy familiarizado con Desembarco, vivió casi toda su vida ahí, pues en Rocadragón prácticamente no iba nadie, aunque tampoco lo ha descuidado, Desembarco era su lugar preferido.
Había acomodado todo, cartas, mapas, libros. Cuando tocaron la puerta de su habitación en la mitad de su desempaque, le gustaba hacer eso él, las ropas y demás si lo dejaba para otros, pero sus libros y papeles prefería desempacarlos y empacarlos él. La tensión de todo le preocupaba un poco y suspiró largo antes de escuchar el cuarto toquido. - ¿Si? – Preguntó a voz alta y el guardia anunció que su padre lo estaba esperando en la sala del trono. – Ya se estaba tardando. – Se atrevió a decir Baelor para él, sabía que en algún momento lo llamaría, seguro que su hermano también iría y no era precisamente para hablar de la familia.

Tomó una capa de lana verde oscura que cubría su hombro y su ropa normal, sin nada que resaltar más que el dragón rojo bordado con hijos del mismo color.
Caminó dando vuelta por los pasillos y saludando con una leve inclinación de la cabeza o con una estrechada de mano a algunos guardias y demás que no veía hace mucho. Tratando de dibujar una sonrisa amable para simular un poco más y darles tranquilidad.
Una vez llegó a una puerta secundaria que daba al salón del trono, ingresó por ahí, sin hacer mucho escándalo y caminó hasta quedar frente a su padre, parado debajo de las escaleras del trono de hierro, aquel trono hecho por espadas fundidas… Ningún Rey debía estar cómodo, decía Aegon el Dragón, el Conquistador. Hombre sabio y fuerte a la vez. – Padre. – Dijo con una voz suave mientras inclinaba la cabeza y un poco del resto de su cuerpo para saludar a su padre, al Rey.

Puso sus manos sobre su cinturón e inclinó su cuerpo para sostener su peso en una pierna, mientras esperaba a Maekar. - ¿A qué se debe tu llamado, padre? – Preguntó de nuevo con su voz tranquila, aunque por dentro algo sabía, lo habían hablado en Dorne con su hermano y Maron y el resto de la familia, pero aún así… Casi por cortesía o porque así el sistema lo decía, se veía obligado a preguntar.


Última edición por Baelor Targaryen el Dom Mar 10, 2013 9:30 pm, editado 1 vez

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Maekar Targaryen el Jue Feb 14, 2013 6:20 am


Había salido de Lanzas completamente a regañadientes, sabiendo que su esposa e hijos estarían mucho más a salvo en aquellas tierras, más protegidos y atendidos a mano de su tía y tíos, no le gustaba aquella decisión que había tomado, pues apenas había disfrutado de sus hijos, de los que no se había separado desde que nacieron, pero ahora era un hombre adulto y tenía que hacer lo mejor para su familia aunque eso supusiera alejarse de ellos, y echarlos de menos. Había dejado su dragón allí, a cuidado de su esposa, seria para sus hijos, con él no se había abierto, quizás con ellos lo hiciera, y sin duda al menos allí el pequeño huevo de dragón estaría igual de a salvo con su familia materna que sus hijos. Nada más llegar mientras los demás llevaban sus pertenencias a sus aposentos él fue rápidamente al patio de armas, para saludar a sus hermanos, para que le contaran las buenas nuevas, y las malas nuevas, mientras dejaba que alguno de los chicos le ayudara a ponerse las protecciones, antes de lanzarse en un improvisado combate con su maestre de armas, se había sentido un poco oxidado, y mientras su hermano desempacaba sus libros, él podía volver a tomar el ritmo de lucha, desentumecer los músculos del viaje, y sentirse una vez más en casa.

No había tardado más de media hora en llegar uno de los sirvientes para avisarle de que su padre lo llamaba, soltó la espada con mala gana y les dio instrucciones, para que empezaran a buscar a chicos jóvenes y capaces en nido de pulgas en la ciudad y empezaran un pequeño reclutamiento, contra más fueran mejor, el mismo los entrenaría mientras estuviera en desembarco, haría de esos chicos verdaderos guerreros, apoyos para los suyos propios. Apenas se quitó alguna de las protecciones antes de subir hacia los aposentos donde se encontraba su padre con una ligera sonrisa en los labios, cuando se había marchado de Lanza, los pequeños ya empezaban a sonreír y mostrar ligeramente su carácter, además se había llevado un trozo de aquella mantita que usaban los pequeños para dormir, sería su amuleto en la batalla.

Me has llamado padre…que es lo que ocurre, y tiene tanta prisa..

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Jue Feb 14, 2013 10:20 am

La llegada de Baelor hizo que Daeron sonriera y se alzara del trono para ir a darle un afectuoso abrazo. Siempre hacía mucho tiempo que no veía a Baelor fuera por la causa que fuera, pero siempre estaba de viaje, de diplomático y ejerciendo como su primogénito, como debía ser. Aún ni si quiera había visto a Myriah y quería hablar pronto con ella, pero primero debía hacerlo con sus hijos, para darles las instrucciones precisas de lo que se avecinaba. Es hora de que hable contigo y con tu hermano, hijo, la guerra está próxima y he de daros instrucciones. En cuanto venga Maekar os diré lo que tengo en la mente hacer. Entre tanto pidió que sirvieran a Baelor algo de vino para refrescarse, pues era consciente de que habían regresado hacía muy poco al tiempo que ordenaba a sus dos guardias reales presentes que se cercioraran de que nadie que no fuera del servicio entrara en el salón del trono mientras él hablaba con sus hijos de planes que, de ser oídos en otro lugar podrían desencadenar actos indeseados.

Justo entonces entró Maekar, agitado y armado. No le sorprendió verlo de aquella guisa a pesar de estar recién llegado, sabía que su hijo habría tomado la espada nada más llegar para recordar a sus dedos el tacto del acero. Rió contento al verlo aparecer y fue hacia él para darle un cálido abrazo, felicitándolo.

Hijo mío, recibí la misiva del nacimiento de mis nietos y aún no quepo en mi de la alegría, los Siete los bendigan por muchos años, más de los que yo haya de vivir en este mundo y cualquiera de los aquí presentes. Le dio un beso en la mejilla con afecto y entonces regresó al Trono de Hierro, sentándose allí y apoyándose en las rodillas para mirarlos a ambos. Soy consciente de que os he hecho regresar deprisa y corriendo de Dorne, hijos míos, pero la situación no puede demorarse más. Maekar, espero que recibieras mi misiva referida a Nathan Baratheon, es un asunto muy grave al igual que la situación del Dominio, pero todo está ya sobre ruedas.

También indicó que a Maekar le sirvieran una copa de vino para refrescarse la garganta a la vez que él bebía un trago.

Me reuní en consejo con mis vasallos así como con Brynden, para que me sirviera de asesor personal... por así decirlo, durante la reunión. Los lores se comprometieron a contribuir con sus mesnadas a la campaña que habremos de librar en el Oeste. Pero no vendréis vosotros, a vosotros tengo otra encomienda que asignaros. Pero antes de todo... decidme, ¿Qué tal está todo en Dorne? ¿Habéis logrado apaciguar a lord Maron? Hablaré con vuestra madre de ello, pero antes quiero escuchar las palabras de mis hijos al respecto. Dicho esto se recostó en el trono apoyándose en el posabrazos con el brazo derecho, esperando oír la respuesta de ambos, o al menos de uno de ellos que detallara lo sucedido en el Sur.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Baelor Targaryen el Dom Feb 17, 2013 2:07 pm

Abrazó a su padre cuando este se acercó, hacía tiempo que no lo veía y la verdad es que cuando llegó no tuvo ni tiempo para ir a hablar con él en privado para estar un poco más tranquilos y poder saludarlo como un padre se merece, pero en aquel momento estaba sentado en el trono de hierro y lo quería como un padre, pero lo respetaba como un rey. Asintió a lo que dijo y cogió la copa que le servían para poder tranquilizar su garganta, había sido un viaje largo y le gustaba viajar en barcos, pero la salinidad del mar siempre le secaba la garganta.
En ese momento entró Maekar, con su armadura puesta y su frente brillante por el sudor que apenas se iba notando, al parecer no había podido entrenar mucho hasta que lo llamaron. Baelor simplemente sonrió de lado y saludó a su hermano con una inclinación de la cabeza, habían viajado juntos en el barco, después de todo. Dejó que su padre felicitara a su hermano por sus hijos y luego concentró su mirada cuando este volvió al trono de hierro.

Una vez inició el tema bebió un poco de vino para aclararse la garganta, sabía que el tema de los Baratheon sería el principal, o al menos el primero, de los que se hablaría en aquella sala. – Estoy enterado, también. – Trato de no interrumpir, habló solo cuando su padre cortó sus palabras. – Maekar nos informó, pero Nathan Baratheon me ha enviado un cuervo a mí también. Me ha permitido el paso hasta Bastión de Tormentas, sin llevar más de 50 soldados y garantiza mi protección y que volveré… - Baelor sacó de su cinturón aquella carta y se acercó para entregársela a su padre, estaba firmada y sellada por Nathan Baratheon. – La he recibido luego de que Maekar nos haya informado. – Una vez la entregó volvió a su lugar, parado junto a su hermano y esperando las palabras de su padre nuevamente.

Sonrió un poco al oír que los lores de las tierras de la corona lo apoyarían a su padre en la batalla, eso era bueno, mientras más espadas mejor, aunque no sea el método que Baelor le gustara más, a veces no quedaba otra salida… ¿o sí? Quién sabe, tiene que buscar tiempo para poder hablar con su padre acerca de lo que habló en Dorne con la hija de Garlan, con Rose. Más su cara se arrugó un poco al oír que ellos no irían a la batalla con su padre, al menos no ahí. – Eso creo que sería mejor que te lo informe Maekar, padre. Él ha estado en Lanza del Sol más tiempo que yo. – Dejó paso libre a su hermano para que hablara con su padre, ya que era verdad, incluso no había tenido tiempo de poder cruzar algunas palabras con Maron.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Maekar Targaryen el Jue Feb 21, 2013 11:52 am

Sonrió suavemente a su padre y lo abrazo de la misma manera antes de aceptar su copa y darle un largo trago de esta para calmar su sed, mirando a su hermano y a su padre, bueno, era lógico que ambos se reunieran finalmente para tratar los temas del reino, aunque había deseado estar un poco más en el campo de entrenamiento. Miro largamente a su padre escuchando lo que decía, realmente no tenían buenas noticias de Dorne, para nada buenas, pero tampoco eran del todo malas, además debía contarle las cartas de Nathan, aquello era importante, y debían saberlo los dos.

Bueno, yo he estado algo más de tiempo, y aunque tío Maron sigue resentido contigo, tras hablar con sus vasallos quizás pueda darnos algún tipo de apoyo, aunque no será ahora mismo, y tampoco es del todo seguro…Tío Maron…está pasándolo mal…- Observo a su hermano largamente, antes de sacar un par de cartas que habían intercambiado el Lord de Tierras de la Tormenta y su persona- Por mi parte padre, antes de que termine el mes, partiré rumbo a Tierras de la Tormenta, aunque se que no te va a gustar, pero tengo muchos vasallos fieles en Refugio Estival, y no puedo permitir que sean masacrados, hablare con el Baratheon, y los sacare de allí y volveré a casa…

Paso las cartas tanto a su hermano como a su padre para que pudieran leer lo que en ella ponía, para que supieran que Lord Baratheon parecía en principio un ser honorable y que no habría problema alguno.- Avisare tanto a tío Maron, como a los Greyjoy, por si algo me ocurriera todos estéis enterados de mi paradero y que es lo que ha podido ocurrir..

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Jue Feb 21, 2013 3:47 pm

Imagino que Maron está pasándolo mal, yo tampoco he tenido días de alegría, hijos, la muerte de vuestra tía ha supuesto un duro varapalo para mi. Su rostro era serio al recordarla, frío y duro, esculpido en la piel clara, pero ya había expresado su duelo y había elevado sus oraciones a los dioses en el Septo de Baelor, ni las plegarias ni los lamentos irían a clavarle una espada a Daemon Fuegoscuro.

No espero que Maron cabalgue a mi lado visto lo visto...desde luego cavilaba mientras se volvía a sentar en el trono. Pero me vale con que no nos declare la guerra, yo no lo haré con él pues sigo considerándolo un buen amigo y espero que recapacite en lo ocurrido. Entonces se fijó en las palabras que Maekar le refería respecto a Nathan Baratheon y frunció el ceño, mostrándose reticente. Hijo mío, ¿Cómo podría estar yo tranquilo si veo que vas al hogar de un hombre que declaró abiertamente su hostilidad para con nuestra familia? No es prudente que vayas, con Nathan Baratheon está todo hablado...ya se cuidó de decir que cualquier Targaryen en sus tierras será Targaryen preso. Gruñó al recordar aquellas palabras.

Pero eres un hombre...y comprendo tu preocupación por tu enclave, eso es de ser maduro y de buen señor para con tus vasallos... parte con una escolta suficiente y cuídate mucho de las palabras de ese hombre...y de sus redes, claro. Suspiró, las discusiones que tenía con Maekar siempre eran debido a infravalorarlo, o al menos casi siempre. Entonces miró a Baelor. Escuchadme bien, hijos, pues os diré lo que tengo pensado para realizar respecto a lo que se avecina... Baelor, me acompañarás al Dominio a la cabeza del ejército, una tropa numerosa que no concretaré aquí. Entre tanto, Maekar, a ti dejaré la defensa de la frontera sur con las tierras de la Tormenta con una tropa suficiente, pero no sólo eso, nuestras tierras estarán en tus manos, por lo que serás avisado tanto de si se acercan tropas por el Norte, por el Oeste o por el sur. La tropa que tendrás será adecuada para que te puedas movilizar rápidamente de un lado a otro, además, si te ves en algún apuro, podrás disponer de las tropas acantonadas para la defensa de la ciudad. La reina quedará como regente de la ciudad en mi ausencia, ella permanecerá en Desembarco del Rey mientras todo esto acontece.

Bebió entonces un trago de vino y miró a sus dos hijos a ver si adivinaba la respuesta de alguno de los dos pero no pudo, no era un rey adivino ni verdevidente, si lo fuera ya habría ideado la manera de alcanzar la victoria rápidamente.

Uno de mis hombres de confianza tiene encargada una misión específica en el Dominio, acabar con el mal de raíz dijo sin tapujos, pero evitando en todo momento relatar el nombre de Brynden para que oídos indiscretos no airearan lo que debía quedar encerrado. Y si de esa manera no se corta el mal, lo haremos con la espada y con la sangre, con fuego... Esto ha de terminar. Suspiró y después miró a Baelor. Confío en tu capacidad para capitanear el ejército junto a mi, en el Dominio deben ver que el rey y su heredero van a acabar con la revuelta personalmente y ojalá pudiera llevarte también, Maekar, pero en tus manos pongo lo más preciado y necesario, salvaguardar nuestras tierras. Eres el único general capaz que conozco para ello y mi fe en ti es inquebrantable, conoces el terreno y sus posibilidades, debes asegurarnos un baluarte en caso de que las cosas vayan mal dijo asintiendo de forma severa ante Maekar.

Y ahora decidme, ¿Tenéis alguna duda? Es importante que entendáis vuestro papel, pues esto es la guerra, no un juego de guerra como hacíamos cuando érais más pequeños.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Baelor Targaryen el Jue Feb 21, 2013 4:21 pm

Leyó la carta que le entregaba Maekar y asintió ante lo que él decía, estaba de acuerdo a que tenía que sacar a sus hombres de ahí, pero en posición bélica no. – Maekar, la carta de Nathan Baratheon es un salvoconducto a sus tierras, que me ha dado a mi persona, supongo que si he de entregártelo a ti, será de igual validez, puedo enviarle un cuervo en todo caso para informar de ese cambio. No debes llevar más de 50 caballeros, pero supongo que con eso será suficiente para guiar a tus hombres desde Refugio hasta nuestras tierras. – Trató de nuevo, de hablar a si tiempo, no por encima de ninguno de aquellos dos hombres que se encontraban en aquella sala, o al menos que estaban hablando sobre el tema, el rey y su príncipe, a los dos los respetaba y apoyaría en sus decisiones, los guiaría en el caso de que no sean prudentes y los protegería… Después de todo, eran el rey y un príncipe, pero para Baelor eran también su padre y su hermano.

Dejó, luego, que hablara libremente con Maekar, mientras él apoyaba una de sus manos en la espada que colgaba de su cinturón y la otra en el cinturón mismo. Una vez dirigió de nuevo la mirada a Baelor, este permaneció atento a cada una de las palabras, escucha y luego opina. Asintió cuando lo nombró general junto a él, sería un gran honor aquello, comandar las fuerzas que acabarían una rebelión, pero Baelor aún tenía otro plan, que lo plantearía con todas sus garras, pero si Daeron no lo aceptaba, o no lo veía bien… Obedecería a su padre y tendría que marchar, como un gran general, como un gran caballero, como un hijo prodigio, demostrar que el heredero no iba a ser cualquiera, pero sin perder sus principios. Maekar fue asignado para la defensa, Baelor no lo vio de mejor manera a aquello, era un buen general y en el caso de que las cosas se pusieran complicadas, tenía las grandes murallas de Desembarco del Rey para defenderse, aquellas que aguantarían meses asediadas, el tiempo suficiente para que llegaran los refuerzos, tiempo de sobra.

Luego de aquello, la mirada de su padre volvió a Baelor, el inexpresivo rostro del joven dragón no mostraba más que seriedad y determinación. Asintió a lo que su padre afirmó, dándolo por hecho, más aún tenía el tema clavado en la garganta, y lo quería dejar salir, pero no era el lugar apropiado. Así como su padre ocultó el nombre de Brynden ante la sala aquella, Baelor también quería ocultar aquel plan extra que llevaba consigo desde Lanza del Sol. De nuevo Baelor volvió a asentir frente a la respuesta final de su padre, estaba más que claro aquello. – Padre, tengo una proposición más, un camino más hasta aquella paz que buscamos. Pero no me gustaría hablarlo aquí, luego tal vez quisiera plantearte aquello, no es por faltar el respeto a mi hermano, él tiene derecho a oírlo también… Pero quisiera que sea en una sala un poco más… Privada. – Agregó el príncipe al final, con tranquilidad, suspiró suavemente y se quedó observando a su padre. – De todas formas, sea la decisión que elijas, marcharé a tu lado con honor, como caballero y como general, comandaré las tropas a tu lado y eliminaré a quienes son nuestros enemigos. – Terminó entonces, con total sinceridad, era su padre y el rey, no iba a negarse y a rechazar lo que él dijera, era el heredero y tenía que comportarse como tal más aún guardaba un poco de esperanzas por aquel plan que aún no había sido contado.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Maekar Targaryen el Jue Feb 21, 2013 4:39 pm

Escucho la palabras de su padre y asintió suavemente a ellas, estaba bien, parecía que por fin podía ponerse en su lugar y aceptarlo, aceptar lo que había decidido y simplemente apoyarlo en su decisión, si se hubiera negado el mismo hubiera ido finalmente sin el permiso explícito de su padre, pero así eran las cosas, se debía a su gente, se debía a sus vasallos, no eran muchos pero para él era muy preciados, había pasado todos los veranos en aquel sitio y conocía a cada uno de los que allí vivía por su nombre. Así que no pudo menos que sonreír por lo dicho por su padre, esperando a que continuara hablando, sintiendo como su pecho se iba hinchando poco a poco al escucharlo, que le diera aquella posición, que le nombrara como protector de sus tierras, que confiara plenamente en él, suponía un orgullo para su persona, y no dejaría que aquella confianza cayera en saco roto, lo haría lo mejor posible.

Observo a su hermano, sabía que él era el heredero y que su sitio era estar al lado de su padre con la mayor parte de las tropas, sabía que el nombre de Baelor y Daeron si ganaban finalmente estaría en los anales de la historia, pero aquello era así, él era el hijo menor y aquel era su lugar, y defendería su tierra, si algo pasaba el estaría el sería la última esperanza, por ello no monto en cólera al escuchar a su hermano, solo lo miro relativamente mal, si tenía sus secretos, si quería hablar a solas con su padre, podía haber hecho otro movimiento y no decirlo delante de su persona, no tener que ocultarlo con aquellas palabras, de humildad pintada, pero no podía hacer un feo a su padre y a su hermano delante de la gente, así que escucharía lo que este mencionara, y se marchara lo antes posible, no tendría ni voz ni voto en aquello, eran cosas de rey y heredero y su opinión no importaba demasiado. – Entonces lo mejor es irnos todos a unas habitaciones menos concurridas..

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Sáb Feb 23, 2013 2:50 pm

Daeron observó desde el Trono cómo entre sus propios hijos existía una cierta rivalidad, quizá no muy acentuada o quizá sí, quizá no muy grave o quizá sí, no podía saberlo, pero darse cuenta de aquello le hizo tener en qué pensar. Había designado los quehaceres de cada uno de ellos en el conflicto venidero y ambos habían asentido a sus palabras, lo cual le tranquilizaba y reconfortaba, pero las palabras de Baelor no sentaron bien a Maekar y eso saltaba a ojos vista. Obviamente eso no era nuevo para el rey, los había criado a ambos y sabía cómo eran sus propios hijos. Baelor era más parecido a él, más apaciguado, más caballeroso, más tranquilo y diplomático, mientras que Maekar había heredado más genética de su madre, la agresividad dorniense, el pragmatismo guerrero y el arrojo de los antiguos dragones. Maekar podría ser muy peligroso llegado el caso y a Daeron le reconfortaba el haberse reconciliado con él.

Baelor, no es sino tu familia más cercana lo que ves aquí, excepto tu madre, que no está en este momento. Los planes que tengas o que hayas meditado respecto a la guerra nos conciernen a todos y más a tu hermano menor, que en esta contienda capitaneará parte de mi ejército. Se recostó en el respaldo del Trono y se apoyó en el brazo derecho, mirando a su primogénito mientras que por el rabillo del ojo observaba que Maekar sonreía de forma tenue, quizá satisfecho porque su padre lo quería mantener ahí presente o quizá contento por lograr una victoria dialéctica contra su hermano Baelor, contento por haberle dado salvoconducto el rey para quedarse y escuchar.

Ahora habla hijo, no guardes lo que crees que puede darnos la victoria. El rey calló entonces con los ojos posados en Baelor, expectante por si sus años de disciplina y enseñanzas para gobernar habían dado sus frutos con él.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Baelor Targaryen el Sáb Feb 23, 2013 3:34 pm

Baelor negó suavemente, parecía que las palabras se le agolpaban en la boca pues al parecer, ni su hermano, ni su padre habían entendido bien lo que había querido decir. – He dicho que mi hermano lo puede oír, pero aunque me agrade más un lugar más cerrado para hablarlo los tres, aquí te comentaré la idea. – Terminó de aclarar y tosió suavemente, tomó un poco de vino para aclarar la garganta y miró fijo a su padre, tomó energías y valentía para proponerle aquello, que tampoco era un plan acorde a lo normal, pero un buen plan al final, si se sabía usar y si lo veían bien. – Pues, verás padre, en aquel viaje que hice salí desde Tormentas y llegué hasta Antigua, pasando por Harrenhall y varios otros lugares más. En Antigua viajé, junto con Rose Tyrell a Dorne… Tú la conoces, padre. – Primero le dio un contexto, pero aún no quería hablar nada de la boda, al menos no ahí, Maekar ya lo sabía, así que podría hablar en privado aquello con su padre, luego, ahora el plan era lo que importaba. – Ella ha hablado con su padre. Lord Garlan pretende cesar las hostilidades, a cambio de la entrega del Dominio y mi casamiento con su hija, Rose. – Terminó de decir, sin explicar mucho, pero antes de que su padre dijera algo, Baelor continuó. – La propuesta no se ve mal, pase a que se han rebelado contra nosotros… Eso terminaría la guerra sin tener que levantar una espada… - La paz era lo que siempre Baelor buscaba y, pese a que era un gran caballero y estratega, las acciones bélicas no eran del todo sus preferidas. – Garlan entregaría al rebelde que causó todo esto y mi casamiento con Rose aseguraría la paz entre ambas casas… - Al final terminó de explicar básicamente lo que era todo aquel plan. - Un reino a cambio de la vida de miles, de tu felicidad y de tu propia familia, pues todas las familias se verán mermadas en esta guerra maldita de una forma u otra… - Citó las palabras de Rose, pues eran muy ciertas en aquel punto. – Padre, yo no le temo a nuestros enemigos, lucharé si es necesario… Solo quiero que consideres esta oferta de paz. – Le pidió a su padre, como heredero, como su hijo… Ya no tenía mucho para decir, era esperar a las opiniones de su padre y de su hermano, ambas las escucharía. - No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla… - Agregó antes de, ahora sí, terminar de hablar y oír las opiniones acerca de aquello.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Mar Feb 26, 2013 3:33 am

Daeron escuchó todas y cada una de aquellas palabras con la mirada fija en Baelor mientras se apoyaba en el posabrazos del Trono de Hierro, un trono forjado y fundido a partes iguales, tan fundido como empezaba a estar su ánimo tras escuchar sus palabras mientras que su temperamento se afilaba, como estarían muchas de aquellas espadas en tiempos antiguos. Dejó que Baelor terminase y el silencio inundó la sala, una sala amplia, espaciosa, que normalmente no estaba en silencio por una cosa u otra, pero que esta vez sí, estaba llena del silencio del rey. Éste clavaba aún sus ojos violetas en Baelor, que de repente los apartó, poniendo fin al duelo visual que mantenían.

Baelor, nunca pensé que podrías hacer algo así. Dijo simplemente. De nuevo el silencio en la sala. Maekar parecía removerse en el sitio, tal y como debería haber hecho Daeron, pero no, la serenidad era una virtud incluso en situaciones tensas. No sólo me vienes a decir que perdone a los traidores de nuestra familia, de nuestra legitimidad y de nuestra historia sino que además sugieres... que le de un reino independiente, que te case con la hija de ese hombre sin honor... Un escalofrío recorrió la espalda de Daeron, era una perspectiva terrible.

Nada de eso se llevará a cabo, Baelor, hijo de la casa Targaryen. Es una propuesta descabellada, es una propuesta estúpida. Conozco a Rose desde que de niña visitó mi ciudad, pero nuestros hechos nos definen y ella ha escogido permanecer al lado de su padre mientras que él nos escupe a la cara y se mea en nuestros títulos, títulos ganados con sangre y con fuego. No, jamás. Finalizó levantándose del trono y caminando con pasos lentos hacia él, furioso, iracundo hasta ponerse a su altura, que era similar a la de él. Yo ya he tomado una decisión para tu futuro, te casarás con lady Silvia Tully. Dijo mientras miraba de soslayo a Maekar. No tuve inconveniente en aceptar el matrimonio de tu hermano menor con Sofía Lannister cuando ese día se presentó. Era una unión que nos beneficiaba y acercaba más nuestras casas, casas aliadas entonces, antes de que Rhaygar y Damon incurrieran en locura. Pero tú, tú me pides que entregue a mi primogénito a la hija de un traidor...me transmites los deseos de un traidor mejor dicho. Daeron apretó los labios mirando a Baelor de frente.

Merecerías que te diese un guantazo aquí mismo. ¿Cuándo vas a despertar? La vida basada en el amor no existe, Baelor. Se tu relación con Rose, se como jugábais de pequeños en mi castillo, cómo érais inseparables, lo se, el dragón lo sobrevuela todo y todo lo ve. Dejó un pequeño silencio tras aquello mientras negaba levemente con la cabeza y volvía a subir a los escalones del Trono, para mirarlo desde allí. Garlan Tyrell pagará sus crímenes, Daemon Fuegoscuro pagará, Nathan Baratheon lo hará y Marcus Arryn lo acompañará. Y, bueno, hay algunos más... entre ellos el Stark, todos pagarán llegado el momento. Los Greyjoy siempre dicen que hay que pagar el precio del hierro, ellos pagarán el precio de la sangre y del fuego. Y para que ellos paguen necesitamos alianzas fuertes, sin perturbaciones y sin discontinuidades. Tú te casarás con Silvia Tully para afianzar nuestra unión con las tierras de los Ríos, Maekar casó con Occidente dando hijos comunes a ambas casas... y tú harás igual. Daeron se mostró implacable con Baelor, por un momento pensaba que era una de aquellas veces en que estaba regañando a Maekar por ser revoltoso, o un poco rebelde, quizás cabezón, pero parpadeó sorprendido al ver que a quien reprendía era a Baelor, y no a Maekar que, en cambio, estaba quieto, en posición marcial frente a su padre, servicial y obediente.

He regañado muchas veces a tu hermano, por muchas cosas, Baelor, pero nunca pensé que en algún momento me enorgullecería más de uno de mis hijos menores que de mi primogénito y heredero. Lucharás a mi lado en el Dominio, te casarás con Silvia Tully y pondrás de rodillas a la familia Tyrell a mi diestra, y como te niegues o me entere de que haces algo para entorpecer la justicia del rey para con alguno de aquellos traidores...recuerda la ira del dragón. Las palabras de Daeron eran duras pero necesarias, no podía permitirse escarceos amorosos, pasiones prohibidas ni demás novelas de cuentos de caballerías y de historias fantásticas, necesitaba espadas y hombres que las empuñasen no trovadores idealizados y damas cortejadas.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Maekar Targaryen el Mar Feb 26, 2013 4:13 am


Había estado muy complacido con las primeras palabras de su padre, más de lo que había estado en mucho tiempo pues por fin parecía haber pisado en terreno seguro, en su terreno, por fin parecía haberse labrado un sitio seguro en aquel lugar, entre su familia, por fin sus opiniones eran escuchadas y tenidas en cuenta y era presente en asuntos importantes, eso le complacía más de lo que pudiera haberse imaginado nunca, siempre había tenido aquel tipo de reuniones como aburridas y terriblemente cansadas, pero últimamente está descubriendo que no lo eran tanto, y que da de ser tenido en cuenta. Sonrió a su padre suavemente y miro luego a su hermano que se disponía a hablar sosteniendo la empuñadura de la espada en una postura relajada, dispuesto a escucharlo y si merecía la pena a hablar.

Su ceño se fue frunciendo a cada palabra que decía su hermano, él sabía por dónde iban las palabras, y lo que pretendía decir, pero una cosa era decirlo y otra vender tu cabeza, tu casa, tu orgullo y tu honor por un coño, aunque fuera el que tu anhelaras, le extraño que su hermano hiciera aquello, si bien estaba que luchara por sus sueños hasta ciertos términos, no era adecuado que vendiera a su casa y su honor por ello, y justo cuando iba a saltar para poner a su hermano en su sitio, su padre se adelantó para dejarlo en su lugar. Él había tenido suerte, lo sabía y rezaba a los siete por ellos, había sido el hombre más afortunado de todo poniente, se había casado por amor, y tenía dos hijos preciosos, pero también había sido educado desde pequeño, a que su casamiento había de ser aprobado y decidido por sus padres, ellos decidirían si era bueno casarse con tal o cual casa, y él lo aceptaría, porque era su obligación, simplemente había tenido mucha suerte.

No te engañes hermano, Rose también es mi amiga y la aprecio en sobremanera, pero si ella estuviera dispuesta a perder tanto como a ti te pide y exige, estaría aquí, casándose contra el consentimiento de su padre, siendo una traidora para los suyos, para demostrarte su devoción, tal cual hizo tía Daenerys al casarse con Maron por la familia….Tu puedes mostrar tu devoción a una mujer de muchas formas, pero ellas solo pueden hacerlo de un par, si no ha dejado a los suyos en pos tuya, tal y como ha hecho Sofia, aun perdiendo a su padre de esa manera, quedándose a mi lado, dándome dos hijos, es que no te quiere tan bien como tú a ella hermano…- Lo miro largamente, aquello era cierto, y su hermano parecía no querer verlo, cosa que le extrañaba, porque la petición que había hecho no tenía ni pies ni cabeza. Frunció mas el ceño durante un segundo mirando a su hermano, se descolgó la espada y se la tendió clavando sus ojos en los suyos. – Eres el heredero, algún día te serviré a ti y no a padre, compórtate como un dragón y no como una rata….Sangre y Fuego Baelor…somos dragones, y ganamos poniente a base de Sangre y Fuego, en la guerra a veces los inocentes deben sufrir por nosotros, pero es su destino al nacer en baja clase, necesitan que alguien los proteja y vele por ellos, necesitan un líder fuerte…lo eres Baelor?

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Baelor Targaryen el Dom Mar 03, 2013 5:09 pm

Baelor simplemente calló ante las palabras de su padre, en parte no podía creer que rechazara tal oferta de paz y en parte sabría que iba a reaccionar así… Hablaba del dragón, la ira, el fuego y la sangre… Todos, absolutamente todos los que se sentaba en ese trono se creían Aegon el conquistador y les faltaban un par de huevos y tres dragones para poder llegar a serlo.
Se metía en temas que la verdad no podía pensar Baelor de dónde sacaba, era verdad lo de Rose, pero la forma en que lo decía Baelor lo podría seguir negando… No porque le diera vergüenza aquello, sino por la protección de ella y del príncipe mismo. Ya no le importó nada más a Baelor, ni que lo quisiera casar con una Tully, ni que lo regañara de aquella forma, no iba a responder, no iba a armar un espectáculo… Le iba a dar lo que quería y cuando sea el momento adecuado, Baelor mismo lo arreglaría. – Que así sea. – Dijo el príncipe, simplemente luego de que terminó de oír todo lo que su padre dijo, era obvio que lo de “Bueno” era solo un apodo. – Pelearé en el Dominio, con el estandarte de los Targaryen. – Simplemente agregó, no quería echar más leña al fuego solo por nada, si tuvieran la oportunidad ahora tomarían a Rose y la meterían en una celda, no había caso en defenderla… Para ellos siempre sería la hija de un traidor, por lo tanto una traidora, pese a que buscaba ayudar a los dragones, los dragones han perdido una aliada.

Luego dejó que las palabras de su hermano hicieran lo mismo que con las de su padre, simplemente las oyó y algunas entraron por una oreja y salieron por la otra, miró a Maekar en cuando terminó. – Compórtate como un caballero que eres… Porque los dragones ya no existen. – Le dijo, mirándolo fijamente. – Y la fortaleza no solo está en las espadas, en la sangre y el fuego. Hay muchos caminos para llegar a un mismo objetivo, y cada uno elije cual o le obligan a hacerlo… Depende la posición. – Agregó, no le hablaba solo a Maekar, hablaba a… La nada, solo soltaba palabras. Miró de nuevo a su padre. – Ya no tengo nada más que decir y creo que ya ha quedado claro los planes. Le pido a usted, mi rey, si me permite retirarme a mis aposentos, ha sido un viaje largo y quisiera descansar. – Terminó de decir, tal vez su padre lo iba a castigar por aquellas palabras que le dirigió a su hermano o solo… porque si, quien sabe, la guerra sacaba lo peor de todo los hombres, y parece que con el Rey y “El Bueno” no había excepciones… Somos todos tan humanos como todos, nuestra sangre no es de fuego… Pensó el príncipe, reflexionando en la espera de una respuesta.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Daeron Targaryen el Lun Mar 04, 2013 2:56 pm

Spoiler:
Aclaración: Daeron no sabe on rol que Rose y Baelor mantienen una relación. Lo sospecha por la el poco descontento y resignación que Baelor muestra al tener que casarse con ella. Daeron no lo ve como si fuera una obligación para él, en cambio lo dice con soltura, desenvolviéndose bien, y un padre sabe lo que piensa un hijo al que ha criado cerca de él y que ha educado. Insisto, no lo sabe, pero tras esa exposición de Baelor lo sospecha.
El rey escuchó como sus dos hijos se hablaban mutuamente con rivalidad, Maekar con fiereza tal y como era él y Baelor con la sensatez, tal y como era también él. Pero los argumentos de Baelor no eran válidos, no al menos en aquel momento. El rey no era capaz de vislumbrar si su hijo había aprendido en sus lecciones el fino límite que existe entre la benevolencia y la estupidez, desgraciadamente, la sugerencia de Baelor se situaba en este último lugar. Se levantó, haciendo que ambos le mirasen y callasen y bajó hacia ellos, poniéndose en el centro de ambos, formando un triángulo perfecto.

Maekar, tus palabras son sabias, pero no lo es tanto tu temperamento. Si quieres ser un verdadero príncipe debes aprender a manejar tu lengua, pues no eres un soldado raso del ejército, sino un príncipe dragón de Poniente, un heraldo del pasado de gloria en esta tierra. Tu hermano Baelor es el príncipe de más edad del reino y le debes respeto y lealtad, no puedes ni debes desafiarlo nunca hijo, o la desidia y las conjuras proliferarán en nuestra familia como amapolas rojas de sangre en un campo primaveral. La mirada de Daeron dirigida hacia Maekar era dura pero no represiva, pues estaba de acuerdo con su punto de vista. Entonces miró a Baelor, poniendo una mano en su hombro joven.

Baelor, tus intenciones son diplomáticas y son sabias, pero no caben en esta situación, quizá si los sublevados fueran alguna casa menor, algún vasallo con escasa relevancia...quizá podríamos alcanzar un acuerdo para salvaguardar su integridad. Pero es la cabeza del Dominio la que nos mira a la cara y nos escupe, mientras que su brazo nos señala y repunta su mano con el dedo corazón bien erguido hacia nosotros... no pudo evitar esbozar una media sonrisa al decir esto. Son poderosos y tenemos que demostrar que somos más poderosos que ellos, y desgraciadamente en esta ocasión la espada es la única vía posible. Las palabras de Maekar son verdaderas, Sofía abandonó a su familia incluso cuando Damon Lannister acudió a nuestras puertas con 6000 hombres... no quería hacer más sangre en la herida con aquel suceso pues había sido motivo de discordia entre él y Maekar y ella no desertó de la compañía de tu hermano y de su apellido, permaneció junto a él y formó una familia con él, pero tú hijo mío, eres un emisario de una dama que no quiere aventurarse hasta tener todo bien atado...claro, y luego qué, ¿Reyes en el Dominio? y luego reyes de Poniente. Cabeceó levemente bajando la mirada y luego le miró otra vez, sin apartar la mano.

Eres joven, los dos lo sois, y debéis comprender que no todo se puede arreglar o con la espada o con la diplomacia, a veces hay que conjugar ambas y a veces hay que elegir, pero normalmente se comportan como el agua y el aceite una respecto a la otra. En esta ocasión el dragón debe ser fuerte y prevalecer contra sus enemigos, cuando nuestros enemigos estén sometidos y sepan quiénes son sus señores llegará la diplomacia, pero de momento no, Baelor. No quiero que te enfades por esto, sólo quiero que entiendas la gravedad de esta situación. El padre de Rose ha proclamado rey a nuestro archienemigo, ha permitido toda clase de herejías para dotarlo de una legitimidad que no tiene y encima me dice que quiere ser rey del Dominio y que a cambio me entregaría a Daemon... Suspiró, dejando que aquellas palabras hiciesen el efecto deseado en Baelor.

Con esa actitud Garlan demuestra ser un hereje, un apóstata, un traidor y un cambiacapas, abandonando la fidelidad que le une a Daemon si yo le doy lo que quiere, y probablemente si le diera eso me atacaría, nos atacaría a todos para reivindicar su codicia. ¿Entiendes Baelor? Debes entender... si no estarás perdido.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

Mensaje por Maekar Targaryen el Lun Mar 04, 2013 4:15 pm

Había sentido como su mano se movía sola, y si no fuera porque su padre hablo en aquel momento su hermano habría sido alzado del suelo unos centímetros por la fuerza de sus brazos. Miro a su hermano durante unos segundos con claro enfado, pero dio dos pasos atrás bajando la cabeza sin decir absolutamente nada, dejo que siguiera hablando, y dejo que su padre también hablara y lo reprendiera mínimamente, con la cabeza aun baja, sumido en sus pensamientos, casi encontraba las palabras de su hermano divertidas, pues no entendía como el, su hermano Baelor, podía estar tan ciego por una mujer, estar tan ciego como para decir aquello, lo tenía por una persona mucho más cabal, mucho más serena e inteligente, lo tenía por alguien honorable, orgulloso, el rey perfecto y allí lo veía, comportándose de la forma tan vergonzosa, que el mismo había tenido momentos de interpreta hacia quizás hacia no demasiado, pero su hermano era el perfecto Baelor, el heredero perfecto, el estratega perfecto, era su hermano mayor….era la persona a la que siempre había querido parecerse, al que siempre había querido imitar, había hecho tanto por parecerse al perfecto de su hermano en sus años jóvenes. Y en cambio, allí lo tenía, pareciendo irremediablemente más joven que él, quería irse a descansar, cuando había una guerra en ciernes, cuando aún había tanto que hablar, tanto que ….podía intentar comprender su pesar, pero no conseguía hacerlo, habían sido criados para casarse no por amor, sino por obligación, y él era el heredero, razón de más para prepararse para ello.

Recordó aquellas palabras antaño tan lejanas, que le hicieron asomar suavemente una sonrisa incluso dolorosa en el rostro; "Tú eres el ideal para gobernar Maekar, precisamente porque no quieres hacerlo", tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no reírse, pero tenía la cabeza baja, sabiendo que su sonrisa no sería percibirle, Vuestro hermano no podrá gobernar solo, los nobles sólo respetarán a un rey fuerte, que razón tenía aquel desgraciado fantasma que aun debía andar por las paredes de desembarco influyendo en su pensamiento, pero en aquel momento, las palabras que en un día le fueron dichas, nunca le parecieron más ciertas, y más clarificadoras, su hermano era débil, terriblemente débil en el momento de necesidad, y si el en aquel momento, casi sentía pena y piedad por aquel intento de príncipe de poniente, que sentirían sus vasallos, su gente, las casas, que sentirían por un futuro rey que agachaba la cabeza y vendía su familia y reino por una mujer, aquel era un tipo de rey que el no seguiría, ni él ni nadie, y nunca lo tuvo más claro que en aquel momento, pero ya se preocuparía por aquel asunto más adelante, no era el momento. Cuando todo terminara, entonces llegaría el momento de decidir, de ver si su hermano había madurado con la guerra y la batalla, y había obtenido los cojones necesarios para reinar como un dragón y no como la rata que parecía que se había apoderado de el.

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Re: Que las tormentas truenen y el dragón vuele (Baelor y Maekar)

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